Veníamos a buscarte.

Nunca olvides nuestra intención.

Si no pasa, debería haber pasado.

Conocemos las maneras de tirar del hilo

que deshilacha la realidad.

De acceder a las cañerías del gigante dormido en una terraza.

Tal vez caminar tanto nos cansó.

No era nuestra idea.

Por eso volamos.

Recuerda que en los pastos negros de la ciudad una noche:

Una mujer espera afuera de un casorio porque no aguanta la iglesia y no aguanta lo que dicta el amor. Mira un destino más allá de la oscuridad y un joven, un conocido, pasa de los brazos de otra que lo iba a llevar

¿Adónde?

Pero las miradas se cruzan.

Y todas van más allá.

Allí estamos.

Alineadas.

Si tu vida es vieja
Pero no tanto
Y la zozobra y el llanto
Te enseñaron el canto.

Calla.

Porque es hora de retroceder en el tiempo para esculpir un grito.

Nuestro trabajo,

La puerta entornada.

Él y ella sueñan despiertos.

No podemos.

No usarlos.

El tren de la oportunidad

Pasa infinitas veces.

Nosotras no.

Nunca hubo escrituras que nos descansaran.

Las tres les diremos:

De aquí en más,
jamas nos separaremos.

Nada era auténtico.

Nunca escriban en las vísperas cartas de amor.

Antes borramos los libros de
literatura comparada y maniobramos por la ciudad
hacia la bruma que no alcanza para bañarnos.

Las pantallas bajan solas su nivel de brillo.

Justo a tiempo.

A cosechar pasillos.

A traspasar muros.

Mientras, sostenemos la repisa donde descansan las biografías de los abecedarios.

Es que nuestra empresa es la más grande proveedora

de lo que flota

entre letras y murmullos.

Silencio.

Juntos.

No paramos hasta el barrio de las intuiciones.

Falta poco.

Nuestras manos tiemblan.

 

Por Adrian Gastón Fares.

El hombre sin tacto.

Algunos dicen que no se puede cambiar,

que hay cosas que nunca van a pasar,

pero las cosas que

auguran

que nunca van a pasar

pasan seguido

y los que decían eso no saben ya

qué decir.

No es imposible.

Uno se puede ir y puede

volver

esto es posible

En el mundo.

Hoy.

Siempre pasó,

pero hay pocos testimonios

porque lo que cambia se va,

se ausenta de un día para el otro,

como aquel hombre del que Josep Pla escribió

que dejó su pueblo,

solo,

con los reveses en su espalda,

pesando toneladas,

con la gente murmurando,

pero aquel hombre

simple

dejó su pueblo

no tan simple como él

pasó por la fuente del pueblo

bebió el agua por última vez

y partió

para nunca volver.

Esto es sobre el chico,

el muchacho

cambiador

No podía sentir

El sentido del tacto lo tenía muerto

como otras ilusiones

Pero un día descubrieron como hacérselo funcionar

Un científico lo hizo

Un científico loco quizás

No lo sabemos

Pero logró que el chico sintiera

Y entonces el chico rozó las palmeras con las manos

Frotó naranjas contra su piel

Sintió su propio cuerpo y el de los demás

El respirar de su perro en su cara

Lo despertó

Y la felicidad que sentía era tan grande que el chico

Que en realidad no era tan chico

Se sintió joven otra vez

Se descontó años

Multiplicó los suyos por

Cero

Coma

Siete

Y pensó

Que ahora que sentía al pasto doblarse cuando se recostaba sobre él

con la espalda

desnuda

A sus propias lágrimas derramarse sobre su cara hasta llegar

a su nariz

Pensó que si alguien podía devolverle el tacto,

entonces el podía pensar hasta llegar a lo impensado

y lo hizo.

Llegó.

Y me dijo

Que había cosas que ya no podía volver a sentir

Porque ya no estaban

Las que sólo sentía en los sueños

Y esto lo enfrentó con una pared

Una pared de sentimientos hechos con ladrillos

como las que levantaba su abuelo

cuando era chico y la vida parecía

larga

insensible

y había otras paredes

de colores de luces de ciudades ya descubiertas pero desaparecidas de bichos bolitas y de animales que corrían en el claroscuro de algún bosque que no era bosque pero que para él lo había sido

Ojo con los bosques que no son bosques pero que para uno lo son

porque cuando desaparecen y sus árboles se secan

uno cree haber estado ahí

en lo imposible

Punto.

Entonces yo le dije

Que era como un Úlises

Un Úlises que volvía a Ítaca

Sin una Penélope que lo esperara

Y eso le dolió

le dolió como las cosas que son simples y reales

Como un Quijote sin caballo

Como un río sin cauce

Y se calmó y sonrió

Nunca entendí por qué

El chico ahora sensible se calmó

Cuando le dije algunas cosas terribles.

Y se lo dije.

Te dije cosas terribles para que entendieras

Que yo siempre sentí todo pero que era y soy como vos.

Lo que te pasa.

Lo sé.

Lo sé muy bien.

Lo que te pasa, querido.

Y me contestó que él quería ser terrible también.

Que era su derecho

Y que lo ejercería a gusto.

Y jamás lo volví a ver

pero en la noches que no llueve

pero que debería llover

a veces creo que el chico está cerca

bañándose en la agua

que debería caer.

por Adrián Gastón Fares

La forma de la memoria.

Los santos sobre mi cara para alejar el silencio.
Y digo lindo, con ironía.
Cómo diciéndo qué horrible.
Cómo si ya no hubiera explicado que eso me duele.
Pero no porque odiara santos
Si no porque reconozco la falta de sensibilidad
De las estatuas…
vivientes.

Cómo si quisieran enterrar árboles presionando desde la copa,
los gigantes del ritmo
repetido a propósito
en un bosque que no es mío
y no existe pero cuido.

La forma de la memoria es la rima,
y como nunca debió haber ocurrido afrentar mi inocencia
paciencia y comprensión.
Porque de estúpido no tengo nada
lo feo de tan desagradable lo rimo
para recordar y que no se ensañen conmigo,
los errores del olvido.

Por Adrián Gastón Fares.

Corte.

Ruido sordo
Corte magro.
No completo.

Succionado.
En la mitad.

Para que sea antes:

Tiene que existir y oírse.

Como entender mal y decirlo bien.

O engañar
O mentir
O el potenciar, para expresar.

Lo verdadero.

Un grito callado
Como el llorar hasta:

Reír.

En silencio.

Imágenes.

Noches de palabras.

Mar y arena.

Retro avance.

Sosiego.

Vértigos.

Recursos estéticos,

del cine.

Desamplificarse.

Y mostrar.

Sin soñar.

Sin sonar.

Por Adrián Gastón Fares (Diciembre 2019)

Las vueltas

Una campana

Nunca agitada

Un pabilo

Nunca encendido

Para avisar que la oscuridad se acerca

Eran

Como todo lo que inventaron

Sin hacerse cargo

Y para aprovechar el Cargo

Olvidando

El amor y la conquista

La pérdida

Deslizo injusticias

Con la rueda del ratón

De la computadora

Personal

De los resultados y de las resultadas

De los seleccionados y de las seleccionadas

Los de siempre

Y las de siempre

Siguen

Los que nunca

Las que nunca

Los de barrios con semáforos

Nunca paran

Los de barrio con cielo alto y terrazas bajas

Nunca pueden

Se esfuerzan más

La rueda que fue inventada para ir para adelante y no hacia atrás

Porque el arte es sólo futuro

Pero todos en su burbuja horrenda

Descansando en su mentiras para alimentar

El ego

Y el dinero

Y también la líbido

Claro

No importa

Si sos negro o blanco

Ciego o ciega

No importa

De las guerras de la memoria

y del presente

Nadie ni natalidad

Te salva

Porque tu mentira es tan grande

Que repercute en tus ancestros

Que ya son piedras

O dioses

Y siempre deciden

Sin tener las manos atadas

Sin gordos ni flacos

Todos alcanzaron su peso ideal

Hablo con las mías y míos para que ayuden

Comprendan

Y accionen

Ni los que ven más lejos

Ni los que ven más cerca

Ni los que oyen más

Ni los que oyen menos

Ni los que son más altos

Ni los que son más bajos

Ni los que tienen granos

Y los que no los tienen

Nadie escapa al desastre que crea ni a la falta de responsabilidad de levantar

El polvo de viejos caminos

El mundo es tierra y es agua

Hora es

De zambullirse

Para no tocar el fondo

O de emerger

Para que los rayos del sol

Sequen las gotas de nuestras oscuras y cansadas espaldas

En ese instante

Mientras más allá, la tierra seca de lo desigual se resquebraja

En tus ojos hay palabras

Que no puedes ver

Tu piel contaba historias que

Sin cercanía

No se pueden

Descifrar

Tus pies sostienen a la luna

Y al negro cielo

Brillante que fue y ya no es

Es una voluntad que llueve

Para que los pasos sean rápidos

Y traten de que sí

Y no que No

Juntos

Vida es

Y si no es porque es de día

Y sos un niño o una niña

Corramos a la terraza donde las nubes esconden grandes naves

Extraterrestres que no verás pero que aparecerán

En tus sueños después

Cuando ya no subas corriendo ni esperes

Tanto

Porque si la voluntad es el único camino

del cuerpo y la esperanza es el de las ficciones

y los augurios de la mente,

el planeta pierde su órbita

y los muertos girarán en sus sepulcros.

Entonces el Caos

Y las vueltas serán muchas

Por Adrián Gastón Fares

 

Kunda.

Donde en las buenas y en las malas

Kunda

de las sabrosas frutillas y los hongos venenosos

Kunda

el río cenagoso que nos tragamos con el agua

de la canilla

Kunda

la palabra que repiten las naranjas en el ocaso

Kunda

el silbido del señor Tiempo haciendo llorar tus ojos

Kunda

cundió

el tiempo cundido

palabra que ya no usamos

pero que existe en tantos

libros quemados

lo que despierta, lo que nunca durmió

pero está

presente

como en esos iniciales viajes

en coches

o en colectivos

donde la verdad estaba siempre detrás

Kunda

las montañas sagradas de lo que no puede olerse pero debería escucharse

Kunda

la piel degustada luego de abandonar el tabaco

pero no la muerte

lo que sueñan los ancianos cuando

dejaron el placer

para disfrutar de lo real

Kunda

todo lo que parecer ser y no es pero que sirve para que otra cosa sea

Kunda

el tiempo que no estuvimos y no nos dimos cuenta que no

estábamos

Kunda

el tiempo que no estaremos

y no sabremos nada

aunque hayamos

estado

y todo sea distinto

Kunda

el terreno llano

entre el amor

y el desamor

entre esta vida y la otra vida

como los pasos silvestres

que llevan a la montaña de restos

de huesos

de animales

de personas

de plantas

de estrellas que buscamos en lo alto

pero que ya no están hace mucho

el polvo de su desintegración está más cerca

debajo de nuestros pies

mientras miramos y buscamos en el cielo nocturno del

Kunda

acumulación

dispersión

inspiración

desesperación

lo negativo

lo positivo

convertido en blanca piedra y luego

en ocre púrpura

piedra que

brilla

pero no existe

la pintaron,

pero nunca

Kunda

como los fantasmas de la Torre de Londres

o de los pasillos de Villa Fiorito,

un peloteo en el barro,

un fútbol sin reglas

y sin arco

sin pelotas

donde

siempre

casi

no

pasa

nada

por Adrián Gastón Fares.

 

 

Soñé con el amor.

Soñé con el amor,
y era lo mismo que antes.

Ví caer iglesias;
crecía el fuego en la parroquia.

Esa emoción parásita de los sueños.
Que parece querer devolvernos a la trampa.

Pero soy el resultado de miles de años de responder a este sueño.

No abriré las puertas.
Cerraré los postigos.
Cortaré el agua.
Bajaré las persianas.

Y te trataré como alguien que puede convertirse en un objeto de la noche a la mañana. Alguien sin recuerdos, sin cariño, sin cuidado. Que te puede arrancar de la órbita y dejarte solo en otro universo. Convertirte en marciano.

Oh, la subjetividad.

Mi subjetividad cantando himnos que nunca escuchó.

Serás una mosca atrapada en una telaraña que ni siquiera yo he tenido la suerte de tejer.

Dejemos que se afilen las puntas de la verdad y que los cuerpos de los culpables se desangren sobre el metal brillante como anunciaba su propia estupidez.

Te ví sonreír mientras clavabas el cuchillo.

Eso basta para que el odio detenga los relojes.

El tiempo congelado.

Dónde uno puede pasar toda la vida, reescribiendo la historia.

No movamos un dedo.
Cruzados de brazos.

Miremos.

Cómo los gusanos despellejan
Al ser necesitado que alguna vez fuiste.
Esa cosa minúscula que provocaba sonrisas.
Y preocupaciones
Que nunca fueron las mías.

Sino la del ejército de imbéciles
Que son capaces de cuidar a un gorrión.
Y abandonar a un ser humano.

En nuestro fogón.

Cantan venganzas.

Y escriben canciones para las cunas vacías.

Luego bebemos y pescamos en un río oscuro.

Y de nuestras garras peludas;
solo escapan los esqueletos
que la corrupción y la mentira carcomen.

Estoy debajo de la pila de muertos.

Y mi boca murmura palabras que desintoxican el veneno
que mató a los que flotan río abajo; donde las capullos crecen grandes, y florecen cuando los vivos no los tocan.

Vuelan, y lloran, o dejan caer
las gotas que sus alas despliegan como en el sueño donde una mujer escapa por pasillos pintados con murales de mi nombre oculto.

Conozco un concierto donde los instrumentos tocan solos una canción que ellos mismos escribieron y que evitará que empiece otro poema con la frase:
Soñé con el amor.

Y que sigue con:

Llore en el sueño, pero pasó el tiempo.
Y no vale la pena.

Recursos y carácter para batir estas yemas.

La guerra a las promesas;
comienza rompiendo.

Cartas.

Tal vez en ese lugar donde la voluntad mueve montañas y el mundo es tan justo como la cumbre nevada donde se juntan los huesos de los animales extintos.

Tan justo para que tu asesino deje de matar.

Porque en mi historia fue criado sin palmadas leves en la espalda.

Y nunca pude distinguir el bien del mal.

Criado con dulces y sonrisas.
Cómo en un sueño, y pañuelos blancos, manos negras.

Punto final,al desencuentro.

por Adrián Gastón Fares.

Yo también.

Me chiflan los audífonos.
Y los otros humanos me lo advierten.

Casi no puedo tampoco
abrazar a otros;
porque también chiflan.

Y más que nada chiflan solos.

Ahí se dan cuenta más.

Y me preguntan: ¿escuchás ese chiflido?

Y les digo que claro que no.

Desde que me di cuenta de
mi diferencia, hace ya mucho tiempo, hice un movimiento
de traslación y rotación
para ser comprendido.

Pero sólo hacía falta que algo chifle.

Moleste a los demás.

Eso genera comprensión.

Un poco.

La molestia.

Así que perturben a todas y todos,
con sus molestias.

Por mí, está bien.

Debería existir un mecanismo para el ser invisible que lo haga visible.

Como este acomple, que debería poder fabricarse en una industria que le cambiaría la vida a muchas personas.

Para que lo pulsen a gusto, en el momento necesario.

Como un timbre para decir:

Paren un poco.

No se ve, pero aquí estoy yo, y me cuesta escuchar, mucho, y así y todo lo hago como puedo.

Por eso, busquen justicia y no se dobleguen.

Porque cuando alguien diferente cae,
cada vez que ocurre eso,
caen mil matices más y más personas que los traen.

Siento compasión por las personas.

Ni eso, a veces.

Me río.
Porque ya no da para llorar.

Cuánta mímesis imposible.
En las buenas; todos quieren parecerse a vos,
¡Y en las malas también!

Ahí está.

La mentira.

Y, tal vez, una salida.

Reconocerse.

Impermeable.

Lanzar un tiro al arco desde la mitad de la cancha y que nadie mienta y diga, haya entrado o no;
¡yo también!

Vivimos en tiempos distintos.

Y estoy acá para dejar anotado lo imposible.

Para que se vuelva increíble.

Entonces,

No querida,
No querido.

Vos también, ¡no!

No es lo mismo.

Nunca hay que negar el poder de la negación.

Como Charly dijo.

por Adrián Gastón Fares.

Basta y se acabó.

Nunca hay que doblegarse a uno mismo.
La gendarmería está para eso.
Nunca hay que ceder a las estupideces de los demás.
La muerte está para eso.
No hay que pensar otro camino
Otros están para acompañarnos en esos traspiés.
Calmos.
Sin llamar la atención.
Pero cruzando miradas.
En un paso tras otro.
Nos entendemos.

Los que hemos sabido mantenernos firmes e imperturbables (y transformables cuando era y daba)

Aunque sea abrazados al suelo.

Es mejor tomarse otro Fernet en soledad que aceptar un trago más caro.

De esos sofisticados que seducen absortos por el poder.
Y atontados por el éxito.

Los que no saben el valor de una palmada de aliento en la espalda.

Que uno aprende tarde en la vida.
Como si ya no la quisiera.
Ni la necesitara.

Pero revive el cuidado.

Nuestra vida no fue cómoda.

Nuestro destino fue siempre sobrevivir
A una pelotudez detrás de la otra.

No conozco bombas
Cómo esas.

Ni columnas que no se dispersen ante el derrumbe.

Somos el derrumbe.

Y las piedras esparcidas.

La vida es dura
Y no hay estupidez compartida en Facebook que aminore
Lo dura que es.

Son paliativos idiotas que no convencen ni al que los comparte.

Esas palabras de más que nunca difundo.

Por Adrian Gastón Fares.

Credos

Somos todos grandes
Monstruos terribles.
Monstruos
Planetas descolocados
Tratando de ponerle sentido
Al viento
El viento lo tiene
Causa y efecto
Nuestros cuerpos también
Pero nuestras mentes
No son humanas
Creemos ser humanos
Pero es un cuento viejo ese
Más vale reconocer
Que si uno se atreve a serlo
La soledad será eterna
Y eso no es nada raro
Los árboles aprendieron a vivir más
Que los seres humanos
Porque saben lo que somos
Todos los embustes
Todos los inventos
Hacemos lo posible por matarnos los unos a otros
Somos una sanguijuela pensante
Y la capacidad de producir y difundir
La destrucción del la mente humana
No tiene parangón en el universo
Tanta evolución para leer el diario
Tanto arte para un vacío que nunca se llena
Más vale perder toda esperanza
Endurecerse como una piedra
Ser artista de una mente que aún no existe
Reescribir Frankestein desde la perspectiva de la nena ahogada bajo el agua que ya no puede llorar
Destruir nuestro cuerpo
Para que la conciencia ya no exista
Porque nuestro cerebro no es más bello que el colmillo de un león
Es más afilado
Y más certero
La vida para los humanos es un egoísmo creciente y justificable
Escondido incluso con las mejores artimañas
Destruir nuestra falsa humanidad
Separarnos definitivamente unos de otros
De esos inventos para utilizar al otro
Para sobrevivir
Mujeres de hombres y todas las variantes posibles incluso la de la mentirosa amistad
Debería ser el objetivo de cualquiera
Que se quiera un poco
Y el cinismo es la única opción adaptativa
Nunca ponerse en el lugar del otro
Porque ese lugar
No existe
No somos padres
No somos hermanos
No somos esposas
No somos hijos
No somos hijas
No somos amantes
Ni madres
Somos el escupitajo de unos órganos
Que no sabían lo que iban a terminar produciendo
Pero qué tal vez algún día lo puedan reconocer
Y este cuento de la falsa evolución
Se termine de una vez por todas
No hay que creerle a nadie
Ni a ninguno que justamente cuente historias de superación personal
Menos
Huir
Correr con pies de niños hacia la nada de los ojos muertos de las estrellas
A nadie
Etiquetar a todos
Menos a uno mismo
He ahí la salvación
Y la única forma de amor que no miente
Tal vez así pueda algún día yo solo
Destruir todas las adaptaciones programadas
Para ser libre otra vez
Para escapar de los ojos raros que me leen o que podrían llegar a leerme en un mañana que en este momento
No existe.

Por Adrián Gastón Fares

El pájaro de vuelo bajo

Cuando vuela bajo

porque las alas no dan para alto

se aleja de los demás pájaros

y un día algún pájaro lo arrastra

así nomás

a lo más alto

y él los reconoce

a los de vuelo alto

y hasta extraña lo que nunca conoció

y no debió conocer

porque un pájaro es un punto único

un desprendimiento

polvo de planeta viejo

pero así y todo es un pájaro de vuelo bajo

que conoce el viento que sopla en las hondonadas

en el giro de la montaña

en los valles más secos

en realidad

no es pájaro

es viento que empuja

no siente ser pájaro

aunque vuele con los pájaros de vuelo alto a veces

que bajo sus alas tienen tatuadas las palabras

pájaros

en mayúscula así:

PÁJAROS

y pueda brillar el sol grande desde más cerca en sus oscuros y pequeños ojos

pero también podía verlo desde abajo

donde parecía más distante

imaginarlo cercano

dar esas imprevistas vueltas alrededor de los árboles

Como hay tantas especies de pájaros

el pájaro de vuelo bajo sabe que también hay muchas especies de puntos negros

aunque esos puntos crean ser todos iguales

y él pueda aterrizar en las torres

cruzar el puente levadizo antes de que cierre

descansar en el bastidor de una ventana

conocer los misterios de los huesos y las membranas

conversar con los murciélagos

en la zona más oscura de los zoológicos

donde la salida cegadora está cercana y más vale no detenerse

un pájaro de vuelo bajo trasciende secretarias y secretarios

encara el vuelo a la montaña nevada

ese pico blanco que no es boca pero sí alimento y está

más arriba pero en otro mundo distinto

esa cabaña que guarda la flor de muchos

y de ningún

color

por Adrián Gastón Fares

La historia de mis oídos (poema)

A veces tomo la forma de una bola de cristal

Que refleja el pasado

Como si me agitaran

La nieve empieza a caer.

Lo bueno es que puedo lanzar la bola de cristal

Tan lejos como se me antoje

He creído ser oyente

Uno más de la manada.

Pero no lo era.

Nunca olvido.

Que en el año dos mil doce

Me dieron el certificado

Porque nunca escuche bien.

Seguía tocando el timbre de aquel

edificio, cuando ya me habían abierto la puerta desde arriba.

Entonces, recién en el año dos mil doce, con mis queridos audífonos, esas lombrices tan preciadas, tuve que adaptarme al rugido del mundo.

Me daba vergüenza acercarme a las chicas en un bar.

Me daba vergüenza que descubrieran mis putridos oídos.

Cómo un cadáver vivo que mira sus falanges descarnarse.

Nunca olvidaré, la distancia autoimpuesta de la prueba.

Nunca la palabra prueba significó nada para mí hasta ese día de 2011 o 2012, que más da.

Y la zozobra del ser o ya no ser.

Igual.

Así y todo elegí usarlos.

Era eso o no entender.

El sol se pone, pero el ruido se impone.

Los seres humanos cerramos los ojos, nunca los oídos.

Tan vitales son que permanecen atentos, aún cuando la alarma resuena y los tapamos con las manos.

Mis oídos eran como viejos caracoles que retumbaban con el viento.

Mi alma joven quería escucharlo todo. Incluso lo inexcuchable.

Antes de los audífonos, para la risa ajena; subtítulos, por favor.

Todavía no sé lenguaje de señas, pero conozco las marcas que deja la creciente
sensación de no comprender.

Aunque lo que no se dice a veces lo entiendo bien.

Pagué el precio de la incomprensión y de los que saben pero se hacen que no saben, de los que querían que fuera otro que no podía ser.

He sido abandonado: en los peores momentos.

Empujado al abismo: En los peores momentos.

Es un fundido lento como en las películas.

A otro ser, devenir.

Entusiasmo, renovado.

Tirité descalzo en el vacío.

Y un día apareció la casa, la rosa y, ay, la gran montaña blanca.

Yo que le temía a lo desproporcionado

a las imágenes grandes de animales

a la boca abierta del elefante marino

a la trompa de la orca encostrada en la diapositiva

Descubrí que no somos cámaras si no proyectores que apaga un dios ignoto por las noches.

Miedo hasta a los restos flacos de las ballenas que ya no nadan en los pisos de madera de esas feas instituciones.

Pero las ballenas eran animales,

¿quién era yo?

El que seguía algunas reglas,escritas por seres que tenían un sentido distinto al mío.

He sido ingenuo.

Y tan seguro para afuera como mis orejas me han permitido ser.

Lo sé.

No hay piedad en el mundo,

Ni camino recorrido,

Para la historia de mis oídos.

por Adrián Gastón Fares

22 enero de 2019 (reescrito 10 de Agosto de 2019)

El hombre sin tacto

Algunos dicen que no se puede cambiar,

que hay cosas que nunca van a pasar,

pero las cosas que

auguran

que nunca van a pasar

pasan seguido

y los que decían eso no saben ya

qué decir.

No es imposible.

Uno se puede ir y puede

volver

esto es posible

En el mundo.

Hoy.

Siempre pasó,

pero hay pocos testimonios

porque lo que cambia se va,

se ausenta de un día para el otro,

como aquel hombre del que Josep Pla escribió

que dejó su pueblo,

solo,

con los reveses en su espalda,

pesando toneladas,

con la gente murmurando,

pero aquel hombre

simple

dejó su pueblo

no tan simple como él

pasó por la fuente del pueblo

bebió el agua por última vez

y partió

para nunca volver.

Esto es sobre el chico,

el muchacho

cambiador

No podía sentir

El sentido del tacto lo tenía muerto

como otras ilusiones

Pero un día descubrieron como hacérselo funcionar

Un científico lo hizo

Un científico loco quizás

No lo sabemos

Pero logró que el chico sintiera

Y entonces el chico rozó las palmeras con las manos

Frotó naranjas contra su piel

Sintió su propio cuerpo y el de los demás

El respirar de su perro en su cara

Lo despertó

Y la felicidad que sentía era tan grande que el chico

Que en realidad no era tan chico

Se sintió joven otra vez

Se descontó años

Multiplicó los suyos por

Cero

Coma

Siete

Y pensó

Que ahora que sentía al pasto doblarse cuando se recostaba sobre él

con la espalda

desnuda

A sus propias lágrimas derramarse sobre su cara hasta llegar

a su nariz

Pensó que si alguien podía devolverle el tacto,

entonces el podía pensar hasta llegar a lo impensado

y lo hizo.

Llegó.

Y me dijo

Que había cosas que ya no podía volver a sentir

Porque ya no estaban

Las que sólo sentía en los sueños

Y esto lo enfrentó con una pared

Una pared de sentimientos hechos con ladrillos

como las que levantaba su abuelo

cuando era chico y la vida parecía

larga

insensible

y había otras paredes

de colores de luces de ciudades ya descubiertas pero desaparecidas de bichos bolitas y de animales que corrían en el claroscuro de algún bosque que no era bosque pero que para él lo había sido

Ojo con los bosques que no son bosques pero que para uno lo son

porque cuando desaparecen y sus árboles se secan

uno cree haber estado ahí

en lo imposible

Punto.

Entonces yo le dije

Que era como un Úlises

Un Úlises que volvía a Ítaca

Sin una Penélope que lo esperara

Y eso le dolió

le dolió como las cosas que son simples y reales

Como un Quijote sin caballo

Como un río sin cauce

Y se calmó y sonrió

Nunca entendí por qué

El chico ahora sensible se calmó

Cuando le dije algunas cosas terribles.

Y se lo dije.

Te dije cosas terribles para que entendieras

Que yo siempre sentí todo pero que era y soy como vos.

Lo que te pasa.

Lo sé.

Lo sé muy bien.

Lo que te pasa, querido.

Y me contestó que él quería ser terrible también.

Que era su derecho

Y que lo ejercería a gusto.

Y jamás lo volví a ver

pero en la noches que no llueve

pero que debería llover

a veces creo que el chico está cerca

bañándose en la agua

que debería caer.

por Adrián Gastón Fares

PD:

Índice de mis poemas en este blog.

Poemas

Las patriarcales

En esta tragedia no me encuadro

Vuela la imaginación cuando tenemos que salvarnos

De un fantasma que no pide venganza

Nadie es culpable hasta que muerte llegue

Y después todo se pierde

Estampitas de casamiento

Dije

Y las copas que nunca se encuentran

Llenas se piensan

Dice

Tal vez

Aquí,

Las identidades caen y se levantan,

Digo,

Y dejemos entrechocar a las máscaras del destino

Ya no hay dolor

Que no pueda ser vertido

Ni penas

Por las que no podamos pelear

En lo negro no hay luces inútiles

En sus graves palabras

Digo

Hay algo

Arrimante

Encelado

Arrastrante como río

Y oliente como el pantano

Reconozco

Que el árbol no nació para cajón

Y la tierra no es el piso donde restan

Mis antepasados

Nada nos contiene

Digo

Joven saltadora

Corre libre a tu descuido

Rescataré

Tu trama sugerida

Ven

Paseate disfrazada

Entre tantos trajes

A tu ciudad es que te invito

Y tal vez podamos torcer el camino pisado

Donde los rezagados se han convertido

En Psicopáticos

Bufones

Compulsivos

Ya no hay nada que perder

Dice

Los pelos a veces crecen para contener las mentiras que los poros exudan

Los que vertieron el veneno en tu oreja

Tienen manos acuosas y flexibles

Dice

Es un consuelo perdido

El de los viajeros

Del espacio y el tiempo

Digo

Pero es tiempo de recreo

Y ya no hay velos

En este juego de espejos

He encontrado un camino

Las historias brillan en el cielo

Y cuentan el oculto pasado

Arriba miramos

Abajo caemos

Eso no cambiará

Hasta que de tanto caer

Creemos un agujero

Y otro universo

Nos amamante

Y dibujemos flores en papeles lisos

Con esa esperanza

Que nunca convino

El cristal estalla

Las casas caen

Una vieja cuenta cuentos

Hace temblar el húmedo pelo de su nariz

Ninguna tempestad como esa

Sacudió la tierra aún

Ningún hálito tuvo ese encanto

Para arrollar

Escribo bajo las estrellas

En un jardín descuidado

Donde un hada desprendida de un árbol me cuenta

Como la han sepultado.

Por Adrián Gastón Fares, 31 de Julio 2019

Dicha

Tierra hostil y
aparente
Cielo abarcante
Nubes blandas cumbias
Exiliadas pausadas
Hermanas, sí
Mejor adentro
Que salir a buscar
illa oscura
Ladrillo rojo
Colectivo imparable
Hasta el lugar donde perdí
Semilla y nada
Lo aprendido
Intenciones buenas
Furia
Tuya

Furia mía

Inesperable fiera en mi único

Pobre y pequeño paraíso

Es mi culpa creer que tierra

Dice verdad

Fotografía de flores

Que no brillan en tu noche sin luna.

Chau, monitor

Seré el que todo apaga

Levanto puente

Cómo un antiguo

Y terrible

Rey.

Por Adrián Gastón Fares

No es eso.

No es tu ábaco

No es tu psiquiatra

No es tu reikista

Ciertamente

No es tu nacionalista

No es tu metafísista

Más que nada

No es tu ontologisista

No es tu psicóloga,

Lo siento mucho,

Tampoco

Ni tu universidad

No es la media luna

No es la traición que le hacen a los chicos

De tergiversar la nada de la media luna por el todo de lo que la tapa

¡No!

No hay que negar el poder de la negación

Cómo escribió Charly,

En su pared

La ciencia soy Yo.

Esta cosa viviente

Con resultados

Y sin resultados.

Tu monstruo.

Tu abandono más evidente.

Y el que debería hacerte culpable

Más allá de todo.

La ciencia somos,

Nosotros.

Los demás,

sigan participando,

opinando

pero nunca pensaron dos segundos.

Creyeron en cosas pasadas.

Un grave error.

No es tu comodidad.

por Adrián Gastón Fares

El colmillo de la noche

En una cripta a ras del piso
Restaba mi pasado
Los que conocí y los que no
También
(Más que nada los que no)
Todo era gris
El cemento reluciente y frío
Me asomé a la cripta
Y a través del vidrio y de los herrajes
Ví la melena roja del león
Aunque en la cementeriosa penumbra
El felino y sus fauces apenas reflejaban su temible custodia de la cripta.

Huido,
luego conocí una máquina de decir la verdad
Era como la de un parque de diversiones
Esas máquinas que el abismo dispone
Algunos sacaban un papelito con una pregunta
Pero no sabían la respuesta
Era fácil
Y además estaba escrita del otro lado
Soñar;

Vicio interminable y no empezado,
dicha de los reclusos
El oro de los tontos
La vedette de los viejos
La pradera azul de tus ojos
Lo perdido por no luchado no es peor que lo perdido por demasiado
Pedido como la burocracia del caparazón de la tortuga
Que no se formó de una,
Que como un querer creció con el tiempo
Como crece
La oscura trama de la noche bajo mis párpados
En el templo de los sueños
En el baile nocturno de las neuronas muertas
Que también sueñan

En revivir
En pasarse de las rayas ausentes
De mi entrecejo aplanado
Esa llanura o cielo que les regalo por las noches;
Porque en los sueños nunca hizo falta esforzarse
Para entender nada
Y las arrugas olvidan la piel
Y todo es permeable, transparente;
Contado sin ser.

Noble cielo chispeante. Ojalá se hubieran conocido antes.

Por Adrián Gastón Fares, 8 de julio de 2019

El Joven pálido.

El joven pálido
se erizó de sueños
y por las calles vagó
sorbiendo cemento
soleado.

El que desayunó aires
por ahora no le preocupaba.
Mejor era bañarse
en las islas personales,
que se separaban por el cemento
en esa mañana corriente.

Mujer era bañarse
en las islas personales.

Adónde vamos,
¿quién soy?
¿por qué?
Eran palabras que a él ya no le molestaban.

Los caminos cruzados,
caminos perdidos.

I will write a story
about pain and glory.

En la casa del conde,
¿dónde estará?
¿dónde se esconde?

Joven Pálido Mujer Dibujito A Fares
Joven Pálido Mujer Dibujito A Fares

 

Las mentes deberían adaptarse
a cualquier felicidad;
no importa de dónde venga
ni cuánto dure,
la verdad.

por Adrián Gastón Fares

El joven pálido. Terraza.

Un sueño:

hoy soñé con marcianos

y una amiga en el verano

un gordo vivía en el altillo

y se veía el mar a lo lejos

en la casa también estaba la que quería

y descubría que la amiga era mía

y era ella también.

¿Qué son esas formas que en los sueños nos vienen a consolar

y las otras que a nuestro lado sentimos en la cama grande?

Yo les canto porque sé

que perdieron la costumbre de recitar

sólo quieren a su manera avisarnos

que dejemos de soñar.

por Adrián Gastón Fares (2011)

La ciencia del mañana

Tirar una piedra al río
Los círculos
Tienen una causa y un efecto
Me gustan las palabras
Causa y efecto
Cómo también
Naranja y limón
Los antiguos, los chinos,
Entendieron mal,
Creyeron que las vivencias se repiten en otra vida
Pero está esta nada mas
Nadie vio otra
En esta se repiten
Los malos momentos
Pero también los buenos
Lo que nosotros creemos que es malo para nosotros y lo que
Creemos que es bueno
Pero otra cosa no hay
La expansión de los acontecimientos es así
Cómo un acantilado que se forma
Para que algo se desmorone desde la cima
Y forma otro acantilado bajo el agua
Una roca que rodean los peces
Pero la noticia es
que lo bueno también se repite
Lo bueno vuelve
Y es ciencia no es mentira ni creer en cosas raras
Es la ciencia del buen vivir y del buen pensar
Esa sociedad secreta en la que fui iniciado
Con vos

Por Adrián Gastón Fares

Malos tratos

Hoy te entiendo, polvoroso músico
En tu guitarra había cielo
Y en tus dedos nubes
En tu cabeza no había demonios
En los de tu pueblo muchos
No fue hasta que un relámpago
Hizo caer la gota de tus acordes
Que tu diablura cantó
 lejos
Lo que vos escribías era
Lo que no podías creer
que te estuviera pasando
Tus queridos
y queridas.
El demonio.
Decían.
No te escuchaban
Pero te los echaste a la espalda
Y con ironía
Te pusiste la máscara que te habían armado
Harapo por harapo
Para los monstruos no hay caminos
Y menos encrucijadas
Porque con la mirada en la copa de los árboles
No hay polvo que la nuble
Los religiosos
Esos que creen en cosas raras
Y que les gusta tejer maldades
Bajo la luz del sol
Los malos
y los brutos
Te dieron la letra
Pero no la música
Hoy te entiendo, Robert
Porque llega un momento
Que uno escucha la risa de los demás
Más fuerte que la de uno mismo
Y vos subiste más.
Y dejaste la fuente de pueblo para nunca volver.
Entonces,
Que tu guitarra nos guíe
Y las partículas de tus uñas
Que arrancaban las cuerdas
Sigan flotando en el aire
Entre tantas señales
Que digan tu nombre
Del que te jactabas en broma
Ante tanta insistencia
Que la música sola baste
Y tus letras dolidas sean restadas
Del Producto Bruto Interno
De la sociedad que te envenenó
Porque nada cuenta el tiempo más que injustos números
Y en tu cabeza no había palabras ni pedal
Para dar marcha atrás
El mal que te hicieron.
En la encrucijada
En semicírculo
Te esperaron
Para que te pongas esa resonante máscara
Que tejieron para vos
Los que revelaron su cara en el espejismo de la leyenda
El significado de la magia es
Que un ser único
Acepte a las voces del pueblo
Y las transforme en música y carne
Cómo fin triunfal y algarabía
Cómo exorcismo supremo
Y plato
Hondo y vacío
Que refleja miradas hambrientas
Despojadas de esperanzas
Ojalá que los descendientes de los muertos que te hirieron dejen esta vida
Sin haberte escuchado
Según dicen:
Tienen toda la eternidad para hacerlo.
Cuando el cielo opaco se parta con tu voz de relampago.
Y tus dedos largos y y rápidos corran por el mástil.
Desahogantes.
por Adrián Gastón Fares

El joven pálido. Canción.

Los temerarios:

Delator, informal, invocado de día
¡sueño!
bebido de noche
¿o ya en la madrugada?
entre los pinos de la casa costera
para qué venís a recordarme
lo mucho que te quiero
encima, me limpiás los ojos
y me soplás la cara con tus dedos finos
-mi amor,
arrumándolo-
por favor
olvidarlo al despertar
o recordarlo con el tibio sol del desayuno.
(Hace bien)
Nada terrible nos separa
eso es lo terrible
felicidad
derrocharlo todo

Otra vez:
la poética de remarcar
¡Qué extraña felicidad!
derrocharlo todo
lo que otros quieren
lo que otros buscan
¡qué cobardes!
¡qué temerarios!

Repetir a partir
de otra vez
x2

por Adrián Gastón Fares

El joven pálido. El silencio y los árboles.

Las hojas caen en contra del viento
que las hace caer.
Las personas
vemos..

y somos tres cosas:

somos uno que sueña con los que sueñan,

somos otros que piensa y vive en una casa dónde el sol nunca se pone

y somos otro que solamente percibe sabores, caricias, golpes, miradas fuertes o vagas

somos lo que hierve cuando ya no hay nada en la cacerola

y árbol que no hace ruido en el bosque porque no hay cóclea para escucharlo

y es capaz de mover hojas, de volar la peluca de las hormigas, de generar moléculas que se desplazan

pero no suena

somos lo que no suena si no hay nadie para escucharlo.

El joven pálido,

Con las lombrices aéreas
a veces descubría
que no había mucho más de lo que buscaba
Ni había mucho menos.
Algunos días tenés lo justo
-lo justo es lo perfecto, es una caricia mental-
Y entonces:

¿Cómo afrontar la sospecha confirmada?

Coro:

“Como la planta que sabe que el agua no está lejos
después inclinándote un poco al sol
sin deformarte demasiado.”

Pero no es fácil.

Amar es desenrollarse
sin pausa.

Play.

En esta película yo camino
hasta el Museo de la Morgue
donde flota un feto
¡Oh, feto flotador
hijo de mis entrañas!
Un guardia inseguro me sigue
con la mirada,
pero cuando se descuida
rompo la pecera,
atajo el feto que cae con la viscosidad
y me lo meto en la mochila.
El guardia inseguro
un poco viejo
camina hacia mí
y se resbala.
¿Se habrá roto la cabeza?
Ya en la calle,
con mi vástago maloliente en la mochila,
subo a un taxi,
El conductor se tapa la nariz
y me ordena bajarme:

¡Bájese! ¡A lavarse!

 

por Adrián Gastón Fares

El libro sumergido

De nuestra especie es
unir ciertas estrellas con la vista en la mente
Y llamarlas centaurides
Pero no podemos espolearlas para que nos galopen el universo
Sin embargo
Los ojos rastreros de las Lavozas no podían
Mirar tan lejos
Y descubrieron esas blancas pupilas
En el agua calma del río
Así llegaron a la luna
Antes que nuestras naves
Así se convirtieron en nadadoras
Y tocaron lo más hondo
Dónde reina lo que no vemos
Y no existen las interpretaciones
Ni los juicios
Así saben que no sirve pensar cuando
No se Escucha
Ni se puede Mirar
En lo recóndito de lo negro
No existe la culpa
Ni la angustia
Que arruinan a los que quisieron ser humanos
Saben que solo hay que mantener la horizontalidad heredada
Las que no repiten palabras
Las que evitan las variedades
Buscan el tiempo
Mudan nuestros caminos
Aplastadas como una hoja de papel
Dejan que la gravedad escriba sobre ellas
Solo cuando un maremoto
Admite una bocanada de luz
Se curvan
Y leen los signos en su cuerpo
Luego esperan
Siguen aplastadas hasta que
Otro milagro llega
Y un astro de los que perseguían
Hace millones de años cuando se
Lanzaron a lo ignoto
Cae con tanta fuerza
Que roza lo profundo
Recuperan su volumen
Parten en dos a las mares costeros
Respiran hondo en el suelo que queda más allá de lo profundo y estiran sus piernas, sus espaldas, sus brazos
Lejos de donde ellas eran tan singulares
Que hasta se daban el lujo de repetirse
Dóciles, dejaron que les escriban todas las aventuras que vivimos
En vano si no nos animamos
a dar el segundo paso
A seguir su plateado guion
Cuando ahora miramos a los cielos
Con nuestra vista tan entrenada
No son las estrellas lo que vemos
Son las tachuelas de plata
Tras las que ellas se zambulleron
Lavozas
De canto aguado
Sus pies de barros y algas
Son a veces cercenados por los hombres
Luego besados y orados en secretos altares
En Julio y otros meses he escrito sobre lo que una Lavoza
Es capaz de hacer despegada del fondo del mar
Para cambiar lo malo
Por lo que piensa bueno
Dejo a ustedes la decisión
De recibir o no la historia
Antes de que ellas mojen mis papeles
Con sus uñas húmedas
Y los lancen al cercano río
Para que el menos abisal de los peces abisales deje el testimonio de las victorias de sus madres en el libro sumergido que van compilando sus repetidas hijas.

Por Adrián Gastón Fares, 2019.

Soñé con el amor

Soñé con el amor,
y era lo mismo que antes.

Ví caer iglesias
Crecía el fuego en la parroquia

Esa emoción parásita de los sueños
Que parece querer devolvernos a la trampa

Pero soy el resultado de miles de años de responder a este sueño

No abriré las puertas
Cerraré los postigos
Cortaré el agua
Bajaré las persianas

Y te trataré como un objeto.

Cómo una mosca atrapada en una telaraña que ni siquiera yo he tenido la suerte de tejer

Dejemos que se afilen las puntas de la verdad y que los cuerpos de los culpables se desangren sobre el metal brillante como fue anunciado por su propia estupidez.

Yo te ví sonreír mientras me clavabas el cuchillo

Eso basta para que el odio detenga los relojes.

El tiempo congelado.

Dónde uno puede pasar toda la vida, reescribiendo la historia.

No movamos un dedo.
Cruzados de brazos.

Miremos.

Cómo los gusanos despellejan
Al ser necesitado que alguna vez fuiste
Esa cosa minúscula que provoaba sonrisas
Y preocupaciones
Que nunca fueron las mías.

Sino la del ejército de imbéciles
Que son capaces de cuidar a un gorrión
Y abandonar a un ser humano

En nuestro fogón

Ellas cantan venganzas

Y escriben canciones para las cunas vacías

Luego solemos beber y pescar en un río oscuro

Y de nuestras garras peludas
Solo escapan los esqueletos
Que la corrupción y la mentira
Han carcomido

Estoy debajo de la pila de muertos
Y mi boca murmura palabras que desintoxican el veneno
Que mató a los que flotan río abajo
Donde las capullos crecen grandes
Y los vivos no los tocan

Hasta que florecen, y lloran como en el sueño donde una mujer escapa por pasillos pintados con murales con mi nombre oculto.

Conozco un concierto donde los instrumentos tocan solos una canción que ellos mismos escribieron y que evitará que empiece otro poema con la frase
Soñé con el amor y que sigue con
Llore en el sueño, pero pasó el tiempo
Y no vale la pena.

Recursos y carácter para batir estas yemas.

La guerra a las promesas
Comienza rompiendo cartas.

Tal vez en ese lugar donde lo voluntad mueve montañas y el mundo es tan justo como la cumbre nevada donde guardaron a los huesos de los animales extintos.

Tan justo para que tu asesino deje de matar personas
Porque en mi historia fue criado con palmadas leves en la espalda.

Con dulces y sonrisas
Cómo un sueño
Punto final, al desencuentro.

por Adrián Gastón Fares.

El descubrimiento de la noche

Esas alas de huesos con que descubrí el vuelo de la noche
El encanto que se haga de día
Solo y reunido
con ellas y ellos
Escribiendolos
Pensándolos
Escribiendo
sobre polillas
Y ellas acuden
Negras
Moteadas

Cómo ese remolino de hojas y basura
en un vértice del edificio de la estación Constitución
Cuando el viento sopla y paso con el 9
Cómo si rodearan algo que a la vez está
y no está

Juegan con la nada
Hasta la bolsa de plástico negra
Da vueltas
Agradecida
Porque nos gusta ser aceptados

Y ella también tiene su ego

Y ella también juega con esa sugerente nada
Que parece llena

Llena como esas noches descubiertas
En las que nos gusta saber

Para dónde navegan los botes
Porque hay fuego
Y la compañía
Necesita de hombres

Dice la canción

Me gustaría saber

Para dónde navegan los botes

Disfrutar
Con un grupo de personajes en la mano
Sacando la cabeza entre mis dedos escondo su cuerpo de palabras y espacios

Nunca me enamoré
Cómo de ese momento justo

Dónde se siente los cinco grados menos

Y las persianas dejan pasar el nuevo fresco

Porque los cuerpos están fríos en la cama

Y el viento sopla sus pesadillas
Y el frío de la soledad se calienta en la imaginación
Con ese hogar a leña que es
El Word
O la hoja de papel

De a poco me fui acercando a ese amanecer
Que no fue en la playa
Ni en la montaña
Si no en mi departamento
Con los bolsillos vacíos
Y la cabeza llena de posibles caminos
Que ni siquiera eran mios
Si no de lo que quiera que sea
Que mis pensamientos ronden
A través de unos nombres a las que no nos dejaban llamar porque había que dormirse temprano y a las doce

Los demonios aparecían de las manos de un santo atornillado para cantar los salmos que dejan sordos a los niños

De chicos no dormir es mala palabra
Esta prohibido
Y cruzar ese límite dónde clarea
El cristal de las ventanas
Cómo pupilas dilatadas
No fue tan fácil como parece

En esas horas donde no hay tantos pensamientos
Uno capta los sueños
Me gustaría saber dónde
Vivir
loco quiero
Cómo si fuera el primero
Que contó la historia
De la luna y el sol
De la tipa y el tipo
Que se calza las medias
Que se pone el sombrero
Del niño y la niña
De la chica y el chico
Y de todas las variaciones
Que salen y entran
De una cabeza
Que no sea la de un animal colgado
En una concesionaria de coches
Dónde cuidaba con mi tío abuelo
Cuando hacía esas changas el italiano
Y la noche tenía las horas contadas
Más de las doce no seguías
Llegabas a la playa
Pero no te metias
Porque es hora de tomar el sacramento de cerrar los ojos
Y los animales muertos necesitan
Que la luz de una linterna brille en sus ojos de vidrio
Pero una vez que de la mano de
Los pensamientos uno se mete en el mar
Y se deja ahogar
Descubre al fantasma de Alfonsina
Que en lo oscuro
Entre algas y caracolas
Burbujea cuentos
de miedo
Y los personajes
Todos acuden
Se sientan a compartir
Infusión
Juntos formamos una ronda
Dónde vuelan las polillas
Alrededor del río de las tramas
Encontrar el agujero
Dónde cabe tu voz
Encontrar esas voces
Que forman agujeros
Querida Elacion,
A ti me entrego

De aquí hasta que la muerte nos una y otra vez en el olvido

Nadie te espera en la noche primera
Dónde se llega tarde a la almohada
tarde a la mañana clareada
y se da la espalda al futuro de al lado
Con una sonrisa que podría ser más eterna
Que cualquier otra
Que logres dibujarte en la cara
En esa vida
Que no quisimos vivir

por Adrián Gastón Fares

El joven pálido. Junto al río Telodigoyo.

Bueno, es Sábado. Vamos con algo más de El joven pálido, mientras sigo rumiando el tercer capítulo de Lo poco que queda de nosotros. Se está poniendo bueno eso, eh.

Junto al río Telodigoyo encontró el Joven Pálido a la calavera roja y blanca, en el centro de cuatro rocas caída vaya a saber cuándo, la calavera, y se adentró en el agua hasta las rodillas para observarla de adelante, entre los reflejos del sol en el más allá iridiscente. Qué cosa tan extraña, se dijo, una calavera que guiña un ojo. Hay que tener insistencia para hacer del hueso expresión. Pero no sería el primero ni el último. Entonces caminó derecho y sus pies abandonaron el agua y metió el dedo en el ojo bien abierto de la calavera, y levantándola en alto, vio proyectada en el cielo violeta su historia (la de la calavera) Un día, en ese mismo río, Palantonio Rodendola (el Sr. Ahora Calavera) quien tenía el poder de cambiar de piel como las serpientes, encontró su piel intacta erguida como estatua de museo y se animó a mirarla de cerca, y como que era él y no era él. Rodendola, con un manotazo dispersó en el aire su piel que ya había dispersado en otras oportunidades, y cansado de cambiar de piel, decidió convertirse en calavera ritual. Entonces, el estimado Joven Pálido le encajó un beso en la frente, hueso frontal, a Rodendola, Atte. retornándolo así a su santuario, y los mismos pasos torpes que lo trajeron lo llevaron lejos de la cabeza y guiño del tal Rodendola.

por Adrián Gastón Fares

El joven pálido. El que desayunó alturas.

En un páramo
de pétalos rosados
se erigió el joven pálido
y miró el horizonte
contó las tumbas
y les juró que volvería
con la mínima flor
y su Diana.

Las pútridas manos surgieron
y con el pulgar hacia arriba
aceptaron el reto
Ni Fulci
ni Romero
ni hablar de Shyamalan
imaginaron
este saludar

Después
caminó en busca del ahogado
su primer enemigo

La laguna estaba mansa
y el ahogado flotaba
mirando
la grava parda
del fondo

Cada tanto el ahogado saludaba
a los oscuros peces
creía que eran las mujeres
que en el mundo de las lombrices aéreas
había amado
las despedía
con ganas

El joven pálido llamó al ahogado
éste sopló burbujas
que como todas
reventaban en la superficie

Amigo,
¿qué te pasó?

La burbuja reventó

Nada, acá terminé

Tus planes eran el arte
y el amor

El joven pálido esperó
que la burbuja
reventara

Idiota

Decime, contame, soplame
¿dónde está mi Diana?,
por la que dejé el mundo de la tierra
si mal no recuerdo
trabajaba con vos
en una oficina
de dos por dos

Ella salía con su jefe
todos los sabían
para qué querés recuperar
lo que en vida
perdiste

Quiero saber quién lo hizo
y encontrar los restos
y las palabras

Buscá a uno que tiene raíces
frescas
en el mundo de las lombrices aéreas
no lo vas a encontrar
así nomás

Quiero saber también
¿por qué me dejaste solo
en la cena del 2 del mayo?
Éramos amigos

Vos querías todo y yo quería la nada
o sea lo mismo que vos

Vos querías la nada pero de forma
que reventara
te gusta el ruido
y aparecer

Mi cerebro ya perdió las células
bailan en el agua, fueron comidas
por los peces
preguntales a ellas
yo ya no soy

¿Y por qué hablás?

Todavía me gusta

Si querés encontrar a la que decís que es
tu Diana,
preparate
y buscá al que desayunó alturas
el aire le infló los pulmones
como un paracaída
todavía tenés tiempo
antes que lleguen los policías
juntá los pedazos de la cabeza
y hacelo hablar

Tené cuidado porque rondan las
penas
que son gemelas sin manos
que te succionan el alma
y ahí olvidate
de lo que viniste a hacer
nadie es igual otra vez

También te espera
el raíz fresca

El Joven pálido miró alrededor

La laguna
era un estanque
en una casa de olivos
atrás estaba sentada
una mujer rubia bikini
tomando sol

Retrocedió
sin que lo vieran
acarició la frente de un nena
que con un portafolio de doctor
de juguete multicolor
iba al
estanque.

por Adrián Gastón Fares

 

El sueño de los conejos

Este japonés había construido

Como se esperaba

Un jardín japonés

(otro más)

Enfrente de su casa

Y cuentan que un amanecer lo encontraron

Durmiendo

abrazado

Al tronco de uno de sus árboles

Que estaba muriendo

No había ni una flor

En el fondo de su casa

Ni nada de lo que había en

Los parques que él diseñaba

Los japoneses usan lo bello como

Una espada que seda sentidos,

hipnotizados por pestilos

Y estambres

Te llevan de la mano a la laguna en la que se bañan las abejas

En el centro de las flores

Y entonces

es un poco tarde

para escapar

Uno quiere sacarse las sandalias Mojarse el dedo gordo del pie

Pero esta prohibido

Y solo los conejos sueñan con la laguna de las flores

Esa represa que solo se abre cuando marchitan

Sueños póstumos de carne de pescado cruda

Que se deshacen en tu boca

Como una geisha sashimizada

En un bosque donde suena una campana

No quedan ya flores por cortar

Ni arboles que defender

Las liebres corren libres en los

Campos del atardecer

Descanso paz y silencio

Espero no ser indiscreto

Ciertamente

No pueden reprimirse los aguaceros fríos

De las tardes de otoño

Por Adrían Gastón Fares

La hermandad de las estrellas fugaces

Si denuncias

No vas a trabajar más

Vas a ser usada

Política

Mente

Si lo contas

El mar no se va a abrir en dos

La prostituta no te va a salvar

Las maderas de la cruz se pudrirán solas

No podrás menstruarla

Nadie recogerá tu sangre

El futuro que no fue

El pasado que es

El arte de la denuncia

Tiene una sola regla

Denunciar al poderoso

Y a la más poderosa

No atacar al de medio pelo

Ni a la que le cuida la barba

Embocarla donde es difícil

En el momento justo

Ahorra calvario

Si tu vida fue injusta

Si te menospreciaron

Anestesiaron

O abandonaron

en el peor momento

Yo conozco un lugar donde se cargan los cartuchos

de una pistola

Que se desliza por el suelo oscuro de una discoteca

Toca Damas gratis

Y pasan electrónica

Tu deber es tomarla cuando pase al lado tuyo

Tu pesada opaca pistola

Calibre no sé cuánto

Que podría terminar con todos los males

Pero nunca la usarás

Descargarás las balas

Dejaras que tus lágrimas las mojen

Y sentada en el vértigo sucio del baño

Leyendo malas palabras en las grasientas paredes

Juntaras fuerzas

Y te levantarás

Y le dirás a es@ otr@ que quiso

Despreciarte

Menospreciarte

Lastimarte

Destruirte

Yo soy tan ubicua

Como tu maldad

Y he retornado para

Que sufras lo que yo sufrí

Te vapulearé

Te arrastrare por el piso

Te haré arañar las paredes

Y mi venganza no estará terminado

Hasta que admitas que tu irresponsabilidad

Tu desidia

Tu indiferencia

Tu intransparencia

La falta de información

La desigualdad de oportunidades

Tu tráfico de

Influencias

El abuso de poder

Sean mitigados

Atenta contra la vida

De este universo que soy

De las que como yo

Venimos de otro planeta

Con una antena atrás

Y otra adelante

Y lo repetirás

Hasta que l@s directiv@s

Busquen sus anteojos caídos

A gachas

Por el piso

Se arrodillen

Y pidan perdón

He aquí el código de honor de la Hermandad de las Estrellas Fugaces

Aquellas que ya pasaron

Y nadie vio

Nacidas entre dos soles

Criadas en un campo

Quebradoras de cuellos de gansos

Encontradoras de

Instrucciones para llegar a la ciudad alta

Despertadoras de gigantes

Creemos mas en los hechos que en las palabras

(se las llevan las ráfagas de nuestras metralletas)

Si te han insultado

Agraviado

Si se han aprovechado de tu origen

Humilde

Somos para llevarte de la mano a al rancho

Desde donde ganaremos la contienda

En donde teñimos

De sangre los vestidos de las damas reales

Somos la vampira mayor

La despertada de noche

La iluminada de la sombra

Y declaramos la guerra por amor

La única que no termina

Porque no sabemos cuando

Ni donde

Como

Empezaron a doler nuestros

Pechos inflados

Por esas niñas que perseguían

A los pollos en el chiquero

Y que un dia

Entre faroles rojos

Tuvieron que soltar las armas

Y levantar las manos

En Villa Diamante

Entonces será

Sin alto el fuego

Sin bajar los brazos

Amor sin principio

Odio sin fin

En la comisura de mi sonrisa

Como en la tuya

Crecen pelos bien duros

Que aprendí a lamerme

Entre dos lunas

Durante la noche que antecede

A nuestra ácida batalla

Por Adrían Gastón Fares

Algunas pruebas de que el amor existió en la Tierra hace miles de años

Seré pedestre como la oliva

Tosco como un pollo

Infernal como las polillas

Y diré que existe un amor

De simulacro

ese cosquilleo

Que uno siente en el alma

Emoticon sonrojado

Amor errado

Lejos de lo insolente

La necesidad no se lleva bien

Con el pensamiento

Soledad está de turno en

El hospital de los más sanos

Donde existe el amor clavoso

El Hara

Kiri

Donde las cosas grandes se asientan

para solazarnos

los días antiguos

de felicidad

insospechada

Y ese otro amor que es descubrimiento

También hay para fundir tus fundaciones

Algunos testimonios:

Soy dueño del cine

Y tengo enrollada la pantalla

En la terraza de mi templo

Soy el barco hundido

Debajo del cielo frío

De las furiosas olas

Soy lo que nunca contesté

Por no haberlo escuchado

El río enamorado del descampado

Como verán

Queridos alumnos muertos

La dicha es un tiempo ganado a la tristeza

De incontable valor

Para cuando amarronea tu mundo

No hay mejor producto

En la feria vacía de los Miércoles

Los pájaros se amontonan

Alrededor de algo que parece nada

Pero es todo

Un portal en el cielo donde sus cantos son traducidos al idioma nativo del viento

Decir que un pájaro vuela es no saber que repta por el aire

Y posa sus patas sobre los abismos de otra desconocida dimensión

Rodeamos la incertidumbre

Somos tu señal favorita

Ritmo

abismo

lanzados

Es que pensamos en el misterio

Porque el amor es un sobrante

De la cena del linyera

Ese viejo cualquiera

Que también tuvo padre y madre

De lo que la gente llama amor

Nada hay que pueda salvarse

Tal vez ese mitológico ser

transformación sin final

los señores amores,

las amorosas señoras,

Todos casi empiezan

Y luego nunca terminan

Hubo un tiempo que fui horrible

Y fui libre de verdad

Dice una vieja canción

Que cantaba un monstruo nunca

Inventado para un proyecto de

Mario

Nunca filmado

Bava

Deleuze decía

Déjenlo (a Straub)

A la mierda con el vacío

En el cine

Lo bello se halla en las

Del señor Mario

A la medianoche en el templo proyectábamos películas

De miedo

El Señor ya no las quiere pasar

Pero yo

Yo

Lo que se dice yo

Solo digo

Que no es casualidad que el horror prosiga al amor

Esa extasiada flecha no existía

La inventamos para vivir

Para que sea más lindo

Decir adiós

por Adrian Gastón Fares, 4 de Marzo de 2019

El techo y el universo

Escribo desde la pieza de mi hermana

Hoy vine a visitar a mis padres

Mi pieza hace años que esta llena de cajas

A veces regaño a mi madre por no conservar mi pieza

No soy un santo

Es verdad que me fui bastante joven

Persiguiendo la señal de internet

Que aquí no llegaba

En la de mi hermana duermo

Llena de estrellas en el techo

De esas que aparecen

Cuando se apaga la luz

Que galaxia habra inventado ella

Cuando las pegó así ?

No tengo idea

Aqui, donde me siento niña

me persigue un maniquí

Que se yergue a un costado

Y que una noche saltó a la cama

Hasta que me desperté

Un buen susto

Creemos que la

Entropia

Es mala

Pero no

En la dispersión

Te puede tocar algo bueno

Sabelo

Y eso que aqui

el tiempo fue implacable

Primero alejo a mi abuelo

Luego arrastro a mi tia Maria

La enanita

pateo a mi abuela

Soplo a mis dos padrinos

Y dejo escapar a mi tia abuela

Desato las correas de mi perro un donerman marrón y de mi perra Sasha

Y convenció a otras y a otros

De que se las tomaran y significaran

Distancia

Como para no odiar a la entropia

Y rebelarse contra el tiempo

Señora Entropia

Necesito a una mujer que me cuente cuentos y me sirva mate

Usted se la llevó lejos

Como suele hacer con todo

Devuélvala a su lugar cuanto antes

O ya no festejare esa fiesta en su honor

Donde tiramos papel picado frente a un ventilador

Mientras susurramos

Muéstranos el margen del camino

Allí queremos quedarnos en la realidad imaginaria del reloj hecho de relojeros

También festejamos el día

De la segunda ley

En los carnavales donde las máscaras

Dan la oportunidad al tiempo imaginario

Que se cuele, nomás

Ya tod@s estan mas o menos lejos.

Y ese huevo en que nací

Lleva rompiéndose mucho tiempo.

Escondio parte de mi audición

Donde ya no puedo oírla

Aunque me sigue llamando con insistencia

Todo se aleja rapido

Y en la realidad imaginaria

Tal vez estas mismas letras escriban otra cosa

Dicen que hay un vuelta atras

Y la estructura del huevo de Lanus

En algun momento va a volver a cuajar

Los estrellas pérdidas

Van a colapsarse hasta que

Formen una

Singularidad

Y yo retroceda a este barrio de Caraza

Donde las galletitas con queso duro

Esperan junto a la lluvia y la yerba mate

Y luego me presenten a la estructura familiar

A los expectantes y sonrientes

Y mi cuna esté rodeada de gente que ahora no habla

Y luego yo sin llorar no nazca

Para implosionar

Y desaparecer

Pero entre todo eso esta el día

en que con mi amigo

el Chipi

cruzamos en una playa

A la chica más feliz del universo

Y ya mas chico, bajando una escalera, el sol y el deslumbre, vertigo cognitivo

No puedo explicar lo intuido pero

la imagen de la escalera y el sol se quedan conmigo

Por que habra sido fuera del tiempo

Y cuando escribo

fuera del tiempo

Como ahora, sigo

Por Adrian Gaston Fares 23 de Enero de 2019, Lanus Oeste (escrito en el “móvil, hice lo que pude, pero el acento en algunas palabras y el signo de interrogación de apertura se los debo para la próxima)

El poema sin motivo.

Caer linearmente hacia el centro

Como un meteorito.

Nada de orbitarte.

Querida estrella.

Rompamos los sistemas.

Planetarios.

Despidamos al universo.

Sería una ola de despidos.

En la playa del tiempo libre.

Basta de resistencia

Que vuelva el temblor

(danos la fuerza para mirarnos con fijeza)

Inventemos una mañana sin tarde

Una noche sin amanecer

Un día sin otro

Un futuro sin niños

Destruyamos al mundo.

Sin tocar ningún botón.

Rojo.

Dejemos vacía de incertidumbre la tierra de tus zapatos

Y repletos de misterios los mares de lágrimas

Nada es viejo,

todo es nuevo.

Y aquel Señor que dice que no tiene valor la escritura

Es porque no sabe

Que con el culo en el asiento

El cerebro permanece en su centro.

Las plazas están vacías.

Hasta que no descubramos

al último escondido.

El juego no termina.

Ya estoy grande para esto.

Dice el universo.

Y no paramos

de sonreír toda la noche.

Lástima.

En la oscuridad,

nuestras caras no se ven.

Por eso,

varios universos nos sueñan.

Mientras nos hacen crearlos.

Me acuerdo que

En tu cama me miré

Y en tu espejo me dormí.

Sonriendo.

Nunca.

Adrían Gastón Fares, 17 de Febrero de 2019

De otro mundo

Tu mundo es viejo
Pero no demasiado

Por qué crees
Que nunca quisiste morir en
brazos de nadie
Te enseñaron que pasión
Es fuego
Pero el fuego se apaga bajo
el agua
Te dijeron que propósito
Y realidad
Son más necesarios
De lo que no se apaga bajo el agua

Nuestro mundo es demasiado nuevo

Sonríe y juega
Busca maneras de acceder
Al muñeco de piedra
Al que nada le importa
Tal vez tus plantas te entiendan
Pero los animales no
Tal vez el Río de la Plata sea
Una vena
De un gigante dormido
En la terraza
Mira la ciudad
Recuerda que en sus pastos
Encontraste el motivo
Si tu vida es vieja
Pero no tanto
Y la zozobra y el llanto
Te enseñaron el canto
Calla
Porque es hora de caminar hasta el aula
Donde nuestro amigo se encuentra

El viene con nosotros
Nuestro fantástico rescate
Sueña despierto
No podemos
No usarlo
El tren de la oportunidad
Pasa infinitas veces

Los tres diremos al unísono
Venimos a buscarte
Esta es la aventura
De aquí en más
Jamas nos separaremos
No creas que nada es auténtico
El destino te mima con la misma ironía
Es
En vos
Por única vez

Mientras quemamos los libros de
Literatura comparada
Corremos juntos por la ciudad
Hacia el inicio de nuestra historia
Que empieza aquí debajo
Fuera del sistema
Al margen de las pantallas
Justo a tiempo
para cosechar las moras
En grisáceos pasillos

Cantamos unidos
Y sostenemos la repisa
De los libros caídos
Donde descansan abusadas-palabras
Que tenso declive
Que suave tensión
Entreabrir la puerta

Hora de la función.

Somos la multinacional
De los escones
Gigantes
Rodeamos las tazas de té
La apagadora
de aparatos mecánicos
Los más grandes proveedores
De oscuridad

Quédate en silencio
Prepárate a correr
Ya salimos
Falta poco
No desistas
Nuestras manos tiemblan
Pero aguantarán

Por Adrian Gastón Fares, 04 de Febrero de 2019

La historia de mis oídos.

A veces tomo la forma de una bola de cristal

que refleja el pasado.

Como si me agitaran

la nieve empieza a caer.

Lo bueno es que puedo lanzar la bola de cristal

tan lejos

como se me antoje.

He creído ser oyente

Uno más de la manada

Pero no lo era.

No del todo.

Nunca olvido

que en el año dos mil doce

me dieron el certificado

porque, paradoja para esta hoja,

nunca escuché bien;

seguía tocando el timbre de aquel edificio

cuando ya me habían abierto la puerta

desde arriba.

Entonces, recién en el año dos mil doce, con mis queridos

audífonos, esas joyas tan preciadas,

tuve que adaptarme al rugido de un mundo

del que muchos

no quieren saber nada.

Me daba vergüenza acercarme a las chicas en un bar. Nunca olvidaré la distancia autoimpuesta. Y la zozobra del ser o ya no ser.

Así y todo elegí usarlos.

Era eso o no entender.

El sol se pone,

pero el ruido se impone.

Los seres humanos cerramos los ojos,

nunca los oídos.

Tan vitales son que permanecen atentos

aún cuando la alarma resuena

y los tapamos con las manos.

Mis oídos eran como viejos caracoles

que retumbaban con el viento.

Antes de los audífonos,

para la risa ajena

subtítulos, por favor.

Ahora:

También ayudan.

Todavía no sé lenguaje de señas

pero conozco las marcas que deja la creciente

sensación de no comprender.

Aunque lo que no se dice a veces lo entiendo bien.

La mayoría desconoce

la balada del tinnitus constante.

Pagué el precio de la incomprensión y

de los que saben pero se hacen que no saben,

de los que querían que fuera otro que,

ah, montaña blanca,

no soy.

He sido abandonado:

En los peores momentos

Empujado al abismo:

En los peores momentos

Es un fundido lento como en las películas:

A otro ser,

devenir otro.

Entusiasmo.

Renovado.

Tirité descalzo

como más me gusta

en el vacío.

Y un día apareció la casa,

la rosa

y, ah,

la gran montaña blanca.

Yo que le temía a lo desproporcionado

a las imágenes grandes de animales,

a la boca abierta del elefante marino,

a la trompa de la orca encostrada en la diapositiva;

a los dinosaurios de museo

y a los restos flacos de las ballenas que ya no nadan

en pisos de madera

de esas feas instituciones.

Pero los dinosaurios fueron animales,

¿quién era yo?

El que seguía algunas reglas

escritas por seres que tenían un sentido

distinto al mío;

he sido ingenuo.

Y tan seguro

como mis orejas me han permitido ser.

Más allá de todo,

sé que no hay piedad en el mundo,

ni camino recorrido.

Para la historia de mis oídos.

por Adrián Gastón Fares, 22 enero de 2019.