Marcado

La claridad entra cuando la mano corre la cortina en ese primer piso de Lanús. Ramas de olivo y brillo del sol. Ninguna figura espectral en el jardín, ningún plato volador en el cielo. Los marcianos prometidos en la Conozca más brillarán por su ausencia con el sol de otoño. El chico suelta la cortina …

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Los exultados

Limpiaba con Alicia por las mañanas y después, cuanto ella se iba al curso de literatura rusa, yo atendía a los clientes. En París, como en Buenos Aires, los abogados eran muy buscados. Allá la gente se daba cuenta de mi sensibilidad. Ayudaba que fuera un escritor en ciernes, que hubiera publicado una novela, los …

Marcado. Relato.

La claridad entra cuando la mano corre la cortina en ese primer piso de Lanús. Ramas de olivo y brillo del sol. Ninguna figura espectral en el jardín, ningún plato volador en el cielo. Los marcianos prometidos en la Conozca más brillarán por su ausencia con el sol de otoño. El chico suelta la cortina …

Bajo la manta

En un apartamento de dos ambientes, dos hombres están de pie frente a un pequeño cuadro. Es un cuadro abstracto, extravagante y tenebroso. En realidad, parece un oscuro arácnido aplastado contra el lienzo. Pero no existen arañas tan grandes. Jorge, que parece tener unos cuarenta años, se toca la barba. Marcelo, que es un poco …

La casa nueva

El camino de tierra todavía está marcado por las ruedas. El coche quedó en el garaje. De vez en cuando lo miramos, con ganas de dar un paseo, pero nos contenemos. Tenemos a quien cuidar. Tuve que armar unas muñecas de trapo. Desde ese día revelador hablamos muy poco con Pececita. Vinimos, como es habitual, …

La más buena. Cuento.

Son muchas las conversaciones que oigo. La mayoría no las escucho porque el ruido de la música está alto y significa un esfuerzo para mí concentrarme en una en particular. En general estoy cruzado de brazos y miro el culo lindo de María al darse vuelta para buscar los vasos y servir la cerveza tirada. …

Lo que algunos no quieren contar. Cuento.

Luego de estrenar, digamos, Los cara cambiante, vuelvo a publicar Lo que algunos no quieren contar para los que todavía no lo descubrieron. En la ciudad, todas las noches me sentaba con mi hija y mi mujer a la mesa del comedor. Por eso el bosque. Quise aislarme de todo, como tantos otros. Elegí un …

Los cara cambiante.

Es poco sabido pero los escritores argentinos que escribieron los primeros relatos fantásticos en el siglo XIX se autocensuraron por el contexto de la época y dejaron las historias más frescas y jugosas en los hoteles donde se alojaban, en sus casas de campo, pensiones, etcétera. Tal es el caso de Juana Manuela Gorriti, quien …

El hombre sin cara. Cuento.

Un hombre sin rasgos faciales nació en el barrio de Once de Buenos Aires. Los médicos que lo extrajeron del cuerpo de su madre le advirtieron a ella que no tenía rasgos faciales, pero aclararon que gracias a Dios tenía todos los sentidos intactos. El niño había llorado y todo, luego de un minuto, ya …

Deslizate en el fuego. Cuento.

Parecía un decorado. El receptáculo blanco, con forma de molusco, que contenía a su antepasado, con trazos grises en los contornos, podía ser un dibujo en la pared. Pero no, era macizo y real. Dentro de ese hangar, en ese edificio magnánimo, descansaba un ser que había sido necesario para que él lo estuviera observando …

Los edificios. Cuento.

Años encerrado en una habitación de paredes ocres. A mediodía, un rayo de sol entraba por un agujero hasta asentarse en una esquina. Desde el principio, habían llegado personas, toleró a algunas, quiso a otras, venían a entregarle un mensaje, a instruirlo para las pruebas: eran las pruebas, hablaban con él, se hacían tolerar o …

La casa del temor

Antes que ellos muchos hicieron lo mismo. En la historia de la medicina hay algo en común entre los zapatos de los grandes caminantes, los cuernos de los unicornios, los polvillos de momias egipcias, las heces de los cocodrilos, y otros remedios que nunca fueron tales, que lo fueron como tantos otros que lo son …

Carta de un mono a otro. Cuento.

De repente, se puso a llorar. Había discutido con su novia. Ella estaba dando un paso fuera del zoológico. Un paso. No saldría del todo, daría una vuelta. Y lo esperaría del lado de adentro, con la cara bien larga. En parte, por eso lloraba. También porque sabía que después, todos sus planes de escapatoria, …

No es humo. Cuento.

Hubo un tiempo en que mirábamos la forma de las nubes y un día no pudimos entender cómo lo hacíamos. Eran nubes. Y sabemos que las nubes tienen muchas formas. Buscamos las palabras adecuadas para nombrarlas. Pero son nubes, deshilachadas, apretadas, compactas, estiradas, manchadas. Inasibles. Nubes que pasan. En cambio, nos habíamos aferrado al alcohol, …

El Buscavidas. Cuento.

Fui hasta la casa de Alfonso, tenía una tarea bastante simple que realizar. Arrojé el pedazo de carne envenenada y Matilde, la ovejera alemana que era su guía porque Alfonso es ciego, lo engulló. Me quede mirando cómo la perra tenía convulsiones, se retorcía para terminar tiesa en el pasto cubierto de rocío de la …

La máquina de hacer llover universos

Hace unos años empecé con esta trama. Iba a ser un relato largo de ciencia ficción y aventuras, con varios protagonistas que eran enviados a un mundo paralelo, donde el protagonista iba viviendo situaciones que tenían que ver con la historia del mundo, como si hubiera algo programado que hiciera que cualquiera en determinado camino …

A la caza

Es de noche. Una casa grande se eleva tras un jardín. Las habitaciones están sumidas en la oscuridad. Salvo dos: una repleta de personas divididas en pequeños grupos, y otra que tiene un suave resplandor que titila. El living está en penumbras, sólo el árbol de Navidad brilla intermitente en el lado de la habitación …

Los encantados

Monjas Fotografía del autor Adrián Gastón Fares

Le serví el té a la señora con una tarta de manzana espolvoreada con canela. —Nena, estás preciosa hoy ¿Te das cuenta el color de piel que tenés? Fijáte. Sacó un espejo. Mi piel estaba bastante bien, algunos puntos negros nada más. —Necesita anteojos—le contesté. La señora, con una expresión algo más amarga, siguió sonriendo. …

Las cartas negras

Fotografía del autor A. G. F. "Contrapicado"

Sudar no es lindo pero la adrenalina es inspiradora ¡¿A qué no?! Algunos cuentan cinco, otros seis. Los más atrevidos dicen que diez. Los paranoicos buscan coincidencias numéricas y tiran doce como el número de la casa donde escribo esto o el día que ella nació. Ya se sabe que fanáticos nunca faltan. Y menos …

Señor Nada

Extraído de mi novela, El nombre del pueblo. (La ilustración es un boceto de Sebastian Cabrol) La leí una vez, apoyado en el tronco de un sauce, y mis pensamientos fueron sorprendidos por lo que ese relato sugería. Una de las peripecias del personaje de esta novela, escrita por uno de nuestros primeros escritores –que, …

Venimos a buscarte. El joven pálido 19

El joven pálido dibujo del autor, Adrián Gastón Fares

Ordenada comida en el pasto, cariño y paciencia ese te curo las heridas sangría transformación de la alfombra de faquires de su hogar y su abolengo en razonable felicidad y el despeñadero ahí nomás, esperándolo libros y sueños mentiras sobre otras mentiras ¿para qué lo buscaron? el camino angosto el tren con la madre y …

Te espero en el techo

Lo que sigue abajo de esto más largo es la reescritura de un cuento muy pero muy corto. Uno de los primeros que escribí. Hace mucho tiempo. Por el momento que estoy pasando, con muchos proyectos, pero también incertidumbre, creo que este cuentito que le sigue, renombrado, Te espero en el techo, viene bien. Estoy …

Los Endos. Cuento.

A través de la ventana la nieve cae afuera de Los Galgos, decorado en su interior a tono con la cercanía de la Navidad. Manuel posa su mirada en la mujer que tiene enfrente, de belleza andrógina, alta, flaca, ancha espalda, con unos pechos apenas insinuados y apenas caídos debajo del vestido gris sin corpiño …

El reloj. Cuento.

La ambulancia estaba estacionada en diagonal. Las puertas traseras, abiertas de par en par, me impedían ver del otro lado. Bajé a la calle. Un enfermero estaba anotando algo en una libreta, tal vez nombre y demás datos personales del paciente que me miraba con los ojos entrecerrados, rizos blancos y barba, las manos superpuestas …

Casi niño

  Sigamos con uno más de El joven pálido. Soy culpable del dibujo que verán arriba y también de lo que leerán tras este prólogo. No se imaginan en qué devino el Joven pálido. Hay una razón por la que dejé el poemario inconcluso, por lo menos por ahora, y es que terminó siendo algo …

La hora de los talveces….

Este poema, o prosa cantada en silencio como me gusta llamar a los poemas narrativos, forma parte del work in progress del poemario El Joven Pálido. El dibujo es mío también. Dibujo bajo el seudónimo Cooonde así puedo garabatear bien pequeño a gusto. Saludos, A. El amancebador Déjame, corazón de las horas perdidas. Lánzate al …

Padrastro. Cuento

Ph: Paul Camponigro. Apple/Universe. Este cuento se llama Padrastro. La fotografía que lo acompaña, de Paul Camponigro, fue una inspiración para un pasaje del guion de la fantástica Mr. Time. Irineo contaba diecinueve años, cinco días, seis horas y veintidós segundos en el momento de su secuestro. Este el número 2084 de los posteos que …

Muertos que gritan

En general, vivo en el hueco de la escalera. Cuando todos se van, cuando las cerraduras crujen, separo las revistas viejas, y las cajas grandes llenas de juguetes míos, y como una rata, salgo y recorro la casa. Pero no soy una rata, las ratas se quedan ahí, en mi caja de zapatos agujereada compartiendo …

La mujer que conocimos

El hermano mayor calla. No había ensuciado el auto tan temprano por una tirada de cartas a la gorra. Para saber el futuro estaba el horóscopo de las revistas del diario. Entonces es el gran asunto, dice el viejo brujo, y el gran asunto, sabrán, requiere que antes desembolsen una buena suma de dinero. Luego corre los billetes del centro de la mesa como si el pago no le importara. En ese momento los hermanos escuchan un gemido de placer.

Las aparecidas / Índice de Cuentos

Scouting Walichu Fotografía de Adrian G Fares

  Este es un cuento corto que escribí de una sentada una mañana en una café de San Telmo con vista a la plaza. Luego, lo reescribí y trabajé para publicarlo aquí. Entre la preproducción de Gualicho (la fotografía la tomé en el scouting de Walichu, una... cabaña del terror perdida en una arboleda cercana a …

Un contrato conmigo mismo

Cuando sentí que todo estaba en peligro, que mi vida pendía de un hilo por un problema de salud serio, tan serio como pueden ser los problemas de salud hoy en día, una cuestión de ego quizás, te lleva a pensar la divulgación científica imperante, en las oficinas de la empresa, con paredes color ceniza …

Las hermanas

Les dejo este cuento corto que fue el primero que publiqué en este blog. Quería elegir el que más me gustaba de la lista de Índice del blog que tengo actualizada en orden cronológico, porque muchos de ustedes no habrán leído esas entradas. Pero dejo esa tarea de selección para más adelante. Les deseo un …

Kong 21

Querido Adrián, Estuve repasando la cinta que nombraste. La proyecté en mi oficina durante una tarde lluviosa. El futuro no es así. Acá hay mucho verde, ya te lo dije, parece más una selva. Lo que sobran son animales, No-seres y plantas. Los androides son tercermundistas. La inteligencia artificial es todavía demasiado artificial. La siesta …

Los tendederos

Las luces de la casa se apagaron. Los cortinados se corrieron. La señora se vistió de negro. Maca, la señorita, también. Los rayos de sol a veces nos recordaban que había vida afuera y delataban el polvo que yo no podía sacar de la casa, ese polvo que entraba por más que lo barriera una …

Los artistas

Nos quedamos con la sala de exposiciones. No la íbamos a cerrar. Nos arreglamos con los chicos para armar una cooperativa. Se debe aguzar la vista para ver la muestra. Cuando no funciona el generador todo queda en penumbras. La guerra civil se llevó muchas cosas. Entre ellas la luz. Lo último que se presentó …