Diccionario de la diferencia: opresión vs. verdad.

Después de una verdad revelada siempre sigue la victoria (paz, si la verdad es justa) u opresión (lo más común, la opresión se sostiene por una mentira útil y aprobada por la mayoría de la sociedad).

La verdad es transitoria pero necesaria para seguir creciendo, seguir haciendo. No tiene malicia.

La verdad se escribe y se dice por ese motivo salvo que quieras oprimir a otras personas a beneficio tuyo.

La verdad suele ser una respuesta a la opresión. Nunca es como la opresión totalitaria una respuesta para ocultar la verdad transitoria (la verdad). Y siempre la opresión se disfrazó de verdad.

Pero no lo es.

por Adrián Gastón Fares.

PD:

“El modelo social describe la discapacidad como un efecto opresor de la sociedad sobre algunas personas que, al estar diseñada para un tipo específico de sujetos, de cuerpos, discapacita a quienes poseen determinadas características. Así, la discapacidad es entendida como una forma específica de opresión, en términos de relaciones de poder desiguales en una sociedad.” (Corbeñas, 2016:19).

 

Amargos. Diccionario de la diferencia.

Amargo, Amarga: Persona que no está de acuerdo con el orden vigente y que lo pone a prueba, especialmente cuando propone alternativas, entra dentro de esta definición, con el objetivo de desarmarlo antes de que destruya nuestra frágil identidad (o que deje desnuda nuestra falta de pensamiento; y recuerden que la ignorancia no es problema pero sí lo es su acompañante habitual: LA MALICIA) Es Amargo porque señala el punto frágil en que se apoya la concepción del mundo de las personas Noamargas (díficiles de definir desde el punto de vista de un Amargo; porque el Amargo no puede definir tan rápidamente:  el Amargo suele detenerse a pensar).

La persona que por nacimiento o circunstancias posteriores es diferente también es un Amargo, indudablemente. No importa que esté claro que no tuvo opción o que su mundo es distinto por percepción, es un amargo también porque no es como yo, y yo no puedo entender eso fácilmente, ni tengo por qué hacerlo. Es más fácil que sea un: Amargo.

¿No te gustan los Simpsons? Pero cómo, si hasta grabó la voz Pynchon. Tal vez sea porque no tiene subtítulos y no escuchás, pero igual: SOS UN AMARGO. ¿No sabés si te gusta Regina Spektor? Mmm…

¿No te gusta lo que a mí me gusta?: Sos un amargo. ¿No te reís de las boludeces que a mí me gustan? Amargo. ¿No estás de acuerdo en que la carne argentina es la mejor? Qué amargo. ¿No te gusta ése video de YouTube? ¿Cómo, mezclás cosas raras en la comida? ¿Tomás mate con stevia? ¿Mate con chocolate? ¿Te parece atroz la inversión de dinero público en el fútbol, pero te gusta el deporte en general y el ejercicio físico? No importa: ya te saqué, lo que sos: sos un amargo.

¿Te parece que mi espectáculo, película, obra, novela, guión, es deficiente y que le falta trabajo? Amargo. Amargo. Amargo. Amargo.

El amargo es  un entusiasta que quiere llegar a algún resultado mediante algún método. Como no existen los métodos porque no se busca ningún resultado, el entusiasta pasa a ser un: amargo. No molestes más, sonreí, aceptá. Dalé para adelante, y que no se note.

El amargo es un colmo: un inconformista en un país donde no hay manera de conformar porque hacerlo es siempre un atentado contra la persona que no está conformando nada, y vive de eso, en desmedro de los que sí conforman, que habitualmente terminan con mucha angustia: amargados.

Yo suelo usar la palabra para pedir chocolate.

por Adrián Gastón Fares.

(Escrito originalmente en 2015)