Marcado. Relato.

La claridad entra cuando la mano corre la cortina en ese primer piso de Lanús. Ramas de olivo y brillo del sol. Ninguna figura espectral en el jardín, ningún plato volador en el cielo. Los marcianos prometidos en la Conozca más brillarán por su ausencia con el sol de otoño. El chico suelta la cortina …

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Cuento para un guerrero muerto en otro.

La doncella vive en la torre. Cada tanto recibe a sus amigas y amigos. Sólo a algunos de estos últimos deja peinar su larga cabellera. El príncipe cabalga hacia la torre. A través de la ventana, ve cómo uno de los amigos de la doncella, un musculoso joven, comienza por peinar sus cabellos y termina …

Un posible fin del mundo

Fui al colegio como en los demás días, cansado y todavía medio dormido, y en la puerta encontré a los policías. Uno tenía un mate, otros dos compartían un cigarrillo. Cerca, Bernardo, el profesor de medios audiovisuales hablaba con la monja directora. Habían encontrado el cuerpo de Sofía. Pronto vimos llegar a la madre, que …

Recreando el cuento de terror

Los padres de Glande se fueron unos días a la costa y en la casa había quedado su abuela materna, quien le estaba contando que los golpes a la puerta, por los que antes tuvieron que cortar la conversación, eran de Jorge, el vecino de enfrente. Glande se había mudado a vivir al centro. Jorge, …

Bajo la manta

En un apartamento de dos ambientes, dos hombres están de pie frente a un pequeño cuadro. Es un cuadro abstracto, extravagante y tenebroso. En realidad, parece un oscuro arácnido aplastado contra el lienzo. Pero no existen arañas tan grandes. Jorge, que parece tener unos cuarenta años, se toca la barba. Marcelo, que es un poco …

La casa nueva

El camino de tierra todavía está marcado por las ruedas. El coche quedó en el garaje. De vez en cuando lo miramos, con ganas de dar un paseo, pero nos contenemos. Tenemos a quien cuidar. Tuve que armar unas muñecas de trapo. Desde ese día revelador hablamos muy poco con Pececita. Vinimos, como es habitual, …

El futuro cantado

Hace tiempo recibí un mensaje escrito con signos extraños proveniente de una comunidad del Amazonas. Nunca lo pude descifrar. Venía envuelto en una fina tela de color malva. A veces la huelo. El olor me guía. La carta estaba bastante manoseada. En el sobre decía: Para vos Y luego: Luchando contra el bien y contra …

La más buena. Cuento.

Son muchas las conversaciones que oigo. La mayoría no las escucho porque el ruido de la música está alto y significa un esfuerzo para mí concentrarme en una en particular. En general estoy cruzado de brazos y miro el culo lindo de María al darse vuelta para buscar los vasos y servir la cerveza tirada. …

Lo que algunos no quieren contar. Cuento.

Luego de estrenar, digamos, Los cara cambiante, vuelvo a publicar Lo que algunos no quieren contar para los que todavía no lo descubrieron. En la ciudad, todas las noches me sentaba con mi hija y mi mujer a la mesa del comedor. Por eso el bosque. Quise aislarme de todo, como tantos otros. Elegí un …

Los cara cambiante.

Es poco sabido pero los escritores argentinos que escribieron los primeros relatos fantásticos en el siglo XIX se autocensuraron por el contexto de la época y dejaron las historias más frescas y jugosas en los hoteles donde se alojaban, en sus casas de campo, pensiones, etcétera. Tal es el caso de Juana Manuela Gorriti, quien …

El vendedor de tiempo

Hasta sacar turno fue difícil. Tuve que armarme de paciencia para aguantar hasta ese día y de tesón para sentarme en una silla frente a su mesa en el bar. Había que traspasar a un grupo de sindicalistas que estaban buscando al manosanta para que les augurara el resultado de las elecciones del año próximo. …

El hombre sin cara. Cuento.

Un hombre sin rasgos faciales nació en el barrio de Once de Buenos Aires. Los médicos que lo extrajeron del cuerpo de su madre le advirtieron a ella que no tenía rasgos faciales, pero aclararon que gracias a Dios tenía todos los sentidos intactos. El niño había llorado y todo, luego de un minuto, ya …

El cuento original

No fue fácil encontrarla. Días que se convertían en noches cotejando mapas, leyendo sitios de Internet, rebuscando para dar con las claves de un cuento infantil, de esos que sólo cuentan los padres cuando desean asustar a su prole, o quieren sorprenderla, sin sospechar las consecuencias que este tipo de cuentos puede tener sobre la …

Deslizate en el fuego. Cuento.

Parecía un decorado. El receptáculo blanco, con forma de molusco, que contenía a su antepasado, con trazos grises en los contornos, podía ser un dibujo en la pared. Pero no, era macizo y real. Dentro de ese hangar, en ese edificio magnánimo, descansaba un ser que había sido necesario para que él lo estuviera observando …

Los edificios. Cuento.

Años encerrado en una habitación de paredes ocres. A mediodía, un rayo de sol entraba por un agujero hasta asentarse en una esquina. Desde el principio, habían llegado personas, toleró a algunas, quiso a otras, venían a entregarle un mensaje, a instruirlo para las pruebas: eran las pruebas, hablaban con él, se hacían tolerar o …

La casa del temor

Antes que ellos muchos hicieron lo mismo. En la historia de la medicina hay algo en común entre los zapatos de los grandes caminantes, los cuernos de los unicornios, los polvillos de momias egipcias, las heces de los cocodrilos, y otros remedios que nunca fueron tales, que lo fueron como tantos otros que lo son …

Carta de un mono a otro. Cuento.

De repente, se puso a llorar. Había discutido con su novia. Ella estaba dando un paso fuera del zoológico. Un paso. No saldría del todo, daría una vuelta. Y lo esperaría del lado de adentro, con la cara bien larga. En parte, por eso lloraba. También porque sabía que después, todos sus planes de escapatoria, …

No es humo. Cuento.

Hubo un tiempo en que mirábamos la forma de las nubes y un día no pudimos entender cómo lo hacíamos. Eran nubes. Y sabemos que las nubes tienen muchas formas. Buscamos las palabras adecuadas para nombrarlas. Pero son nubes, deshilachadas, apretadas, compactas, estiradas, manchadas. Inasibles. Nubes que pasan. En cambio, nos habíamos aferrado al alcohol, …

Nuestros. Cuento.

Despuntaba el atardecer sobre las antenas de las terrazas esa tarde agobiante de verano en una ciudad pueblo de Buenos Aires y Beatriz le pegó un grito a Josefa. Que tuviera cuidado porque un día lo iba a pisar al Rubio. El Rubio siguió, como si nada, pasando la máquina de cortar el césped por …

Los adultos no piden ayuda. Cuento.

Estaba muy pesado en la ciudad. Juan Roberto eligió sentarse en el medio de los últimos asientos del colectivo para que los rayos del sol no le dieran de lleno. Además le gustaba ese lugar. Se sentía guarecido. Tenía veintitantos, iba con un pantalón corto, una remera y llevaba una mochila arriba de los muslos. …

Puntos negros

El panóptico se elevaba en las afueras de un barrio de Buenos Aires. Por mucho tiempo había tenido fama de ser un lugar oscuro. Cuando digo oscuro me refiero a que los que se aventuraban en sus pasillos reportaban orbes plateadas, que en las celdas observaban sombras de figuras humanas cada dos por tres, que …

El Buscavidas. Cuento.

Fui hasta la casa de Alfonso, tenía una tarea bastante simple que realizar. Arrojé el pedazo de carne envenenada y Matilde, la ovejera alemana que era su guía porque Alfonso es ciego, lo engulló. Me quede mirando cómo la perra tenía convulsiones, se retorcía para terminar tiesa en el pasto cubierto de rocío de la …

Intento de desaparición

  Un día estaba jugando con su amiga Vanesa, antes que al padre de Guadalupe, la chica que le contaba historias de terror al grupo en las noches de verano en las que se juntaban en la puerta del kiosco, se le venciera el contrato de alquiler, y la familia de Vanesa se mudara a …

A la caza

Es de noche. Una casa grande se eleva tras un jardín. Las habitaciones están sumidas en la oscuridad. Salvo dos: una repleta de personas divididas en pequeños grupos, y otra que tiene un suave resplandor que titila. El living está en penumbras, sólo el árbol de Navidad brilla intermitente en el lado de la habitación …

Los encantados

Monjas Fotografía del autor Adrián Gastón Fares

Le serví el té a la señora con una tarta de manzana espolvoreada con canela. —Nena, estás preciosa hoy ¿Te das cuenta el color de piel que tenés? Fijáte. Sacó un espejo. Mi piel estaba bastante bien, algunos puntos negros nada más. —Necesita anteojos—le contesté. La señora, con una expresión algo más amarga, siguió sonriendo. …