Cine, donde sea y como sea. 8 películas magníficas.

Al Margen, ehh

Goodbye Dragon Inn (2)

Además de las películas recientes que fui viendo y que están en el artículo anterior, quería nombrar otras que caen dentro de la categoría otro cine, art film o cine arte pero no son otro cine, son el único que existe y que tiene ejemplos como El silencio de los inocentesYi Yi, por ejemplo.

Las etiquetas que se las queden las que las ponen o las que piensan en ellas.

Uno lo que quiere cuando ve cine es traspasar la pantalla, es impregnarse de los olores y ser invadido por los sonidos, la atmósfera además de la trama que es particular en cada película notable como cada día de la vida es distinto del anterior.

Recuerdo con emoción estas películas y recomiendo que las vean.

Dónde sea y cómo sea, claro, porque no suelen estar en las plataformas que más miramos o las de más fácil acceso.

Tal vez puedan encontrar algunas en plataformas oficiales como Mubi, Filmin, Qubit.tv o buscando en listas de torrents, o en sitios de streaming de películas que llevan adelante online invisibles benefactores del cine (como zoowoman)

  1. Yi Yi, A One and a Two, de Edward Yang (parece que Yang murió joven pero dejó grandes películas)
  2. Shara, de Naomi Kawase (Kawase filma mucho pero esta es mi favorita)
  3. Syndromes and a Century, de Apichatpong Weerasethakul (me gustó tanto que aprendí el nombre del director)
  4. Goodbye Dragon Inn, de Ming-liang Tsai (sobre una sala de cine que como última proyección antes de su clausura pasa la película homónima; tal vez la que va a estimular más ese ojo de cíclope que esperemos seguir teniendo en el alma en estos tiempos cuarenténicos)

Acá hagamos una distinción porque se vienen películas clásicas:

  1. Charulata (o, La mujer solitaria, de Satyajit Ray)
  2. The Uninvited (la de 1944, de Lewis Allen)
  3. The silence of the Lambs (El silencio de los inocentes, o de los corderos, depende, de Jonathan Demme, tal vez la más conocida, quédense mirando los títulos finales más simples, potentes y orgánicos del cine)
  4. Stroszek (o La balada de Bruno S., de Werner Herzog; su mejor película de ficción hasta la fecha, cerca está Invincible)

por Adrián Gastón Fares

 

 

Ayuda.

Al Margen, Cuentos, ehh, novela, poemas

Publicando Suerte al zombi, compenetrado en eso, en este blog, en la novela, se me pasó pasarles este enlace para que puedan firmar y compartir.

Me acompañó alguien de Change.org que apareció de la nada para pedirme que me sacara esa fotografía que me costó mucho sacarme (ya había hecho yo la petición). Me dijo que un cartel ayudaría y entre fibras y pizarras, me salió esto:

Adrián Gastón Fares Mi Petición en Change.org Fácil: change.org/gualicho

Adrián Gastón Fares Mi Petición en Change.org Fácil: change.org/gualicho

El texto lo había escrito y esa persona me ayudó a dejarlo más claro, así que lo agradezco.

Estamos hablando de un logro, de diversidad, de inclusión y de todas esas cosas que hacen bien en vez de mal.

De una película en la creó firmemente porque la desarrollé durante muchísimos años y cuyo guión no estaría dispuesto a vender a nadie para dirigirlo más que yo.

Luego de desarrollar todo Gualicho (storyboard, guión, historia original, casting, locaciones, propuesta estética; eso ganó Blood Window Internacional) creé Mr. Time, que creo que tiene el mismo valor cultural y comercial que Gualicho. Me gusta. Me convence. Me atrae. La quiero hacer, tanto como Gualicho. No necesito un jurado para que me diga eso, como fue en el caso de Gualicho, que resultó ganadora de una concurso de Óperas Primas. Pero para que eso ocurra, para que pueda dirigir otras, primero tengo que hacer la valiosa e ineludible Gualicho (Walicho, o Walichu)

Firmen esta petición y compartanla si pueden porque es tan válida como todo el trabajo gratificante que vendo desarollando en este blog desde hace tantos años.

Es fácil de compartir porque el vínculo está simplificado.

Es así.

change.org/gualicho

o aquí

change.org/gualicho

o acá

Firmar petición Change.org para Adrián Gastón Fares

Ya ha sido firmada por muchos directores y directoras de argentina, entre otras personas que me conocen, y algunas que no.

Es todo un camino recorrido, entre cortos que filmé, el documental Mundo tributo, entre otras cosas, que me llevaron a esto. Ayuden a que no quede truncado esto, porque perdemos una nueva película, un nuevo guionista, y un nuevo director. Y eso no debe ocurrir.

Gracias y saludos,

Adrián Gastón Fares

Escritor, Director de Cine, Guionista

 

Catálogo Películas en desarrollo y ya estrenadas de mi productora de cine.

Al Margen, ehh
Catálogo películas y proyectos Corso films

Catálogo películas y proyectos de mi productora de cine.

Gualicho, terror, drama, thriller.

Mr. Time: misterio, terror, ciencia ficción.

Las órdenes, drama, thriller.

Embrión, social, género, drama, thriller, Road movie.

SPA (serie) drama, thriller, aventuras.

Mundo tributo (largometraje estrenado) documental, comedia dramática, rock.

La venta. Suspenso, comedia, terror.

Más información:

corsofilms/press

contacto: info@corsofilms.com

En cuanto a novelas, cuentos, etc, pueden leerlas buscándo en el índice de este blog o averiguar más en este enlace:

Links a Novelas y Cuentos de Adrián Gastón Fares

Por Adrián Gastón Fares, guionista, director, productor de cine argentino.

Lista de películas Agosto 2019

Al Margen, ehh

Vuelvo a publicar esta lista con algunos agregados. Los que ya la leyeron vayan al final que hay algunos agregados, como Us, Once Upon a Time in Hollywood y First Reformed.

Desde la mirada de director, escritor y guionista, y no la de un crítico, claro, van mis opiniones de algunas de las películas y series que fui viendo y sus efectos inmediatos y a largo plazo (en algunos casos)

Dogman, de Mateo Garrone. No podía dormir luego de verla. Buscar aprobación…

The Beach Bum, de Harmony Korine. Me gustó mucho porque estaba medio borracho ese día y me sentí cercano al personaje principal. Además tiene buenas canciones.

Call me by your name de Luca Guadagnino Guadagnino pertenece a la sociedad secreta del buen gusto. Hay que llegar a la escena final. ¡Cuánta emoción!

La Odisea de los Giles, de Sebastián Borensztein. El terror se sentía en la sala. Recordar el 2001 argentino en esta época, por más humor que tenga la película de Sebastián, creo que recortó algunas risas y potenció otras. Es de esas películas que hay que ver con la sala llena.

La escafandra y la mariposa, de Julian Schnabel. Me hizo ponerme en la piel del protagonista. Película bastante triste.

At Eternity´s Gate, de Julian Schnabel. Entendí a Van Gogh un poco más. Creo más en la versión de su historia de Carriere que en las anteriores. No sé cómo termine escuchando en Spotify la canción Vincent, de Don Mclean, que me llevó a otra que grabó el mismo artista que usó David Lynch en Mullholland Drive (Crying, si no me equivoco)

Basquiat, de Julian Schnabel. Desde que la vi, a veces tengo ganas de decir que quiero irme a Maui.

Border, de Ali Abassi. Eh, ¿quiénes éramos?

Re loca, de Martino Zaidelis, esta remake argentina me gustó por varios motivos que no esconderé. Trabaja el actor de uno de los cortometrajes que escribí y dirigí Motorhome (aparece en una de las escenas; el siempre creativo Jonathan Jairo Nugnes) Fue producida por el buen productor argentino Sebastian Aloi (quien me ha dado algunos consejos sobre Gualicho y una atención que aprecio) y el personaje de Diego Torres me pareció muy risible, real y reconocible a kilómetros de distancia.

Rocketman, de Dexter Fletcher. Me gustan las canciones de Elton John y varios de sus discos. Raro que no me gustara esta película y me dejara un poco perplejo a la vez. Nunca vi cantar con burbujas bajo el agua. Admito que su comparación incomprable, la película sobre la vida del líder de Queen, tiene otra intensidad a nivel espectáculo. Pero también con esos ojos brillantes del final recuerda un poco a las películas de Zefirelli sobre Cristo que pasaban en Pascuas (lo que da bastante miedo; ese cristo sangrante con ojos azules brillantes siempre me dio terror) Además en Mundo tributo, el documental que produje y dirigí junto a Leo Rosales, no aparece ninguna banda tributo a Elton John.

Siguiendo con Guadagnino, su Suspiria. Su final me dio ganas de cambiar mi vida para siempre. El efecto duró bastante (tal vez persista) Recuerda un poco a los inicios del cine de terror, tiene esa fuerza explícita y elegante a la vez.

Okuribito (Departures), de Yojiro Takita. La última película japonesa que se llevó el Óscar a mejor película extranjera. No la había visto aún. No quedaba otra que me gustara. No soy de piedra. Ya verán en la película.

Io sonno il amore, de Luca Guadagnino (la volví a ver), como El desprecio de Godard. Las dos grandes películas sobre lo terrible, en el bueno y en el mal sentido, que es el amor.

John Wick 2, de Chad Stahelski. Me la recomendó la directora argentina Lucila Las Heras y de las tres es la que más me gustó. Me hizo acordar y extrañar al primer John Woo.

A Star is Born, de Bradley Cooper. Claro que salí con ganas de llorar de esta película y bastante triste. Fue la primera que vi con los audífonos nuevos (esas casualidades…) Empecé a escuchar a Lady Gaga y aprecié sus cualidades camaleónicas. Incluso me enteré del lupus que sobrelleva a través de un documental sobre su vida.

Toy Story 4, Josh Cooley. Me emocionó y me entretuvo.

Aterrados, de Demian Rugna. Demian supo captar cierta atmósfera del conurbano bonaerense en la que casi todos coincidimos en que es la mejor película argentina de terror argentina hasta el momemtum. No es perfecta en el guión pero mucho en la atmósfera, lo que no es poco decir.

Bridge of Spies, de Steven Spielberg. Así creo que deben ser los abogados y las personas, como el personaje que interpreta Tom Hanks (que existió en la vida real) No comulgo mucho con el ¿Serviría de algo?, como ya se nota en lo que escribo, salvo cuando medito, pero me parece una frase encantadora.

Mary Shelley, de Haifaa al-Mansour tengo que admitir que disfruté y me inspiró más esta película que la de mi querido Ken Russell (Gothic)

El Potro, de Lorena Muñoz. La vida es una lucha aunque seas exitoso y esa es una historia que se vuelve a contar cada tanto. Más allá de la banda sonora (no las canciones sino el score me pareció ajustado), la película tiene eso mortuorio, ya le encontraré el mejor adjetivo, tan argentino que casualmente puede encontrarse en otra, por ejemplo, de terror, como Aterrados (¿quién dijo que lo nuestro es el tango?; son los cajones de madera y la música acorde a la temática)

Esa película que llevo conmigo, de Lucía Ruiz. Fui a ver el estreno al Gaumont pero entendí menos de la mitad por el sonido de la sala, porque era un documental, y porque estaba detrás de todo (invitado por Leo Rosales) Tenemos que subtitular todas las películas, ponernos de acuerdo en eso en Argentina y en España si es posible.

Dolor y Gloria, de Pedro Almodóvar. Ese toque hitchockiano de las imágenes del principio es lo que más me gusta de él. Soy así. Es su ocho y medio, ¿no? No entendí bien al niño, lo que decía.

Us, de Jordan Peele. Después de Big, de Frank Marshall, es mi película preferida con un parque de atracciones. Trastorna un poco y no a través de griterío y dilaciones faciales a lo Babadook (ese cine de terror no me gusta: otro ejemplo de lo contrario de Us es Hereditary; no ví aún Midsommar)

En Netflix para ver ya mismo:

Una de mis pocas series preferidas es Mindhunter, con algunos capítulos dirigidos por David Fincher. La temporada 2, recién estrenada, está muy bien pensada y escrita. Juega con los personajes y con el espectador de manera magistral. También tiene capítulos dirigidos por el gran Carl Franklin, que hizo una película que me hizo feliz llamada Devil in a Blue Dress.

Una de mis últimos descubrimientos preferidos en el terror, mejor dicho corto, no se rían es: Toy Story: of Terror, de Angus Maclane. Gran narración. Dura veinte minutos y está en Netflix.

HBO:

La primera temporada de Westworld, creada por Jonathan Nolan, es notable por momentos y lo hace pensar a uno en qué está pensando y cómo lo piensa, justamente. El escritor de Jurassic Park debería tener una estatua en algún lugar. Aunque la serie supera a su versión de su propia historia que veíamos en Sábados de Super Acción.

Por último una reflexión, las buenas películas son esas que recordamos planos que al verlas otra vez nunca existieron.

por Adrián Gastón Fares

PD: nadie se puede quejar de la última de Tarantino, Once upon a time in Hollywood, ni los animales, ni los hombres, ni las mujeres; los únicos que se pueden quejar son los fanáticos y a esos Tarantino los iluminó con su propia medicina. Una película que parece gestada entre vinos y actores, sincera en casi todo. Terrible, como debe ser el cine (de melancólica no tiene nada, leí por ahí que decían eso algunos; no comprenden) Más: siempre me pareció que Tarantino iba a poner Summertime, la versión de Billy Stewart, aunque sea un poco, en alguna de sus películas.

Me falta ver Parasite (Gisaengchung) de Boon Joon Ho (Memories of Murders es su mejor película hasta el momento, no me terminó de convencer ni The Host, ni menos, Snowpiercer, no sé por qué)

Otra que quiero agregar es la implacable y notable, más con el tema Amazonas y todos esos árboles que derribamos y no plantamos (no debería hacerme cargo, yo planto árboles cuando puedo) First Reformed, de Paul Schrader.

Mi historia (actualizada)

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Mis audífonos nuevos

Mi historia

Nací en una clínica del barrio porteño de Once. Al otro día, mis progenitores me llevaron a Lanús, Villa Caraza, donde viví hasta los veinticuatro años.

Nací mal. Debí nacer el 20 de octubre de 1977, pero por un retraso sin solucionar en el embarazo, salí al mundo con parto asistido por forceps el 28 de octubre (del mismo año, por suerte)

En la ficha de mi nacimiento dice: Depresión Neonatal.

Esto quiere decir que nací con un problema congénito. La hipoacusia (sordera) congénita significa que fueron por causas no hereditarias si no por problemas en el momento de nacer. Eso es lo que tengo ahora y lo que siempre tuve: Hipoacusia (sordera) congénita bilateral. Así, por lo menos la llaman los médicos. Pero el camino a obtener un cuidado y un certificado de discapacidad fue largo: recién a los 36 años pude poner en orden ese aspecto médico. Costó bastante.

En el nacimiento tuve asfixia, condición que se llama hipoxia isquémica perinatal. La neonatóloga le dijo a mi madre que podía ser que su hijo, o sea yo, escribiera por debajo del renglón en el colegio. Eso no pasó, pero sí tuve una de las consecuencias de ese tipo de nacimiento que es: alteraciones auditivas (sordera, se mueren las células ciliadas del oído por lo que se sabe hasta ahora, o por lo que sé y me dijeron)

Nunca escribí por debajo del renglón y, cómo verán, la escritura siempre fue uno de mis fuertes.

Siempre escuché mal y me apoyé en gestos, el pizarrón, otros de al lado, lo que fuera, para estar a la par de los demás.

Nací mal, sin llorar. No sé cuántos segundos fueron.

De chico, recuerdo imágenes de los dibujos de la televisión, pero cuando me junto con amigos de mi edad, ellos pueden recordar nombres de los personajes y otros detalles auditivos que yo no recuerdo ni nunca supe. De hecho, mi programa favorito era La Pantera Rosa. Desde chico que me fascinan las imágenes.

Ya en el colegio secundario, bromeaban de que yo era como Forrest Gump (Run Fares, Run; me decían, no los juzgo, me causa gracia) y compañeros de otros cursos me preguntaban por qué me acercaba tanto para hablar y giraba mi cabeza en un ángulo de 45 grados. Solía evitar el recreo, la reverberación de ese techo de chapa hacía que escuchara peor a los demás.

Igual, nunca entendí bien lo que decían los demás. Un cincuenta por ciento llegaba a mis oídos. Y ese cincuenta por ciento o menos, es lo que me permitió ser hipoacúsico poslocutivo. Nunca escuché bien mi voz. Siempre fue como estar en una caja (como pueden ver en los videos de El hombre lámpara que hice en YouTube; soy yo con una lámpara en la cabeza; así era yo)

Y las condiciones de adaptación se complican mientras crecés. Esto es CLAVE (tenganlo en cuentan los que estudian estas cosas; creo que ya lo saben por lo que aprendí)

Así y todo nunca me llevé una materia, fui abanderado, esas cosas que no sirven para nada ni tampoco deberían porqué servir. Estudié inglés. Sé leer muy bien y escribir bastante bien en inglés. Pronunciar se me complica un poco (menos ahora gracias a los audífonos), como saben mis amigos. Ahora, a los 41 años, con audífonos adecuados por primera vez, me las arregló bastante bien. Pero llevó más años y pesares de los que debería haber llevado. Es como nacer de nuevo, o algo así.

Los médicos de Lanús, Caraza, les decían a mis progenitores que a su hijo “le faltaba calle”, por ejemplo. Aunque de chico tenía mi grupo y jugaba en la calle. No sé a qué tipo de calle se referían. Tenía ocho años o menos. La responsabilidad es de los supuestos “profesionales” no de mi familia. Esas cosas son nefastas.

Nunca me hicieron un potencial evocado antes de los 19 años. Ni seguimiento por cómo nací. Si me agarraba un berrinche o algo, mis progenitores pensaban que estaba poseído o que era caprichoso. Aunque siempre me porté muy bien en todos lados y nunca tuve problemas de conducta.

A los dieciocho años (19 según dice en las audiometrías), comencé a hacerme logoaudiometrías y estudios audiológicos porque algo andaba mal. Potencial evocado también. Para los suspicaces (que siempre hay) el potencial evocado no depende de responder a nada; te ponen unos electrodos en la cabeza y el cerebro responde a los estímulos auditivos mientras no hacés nada. La cara de la médica y los resultados dieron por sentado lo que ya estaba claro. En una logoaudiometría, en vez de coser, dije coger (de agarrar para mí; no lo decía como lo decimos los argentinos) La fonoaudióloga salió a entregarme el estudio riéndose. He contado alguna vez riéndome esto.

Me egresé, terminé en cuatro años la carrera de Diseño de Imagen y Sonido, en la Universidad de Buenos Aires, así que en los 21 años ya estaba egresado; quería filmar. Para eso entré ahí. Quería hacer películas. En la facultad seguía viendo que todos entendían a Los Simpson y yo no, que no entendí la mayor parte de las conversaciones grupales. Terminé la facultad extenuado, muy flaco; lo recuerdo.

En ese tiempo trabajé de meritorio en una productora y luego en otra, un trabajo extenuante en el que a veces no dormía (no había horarios, ni paga correcta, nos explotaban) Ahí, a los 25 empecé a escuchar más el tinnitus (zumbidos), así que definitivamente fui a pedir alguna solución a mi problema. Me dieron un audífono por primera vez en mi vida, que no servía para perdida (era un médico de tinnitus, no de sordera, así y todo dejó asentado la hipoxia perinatal) Luego, un compañero de universidad me hizo notar cómo me cambiaba la cara cuando usaba el audífono.

Trabajé en una película como compositor de efectos visuales y luego dejé todo para filmar lo mío, me puse a crear, producir y dirigir Mundo tributo, un documental que siguen emitiendo en televisión (y cuya repercusión va más allá de mí, como debe ser con todo lo que vale).

Como dije, lo dirigí, hice el diseño de producción con Leo Rosales y también me encargué de la cámara en gran parte del largometraje documental.

De ahí en más, mi vida fue una lucha constante para seguir filmando y hacer que los demás, no yo, entendieran lo que me pasaba con la audición.

A los treinta años estaba distribuyendo sólo mi película Mundo tributo, terminé un noviazgo de ocho años, una buena relación. Dejé entrar a otras personas en mi vida.

Una de esas personas una vez vio por su cuenta Mundo tributo. Vio que yo no podía seguir filmando por falta de medios. Se puso a llorar. Me afectó eso. Me dijo que me iba a ayudar. Me puse a trabajar en la ficción que tenía lista desde antes de Mundo tributo, una por la que luego gané un premio (Gualicho), y en el interín, me dieron el certificado de discapacidad (CUD), por hipoacusia bilateral de moderada a severa, dos audífonos, y me empecé a adaptar a eso, mientras era feliz porque estaba con alguien que quería y apreciaba y estaba trabajando en lo único que me hace feliz. Pero esa persona me terminó diciendo que filmara casamientos, algo que para mí (sin tener en cuenta otros detalles de mi condición, digamos) es como decirme que escale el Everest para encontrar el Santo Grial en la cima.

En ese tiempo, fui a pasar la junta para el certificado de discapacidad auditiva a las cinco de la mañana, solo, recuerdo que leyendo un libro de William Burroughs (Ciudades de la noche roja). Volví y tuve ganas de llorar. Luego seguí con esa relación amorosa y aprendiendo sobre cine, filmando como podía, y superé de alguna manera ese momento clave en mi vida.

Agradezco igual que esa persona me haya acompañado en ese momento, tal vez la vida hubiera sido más horrible si no. Tal vez, hubiera sufrido menos también. Esa persona dijo antes de partir que no podía ser que yo no escuchar el timbre (lo que me hizo replantear mi identidad y también la de esa persona) Esas cosas comunes a los sordos (el timbre, la negación)

Ese tránsito a mi vida con audífonos no fue supervisado por nadie. Y cuando es así estás listo. Me dieron la discapacidad, los audífonos y a la calle. El entorno no caía. Y mis esfuerzos porque entendieran si caía: en una bolsa oscura sin fondo. Por eso será que en esa época hice un cortometraje llamado Cine (Cine sordo) Creo que no tengo nada que agregar al respecto. Lo que pasó después entra al terreno de la incomprensión familiar y de cómo una bola de nieve armada entre pareja y familias te puede llevar puesto y arrastrar un largo camino.

Por primera vez, estaba con dos audífonos y certificaban, digamos, mi problema auditivo. El certificado sirve para obtener los audífonos (que salen como 200 mil pesos hoy en día). Para no mucho más.

Pero hubo un problema grave. Los que me dieron certificado de discapacidad y audífonos no citaron a mi familia para hablar de lo que yo iba a vivir. No citaron a mis seres queridos tampoco. Seguí solo, con una novia joven que me ayudaba como podía.

En 2014, perdí todo eso. Novia, Trabajo e Identidad (¿No entendían que era sordo? ¿Era sordo? ¿Recién me habían dado audífonos y discapacidad auditiva como todos sabían pero eso no significaba nada?)

Mis progenitores, no asesorados, negaban mi problema auditivo (duelo, negación, es de manual), mi ex novia de ese entonces no entendió lo que eso me hacía.

Quedé solo. Pero esta vez era estar solo sin mí.

Tuve que salir a descubrir y a luchar todo de nuevo. Mi sordera casi se convierte en un en Meniere (no tenía Meniere, algo que sugirió un homeópata -ocupación peligrosa si las hay- no tenía autismo, a los profesionales les causó muchísima gracia lo que ocurrió; en mi búsqueda un profesional descuidado me mandó a ver The Big One Theory, porque pensaba que yo era como Sheldon; no quiero ridiculizar más a alguien que piensa que ceguera y autismo o sordera y autismo son compatibles; tengos mis pensamientos sobre algo que he investigado hasta el fondo, acompañado con gente que sabe más que yo del tema; es sólo un ejemplo de confundir una identidad con otra, una patología con otra por simplemente no saber bien o por una conveniencia económica)

Sigamos. Me fui a trabajar de cadete a una Obra Social, porque mi familia decía que yo no trabajaba (para ellos el cine no es trabajo, es una ilusión; para ellos todo lo que trabajé en cine y audiovisuales no era trabajo) Fui a trabajar con la esperanza de recuperar a una mujer. Algunos me decían: Los pelos de una concha tiran más que una yunta de bueyes.

Yo digo que lo que tira más que una concha y una yunta de bueyes es la identidad. Y pensar.

Estuve encerrado en una habitación oscura, sin nadie, en un trabajo donde luego llevaba empanadas, levantaba bidones de agua, llevaba cochecitos de bebé al correo, hacía trámites, y era maltratado por no escuchar la chicharra de que te están abriendo la puerta (y tocar timbre otra vez para que te abran; aunque uno lo expliqué cincuenta veces; no entienden: no pueden o no quieren entender)

Casi termino mal.

Terminar mal es relativo, pero cada uno sabe lo que significa terminar mal en algún momento de la vida.

Llegaba llorando a mi casa, caminaba el largo pasillo hasta la puerta de mi casa, mi apartamento, y luego me tiraba al piso a enrollarme como un feto. Nunca lloré tanto en mi vida.

Estaba triste. Pero mientras trabajaba en la Obra Social, me llegó una carta terrible de esa ex novia que obviaba totalmente el momento que yo estaba pasando y me trataba como un desconocido (cuando esa persona se fue riendo de mi vida) Y lo peor es que estigmatizaba mi manera de actuar y ser como un problema ajeno al auditivo. Eso me destruyó totalmente.

Pero es pedir demasiado a gente que no estudió el tema. No es su responsabilidad pero sí del contexto. De los que saben o deberían saber.

Perdido, terminé en un Hospital de Día (entrás a las dos de la tarde salís a las seis), para dejar ese trabajo al que había ido con esperanzas de que el futuro cambiara. Fumaba cigarrillos toda la mañana, luego entraba a ese lugar. No hablaba. Mis compañeros podían reír. Eran muy graciosos. Los recuerdo con mucho cariño. Pero lo negro nunca fue tan negro. Un mes y bastó para que pidiera volver al lugar oscuro y sin baño. Tenía que salir de ahí.

Un psiquiatra dijo depresión. Pero uno a veces tiene que estar triste porque pasan cosas. Tres duelos juntos es demasiado. No creo en la depresión porque hay una dicha que nunca me deja. Y la tristeza siempre existió hasta en los poetas más felices.

Hay que pasar por eso. Y a veces hay que llorar, no importa cuanto tiempo.

Así que por favor, nunca acerquen a un sordo o hipoacúsico que no sepa del tema a un psiquiatra (ni psicólogo que no esté preparado) porque es como darle un mexicano a Trump o llevarle un judío a Hitler para ver qué opina.

Un ejemplo es que mi escritura, mi manera de textear, en vez de hablar, pasaba a ser una patología, me medicaron, me hicieron perder tiempo (no todos los terapetuas son malos, algunos ayudaron con su paciencia e inteligencia; aprecio la piedad) Pero no deja de ser peligroso.

Pasó mucho tiempo para que yo torciera todo eso. Y todavía no sé cómo lo hice. Creo que con voluntad. Pero entendí muchas más cosas en el camino.

Siempre creí en la ciencia, me molestan las otras creencias, me molesta lo irracional. En ese interín, gente que quiero, para solucionar con la magia lo triste que yo estaba, me trajeron a una especie de manosanta a mi casa.

Evité una violación. Ese es el peligro de creer en estupideces en las que yo nunca creí (y las que toda la vida me molestaron profundamente y me llevaron a tener diferencias con otras personas)

Mientras tanto, una de las mejores fonoaudiólogas de acá, a la que dí en mi búsqueda, me dijo que los audífonos de 2014 estaban mal calibrados, mal adaptados y que todo era un ruido insoportable para mí; no sólo no podía escuchar bien si no que todo era más ruidoso e inentendible.

Me reguló los audífonos y cambió las puntas (ese día que volví y vi la televisión y entendí por primara vez sin subtítulos lo que decían) y pidió nuevos audífonos porque la potencia de los que tenía ya no alcanzaba.

Con certificado de discapacidad los pedí a la Obra Social y llevó cinco años que me lo otorgaran. Tuve que pedir amparo porque no había manera de obtenerlos. Recién me los dieron cuando una otorrina certificó que si no tenían que pagar implantes cocleares.

Perdí más tiempo yendo de un lado a otro, sin que me dieran audífonos hasta que el amparo surtió efecto.

Desde el año pasado (2018) que tengo audífonos nuevos con moldes personalizados a mis oídos.

No sirve de nada porque más o menos desde que me los dieron la productora de mi película decidió no hacerla (a la que el INCAA le dio todo el poder), me dejó sin trabajo, sin película, sin carrera, sin paga, en la calle prácticamente. No los uso para trabajar porque no me dejan filmar; el INCAA utilizó el dinero de mi premio en otra cosa, parece ser.

Trato de escuchar música con auriculares, algo que nunca hice en mi vida, para tolerar el tinnitus (en mi caso se llama, por la intensidad tinnitus catastrófico o severo) Es durísimo aguantar a esos grillos en mis oídos, el zumbido constante, especialmente cuando estoy solo y me quito los audífonos. Es mucho peor que no escuchar bien y si no existiera la música creería que es mucho peor que no escuchar nada.

Tengo perdida de audicion severa y tinnitus catastrófico. Lo que no tengo ahora es inclusión. Con inclusión me refiero a poder trabajar en lo que tanto esfuerzo puse en mi vida y lo que me sacrifiqué y demostré que sé hacer. Los otros caminos llevan siempre a la brutalidad. Quiero estar con la gente que elegí estar.

Por no tener dinero, tuve que dejar ir otra relación (otra persona que se alejó porque me dijo que yo “no daba resultados”) Es fácil dejar ir a personas así. Pasa, igual, la sociedad es así; la vida social no es simple. Y del aire no se puede vivir. La gente pide cosas, y yo también.

No quiero ocultar estas cosas, porque lo que me pasó a mí, puede pasarle a otros y a otras.

Cada uno sabe lo que se merece y lo que no, y es nuestra responsabilidad luchar por eso.

Tal vez, sin darme cuenta, lo que estoy dejando ir ahora, es a este país. O a una manera de pensar y de actuar que debe, sí o sí, cambiar.

En este siglo XXI, ya no hay verdades parciales. Hay gente que actúa bien y gente que actúa mal. Hemos recorrido un largo camino para que estas injusticias e inconsistencias no vuelvan a repetirse. La invisibilización, la intransparencia de las personas hacia la discapacidad auditiva, incluso las del entorno más cercano, familiar (manipulación patriarcal de la realidad, por decirlo de una manera suave, cosas que uno descubre con el tiempo) a veces duele mucho.

Ha sido un largo camino. Duele el desamparo. Duele la incomprensión. Duele la injusticia.

por Adrián Gastón Fares, 2019

PD: “…como consecuencia, el utilitarismo pasa por alto uno de los requisitos morales indispensables que, según Rawls, debería poseer una teoría de la justicia: la individualidad” Descubrir la filosofía 33. El filósofo de la justicia. John Rawls. Angel Puyot

Cita directa de Rawls: La justicia es la primera virtud de las instituciones sociales, como la verdad lo es de los sistemas de pensamiento.

Motorhome (Remastered) Cortometraje.

Al Margen, ehh

¿Cómo están?

Tal vez sepan de este cortometraje que dirigí en un día hace algunos años.

Sinopsis: Un actor de películas clase B de terror abandona la filmación del último capítulo de una trilogía de zombis y se obsesiona con un proyecto más pretencioso que lo acerca a su lado oscuro.

Allá por el 2011 nos juntamos unos ex compañeros de facultad con los que siempre hablábamos de hacer cine, y en un fin de semana filmamos este cortometraje.

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Ese colectivo de trabajo, de artistas, se llamó Bombay Films. Nos gustó el nombre y hasta le hicimos un logo. Cada uno de los que participó tienen un talento muy particular, algo que ya recalqué siempre que hablo de este cortometraje.

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A la vez hicimos un documental informal llamado Paraguería Victor.

Todo fue por el barrio de Almagro, Buenos Aires.

Aquí siguen, intercaladas, algunas fotografías del rodaje.

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Acabo de volver a subir la versión remasterizada de 22 minutos del cortometraje que en su momento fue distribuida por mí y Corso Films (con la que hice Mundo tributo)

Así que, antes de lo nuevo de Bombay Films que ya sale, vean Motorhome. Es un cortometraje con el que aprendimos mucho (se filmó en un fin de semana; casi un día) Un buen ejercicio, como el que repetimos este año. Mi hermana, Romina Fares, se sumó a algo que le gusta hacer: dirección de arte y maquillaje.

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Dirigiendo Terror

Dirigiendo Terror

El otro cortometraje de terror en el que me puse detrás de las cámaras, esta vez con otro grupo, se llamó, Entre nosotros.

Pero bueno, ya sale el nuevo cortometraje de Bombay Films. Quedan estas fotografías en el recuerdo del anterior:

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Así que adelante con el cine independiente.

Entrevista por Motorhome:

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Mientras sigo con la lucha por hacer Gualicho, que ya es la más grande que tuve en mi vida con lo audiovisual y la más inexplicable (debido al premio, a que ya tengo un largometraje documental producido por mí mismo, etc., entre otros factores que ustedes ya conocen)

El único actor profesional, digamos, en Motorhome, es Jonathan Jairo Nugnes. El resto fueron vecinos del barrio de Lanús y amigos de esos vecinos, entre otros.

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Título: Motorhome Nacionalidad: Argentina. Duración: 22 min. Producido por Bombay Films. Género: Horror, Drama, Thriller. Dirigido por Adrián Gastón Fares. Escrito por Adrián Gastón Fares y Matías Donda. Dirección de arte, Vestuario y Maquillaje: Romina Fares Cámara: Gabriel Quiroga, Adrián Gastón Fares, Marcelo Enriquez Director de producción: Diego Carbajal VFX: Matías Donda Edición: Marcelo Enriquez Música original: Gabriel Quiroga Actores: Pablo Abramovich, Jonathan Jairo Nugnes, Amy Rabe, Sebastián Medrano Distribuido por Corso Films (Adrián Gastón Fares) Año: 2011. Grabado en Almagro, Buenos Aires. 

Nota recomendación de películas desde la pespectiva de un cineasta:

Aprovecho en este posteo para recomendar algunas películas. Veo mucho.

De las últimas que vi, recomiendo revisitar toda la filmografía de Luca Guadagnino. Tal vez sería para otro posteo esto, pero hay una manera de usar la pantalla que me gusta y otra que no. Me gusta la manera de Luca Guadagnino, la de Julian Schnabel, la de Harmony Korine. Creo que Call me by your name es excelente. Creo que Suspiria es muy buena (la remake) Creo que Io sonno il amore es mi película preferida. Creo que A Bigger Splash tiene muy buenos momentos. Me gusta mucho Basquiat (una película de otro director, pintor; Julian Schnabel, esta de 1996; el mismo director que hizo la de Van Gogh At Eternity Gates) Y disfruto a veces de películas como las de Malick (como la simple a Song to Song, otra manera maravillosa de aprovechar la pantalla y lo que es el cine), y Korine en la reciente The Beach Bum.

Me gustan como aprovechan el cine.

Me gustó mucho Us, de Jordan Peele, más que Get out. Realmente me gustó.

Vi también la española Dolor y Gloria (alguna vez escribí un poema hace mucho, del Joven pálido creo, que decía I will write a story about pain and glory) pero todavía no puedo opinar. Me gustan las películas de Almodovar que son más hitchcockianas. Y está tiene algo de eso, ya verán: como usa la gráfica Pedro.

Me gustó Dumbo, la de Burton. Me gusta Burton, es un gusto que no se va. Me gusta Lynch.

A veces Estados Unidos tiene cineastas que vienen más de abajo que los de los argentinos, mujeres u hombres, que filman.

Suburbios. Familias sin muchos medios.

Lynch nunca hubiera podido hacer Eraserhead sin la ayuda de una institución cinematográfica de Estados Unidos. AFI creo que se llamaba. Lo he leído.

Y así hay otros casos de cineastas, como Spike Lee, Scorsese, que también me gusta, que creo que la lucharon desde abajo.

Lleva tiempo opinar sobre las películas. Tomarse ese tiempo. Vean. Hay tantas cosas buenas.

Saludos, Adrián Gastón Fares

Entrevista sobre la creación de un documental: Mundo tributo.

Al Margen, Cuentos

Una entrevista que me hizo la crítica de cine Blanca López sobre Mundo tributo, el documental sobre música, independiente, que recorrió tantos caminos. Actualmente se emite en Cine.ar y está disponible en Filmin.

Génesis del documental: ¿por qué lo hice?

Después de trabajar en productoras de cine, y en películas como La Antena, tenía ganas de hacer algo por mi cuenta. Conocí a Leo Rosales en una posproductora y siempre decíamos de hacer radio, crear una página web para expresarnos o filmar algo.

Me llevaron a ver al Doctor Queen en el teatro Roma de Avellaneda (si mal no recuerdo). Me asombró la reacción de la gente. Al otro día llegué al pequeño edificio en Nuñez donde se posproducía La Antena, una de las pocas películas de ciencia ficción argentinas, en la que trabajaba como compositor digital de efectos especiales, y dije que había visto algo que era digno de filmar. Más adelante, le comenté a Leo Rosales que quería hacer una película de ficción sobre un cantante de una banda tributo a Queen. Con Leo convenimos en que nuestras posibilidades de realización estaban más cerca del documental en ese momento que de la ficción. Vimos que había un documental ahí y decidimos viajar a Mar del Plata para filmar al Freddie Mercury de Jorge Busetto y estructurar mejor la línea dramática-narrativa de Mundo tributo. Nunca me voy a olvidar del día que encontramos el final adecuado. Y con Leo Rosales hasta pensamos e hicimos el afiche original.

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¿Qué me llamó la atención del tema?

No podíamos creer que hubiera tantas bandas tributo. Para nosotros, que nos gustaba la música, era muy raro, ya que después de trabajar en mi casa (hicimos la posproducción del documental Cartoneros, de Ernesto Livon-Grosman) agarrábamos una guitarra y tocábamos. Pero hacíamos temas nuestros, que nos salían o que habíamos zapeado de adolescentes. Qué músicos con talento se dedicaran a armar tributos nos preocupaba. Así que decidimos sondear el tema, investigar, y con un diseño de producción que armábamos día a día, de pronto estábamos metido en la movida del tributo. Entonces sí: ¿Por qué hay tantas bandas tributo? ¿Por qué no tocan sus temas? ¿Por qué se disfrazan como ellos? Creo que los temas que me gusta tocar, no importa el género, son la identidad (leo mucha ciencia y la aplico en lo que hago inconscientemente a veces) y también la familia.

En un documental de creación como Mundo tributo rozamos los dos. También vi F for Fake, de Orson Welles, y eso fue una referencia. Al igual que This is Spinal Tap. Desde hace 2000 mil años que nos venimos preguntando si en el arte es más importante la mímesis que la diégesis. Aristóteles decía que el arte imita la vida y Platón que el arte debía apuntar a Lo Ideal, porque si no estaríamos haciendo una copia de una copia.

¿Las bandas tributo copian o recrean a su manera el material que les gusta? Como dice Martín Aragón en el documental, y esto me parece clave: Si los Beatles hubieran participado en nuestro concurso (el de la Semana Beatle del Cavern Club Argentina) no hubieran ganado. Los Beatles eran desprolijos en vivo, las bandas tributo que concursan aquí son mejores.

¿Por qué un documental?

Te repito la idea era hacer una ficción. Pero nos dimos cuenta que era más viable hacer un documental y que así íbamos a descubrir cosas en vez de presuponer. La idea también era filmar grupos en vivo, no importaba cuáles, estar cerca de la música. En ese tiempo íbamos a una sala de ensayo de una banda real, Cielo Final, de Mataderos y filmábamos lo que ellos hacían y algunos de sus recitales, hasta uno con el cantante de La Renga. Leo Rosales los había descubierto y me arrastró a sus ensayos. Así que veíamos las dos puntas, la de las bandas tributo y las de las bandas con repertorio propio que tenían un público chico que los seguía. El mundo tributo tiene más glamour, el otro es más trash. También en los músicos que tocan lo suyo hay más asuntos ligados al ego.

¿Cuánto tiempo nos llevó? ¿Cómo la financiaron?

Lo hicimos más o menos en un año. La filmación fue rápida, fines del 2006 y verano de 2007. Una de las tantas vacaciones que sacrifiqué por hacer lo que me gusta. Entre septiembre de 2006 y fin de ese año salíamos varias veces a la semana a filmar. Después nos sacamos un boleto en tren, el más barato que conseguimos, para Mar del Plata, y en Enero de 2007  filmamos a Busetto (Doctor Queen) Fue seguirlo a todos lados. Ya teníamos la estructura de la película más clara. Pero después estuvimos meses editando. Recuerdo que la mandamos al BAFICI del 2007, un armado sin terminar, ya que nuestro desconocimiento de los festivales era muy obvio, y claro, no quedó. Estuvimos días sin dormir para llegar a esa meta. Pero todo lo que avanzamos en edición nos sirvió para tenerla lista para mitad del 2007, ya con la música de Kabusacki, y ahí dijimos, la mostramos nosotros, busquemos un lugar para exhibirla para amigos, participantes y gente de prensa a los que alcanzamos con un lista que nos había pasado una chica. Así que mandábamos cartas a todos lados con una postal con la bota de Mundo tributo y la fecha del estreno en el Cavern Club, lugar donde fueron generosos y nos dieron, alquilando un proyector, una hora y media para pasar la película.

Lo financiamos cien por ciento nosotros. Eran otros tiempos y llegamos a quedarnos sin espacio físico en la computadora así que estuvimos parados hasta poder comprar un disco rígido externo. Recién salía el HD. Las computadoras comunes que teníamos apenas podían con el material así que editarlo fue todo un logro. Invertí la poca plata que gané posproduciendo Cartoneros para comprar una mejor placa de video. Leo pude comprar el disco rígido. Hubo dos camarógrafos amigos que nos ayudaron a hacer de tercera cámara en los recitales más grandes (Gran Rex, etc.) Mi abuela me había dado plata para comprarme una cámara, sin esa cámara creo que no hubiéramos hecho Mundo tributo. Era una Sony HC1 y tenía un audio excelente, una cámara muy versátil. Todo lo de Busetto lo filmamos solamente Leo y yo en Mar del Plata, él con su cámara y yo con la HC1. Descubrí que podía ser un buen camarógrafo y Leo también. A Leo lo bancó la esposa en ese tiempo. No teníamos ingresos y apenas vivíamos con los trabajitos temporales que sacábamos.  Leo la tenía clara con la edición de sonido, de hecho es un gran editor de imagen y de sonido también ahora, hizo un trabajo buenísimo con el audio que teníamos. Yo había practicado Corrección de Color para Cartoneros y con ese conocimiento hice toda la corrección de la película. Mundo tributo llevó tiempo y muchísimo trabajo, tanto de filmación, físico y mental, como de posproducción, pero no gastamos en ella, aunque para nosotros sí eran gastos. Por eso recomiendo a todos los realizadores independientes que hagan bastante ejercicio físico.

¿Cuáles son los incentivos o los problemas de estrenar un documental en Argentina? ¿Y cuál es el recorrido que hace?

Al estreno en el Cavern Club vinieron amigos y no sabíamos que otras personas, porque habíamos mandado cartas a varios lugares. A la semana nos escribe Alejandro Seselovsky de la Rolling Stone diciendo que había disfrutado el documental y que escribiría sobre el mismo. En la página de estrenos la película sale junto a El libro negro y XXY, de Puenzo, los tres estrenos rescatados ese mes.  Obvio que Mundo tributo no tenía fecha de estreno ni nada. Así que fue una locura de él hacer esa nota y ponerla ahí. Creo que así es la prensa cuando es independiente. Cayeron de muchos lugares a hacernos notas y nos pidieron la película para proyectarla en un ciclo de la revista Haciendo Cine, luego quedó seleccionada en el MARFICI y volvimos a viajar a Mar del  Plata, esta vez con todo pago, para el estreno oficial, digamos, en festivales. Al año próximo, nos dirigimos al BAFICI, escribimos una carta que decía que habíamos terminado la película, que nos perdonen por mandar algo sin terminar el año anterior y por favor la tuvieran en cuenta, y quedó seleccionada en el BAFICI 2008. Funciones llenas. Una lástima que la del Centro Cultural Rojas se cortó la luz antes de la mitad de la película.

De ahí, se nos acercaron para saber de nuestros proyectos gente de Costa Films y nos llamó una mujer de Francia para programarla en la Cinemateca de la Ciudad Universitaria Argentina en París. Seguimos mandando la película a festivales, y estuvo en muchísimos, por nombrar algunos, FICCO DF, BOSTON LATINO, FESTIVAL INTERNACIONAL DE LA HABANA, IN EDIT SANTIAGO / IN EDIT RIO DE JANEIRO Y SAN PABLO, FESTIVAL INTERNACIONAL DE ROSARIO, CINE TONALÁ BOGOTA, y ahora estará se verá, por excepción única del director del festival, en la India, en Competencia Internacional. En Brasil, se interesó MTV, que en ese entonces era del grupo Abril, y programaron la película por única vez en un ciclo de los mejores documentales musicales. Claro que gratis, no nos pagaron ni un centavo. En Córdoba nos la pidieron de un Cineclub y así… También estuvo en Espacios INCAA, lo que siempre nos pareció un chiste porque no recibimos apoyo del Instituto de Cine en nada. La última proyección fue en el marco del IV Laboratorio Internacional de Guión en Colombia, en el hotel colonial Mariscal Robledo, Antioquia, un lugar mágico y una proyección mágica, con 24 guionistas becados de toda Iberoamérica. Era la primera vez que yo salía de Argentina (aparte de Uruguay, claro) Mundo tributo les encantó.

Así que el incentivo es poder hacer lo que uno quiere sin tantas vueltas. ¿Querés hacer una película? Bueno, la hacés, día a día. Trabajas, creas, la grabas, la vas editando. Es único. Hoy en día, por los altos costos, para realizadores como nosotros para todo parece que tenés que aplicar a fondos, a concursos, etc. Eso hace que estés varios años incubando un proyecto y te aleja del cine en sí. El cine es hacer y es un arte, también es una industria, y está muy bien que así sea y genere trabajo y los técnicos y artistas mejoren, pero el cine como industria te paraliza. Después, cuando te va bien, la gente se acerca, quieren saber si tenés contactos, cómo hiciste para llegar acá y allá. Al principio pensás que es para ayudarte a hacer otra película, pero no es así, lo que les interesa es saber si vos tenés contactos. Y nosotros no teníamos ni un contacto ni nada, toda la distribución fue un enorme esfuerzo y trabajo que sigue hasta hoy en día.

La contra es que nadie te va a llamar para hacer otro documental o película porque vos hayas hecho uno que claramente se destacó. La vas a tener que remar otra vez. Por mi experiencia hasta ahora, nadie pone un peso para hacer una película si no es a través de los subsidios del INCAA.

Lo ideal sería que haya una política al respecto y se fijen las películas que llaman la atención y les den oportunidades a los creadores y directores de las mismas, pero eso no pasa.

De cualquier manera, el INCAA está controlado por los productores, tristemente, al día de la fecha es una verdulería de los productores poderosos (que supuestamente hacen cine independiente). El INCAA debería apoyar a los directores y a los escritores, no sólo a los productores. Es un grave error suponer que existe una industria donde no la hay; por eso el cine argentino se estancó totalmente desde hace años. Los cineastas hoy en día implícitamente son a la vez productores (empezamos a escribir el guión sin dinero, sin encargo, como en mi caso con Gualicho) y yo creo que lo comercial está incorporado ya en la mirada de cualquiera que haga cine, porque el género ha ganado terreno en la mente de los escritores y directores (esa intención del creador, no implica que exista una industria donde no la hay, por lo tanto apoyar al productor solamente es un grave pero grave error, una estafa al creador, que también desde el inicio es claramente un productor)

Otra cosa es que cuando sos joven y recibís atención por lo que hacés, y no tenés un entorno que canalice esa atención, uno puede creer que pueda hacer cosas que no puede hacer, y te das contra la pared intentando hacer una ficción, por ejemplo. Entonces sí no hay una  estructura que sostenga al cineasta independiente después de haber hecho la primera película, invirtiendo tiempo, que es plata; así el cine independiente no funciona. Es triste, pero es una realidad, por lo menos en nuestro país. Si vos hacés una película con nada, es para demostrar lo que hacés y poder hacer otra película en mejores condiciones, y no tener que estar dependiendo de tu abuela, por ejemplo. No va a vivir para siempre.

Otro tema es la prensa. En general, los críticos de cine no publican notas de películas independientes y el cine parece ser una cuestión de clase social, es algo bastante horrible, pero es así. Si una institución presiona y ubica a sus directores, los críticos publicaran cosas sobre esos directores. Si no, es una cuestión ética de ellos evaluar si la película vale la pena o no.

Así que si lo hiciste a pulmón, como se dice, no vas a tener un estreno comercial, en general…, y la clara ventaja es que una película que no se estrena, que no tiene carteles en la calle ni publicidad en los diarios, que no tiene una institución que te apoya (porque nosotros estudiamos Diseño de Imagen y Sonido y esa carrera de la Universidad de Buenos Aires no hace nada por sus estudiantes una vez egresados) y si su tema es siempre actual, tenés una audiencia potencial que no la conoce, que no la pudo ver, y la película se va convirtiendo en una de culto.

Aún así, el cine lleva tiempo, las cosas maduran en uno, las historias se desarrollan, uno gana experiencia y hoy en día tenemos muchos proyectos, a los que le tenemos muchísima fe, que, de alguna manera u otra, vamos a realizar.

Entrevista a Adrián Gastón Fares por Blanca López.

Más información sobre mis proyectos cinematográficos:

http://www.corsofilms.com/press

 

Cómo escribir un guion audiovisual (en el siglo XXI, y en el XXII también)

Al Margen, ehh

Me quedó por publicar algo sobre el arte de escribir películas.

Yo soy director de cine también.

Tal vez este escrito pueda servir a los que sólo quieren escribir un guión y a los que hacen las dos cosas.

Escribo la primera versión de este escrito que tal vez corrija luego. Pero en este caso, luego de corregir y corregir guiones, me tomo la libertad de que esto salga lo más natural posible. No seré riguroso conmigo mismo escribiendo sobre cómo escribir. Que sea como una charla, como una conferencia con ustedes, con los fantasmas que tengo detrás mío o con mi gata en el regazo.

Yo escribo con un ojo en dirigir, salvo que me pidan un escrito desde cero, y entonces piense la historia de otra manera. Pero no creo que cambie mucho el escribir para dirigir o no. El guión debería ser lo más cercano a la obra final posible.

No existe obra final, dirán se construye en rodaje, etc. Bueno para los casos de un guionista debe existir la película ideal, la película que él quiere filmar y que va a ser tal cual está cuando ponemos la palabra final.

Mr. Time (el título quedará en inglés por ahora) surgió de una idea. La puedo rastrear en mis fotografías.

Cuando hace dos años trabajaba de cadete administrativo me enviaban a dejar en el correo unos cochecitos de bebé para los beneficiarios de una obra social.

Estos cochecitos, carritos, o como quieran llamarlo, empaquetados y ubicados encima de una mesa parecían claramente lo contrario. En vez de un instrumento para incorporar a un recién nacido a las calles lo que parecían estos vehículos así dispuestos era un cajón de muerto o mejor dicho, un muerto empaquetado. Esto más otro disparador que me divertía fue lo que disparó Mr. Time. (No hace falta que los que hacemos terror seamos terrorificos, no me gusta el escritor de terror o misterio en brumas o con una careta de miedo atrás; ademas mi amistad es con todo el cine que me guste)

Mr. Time es una historia compleja. A diferencia de Walichu, que es compleja pero de otra manera, Mr. Time es de esas historias que pueden estirarse de un lado o de otro. Hay muchos personajes, hay flashback y un elemento que la proyecta todavía más. No voy a entrar en detalles porque lo que quiero es que vean esta película en el cine cuando pueda filmarla y no que lean la historia acá.

Lo que quiero describir es cómo la escribí.

Una vez que estaba la idea. Lo que hice es tomar notas.

Una vez que estaban las notas, pocas, lo que hice fue empezar a escribir el guión. Dejé que hablaran los personajes. Uno conoce a los personajes poniéndolos en el problema y dejando que interactúen entre sí.

Luego salté al Scriptment (un tratamiento largo narrativo) El scriptment es usado por James Cameron y parece que John Hughes también. ¿Qué es un Scriptment? Básicamente una novela corta.

¿Por qué un scriptment y no seguir con el guión? Porque la historia tiene espacio (un lugar que sigue las reglas de la arquitectura que hay que pensar), tiene idas y vueltas, y tiene personajes complejos (y recursos narrativos más o menos complejos; como el montaje paralelo)

El scriptment quizá es parecido a la “biblia” que usan en las series. Pero tratándose de un guión, lo que hay hacer es describir lo justo, hacer hablar a los personajes cuando quieren hacerlo, otras veces describir ese diálogo (lo que dirían) y mover la trama hacia adelante.

Pero para eso tenemos que saber dónde estamos parados, el punto de vista, lo que vemos y cómo es el lugar donde va a ocurrir la acción.

Hay narradores del cine que usan la locación como idea principal, basta con ver una película de Kim Ki-Duk para darnos cuenta como piensa las películas. Es un don que tiene este director coreano. Como lo tienen muchos otros artífices del cine. Puse el ejemplo más distante quizá para no repetir lo que otros dicen.

Va a llegar un momento donde queremos escribir una escena con montaje paralelo. Y en ese momento el Scriptment va a ser clave. Porque en vez de andar cambiando escenas de lugar como en el guión (algo que sería tedioso) lo que vamos a hacer es escribir toda junta una acción (tal vez sean 10 páginas, por ejemplo) y luego toda junta otra.

Por lo tanto, nos van a quedar las dos historias como si se sucedieran en el tiempo.

Pero eso no es cine. Eso no es escribir para cine.

Es literatura y un guionista debe entregar un guión ya montado en su cabeza, si no luego la película va a tener problemas.

Así que una vez que tenemos las dos historias vamos a empezar a entrecruzarlas, copiando y pegando los párrafos según los cortes (acá no puedo ayudar, un guionista tiene que haber montado películas, tiene que saber dónde cortar y dónde no)

Lo que va a quedar es una novela corta, con descripciones de diálogos donde se nos antoje, con el espacio bien descrito, con la dirección de arte sugerida (bien sugerida), y en lo posible, con los planos sugeridos también con puntos aparte (o como sea, si alguien quiere poner un plano, está bien, los guiones no son obras literarias, y el que nos rete porque usamos el lenguaje cinematográfico para escribirlo, que se dedique a escribir cuentos o empiece a filmar cortos, para ver que escribir un guión meramente literario es por lo pronto, irresponsable)

Esta irresponsabilidad está bastante fomentada por los supuestos maestros del guión. Hay algunos que realmente son buenos (he tenido excelentes asesores cuando viajé a Colombia, no me puedo quejar) Pero es mejor charlar con un asesor de guión que escuchar una conferencia de uno. No hay que tomarse las cosas tan a pecho. Basta descargar guiones realizados de Internet para ver que cada escritor tiene su estilo y que las reglas del guión (que se aprenden en un día) no bastan para escribir un guión. Estamos hablando de narradores audiovisuales en el siglo XXI. Narradores audiovisuales en el siglo XXI. Recuerden eso.

El scriptment va a ser largo. Por ejemplo, el de Mr. Time tiene 65 páginas. Por eso hablo de novela corta (o cuento muy largo)

Y una vez que lo tengamos, vamos a seguir escribiendo el guión.

Seguimos con el guión, podemos darnos el lujo de copiar párrafos enteros de descripción o acción, pero acá vamos a preocuparnos por escribir las escenas, numerarlas si es necesario, escribir cada uno de los diálogos, y corregir el Scriptment mientras escribimos el guión (si se corrigió antes, mejor, estamos más cerca del guión)

Al final, el guión de Mr. Time, luego que pasé de Scriptment a Guión, me dio unas 91 páginas en el programa estándar de guión más usado.

La duración de una película de ficción promedio. Yo creo que las películas no deberían durar menos de 80 minutos y no más de 120 minutos. Noventa es un buen número. Sé que Mr. Time va a durar más de 90 minutos, porque nunca es tan exacto.

Así que manos a la obra.

Es una opinión de cómo escribir una historia compleja, larga y de avanzar en este oficio de escribir y narrar.

Pueden hacerlo como les guste, la única regla es hacerlo. Y rehacerlo cuando sea necesario.

Y así hasta que surja otra historia y, como suelo decir, otros personajes vengan a tocarnos la puerta y ese golpecito se vuelva tan recurrente que no queda otra más que invitarlos a entrar.

por Adrián Gastón Fares

Artículo en la Revista de Cine L’ Ecran Fantastique sobre mis dos próximas películas.

Al Margen, ehh

L ecran fantastique.jpg

Link:

https://ecranfantastique.fr/view_post.php?id=34640

Ilustración para Gualicho de Diego Simone. Al final, el afiche creado con el ilustrador Sebastián Cabrol.

GualichoBocetopor Diego Simone_baja(1).jpg

Le Ecran Fantastique Nota Gualicho y Mr. Time.jpg

Link:
https://ecranfantastique.fr/view_post.php?id=34640

Dice la nota en la revista de cine francesa L´ Ecran Fantastique:

Dos películas de un director Argentino, autor de la inmortalidad y del tiempo.

Dos películas de terror argentinas en preparación: Gualicho y Mr. Time.

El cineasta argentino Adrián Gastón Fares prepara dos películas de género, Gualicho y Mr. Time. La primera presenta al Gualicho, un espíritu malvado temido por los grupos indígenas, Mapuches y Tehuelches, del sur de la Argentina y de Chile…

English:

Two films by an Argentine director, autour about immortality and time.

“Two Argentine horror films in preparation: Gualicho and Mr. Time.

Argentine filmmaker Adrián Gastón Fares prepares two genre films, Gualicho and Mr. Time. The first one presents the Gualicho, an evil spirit feared by the indigenous groups, Mapuches and Tehuelches, from the south of Argentina and Chile …” And then delves into Mr. Time.

Aquí el texto completo en francés:

Deux films d’un réalisateur argentin autour de l’immortalité et du temps.

Deux films d’horreur argentins en préparation : WALICHU et Mr. TIME….

Le cinéaste argentin Gaston Adrián Fares prépare deux films de genre, “Walichu “et “Mr. Time”. Le premier met en scène le Gualicho, esprit mauvais redouté des groupes indigènes, les Mapuches et Tehuelches, dans le sud de l’Argentine et du Chili. Nico Onetti, réalisateur, scénariste et producteur de “What the Watters Left Behind”, en est le producteur exécutif. Dans une maison de campagne, une famille découvre que soudainement, la mort n’existe pas. Les poules ne meurent pas, ni les gens. Lorsque de l’un des frères décède, les autres commencent donc à se tuer mutuellement. Pour eux, c’est un jeu qu’ils pratiquent en cachette de leurs parents. Quand le dénommé Edward se perd sur la route, il trouve dadite ferme habitée par Maria et ses trois jeunes frères et sœurs. Ensemble, ils vont lui montrer qu’il n’y a pas de frontière entre la vie et la mort, et que cette dernière peut être un jeu vicieux. Dans le second opus, situé dans les années 90, le héros et ses amis vont découvrir ce qui se passe dans leur école hantée en suivant Ismael, le fantôme d’un petit garçon dont le corps est entièrement formé par une armée de papillons. Ismael les guidera à travers le labyrinthe du temps que cette école est devenue. Ils trouveront bientôt qu’il n’y a pas d’échappatoire des mains d’une entité connue sous le nom de Mr. Temps. Cette entité à l’apparence monstrueuse peut contrôler le temps selon sa propre volonté. Mais il faut se méfier : l’on peut y perdre un doigt car, dans cette histoire, les mains du temps sont réelles.

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