Mundo extraño: La invocación (estreno cortometraje)

Nos toca estrenar el nuevo cortometraje de Bombay Films.

Con este grupo de ex compañeros y egresados de Imagen y Sonido ya hemos filmado Motorhome, que he dirigido. El colectivo de trabajo se llama Bombay Films Argentina.

El nuevo cortometraje fue dirigido por Matías Donda. Hice cámara que es otra de las cosas que me gusta mucho hacer. La música de Gabriel Quiroga y la Iluminación de Hernán Caratolli. Corrección de Color: Victoria Lastiri.

Jonathan Jairo Nugnes en La Invocación
Jonathan Jairo Nugnes en La Invocación

Lo filmamos en dos días (un día para la escena de la Invocación, como Motorhome, y otra para el videoclip de… trap en el que actúa un amigo de la casa: Jonathan Jairo Nugnes)

Mundo extraño está presentado por el actor Alfredo Casero, a la manera de la Dimensión Desconocida. Con las actuaciones estelares de Robertino Grosso, Jonathan Jairo Nugnes, Federico Solla, Morena Gonzalez Masier, Diego Rosenthal, Lucía Micaela García, Paula Delgado.

Espero que lo disfruten. Lo subimos ayer.

Sinopsis: Ficción y realidad, dimensiones paralelas que se retroalimentan pero nunca han de tocarse. Dos fracasados, fabricantes de ficciones, en busca del oro de los tontos.

Pueden activar subtítulos en español debajo en YouTube.

Saludos,

Adrián Gastón Fares

Nota: Si pueden firmar esta petición para que pueda trabajar en mi película Gualicho, que vengo desarrollando hace tanto tiempo (y que también haría posible que luego realice mi otro proyecto y guión: Mr. Time) pueden pasar por aquí. No hace falta que firmen pero si pueden difundirlo o ayudar, se los agradezco.

Agradezco si pueden firmar y difundir esta petición ¿Me das una mano compartiendo y firmando esta petición?
http://chng.it/GrXc4CLV 

 

 

Anuncios

Mi historia

Mis audífonos nuevos

Nací en una clínica del barrio porteño de Once. Al otro día, mis progenitores me llevaron a Lanús, Villa Caraza, donde viví hasta los veinticuatro años.

Nací mal. Debí nacer el 20 de octubre de 1977, pero por un retraso sin solucionar en el embarazo, salí al mundo con parto asistido por forceps el 28 de octubre (del mismo año, por suerte)

En la ficha de mi nacimiento dice: Depresión Neonatal.

Esto quiere decir que nací con un problema congénito. La hipoacusia (sordera) congénita significa que fueron por causas no hereditarias si no por problemas en el momento de nacer. Eso es lo que tengo ahora y lo que siempre tuve: Hipoacusia (sordera) congénita bilateral. Así, por lo menos la llaman los médicos. Pero el camino a obtener un cuidado y un certificado de discapacidad fue largo: recién a los 36 años pude poner en orden ese aspecto médico. Costó bastante.

En el nacimiento tuve asfixia, condición que se llama hipoxia isquémica perinatal. La neonatóloga le dijo a mi madre que podía ser que su hijo, o sea yo, escribiera por debajo del reglón en el colegio. Eso no pasó, pero sí tuve una de las consecuencias de ese tipo de nacimiento que es: alteraciones auditivas (sordera, se mueren las células ciliadas del oído por lo que se sabe hasta ahora, o por lo que sé y me dijeron)

Nunca escribí por debajo del renglón y, cómo verán, la escritura siempre fue uno de mis fuertes.

Siempre escuché mal y me apoyé en gestos, el pizarrón, otros de al lado, lo que fuera, para estar a la par de los demás.

Nací mal, sin llorar. No sé cuántos segundos fueron.

De chico, recuerdo imágenes de los dibujos de la televisión, pero cuando me junto con amigos de mi edad, ellos pueden recordar nombres de los personajes y otros detalles auditivos que yo no recuerdo ni nunca supe. De hecho, mi programa favorito era La Pantera Rosa. Desde chico que me fascinan las imágenes.

Ya en el colegio secundario, bromeaban de que yo era como Forrest Gump (Run Fares, Run; me decían, no los juzgo, me causa gracia) y compañeros de otros cursos me preguntaban por qué me acercaba tanto para hablar y giraba mi cabeza en un ángulo de 45 grados. Solía evitar el recreo, la reverberación de ese techo de chapa hacía que escuchara peor a los demás.

Igual, nunca entendí bien lo que decían los demás. Un cincuenta por ciento llegaba a mis oídos. Y ese cincuenta por ciento o menos, es lo que me permitió ser hipoacúsico poslocutivo. Nunca escuché bien mi voz. Siempre fue como estar en una caja (como pueden ver en los videos de El hombre lámpara que hice en YouTube; soy yo con una lámpara en la cabeza; así era yo)

Y las condiciones de adaptación se complican mientras crecés. Esto es CLAVE (tenganlo en cuentan los que estudias estas cosas; creo que ya lo saben por lo que aprendí)

Así y todo nunca me llevé una materia, fui abanderado, esas cosas que no sirven para nada ni tampoco deberían porqué servir. Estudié inglés. Sé leer muy bien y escribir bastante bien en inglés. Pronunciar se me complica un poco (menos ahora gracias a los audífonos), como saben mis amigos. Ahora, a los 41 años, con audífonos adecuados por primera vez, me las arregló bastante bien. Pero llevó más años y pesares de los que debería haber llevado. Es como nacer de nuevo, o algo así.

Los médicos de Lanús, Caraza, les decían a mis progenitores que a su hijo “le faltaba calle”, por ejemplo. Aunque de chico tenía mi grupo y jugaba en la calle. No sé a qué tipo de calle se referían. Tenía ocho años o menos. La responsabilidad es de los supuestos “profesionales” no de mi familia. Esas cosas son nefastas.

Nunca me hicieron un potencial evocado antes de los 19 años. Ni seguimiento por cómo nací. Si me agarraba un berrinche o algo, mis progenitores pensaban que estaba poseído o que era caprichoso. Aunque siempre me porté muy bien en todos lados y nunca tuve problemas de conducta.

A los dieciocho años (19 según dice en las audiometrías), comencé a hacerme logoaudiometrías y estudios audiológicos porque algo andaba mal. Potencial evocado también. Para los suspicaces (que siempre hay) el potencial evocado no depende de responder a nada; te ponen unos electrodos en la cabeza y el cerebro responde a los estímulos auditivos mientras no hacés nada. La cara de la médica y los resultados dieron por sentado lo que ya estaba claro. En una logoaudiometría, en vez de coser, dije coger (de agarrar para mí; no lo decía como lo decimos los argentinos) La fonoaudióloga salió a entregarme el estudio riéndose. He contado alguna vez riéndome esto.

Me egresé, terminé en cuatro años la carrera de Diseño de Imagen y Sonido, en la Universidad de Buenos Aires, así que en los 21 años ya estaba egresado; quería filmar. Para eso entré ahí. Quería hacer películas. En la facultad seguía viendo que todos entendían a Los Simpson y yo no, que no entendí la mayor parte de las conversaciones grupales. Terminé la facultad extenuado, muy flaco; lo recuerdo.

En ese tiempo trabajé de meritorio en una productora y luego en otra, un trabajo extenuante en el que a veces no dormía (no había horarios, ni paga correcta, nos explotaban) Ahí, a los 25 empecé a escuchar el tinnitus (zumbidos), así que definitivamente fui a pedir alguna solución a mi problema. Me dieron un audífono por primera vez en mi vida, que no servía para perdida (era un médico de tinnitus, no de sordera, así y todo dejó asentado la hipoxia perinatal) Luego, un compañero de universidad me hizo notar cómo me cambiaba la cara cuando usaba el audífono.

Trabajé en una película como compositor de efectos visuales y luego dejé todo para filmar lo mío, me puse a hacer Mundo tributo, un documental que siguen emitiendo en televisión. Lo dirigí, hice el diseño de producción y me encargué de la cámara en muchas escenas.

De ahí en más, mi vida fue una lucha constante para seguir filmando y hacer que los demás, no yo, entendieran lo que me pasaba con la audición.

A los treinta años estaba distribuyendo Mundo tributo, terminé un noviazgo de ocho años, una buena relación. Dejé entrar a otras personas en mi vida.

Una de esas personas una vez vio por su cuenta Mundo tributo. Vio que yo no podía seguir filmando por falta de medios. Se puso a llorar. Me afectó eso. Me dijo que me iba a ayudar. Me puse a trabajar en la ficción que tenía lista desde antes de Mundo tributo, una por la que luego gané un premio, y en el interín, me dieron el certificado de discapacidad (CUD), por hipoacusia bilateral de moderada a severa, dos audífonos, y me empecé a adaptar a eso, mientras era feliz porque estaba con alguien que quería y apreciaba y estaba trabajando en lo único que me hace feliz. Pero esa persona me terminó diciendo que filmara casamientos, algo que para mí (sin tener en cuenta otros detalles de mi condición, digamos) es como decirme que escale el Everest para encontrar el Santo Grial en la cima.

En ese tiempo, fui a pasar la junta para el certificado de discapacidad auditiva a las cinco de la mañana, solo, recuerdo que leyendo un libro de William Burroughs. Volví y tuve ganas de llorar. Luego seguí con esa relación amorosa y aprendiendo sobre cine, filmando como podía, y superé de alguna manera ese momento clave en mi vida.

Agradezco igual que esa persona me haya acompañado en ese momento, tal vez la vida hubiera sido más horrible si no.

Por primera vez, estaba con dos audífonos y certificaban, digamos, mi problema auditivo. El certificado sirve para obtener los audífonos (que salen como 200 mil pesos hoy en día). Para no mucho más.

Pero hubo un problema grave. Los que me dieron certificado de discapacidad y audífonos no citaron a mi familia para hablar de lo que yo iba a vivir. No citaron a mis seres queridos tampoco. Seguí solo, con una novia joven que me ayudaba como podía.

En 2014, perdí todo eso. Novia, Trabajo e Identidad (¿No entendían que era sordo? ¿Era sordo? ¿Recién me habían dado audífonos y discapacidad auditiva como todos sabían pero eso no significaba nada?)

Mis progenitores, no asesorados, negaban mi problema auditivo (duelo, negación, es de manual), mi ex novia de ese entonces no entendió lo que eso me hacía.

Quedé solo. Pero esta vez era estar solo sin mí.

Tuve que salir a descubrir y a luchar todo de nuevo. Mi sordera casi se convierte en un en Meniere (no tenía Meniere, algo que sugirió un homeópata -ocupación peligrosa si las hay- no tenía autismo, a los profesionales les causó muchísima gracia lo que ocurrió; en mi búsqueda un profesional descuidado me mandó a ver The Big One Theory, porque pensaba que yo era como Sheldon; no quiero ridiculizar más a alguien que piensa que ceguera y autismo o sordera y autismo son compatibles; tengos mis pensamientos sobre algo que he investigado hasta el fondo, acompañado con gente que sabe más que yo del tema; es sólo un ejemplo de confundir una identidad con otra, una patología con otra por simplemente no saber bien o por una conveniencia económica)

Sigamos. Me fui  a trabajar de cadete a una Obra Social, porque mi familia decía que yo no trabajaba (para ellos el cine no es trabajo, es una ilusión; para ellos todo lo que trabajé en cine y audiovisuales no era trabajo) Fui a trabajar con la esperanza de recuperar a una mujer. Algunos me decían: Los pelos de una concha tiran más que una yunta de bueyes.

Yo digo que lo que tira más que una concha y una yunta de bueyes es la identidad. Y pensar.

Estuve encerrado en una habitación oscura, sin nadie, en un trabajo donde luego llevaba empanadas, levantaba bidones de agua, llevaba cochecitos de bebé al correo, hacía trámites, y era maltratado por no escuchar la chicharra de que te están abriendo la puerta (y tocar timbre otra vez para que te abran; aunque uno lo expliqué cincuenta veces; no entienden: no pueden o no quieren entender)

Casi termino mal.

Terminar mal es relativo, pero cada uno sabe lo que significa terminar mal en algún momento de la vida.

Llegaba llorando a mi casa, caminaba el largo pasillo hasta la puerta de mi casa, mi apartamento, y luego me tiraba al piso a enrollarme como un feto. Nunca lloré tanto en mi vida.

Estaba triste. Pero mientras trabajaba en la Obra Social, me llegó una carta terrible de esa ex novia que obviaba totalmente el momento que yo estaba pasando y me trataba como un desconocido (cuando esa persona se fue riendo de mi vida) Y lo peor es que estigmatizaba mi manera de actuar y ser como un problema ajeno al auditivo. Eso me destruyó totalmente.

Pero es pedir demasiado a gente que no estudió el tema. No es su responsabilidad pero sí del contexto. De los que saben o deberían saber.

Perdido, terminé en un Hospital de Día (entrás a las dos de la tarde salías a las seis), para dejar ese trabajo al que había ido con esperanzas de que el futuro cambiara. Fumaba cigarrillos toda la mañana, luego entraba a ese lugar. No hablaba. Mis compañeros podían reír. Eran muy graciosos. Los recuerdo con mucho cariño. Pero lo negro nunca fue tan negro. Un mes y bastó para que pidiera volver al lugar oscuro y sin baño. Tenía que salir de ahí.

Un psiquiatra dijo depresión. Pero uno a veces tiene que estar triste porque pasan cosas. Tres duelos juntos es demasiado. No creo en la depresión porque hay una dicha que nunca me deja.

Hay que pasar por eso. Y a veces hay que llorar, no importa cuanto tiempo.

Así que por favor, nunca acerquen a un sordo o hipoacúsico que no sepa del tema a un psiquiatra (ni psicólogo que no esté preparado) porque es como darle un mexicano a Trump o llevarle un judío a Hitler para ver qué opina.

Un ejemplo es que mi escritura, mi manera de textear, en vez de hablar, pasaba a ser una patología, me medicaron, me hicieron perder tiempo (no todos los terapetuas son malos, algunos ayudaron con su paciencia e inteligencia; aprecio la piedad) Pero no deja de ser peligroso.

Pasó mucho tiempo para que yo torciera todo eso. Y todavía no sé cómo lo hice. Creo que con voluntad. Pero entendí muchas más cosas en el camino.

Siempre creí en la ciencia, me molestan las otras creencias, me molesta lo irracional. En ese interín, gente que quiero, para solucionar con la magia lo triste que yo estaba, me trajeron a una especie de manosanta a mi casa.

Evité una violación. Ese es el peligro de creer en estupideces en las que yo nunca creí (y las que toda la vida me molestaron profundamente y me llevaron a tener diferencias con otras personas)

Mientras tanto, una de las mejores fonoaudiólogas de acá, a la que dí en mi búsqueda, me dijo que los audífonos de 2014 estaban mal calibrados, mal adaptados y que todo era un ruido insoportable para mí; no sólo no podía escuchar bien si no que todo era más ruidoso e inentendible.

Me reguló los audífonos y cambió las puntas (ese día que volví y vi la televisión y entendí por primara vez sin subtítulos lo que decían) y pidió nuevos audífonos porque la potencia de los que tenía ya no alcanzaba.

Con certificado de discapacidad los pedí a la Obra Social y llevó cinco años que me lo otorgaran. Tuve que pedir amparo porque no había manera de obtenerlos. Recién me los dieron cuando una otorrina certificó que si no tenían que pagar implantes cocleares.

Perdí más tiempo yendo de un lado a otro, sin que me dieran audífonos hasta que el amparo surtió efecto.

Desde el año pasado (2018) que tengo audífonos nuevos con moldes personalizados a mis oídos.

Mis audífonos nuevos
Mis audífonos nuevos

No sirve de nada porque más o menos desde que me los dieron la productora de mi película decidió no hacerla (a la que el INCAA le dio todo el poder), me dejó sin trabajo, sin película, sin carrera, sin paga, en la calle prácticamente. No los uso para trabajar porque no me dejan filmar; el INCAA utilizó el dinero de mi premio en otra cosa, parece ser.

Trato de escuchar música con auriculares, algo que nunca hice en mi vida, para tolerar el tinnitus, especialmente cuando estoy solo y me sacó los dos audífonos.

No tengo inclusión. Con inclusión me refiero a poder trabajar en lo que tanto esfuerzo puse en mi vida y lo que me sacrifiqué y demostré que sé hacer. Los otros caminos llevan siempre a la brutalidad. Quiero estar con la gente que elegí estar.

Por no tener dinero, tuve que dejar ir otra relación (otra persona que se alejó porque me dijo que yo “no daba resultados”) Es fácil dejar ir a personas así. Pasa, igual, la sociedad es así; la vida social no es simple. Y del aire no se puede vivir. La gente pide cosas, y yo también.

No quiero ocultar estas cosas, porque lo que me pasó a mí, puede pasarle a otros y a otras.

Cada uno sabe lo que se merece y lo que no, y es nuestra responsabilidad luchar por eso.

Tal vez, sin darme cuenta, lo que estoy dejando ir ahora, es a este país. O a una manera de pensar y de actuar que debe, sí o sí, cambiar.

En este siglo XXI, ya no hay verdades parciales. Hay gente que actúa bien y gente que actúa mal. Hemos recorrido un largo camino para que estas injusticias e inconsistencias no vuelvan a repetirse.

por Adrián Gastón Fares, 2 de junio de 2019

 

 

 

 

 

 

 

Entrevista por el premio Blood Window a Gualicho.

Uno de los bocetos de Sebastián Cabrol para Gualicho

Es la entrevista, completa, que me hicieron para la revista La Cosa como autor, guionista y director por el premio Blood Window a Gualicho. Obvio que contesté largo y tendido por e-mail y lo que quedó publicado fue muchísimo menos. No estaba claro el espacio que tenía. Ya que la escribí; la publico aquí entera. Fue una oportunidad para hablar del cine fantástico y el terror, oportunidad que pocas veces tengo (envarado por el premio como verán, hasta pensé a Darín para la película, jajaja; menos mal que no lo publicaron eso)

Por otro lado, agrego los bocetos del gran ilustrador Sebastián Cabrol, de Gabriel Quiroga y algunas fotografías para amenizar el texto. También quería destacar que el valor de los premios tiene que ver con las oportunidades de conocer a otras personas en el camino de hacer cosas. No sé si tienen otro.

“Una actitud demasiado pragmática no es productiva a la larga”, Carlo Rovelli.

Saludos, Adrián G. Fares, 26 de Febrero de 2019

(Gualicho Ganador de Opera Prima Largometraje Primer Concurso de Cine Fantástico Blood Window INCAA)

– ¿Por qué elegiste este proyecto para tu debut como director?

 Gualicho es la película que siempre quise hacer. Quería hacerla de cualquier manera, a toda costa, y eso era complicado para un proyecto de esta envergadura. Después de escribir el guión hasta llegué a hacer un storyboard en 3D con un software. Hice la casa y elegí los lentes con que filmaría. Movía muñequitos y las cámaras en la computadora de acá para allá y me llevó mucho tiempo y trabajo. Aunque más tiempo me llevó dar con el guión final.

Antes de Mundo tributo, que fue mi debut como director en un documental, un documental sobre personas que se transforman en otros, ya estaba la idea de Gualicho. Lo fui reescribiendo a través de los años y nunca perdí la fascinación inicial.

Cada vez que leo el guión de Gualicho es como si fuera a la vez el espectador. Lo disfruto. Mucho.

Para la última corrección del guión me senté a las seis de la tarde ante la computadora y cuando me di vuelta eran las nueve de la mañana del día siguiente. Se hizo de día y yo seguía ahí fascinado con Gualicho. Las horas pasaron rapidísimo. Ahí está la clave de todo.

Desde la idea inicial para llegar a la versión final de Gualicho primero tuve que cambiar yo, tuve que tener una concepción del cine, a través de la acción de estudiar, de mirar otras películas, de filmar y de vivir aventuras, me di cuenta que para una película cada párrafo, cada escena, cuenta.

No quería escribir escenas que fueran transiciones, las que están para hacer avanzar sólo la historia. Esa no es mi idea del cine.

Tuve que tener claro eso primero para saber qué clase de película será Gualicho y afianzarla. La estructura de la película es un organismo que debe desarrollarse a su manera, sin ninguna limitación más que la imaginación y las experiencias de uno.

Entrevista INCAA LA COSA. Comparto la nota con Lucila Las Heras, directora argentina del otro proyecto ganador del concurso: su película El Muglur!
Entrevista INCAA LA COSA. Comparto la nota con Lucila Las Heras, directora argentina del otro proyecto ganador del concurso: su película El Muglur!

Gualicho es un resumen de todo lo que aprendí en estos años, como estudiante, como espectador, como guionista y como realizador de cortometrajes. Fue más claro todavía que tenía una película única, original y con una historia emocionante. Siempre que cuento la historia de Gualicho en 30 segundos las personas se asombran, comienzan las preguntas, se entusiasman.

También hay pocos diálogos en la película. Prefiero un cine más visual que dialogado. Eso tiene que ver con como soy, tengo hipoacusia desde adolescente, por lo menos (por una anoxia en el momento de nacimiento) y recién fue detectada a los veinte años. Fue un largo camino el de asumir mi identidad y darme cuenta que no soy como el resto de las personas. Simplemente, no lo soy. Todos somos diferentes, pero yo tengo un plus de diferencia por mi discapacidad que sobrellevo desde los treinta años con el uso de audífonos que han tenido que ser más potentes cada vez más. Lo raro de todo esto, es que yo tenía pérdida de audición ya en la adolescencia, tal vez incluso antes, y nadie se daba cuenta. Pude reconstruir mi pasado a través de las cargadas de algún compañero, de ver cómo era yo y cómo eran los demás, remarcando que ya en la universidad, a los diecinueve años, era atendido por un otorrino, que negligentemente, no me recetó el uso de audífonos. Sé que tengo una mirada distinta que aportar al cine.

Y es ese entusiasmo inquebrantable es el que me hizo elegir Gualicho para que sea mi primer largometraje de ficción como director. Es el cine que quiero hacer y sólo pienso en hacer la mejor película posible. No tengo dudas de que así será.

Póster encargado al ilustrador Sebastián Cabrol para Gualicho (Presentación Ventana Sur Blood Window 2018)
Póster encargado al ilustrador Sebastián Cabrol para Gualicho (Presentación Ventana Sur Blood Window 2018)

– ¿Qué consejo le das a quienes tienen un proyecto y aún no se animan a participar de los concursos del INCAA?

Antes que nada uno tiene que tener un guión que lo emocione, que lo movilice, eso es seguro.

El consejo es que trabajen en la película. Un director tiene que poder escribir su propuesta estética y su visión para el resto del equipo.

Por otro lado, los concursos son oportunidades para ponerse una fecha de entrega, para que sus requisitos fomenten una producción de trabajo alrededor de tu película. Ahí saldrán las correcciones, las sinopsis, y uno empieza a ver otros aspectos como el diseño de producción, la dirección de fotografía, la de arte, vestuario, el sonido, la música, efectos especiales, maquillaje y edición.

Para todo esto el director debe tener una propuesta escrita que pueda pasar a su equipo, a partir de ahí se armará un presupuesto y los demás sabrán qué tipo de película será.

Confiar en otra persona porque el cine no es el trabajo de un solo y hablar de cómo convertir tu idea en un proyecto.

Convencer a otra persona de tu proyecto es el primer paso.

De ahí en más sólo queda trabajar mucho. Escribir, buscar imágenes para la propuesta estética, todo lo que puedas hacer por tu película. Y una vez que decidiste que esa película es para un concurso, trabajar en esa presentación y una vez que la presentaste y hasta que salga el resultado, concentrarte en otra cosa.

No nos imaginábamos que íbamos a ganar Blood Window para filmar un largometraje, nos parecía muy difícil. El nivel del jurado internacional asustaba un poco.

Sabía que había hecho por mi parte lo mejor para la presentación de Gualicho. Eso bastaba. Habíamos avanzado, igualmente en Corso Films, la productora independiente que tenemos con Leo Rosales, trabajamos en dos proyectos más a la vez para presentar a los concursos de Blood Window, un cortometraje, un desarrollo de guión para largometraje, que es probablemente lo que haga después de Gualicho.

Las presentaciones fueron un trabajo inmenso, y lo hice mientras tenía a la vez otro trabajo formal, digamos, así que fue extenuante. Pero lo hice todo con una alegría total.

Así que hay que animarse, estar atento, confiar en uno, entusiasmar a la gente y después tirarse de cabeza al concurso y seguir trabajando arduamente en otras ideas y proyectos.

En mi caso andar con un libro de notas siempre encima para largometrajes, series, para escribir relatos para mi blog, en fin, para seleccionar otras historias que se me van ocurriendo.

– Al ser un proyecto original, ¿cómo surgió la idea que se contará en tu película?

Hace diez años o más, en la casa de mis padres, mientras tomaba un café con leche un domingo, me pregunté qué pasaría si la muerte no fuera un tabú. Y más que nada, si no fuera una frontera de la que es imposible volver. ¿Qué haríamos?

Pensé que quería hacer una película que fuera una experiencia, que se sintiera como una vivencia.

Y vi a los personajes principales, los chicos y la familia entera, y sentí la fuerza que tenía Gualicho. Vi una casa de campo, y yo estaba en Lanús, donde crecí, pocas veces había visto el campo, así que iba a tener que ir al campo, otra no quedaba. Y me gusta la naturaleza así que era un aliciente.

Entreví que la adrenalina sería importante, como el tema de la familia, que ronda mis escritos, y que la comida también.

Los demás personajes fueron apareciendo con las reescrituras. Honorio por ejemplo que es tan importante en la trama. Me encantaría que fuera Ricardo Darín. Sería impactante verlo en un rol como ese.

Nunca pensé que iba a estar tantos años trabajando en ese proyecto, que iba a sacrificar tantas cosas, que iba a sufrir tanto por eso, y que iba a disfrutarlo tanto también. Tenía muchas cosas para aprender. Pero me acuerdo perfectamente de ese momento, en que pensé: esta es la historia y estos son los personajes.

– ¿Por qué elegiste una historia fantástica para contar?

De chico leía compilados de historias fantásticas que se vendían en las librerías de saldo de la avenida Corrientes, viajar para mí de Lanús al centro ya era algo fantástico.

En Lanús, hacía obras de títeres para mi hermana y una vecina. Les leía historias. Iba al cuartucho donde vivía mi tía María y escuchaba las historias de Avellaneda que me contaba. Las que me más me fascinaban eran las de fantasmas, mediums y curanderos, las que tenían una conexión con otro mundo inasible pero palpable. Mi viejo me contaba historias también increíbles. Decía que la piedra de su anillo guardaba un duende. También que enfrente de mi casa vivía un gigante. Yo me ponía en el balcón a esperarlo.

En la casa de mis padres, miraba una copia del Guernica con fascinación, leía a Clive Barker, a Stephen King, a Poe, a Wilde, Jackson, Matheson, Lovecraft, Bradbury, Le Fanu, a Agatha Christie y cualquier cosa en la que resonara la palabra misterio.

Ilustración para fondo PressBook Gualicho Ventana Sur. Diseño de Gabriel Quiroga
Ilustración para fondo PressBook Gualicho Ventana Sur. Diseño de Gabriel Quiroga

Los sábados miraba esas películas increíbles que solían pasar en la TV, recuerdo ver una de Drácula con Jack Palance y mirar la puerta de la escalera aterrado porque pensaba que una presencia iba a aparecer en cualquier momento. El palacio encantado, de Corman con Vincent Price, me volvió loco de chico. Ni hablar del final de la primera de El planeta de los simios. Espeluznantes. Igual de espeluznante me pareció The Ladies Man (El terror de las chicas), esa película donde Jerry Lewis entra en una habitación blanca y hay una mujer pantera colgando del techo ¡Cuántas pesadillas! Y en semana santa pasaban esa miniserie con Cristo que, claro, se moría y resucitaba. La corona de espinas y esa cara sangrante. Terrible. Me aterraba Cristo.

Hay tantas cosas de mi vida, de mi niñez y lo que vino después, relacionado con lo fantástico que puedo escribir muchas páginas para explicar por qué elijo lo sobrenatural.

De chico empecé a escribir. Mis primeras historias eran copias de Stephen King. Ya a los 19 años, escribí una novela-guión de trescientas páginas sobre un zombi suburbano.

Uno de los bocetos de Sebastián Cabrol para Gualicho
Uno de los bocetos de Sebastián Cabrol para Gualicho

Lo fantástico irrumpe en nuestros sueños. Nadie sueña que va a trabajar, ficha, se hace un mate, después va de acá para allá, se compra la comida al mediodía, vuelve a hacerse otro mate, saluda a sus jefes, toma su paraguas y ficha otra vez. No. Soñamos cosas increíbles, inconexas y que tienen que ver con nuestra percepción de la realidad subjetiva. Que la percepción de la realidad sea subjetiva es algo fantástico.

Sin embargo, quiero aclarar que nadie hace una película a partir de un cuento de Poe, de un sueño, o de otra película, esa no es la manera de abordar el cine para mí. La experiencia lo es. La vida, las ideas surgen de esa tensión entre la ficción y lo real subjetivo que vemos y tal vez lo fantástico sea la manera natural de expresarse. Así nos expresamos mientras dormimos.

Otro boceto de Sebastián Cabrol para el póster de producción de Gualicho

Por otro lado, que existan personas que escriban, pintan o hacen música ya de por sí es algo fantástico. ¿Dos tipos que grandes que se sentaban a charlar sobre historias fantásticas como Bioy y Borges? ¿Cómo pudo ser? Un hombre que escribía como Mario Levrero ¡Qué increíble! Favio haciendo Nazareno Cruz y el Lobo. ¿Cómo fue que algo tan maravilloso ocurrió?

Walichu Another Production Poster
Walichu Another Production Poster by Gabriel Quiroga

Creo que esa tradición de lo fantástico la que elegí para aportar mi mirada en el mundo del cine porque tenemos en Latinoamérica un acervo grande de historias y de creadores de historias y lo que quiero es dar lo mejor de mí para introducir nuevas temáticas, historias y modos de contarlas, respetando a los intrépidos que se han sumergido en este género a través de cualquier medio y haciéndoles un guiño para llevarlo más allá, para que el espectador siga contando historias fantásticas con el aporte que puede llegar a hacer el cine, un medio tan poderoso, a la creación de una identidad.

Y lo que más me importa son las historias, las experiencias que logran crear, y ese mundo entrevisto un día, ficticio, que te lleva a esa fascinación de verlo traducirse a la realidad a través de un lente.

Mi biblioteca
Mi biblioteca

 

Entrevista revista La Cosa, Adrián Gastón Fares, Octubre de 2017 por el premio Producción Largometraje inédito de ficción Blood Window a Gualicho (Walichu), de la que soy único autor, guionista y director.

Más información sobre Gualicho:

http://www.corsofilms.com/press

También puede leer Kong, acabo de actualizar el Índice, por ahora, ha llegado a su fin esta novela corta fantástica de ciencia ficción:

Kong, completa.

Último capítulo de Kong:

https://adriangastonfares.com/2019/02/06/kong-el-final/

 

Portada Revista La Cosa en la que salió la nota a los ganadores de Blood Window
Portada Revista La Cosa en la que salió la nota a los ganadores de Blood Window

Kong. El comienzo.

Estimado Adrián:

Vuelvo a escribirte desde el año 2084. A ver si esta vez te hacés cargo y me respondés. Tené en cuenta que mandarte un mensaje me sale un cuarto de mi sueldo más o menos, entre el tiempo que tardo en concentrarme y la energía.

Pero bueno, mal no está que te cuente todo otra vez. La gente de tu época es medio lenta, y vos no serás la excepción.

Antes que nada, quiero dejarte en claro cuál es mi ocupación. Formo parte del plantel de inspectores de una empresa dedicada a monitorear el uso de las impresoras Rivera. En mis días una persona puede programar codigos genéticos. Para hacerlos realidad necesita nuestras máquinas. Las impresoras Rivera son las líderes en este tipo de impresión a nivel mundial y yo trabajo para la firma que las representa en el país. No te creas que gano mucha plata, Adrián, aunque sé que más que vos seguro; no tengo muy en claro si sos escritor o cineasta, pero sé que hiciste una película con un amigo sobre tipos ridículos que se disfrazan de otros tipos ridículos.  Me encantó.  Muy bizarra. No sé qué estás haciendo ahora, pero espero que tengas tiempo libre para leerme.

Aunque resolví varios casos, en mi época mis méritos pasan desapercibidos (hay muchos inspectores) Así que decidí escribirle al pasado para a) no aburrirme entre caso y caso b) revolucionar un poquito las cosas. Y también debería agregar: c) divertirme un poco. Tendrías que asombrarte con lo que te cuento. Espero que también te diviertas.

Vamos al grano otra vez. Ya te conté en el e-mail anterior todo esto, pero parece que no te das cuenta que no es spam ni una joda ni matufia; no soy una africana en las diez de última necesitada de una cuenta donde depositar su herencia multimillonaria. Aunque tengo ascendecia africana. En serio.

En fin. Otra vez: fuiste elegido entre millones de personas para emprender la tarea de leer estas crónicas del futuro. Tampoco te la creas, porque en realidad cualquier picaflor (libador), como le decimos en nuestra época a los artistas, podría servirme. Bueno, no cualquiera en general, pero sí cualquiera de los de tu clase.  Sin embargo, como vi que sos una persona bastante desinteresada en lo económico, aunque fervorosa y fiel a sus ideales, pensé que te interesaría leer a una persona adelantada (en el tiempo; yo tampoco me la creo)

En nuestros días hay una ley, cuyo nombre no viene al caso, que reglamenta lo que otra persona puede crear. Por ejemplo, si sos un nerd que se la pasa en el garaje de su casa todo el día pensando y creando noseres, antes tenés que sacar un registro para poder hacerlo (recién después de los 13 años) Y te hacen leer un libraco donde explican los límites del jueguito. Digamos que no se puede crear cualquier cosa… No podés inventar animales con dientes ni garras afiladas (ahora te voy a impresionar un poquito; en nuestra época los incisivos de los seres humanos son el doble de afilados que en la tuya y las orejas se fueron haciendo un poco puntiagudas; por ahora no puedo contarte nada más, pero no hay cambios muy significativos, salvo en algunas costumbres…; las formas cambiaron rápidamente, los pensamientos no)

Bien, volvamos a lo nuestro. Resulta que con un programita se puede combinar genes y construir monstruitos a gusto. Más que nada los usan los padres para crear juguetes para sus hijos. Pero cada tanto lo agarra algún loco que te crea cada criatura peligrosa… Por lo general, se escapan y ahí me mandan a mí para rastrearla, por eso te digo que soy una especie de detective. O las hacen pasar por personas, o las esconden en la casa en el tacho de la ropa sucia, en los roperos, no sé… Ustedes, mis antepasados, no se imaginaban hasta donde las historias más increíbles son verdaderas. O sabían pero se hacían los tontos. Pero bueno, de a poco todo retornó a los tiempos primordiales.  Después que el miedo a la violencia sistemática del siglo XX empezara a olvidarse, o por lo menos a mezclarse en la mente de la humanidad con los pensamientos libres abandonados en el camino. Espero que me entiendas. Odio explicar las cosas. Tampoco me gustan los misterios. Si a un detective le gustan los misterios o es un tarado o un inútil.

Te cuento que no es una tarea muy agradable tener que separar a estas criaturas de sus creadores; a veces se encariñan. Las más horribles suelen ser muy tranquilas. Aunque no en todos los casos… Para el secuestro tengo a mi ayudante, la japonesa Taka. El único problema con Taka es que es muy callada. No sabés lo que era cuando empezó. Ahora habla un poco más, pero así y todo, generalmente repite discursos que escucha en la calle o en la red. Igual me gusta porque es tranquila y no te altera los nervios. También es muy inteligente.

La semana pasada, por ejemplo, tuve que ir a lo de un dentista. La secretaria, muy tímida, nos dejó pasar, y nos indicó con la mirada baja los sillones. Se podía escuchar el ruido del torno (ahora el dentista es como un peluquero de tu época, cada tanto las personas se emparejan los dientes para evitar algunos accidentes)  Noté que la recepcionista no cambiaba mucho de expresión. Tuve que soplarle en la cara, para darme de cuenta que era un Noser 0156. Este tipo de creación, cuando uno le sopla en la cara, saca la lengua y vuelve a guardarla rápidamente. Los crean las personas solitarias…

Ahí hice la Prueba Número 2. Consiste en pedirle al ente sospechoso que sonría, para verle los dientes. La secretaria se negó y tuve que recurrir a las cosquillas. La cavidad bucal olía a frutillas y la dentadura estaba perfecta. Pero lo más importante de todo es siempre la forma de las piezas dentales. En este caso correspondían con la dentadura ideal de tu época; dientes más o menos parejos pero sin puntas TAN marcadas.

Veredicto: sin dudas un Noser, creado para fines claramente sexuales. Como te imaginarás, los dientes afilados son molestos para el sexo oral, entre otras cosas, así que su creador decidió suprimirlos. También en el cóctel de genes metió un poco de los de la frutilla para que su juguete sexual olieara siempre bien. Me puse a escribir la multa frente a la secretaria, que todavía no había cerrado la boca. El dentista salió y me dijo de todo. Que el Noser que él había creado cumplía todas las normas y no hacía mal a nadie. Pero no se pueden crear noseres con fines sexuales, le tuve que explicar. Me comí unas cuantas puteadas. Taka se llevo al Noser en una jaula.

Como verás, mi trabajo es más o menos monótomo y a nadie le interesa. Para una persona de tu época sería una aventura diaria. Por eso decidí romper algunas convenciones y escribirte.

Espero que sigas bien,

Von Kong (es un seudónimo; también el de mi asistente japonesa)

La piel del agua. Crónica de viaje.

En una de las vacaciones de verano, cuando trabajaba en una Obra Social, estaba solo, demasiado, y no sabía qué hacer con ese tiempo que me obligaban a tomarme en el trabajo, así que dos o tres días antes de la fecha que me había pedido, decidí anotarme en un viaje en grupo que ofrecía una estadía en unas cabañas en las orillas del Lago Nonthue, a unos treinta kilómetros de San Martín de los Andes. El Nonthue es una continuación del lago Lácar.

De entrada, en el viaje en el bus, me hice un par de amigos, uno de los cuales todavía conservo.

Las salidas eran largas y cansadoras. La más cansadora de todas fue el trekking en el Cerro Mallo, de pendiente pronunciada, seis horas de subida y seis de bajada. Los coordinadores hacían juegos, uno de ellos consistía en hacerte amigo de un árbol y abrazarlo. Para eso un compañero te guiaba con los ojos vendados hacia uno de los árboles. La cuestión era retornar algún día para saludar al árbol amigo.

Me gustan los árboles. Creo que toda familia tiene su árbol, y el de la mía es el olivo. Igual, no sé qué tipo de árbol abracé en el viaje.

Uno de los días, después de retornar de una excursión mañanera y almorzar, me acosté a dormir la siesta. Con el viento fresco que venía del lago y se colaba por la puerta de la cabaña en esa habitación mixta, se dormía con ganas bajo la bolsa de dormir.

Al despertarme, me pareció que el refugio estaba silencioso. Por mi pérdida de audición a veces no me doy cuenta de dónde proceden los sonidos. Me quedé dormido con los audífonos puestos pero el sueño fue tan profundo que no noté que en algún momento el bullicio de la gente jugando al vóley afuera amainaba. Después me dirían que me despertaron y que yo dije algo así como “ahí voy”, pero seguí durmiendo. De esto, ni enterado.

Al salir de la cabaña encontré el lugar vacío. Miré al cerro Mallo y todo era de una tranquilidad de lo más protectora. Pero, angustiado y medio nervioso, caminé unos pasos y me crucé a la señora de limpieza del albergue. El grupo había partido en el bus a una excursión al lago Hum Hum hacía diez minutos. Me quería matar ¿Qué haría esas cuatro o seis horas?

No era la mejor época para quedarme solo con mis pensamientos. Traté de dormir un poco más en la cabaña pero no pude.  Salté de la cama y caminé hasta la orilla del lago con “Levantad carpinteros, la viga del tejado” en la mano. Leí un poco y encendí un cigarrillo. Detrás de mí, separada del albergue, había una cabaña. Las gallinas andaban sueltas, dando vueltas de acá para allá. Ese día, el dueño de la casa, un hombre de unos setenta años, tenía compañía, y en la orilla del lago había unos chicos arriba de una canoa atada con una soga larga en el tronco que yo estaba sentado. Un perro también daba vueltas como las gallinas y se acercó a olfatearme. Un hombre con cara aindiada apareció y me pidió un cigarrillo. Le convidé y le conté que estaba solo porque perdí la excursión. Le comenté que debía ser lindo andar en bote en ese  lago. Me dijo que sus hijos estaban por salir, que fuera con ellos. No lo dudé y me subí al bote con una nena de unos seis años, un niño de unos once y una adolescente. El niño era el que remaba. La tenía muy clara. Cruzamos el lago Nonthue hasta una isla boscosa. Decían que por ahí había mapuches. De noche se veían luces del otro lado del lago, pero los turistas no sabíamos si eran luciérnagas o qué. Caminé un poco por la isla. La excursión en canoa me alegró el día y volví lleno de energía. Estaba seguro de haberla pasado mejor que mis compañeros del viaje.

Al retornar, a la distancia, el albergue se veía desierto todavía. Le agradecí al padre de los chicos el viaje en canoa. Estaba sentado, con su mujer, alrededor del dueño de la cabaña, que tenía un vaso de sidra en una mano y la otra sobre su rodilla. Me preguntaron si quería un poco. Les dije que no y me sumé a los mates que servía la mujer. Ya el sol había bajado y hacía frío.

El hombre estaba contando historias de rescates. Varios habían desaparecido en las excursiones de trekking, incluso un grupo de holandeses había perdido gente, y él era convocado por gendarmería para encontrarlos. Conocía esos lugares mejor que nadie.

Un nene había desaparecido y los perros de gendarmería buscaron en vano por el lugar, reclutando al tomador de sidra para la búsqueda, cuyos perros llegaron a un lugar donde se detuvieron. En ese momento, no encontraron nada.  Meses después lo encontrarían muerto  al niño cerca de ese lugar.

Cada vez que alguien salía de excursión de pesca y desaparecía era a él al que llamaban para que rastreara el lago y encontrara lo que había que encontrar. Así pasó con un pescador. Él lo encontró y lo tuvo que enganchar con sogas para sacar el cuerpo hinchado del fondo del lago. Gendarmería no sabía cómo sacarlo. Quise saber si había visto alguna vez algo raro. Dijo que sí, pero que no quería hablar de esas cosas porque lo iban a tomar por loco. La mujer, creo que la nieta del hombre, lo animó a soltar la lengua.

Contó que una vez iba en su canoa, y vio que una forma gigante lo perseguía bajo el agua. Trató de no mirar hacia atrás, pero la forma, con el color de la piel humana, rodeó su embarcación. Siguió remando para alejarse y la forma lo siguió hasta que, de repente, desapareció. Después de ese día, empezaron las pesadillas, mucho peores que la persecución real.  No podía dormir de noche. La forma que había visto se repetía en sus sueños. Dijo que a él le pareció que había un pueblo bajo el agua. Sus pesadillas tenían que ver con eso. Una suerte de inversión del bosque.

Su obsesión con la forma que lo persiguió duró años, y parece que el hombre jamás se recobró del todo de ese viaje, nunca más pudo dormir en paz. Había gente viva bajo el agua. Además de los muertos que solía desenganchar del fondo del lago.

Un forma con piel humana. La descripción es vaga, pero es lo que el hombre dijo. Contaron historias del camino de Neruda, de la construcción de un museo del Che Guevara en San Martín de los Andes, que había construido el esposo de la nieta del hombre, el que me invitó al viaje en canoa. También el hombre había domesticado a un jabalí, que termino matando, para hacer no sé cuántos kilos de chorizo.

Ya casi de noche, una chica vino corriendo desde el albergue a buscarme. Agradecí la compañía a los presentes y volví con el alegre grupo de turistas.

Posdoc Serie web “Refugio de Gatos”

Creo que nunca postee nada sobre Posdoc, las píldoras para la web que habíamos planeado con Leo Rosales y Florencia Acher.

Hay otros capítulos en mente.

Pero Posdoc quedó en stand by especialmente por Gualicho, con su premio a cuestas.

En general, se usa en mi país la palabra Gato con un significado peyorativo.

Nunca voy a entenderlo porque los felinos son uno de los animales menos gato que conozco.

Para este capítulo de Posdoc, fuimos al Refugio Sarmiento. En parte estábamos intrigados porque las personas suelen querer más a los animales que al ser humano. Incluso he escuchado comentarios que algunos prefieren ayudar a un animal porque el ser humano está destinado a la traición.

Claro que los gatos no saben que se llaman así, ni mucho menos que usamos la palabra para burlarnos de otras personas. Si lo supieran, tal vez harían lo que hacen con sus crías. A veces les arrancan la cabeza. A veces los matan (no tengo conocimientos veterinarios pero supongo que será porque esos gatos de cualquier otra manera iban a morir)

Por otro lado, son capaces de hacer de madres de muchos de nosotros, y de hijos a la vez, como es el caso de la mía, Lara, que me acompaña hace trece años y cada tanto me da varios lenguetazos.

Los gatos pueden oler la tristeza, como algunos hombres y mujeres. Pero los gatos se quedan con nosotros. En cambio, las personas, en cuanto huelen que llegará un tiempo oscuro, lo que suelen hacer es correr lo más rápido posible para abandonarnos. No debemos dejar de recordar que no tenemos garras porque nos cortamos las uñas. Y los Argentinos debemos cortárnoslas más seguido.

Debería haber refugios de personas entonces, claro. Y lo mejor sería que estén organizados por felinos.

El mundo sería un mejor lugar.

Aquí va Posdoc, Barbie de Gatitos, sobre los que cuidan a los gatos y los quieren como a sus prójimos (o más)

En esta oportunidad me encargué de la cámara. Leo Rosales editó (y compuso la música que escucharán). La animación se la encargamos a Hernán Landini. Florencia Acher nos asistió en idea y producción. Corso Films, señoras y señores. Los mismos de Mundo tributo, el largometraje documental que ha gustado tanto (y que nos gusta tanto a nosotros, por suerte)

 

Nos adentramos en el Refugio “Gatitos de la Sarmiento”, un hogar para gatos abandonados.

Este es el primer capitulo de POSDOC, una serie documental producida y realizada por Corso Films.

Creada y realizada por Adrián Fares y Leo Rosales, con el valioso aporte de Florencia Acher.

CRÉDITOS:

Realización
Corso Films

Producción:
Florencia Acher
Adrián Fares
Leo Rosales

Cámara
Adrián Fares

Música y Montaje
Leo Rosales

Apertura
Hernán Landini

www.corsofilms.com/press

 

 

 

Cómo escribir un guion audiovisual (en el siglo XXI, y en el XXII también)

Me quedó por publicar algo sobre el arte de escribir películas.

Yo soy director de cine también.

Tal vez este escrito pueda servir a los que sólo quieren escribir un guión y a los que hacen las dos cosas.

Escribo la primera versión de este escrito que tal vez corrija luego. Pero en este caso, luego de corregir y corregir guiones, me tomo la libertad de que esto salga lo más natural posible. No seré riguroso conmigo mismo escribiendo sobre cómo escribir. Que sea como una charla, como una conferencia con ustedes, con los fantasmas que tengo detrás mío o con mi gata en el regazo.

Yo escribo con un ojo en dirigir, salvo que me pidan un escrito desde cero, y entonces piense la historia de otra manera. Pero no creo que cambie mucho el escribir para dirigir o no. El guión debería ser lo más cercano a la obra final posible.

No existe obra final, dirán se construye en rodaje, etc. Bueno para los casos de un guionista debe existir la película ideal, la película que él quiere filmar y que va a ser tal cual está cuando ponemos la palabra final.

Mr. Time (el título quedará en inglés por ahora) surgió de una idea. La puedo rastrear en mis fotografías.

Cuando hace dos años trabajaba de cadete administrativo me enviaban a dejar en el correo unos cochecitos de bebé para los beneficiarios de una obra social.

Estos cochecitos, carritos, o como quieran llamarlo, empaquetados y ubicados encima de una mesa parecían claramente lo contrario. En vez de un instrumento para incorporar a un recién nacido a las calles lo que parecían estos vehículos así dispuestos era un cajón de muerto o mejor dicho, un muerto empaquetado. Esto más otro disparador que me divertía fue lo que disparó Mr. Time. (No hace falta que los que hacemos terror seamos terrorificos, no me gusta el escritor de terror o misterio en brumas o con una careta de miedo atrás; ademas mi amistad es con todo el cine que me guste)

Mr. Time es una historia compleja. A diferencia de Walichu, que es compleja pero de otra manera, Mr. Time es de esas historias que pueden estirarse de un lado o de otro. Hay muchos personajes, hay flashback y un elemento que la proyecta todavía más. No voy a entrar en detalles porque lo que quiero es que vean esta película en el cine cuando pueda filmarla y no que lean la historia acá.

Lo que quiero describir es cómo la escribí.

Una vez que estaba la idea. Lo que hice es tomar notas.

Una vez que estaban las notas, pocas, lo que hice fue empezar a escribir el guión. Dejé que hablaran los personajes. Uno conoce a los personajes poniéndolos en el problema y dejando que interactúen entre sí.

Luego salté al Scriptment (un tratamiento largo narrativo) El scriptment es usado por James Cameron y parece que John Hughes también. ¿Qué es un Scriptment? Básicamente una novela corta.

¿Por qué un scriptment y no seguir con el guión? Porque la historia tiene espacio (un lugar que sigue las reglas de la arquitectura que hay que pensar), tiene idas y vueltas, y tiene personajes complejos (y recursos narrativos más o menos complejos; como el montaje paralelo)

El scriptment quizá es parecido a la “biblia” que usan en las series. Pero tratándose de un guión, lo que hay hacer es describir lo justo, hacer hablar a los personajes cuando quieren hacerlo, otras veces describir ese diálogo (lo que dirían) y mover la trama hacia adelante.

Pero para eso tenemos que saber dónde estamos parados, el punto de vista, lo que vemos y cómo es el lugar donde va a ocurrir la acción.

Hay narradores del cine que usan la locación como idea principal, basta con ver una película de Kim Ki-Duk para darnos cuenta como piensa las películas. Es un don que tiene este director coreano. Como lo tienen muchos otros artífices del cine. Puse el ejemplo más distante quizá para no repetir lo que otros dicen.

Va a llegar un momento donde queremos escribir una escena con montaje paralelo. Y en ese momento el Scriptment va a ser clave. Porque en vez de andar cambiando escenas de lugar como en el guión (algo que sería tedioso) lo que vamos a hacer es escribir toda junta una acción (tal vez sean 10 páginas, por ejemplo) y luego toda junta otra.

Por lo tanto, nos van a quedar las dos historias como si se sucedieran en el tiempo.

Pero eso no es cine. Eso no es escribir para cine.

Es literatura y un guionista debe entregar un guión ya montado en su cabeza, si no luego la película va a tener problemas.

Así que una vez que tenemos las dos historias vamos a empezar a entrecruzarlas, copiando y pegando los párrafos según los cortes (acá no puedo ayudar, un guionista tiene que haber montado películas, tiene que saber dónde cortar y dónde no)

Lo que va a quedar es una novela corta, con descripciones de diálogos donde se nos antoje, con el espacio bien descrito, con la dirección de arte sugerida (bien sugerida), y en lo posible, con los planos sugeridos también con puntos aparte (o como sea, si alguien quiere poner un plano, está bien, los guiones no son obras literarias, y el que nos rete porque usamos el lenguaje cinematográfico para escribirlo, que se dedique a escribir cuentos o empiece a filmar cortos, para ver que escribir un guión meramente literario es por lo pronto, irresponsable)

Esta irresponsabilidad está bastante fomentada por los supuestos maestros del guión. Hay algunos que realmente son buenos (he tenido excelentes asesores cuando viajé a Colombia, no me puedo quejar) Pero es mejor charlar con un asesor de guión que escuchar una conferencia de uno. No hay que tomarse las cosas tan a pecho. Basta descargar guiones realizados de Internet para ver que cada escritor tiene su estilo y que las reglas del guión (que se aprenden en un día) no bastan para escribir un guión. Estamos hablando de narradores audiovisuales en el siglo XXI. Narradores audiovisuales en el siglo XXI. Recuerden eso.

El scriptment va a ser largo. Por ejemplo, el de Mr. Time tiene 65 páginas. Por eso hablo de novela corta (o cuento muy largo)

Y una vez que lo tengamos, vamos a seguir escribiendo el guión.

Seguimos con el guión, podemos darnos el lujo de copiar párrafos enteros de descripción o acción, pero acá vamos a preocuparnos por escribir las escenas, numerarlas si es necesario, escribir cada uno de los diálogos, y corregir el Scriptment mientras escribimos el guión (si se corrigió antes, mejor, estamos más cerca del guión)

Al final, el guión de Mr. Time, luego que pasé de Scriptment a Guión, me dio unas 91 páginas en el programa estándar de guión más usado.

La duración de una película de ficción promedio. Yo creo que las películas no deberían durar menos de 80 minutos y no más de 120 minutos. Noventa es un buen número. Sé que Mr. Time va a durar más de 90 minutos, porque nunca es tan exacto.

Así que manos a la obra.

Es una opinión de cómo escribir una historia compleja, larga y de avanzar en este oficio de escribir y narrar.

Pueden hacerlo como les guste, la única regla es hacerlo. Y rehacerlo cuando sea necesario.

Y así hasta que surja otra historia y, como suelo decir, otros personajes vengan a tocarnos la puerta y ese golpecito se vuelva tan recurrente que no queda otra más que invitarlos a entrar.

por Adrián Gastón Fares

Mundo tributo (90 min.) Película.

Les dejo para que se entretengan el largometraje documental que escribí, dirigí, edité, produje, y del que fui camarógrafo y director de fotografía (Imagen) con Leo Rosales, con Corso Films.

 

 

mundo_tributo_poster.jpg

Este año se cumplen diez años de su estreno en el BAFICI 2008. Hace poco fue emitido por la televisión argentina.

Este largometraje documental rompió todas nuestras expectativas. Fue visto en muchos países del mundo y en festivales de todo tipo.

La versión que les dejó es con unos subtítulos en inglés provisorios.

No es el Upconvert HD que pueden ver en Cine.ar (donde se ve en HD fantástico). Pero a la vez, así podrán verla sin problemas y apoyarse en los subtítulos si lo llegaran a necesitar.

Pueden verlo sólo aquí ya que el link está No Listado en YouTube.

ENGLISH:

Here goes A tribute world, the documentary feature I wrote, produced and directed. A tribute world was seen in several film festivals around the world. It´s an independent feature.

You can watch it only here (Link You Tube Not Listed)

 

Les dejo más información sobre Mundo tributo:

Sinopsis corta

Mundo tributo es un documental musical desbordado de personajes y situaciones alocadas, referenciales y genuinas. A la vez, es una comedia dramática que nos hace conocer a Jorge Busetto (Doctor Queen), un médico argentino que se transforma en su ídolo, al dentista  Alejandro “Ace” de Kissmanía, y a los integrantes de Dios salve a la reina, entre otros músicos que se dedican a homenajear a grandes bandas de rock.

 

  • Sinopsis larga:

Conocé a las mejores bandas del mundo… tributo. Un mundo de personas que se transforman en sus ídolos, un mundo de disfraces y colores vivos, con ilusiones que señalan a Liverpool como lugar de consagración artística, donde se esconde también una realidad: la dificultad que tienen los que se dedican a la música para vivir de su arte.

Los camarines del concurso beatle del Cavern Club Buenos Aires, los recitales a teatro lleno en el Gran Rex de Dios salve a la reina -para algunos, la mejor banda tributo del mundo-, las peripecias de la banda rosarina Kissmanía en Buenos Aires, Doctor Queen en su gira interbalnearia junto a su familia, el recital multitudinario de Ummagumma en Plaza de Mayo y la presentación de The end con la Sinfónica Nacional, entre otras vivencias, sirvieron de marco a las filmaciones y entrevistas hechas a los protagonistas y al público.

¿Qué es lo que lleva a los músicos y espectadores al tributo?

Las entrevistas y seguimientos a los músicos están estructuradas por un crescendo narrativo audiovisual (sin voz en off) de la mano de Jorge Busetto (Doctor Queen), que fue acompañado por los realizadores en su gira en Mar del Plata.

En los avances presentamos el tema original, “Someone who can stop my heart” de Carlos Bertazza (THE SILVERS) y Mariano Romano (THE END), con la batería de Martín Alvarez Pizzo (THE SILVERS), compuesto por los integrantes de las dos bandas tributo para la película. La música original fue compuesta por el reconocido guitarrista argentino Fernando Kabusacki.

 

Elenco y Equipo Técnico:

Guión, Dirección, Montaje y Producción: Adrián Fares, Leo Rosales

Fotografía: Adrián Fares

Sonido: Leo Rosales

Dirección de arte: Romina Fares

Música: Fernando Kabusacki

Tema original: Carlos Bertazza y Mariano Romano.

Formato de exhibición: Digibeta

  • Datos sobre la producción

 

La película, totalmente independiente, comenzó a gestarse luego de que Adrián Fares fuera invitado a un recital tributo, donde lo cautivaron las reacciones del público y la personalidad del artista en el escenario. Luego empezó el proceso de diseñar la producción con Leo Rosales. Una de las pautas era no usar en ningún caso (ni recitales, ni entrevistas) material de archivo en video o fotografías. Y dejarse inspirar por el entorno.

El documental, grabado mayormente en HDV, fue realizado por un equipo reducido de dos a cinco personas (solamente los dos directores viajaron a Mar del Plata para encontrarse con Jorge Busetto y su familia). Se grabaron más de 50 horas de video y la edición llevó 7 meses.

Se grabó en calles de Mar del Plata y en la playa Bristol, en las calles de los barrios de San Telmo, Palermo, San Nicolás, Montserrat –Pasaje La Piedad–, Congreso, Pilar, Avellaneda. Las locaciones fueron El teatro Roma de Avellaneda, el teatro Gran Rex, La Trastienda Club, el teatro Enrique Carreras, The Cavern Club Buenos Aires, Bar Cátulo Castillo, Pilar Golf Club, El Teatrito, Bartolomeo Bar, Libeer 7820 (clausurado poco después de la filmación) y Mirtha´s Restaurant.

 

  • Músicos:

Fernando Kabusacki

Es uno de los principales exponentes de la nueva música instrumental  argentina; toca guitarras eléctricas, acústicas y sintetizadas y  compone música para dibujos animados, cine (Julia Solomonoff, Lucía Puenzo, Teresa Constantini) y teatro. Vive actualmente en Buenos Aires.

Desde 1991 dirige y coordina La National Film Chamber Orchestra,  actualmente residente en el Museo de Arte Latinoamericano en Buenos  Aires (Malba), con la cual musicaliza en vivo películas mudas.

Grabó y tocó en vivo con María Gabriela Epumer, Juana Molina, Charly García, Sergio Bulgakov, Robert Fripp –giras The League of Crafty Guitarrist, Soundscapes- y Vernon Reid, entre muchos otros.

Fernando entendió perfectamente qué música necesitábamos para la película.

Carlos Bertazza y Mariano Romano

Carlos Bertazza (The Silvers) y Mariano Romano (The End) fueron contactados por los directores para realizar el tema original de la película. Así nació y se eligió entre otros tres temas propuestos por Carlos, “Someone who can stop my heart”, la canción que se escucha al inicio de los créditos finales.

El querido Carlos Bertazza ([Buenos Aires,1979; Buenos Aires,4 de octubre de 2014) era el subdirector de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. (Wikipedia)

También dirigió la Orquesta Estable del Teatro Colón, Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato (México), la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes (México), la Orquesta Filarmónica de Bogotá (Colombia), la Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional de San Juan (Argentina), la Orquesta Sinfónica de Corrientes (Argentina), Orquesta Estable de la Provincia de Tucumán (Argentina), Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional de Tucumán (Argentina), la Orquesta Sinfónica de Mar del Plata (Argentina), Orquesta Sinfónica de Entre Ríos (Argentina) y Orquesta Filarmónica de Mendoza (Argentina).

 

Resumen de Críticas y Reseñas:

 

Críticas revista Rolling Stone:

 

Mundo Tributo es un hilarante y por momento conmovedor retrato de las bandas-tributo argentinas dedicadas a homenajear a Los Beatles, Kiss, Roxette, Queen, Genesis o Pink FloydHernán Ferreiros. Revista Rolling Stone.

…Mundo tributo acierta, entre otras cosas, porque sabe poner el foco en los dos ejes que cruzan y sostienen el boom de las bandas tributo…
Alejandro Seselovsky, Revista Rolling Stone.

Otras críticas en diferentes medios argentinos:

Los jóvenes Fares y Rosales se encargan en este film de seguir a los protagonistas y fanáticos de bandas que homenajean a The Beatles, Kiss, Génesis y Pink Floyd, entre otras. Simpática, sorpresiva y, aunque no sea el mejor término para definir a este film de “dobles”, muy original. Damián Damore (Revista Ñ), Imperdibles Cinemanía.

Un documental de Adrián Fares y Leo Rosales que retrata vidas de clones y grupos tributo, y de paso marca cuáles son de verdad los gustos populares argentinos. Mariana Enríquez, Radar, Página 12.

Adrián Fares y Leo Rosales se acercan a esta moda con sentido del humor y descubren que los seguidores de las bandas tributo suelen ser bastante más entretenidos que los intérpretes. Nazareno Brega (El Amante) Recomendadas Terra.

El mundo está loco loco loco y Mundo tributo , el documental que retrata el fenómeno de las bandas homenaje en la Argentina, resulta tan delirante y bizarro como sus protagonistas. Sebastián Ramos, Portada de Suplemento Espectáculos, Diario La Nación.

Mundo tributo es un interesante trabajo que deja en evidencia que detrás de estas bandas hay algún tipo de verdad que se le escapa al resto de los mortales que las desmerecen por no ser originales. En el artificio, en el mimetismo casi necrológico, en la aceptación o no de lo que se es, hay una mirada sobre el mundo del espectáculo, sobre los artistas y sobre su obra. Y, sobre todo, dice algo del país. Diario Mar del Plata Hoy.

CATÁLOGO SECCIÓN MÚSICA BAFICI 10

…¿El rock se quedó sin ideas? ¿El público no está dispuesto a abrirse a nada nuevo? ¿Hay un talento especial en esta zona del mundo para estos tributos? La película de Adrián Fares y Leo Rosales no necesariamente responde a todos estos interrogantes, pero los plantea con gracia, ternura, sorpresa y un ojo muy hábil para encontrar historias extraordinarias, casi podría decirse de alta originalidad, en este mundo copista. Ver (y oír) para creer.

CATÁLOGO MARFICI 4

…Adrián Fares y Leo Rosales siguen con un encomiable respeto por el trabajo ajeno a algunas de las bandas que viven de reproducir lo más miméticamente posible la música de artistas consagrados. Dejan en escena, además, ciertos apuntes sociológicos de interés, sobre todo en relación con la conformación del público que sigue a cada uno de estos grupos. El último plano de la película es sencillamente extraordinario.

Nota Octubre 2017 en España: http://www.valenciaplaza.com/tributos-artistas-de-marca-blanca

Mundo tributo en Bibliografía y Filmografía en Escuela Ort. Película de referencia para la Materia de Medios Audiovisuales. Listado de obras audiovisuales que sirven de ejemplo de los contenidos teóricos vistos en la materia.

Link:

http://campus.belgrano.ort.edu.ar/medios/articulo/605829/filmografia

 

DÓNDE SE VE (Y VIO) MUNDO TRIBUTO?

2017 CANAL ENCUENTRO. 

2017 GANADORA, MENCIÓN ESPECIAL DEL JURADO EN 4TH NOIDA INTERNATIONAL FILM FESTIVAL, REPÚBLICA DE LA INDIA (Febrero) Premiere en Asia.

2015 INCAATV (CINE.AR)

2014 FESTIVAL DE CINE DOCUMENTAL ALTA FIDELIDAD. CINE TONOLÁ. BOGOTÁ, COLOMBIA.

Link Nota: https://www.elespectador.com/entretenimiento/agenda/cine/comenzo-segunda-exhibicion-de-cine-documental-musical-articulo-511495

http://www.escribiendocine.com/noticia/0009370-festivales-el-colombiano-alta-fidelidad-presenta-varios-rockumentales-argentinos/

2013-2014 QUBIT.TV (Video on Demand en televisores): Chile, Paraguay, Uruguay, Argentina.

2013 CINEMARGENTINO.COM

2012 FILMIN

2011 PERSONAL. qubitTV. SUPERCINE. Servicios de Video on Demand (V. O. D.)

2010 CICLO CABLEVISION DIGITAL. RETROSPECTIVA BAFICI

2009

MTV BRASIL (CICLO MEJORES DOCUMENTALES MUSICALES)

OFFICIAL SELECTION BOSTON LATINO INTERNATIONAL FILM FESTIVAL (BLIFF, Harvard Film Archive)

SELECCION OFICIAL IN EDIT 6 / BRASIL (San Pablo, Rio de Janeiro)

SELECCION OFICIAL FICCO 6 (México DF)

Link Ficco: http://www.chilango.com/cine/ficco-presentaciones-especiales/

CINE CLUB ARGENTINO EN PARIS (París, Francia)

AUTOCINE VERANO (Ciclo de cine organizado por Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires)

2008

SELECCION OFICIAL BAFICI 10

SELECCION OFICIAL PRIMERA SEMANA INTERNACIONAL DE CINE DE MEXICO (México DF)

FESTIVAL DE ARTE CONTEMPORANEO TELECOM (C.C. Recoleta)

SELECCION OFICIAL FESTIVAL INTERNACIONAL DEL NUEVO CINE LATINOAMERICANO DE LA HABANA (Cuba)

SELECCION OFICIAL IN EDIT 5 / CHILE (Santiago de Chile)

https://www.inedit-nescafe.cl/historico/5o-in-edit-nescafe-2008/#programacion

FESTIVAL NACIONAL DE CINE DE CARLOS PAZ

FESTIVAL INTERNACIONAL DE VIDEO DE ROSARIO.

2007

SELECCION OFICIAL MARFICI 4 (Mar del Plata)

LA NAVE DE LOS SUEÑOS. Inauguración de la muestra cine y música de autor (Biblioteca Nacional)

CICLO EL INDEPENDIENTE (Organizado por la revista “Haciendo Cine”/ Alianza Francesa)

CAVERN CLUB BUENOS AIRES (Primera proyección organizada por Corso)

Contacto por adquisiciones / exhibiciones / festivales: info@corsofilms.com

 

POR ADRIAN GASTON FARES

Las mil grullas

Prólogo

El cuento corto Las mil grullas tiene personajes ficticios. Pero el contexto y la historia son reales. los sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki que emigraron a Perú, Argentina y Brasil eran hasta hace poco visitados por médicos de Japón para seguir su evolución. Me han contado ciertas peripecias de estos médicos.

En el cuento aparece la niña Sadako Sasaki, cuya historia podrán encontrar en Wikipedia. Por ella viene a llamarse así el cuento.

Admito que la trama, distinta antes, la pensé para hacer un largometraje independiente. Tiene elementos que se prestan al cine, al largometraje….

En este link podrán informarse más sobre el contexto radiactivo de Las mil grullas:

https://www.clarin.com/mundo/hiroshima-70-anos-bomba-atomica-sobrevivientes-hibakusha_0_HJEglBtPXg.html

La imagen destacada la recorté del libro Monster Origami, de Duy Nguyen. Un libro que explica cómo hacer origamis de… monstruos. Este es el link para comprar el libro que me pareció divertido. Link:

http://a.co/1w7fbMp

Las mil grullas Photography Book Monster Origami Duy Nguyen

 

Lástima que no tengo tiempo ni paciencia para el arte del origami ahora.

Iré compartiendo ciertas rarezas editoriales que voy encontrando en mi camino de pulga de librerías reales y virtuales.

Con humildad, dedico este cuento a Isao Takahata.

LAS MIL GRULLAS

Los esperaba la guía turística, una nikkei, para escoltarlos a un coche que los llevaría a un hotel, ubicado en Recoleta. El doctor Nagao y el doctor Tanaka rayaban los cincuenta años. Era la primera vez que venían a Buenos Aires, de parte de la organización Nihon Hidankyo, para censar a una hibakushaHibakusha significa sobreviviente de las bombas de Hiroshima y Nagasaki.

Ni bien se subió al coche, Nagao, de anteojos y entrecano, le preguntó a la guía turística dónde podrían comer carne argentina. Tanaka, de pelo bien negro y aspecto mucho más juvenil que su compañero, miraba por la ventanilla del coche y callaba. Pensaba en su hermana que vivía en Buenos Aires. Debía visitarla y tenía miedo de verla después de tantos años. Apenas hablaban por teléfono. La esposa de Tanaka decía que su hermana, una mujer acerada, le iba a pedir la parte de la venta de la casa familiar que le correspondía.

Le dieron una propina a la guía y subieron a sus habitaciones. En el pasillo se saludaron con una inclinación de cabeza y se separaron. Al otro día se dirigieron, con la guía turística, al barrio de Olivos. La guía tocó el timbre. La mujer, Sadako, de 86 años, abrió la puerta y los dejó pasar. Caminó lentamente, encorvada, hasta un sillón al lado de una radio antigua, y se sentó. Tanaka rellenó unos formularios mientras le hacía preguntas a Sadako. Nagao, a su vez, le tomaba la presión. Era la única sobreviviente, reconocida oficialmente, que quedaba en la Argentina. La mitad de su cuerpo era una telaraña, surcado de cicatrices menos llamativas que las arrugas que tenía el resto. Su marido había muerto. Sadako les repitió varias veces eso a los médicos y les señaló la repisa, donde estaba el altar con la foto de un japonés sonriente, acompañada de una fruta, un mango, y una tacita de té. Ella también quería morir le dijo a Nagao. Ya había vivido demasiado. Sus amigos también habían muerto. Sadako bromeó sobre su nombre y el de su tocaya, otra sobreviviente de Hiroshima más famosa, la niña que había plegado mil grullas. Según una leyenda japonesa, plegar mil grullas concede a una persona cualquier deseo. Ella, a diferencia de la niña, había construido tres. Tanaka le extrajo sangre. Antes de dejarla hundida en el sillón, recibieron dos de las grullas, que según el deseo de Sadako, debían llevar a Japón y exhibirlas en sus casas. No quiso recordar el día de la explosión, porque decía que cada vez que pensaba en eso se volvía más ciega.

Trabajo hecho, le dijeron a la guía y le preguntaron otra vez dónde podrían comer carne argentina y ver algo de tango. Fueron a un restaurante los tres, comieron un poco de un bife duro. Nagao pidió un whisky para acompañarlo. Luego fueron a una milonga por San Telmo y Nagao dio unos pasos confusos de baile con una argentina de la que se enamoró al instante. Tanaka no quiso participar y escuchó y observó, sin dejar de tomar cerveza. La guía los dejó en el hotel y les advirtió que si salían al otro día tuvieran cuidado con sus pertenencias, que las dejaran en la caja fuerte del hotel.

No esperarían al otro día. Apenas la guía se fue, Tanaka y Nagao se unieron en el pasillo del hotel y bajaron la escalera para escabullirse en la ciudad. Guiados por un taxista, fueron al Bajo, a un pub irlandés donde siguieron bebiendo whisky y cerveza, y observando a las mujeres argentinas. Apenas intercambiaron un par de palabras. Una escort que estaba en la barra se les acercó y les dijo en inglés lo que les ofrecía. Thank you, contestaron y nada más. Siguieron prendidos a sus copas, hasta que empezaron a sonreír solos, cada uno pensando en lo suyo, en recuerdos, en otros viajes.

Al otro día, Tanako fue acompañado con la guía hasta la casa de su hermana, en Burzaco. Se saludaron y se sentaron frente a frente en una mesa cuadrada de vidrio. La guía esperaba en el coche con el chofer. Yoko, la hermana del doctor Tanako, era algo más joven que él. Los ojos se le humedecieron al verlo pero pronto sintió que era un extraño. Tanako le entregó las semillas del mizuna que ella había pedido al saber de su visita. Un gato daba vueltas por la casa y se pegó a las piernas de Tanaka, que aguantó esa tortura, estoico. Odiaba a los gatos, les tenía alergia. La hermana de Tanaka no perdió la oportunidad de pedir su parte de la casa de Japón para sus nietos. Tanaka dejó en claro que no la habían vendido todavía porque su madre vivía en un geriátrico y se negaba a cualquier transacción con el inmueble. Era mejor escaparse de ahí cuanto antes.

Ya en el coche, la guía quiso saber cómo había encontrado a su hermana Tanaka. Le contestó que la persona que había visitado ya no era su hermana. A la vuelta, encontró a Nagao con su vaso de whisky, sentado en el restaurante del hotel. Al otro día volarían a Chile, a censar a otra hibakusha. Decidieron salir a caminar por Buenos Aires. Encararon la calle Corrientes. En una esquina una moto pasó rápido y el hombre que iba en el asiento trasero le arrebató el Rolex a Nagao. Apenas pudo reaccionar.

¡Eso debía notificarlo! Tenía que avisarle a la agencia de turismo que la guía no les había advertido sobre el robo de relojes. Pero lo haría cuando estuviera en Chile, o mejor en  Japón.

Encima había una marcha, la gente venía caminando por la calle con banderas. Era marzo, y la guía les había dicho que era el aniversario de un golpe de estado.

Nagao, tenía una antigua amante en Buenos Aires, una estudiante de medicina. Saludó a Tanaka, que se volvió al hotel y se dirigió a un departamento de la calle Callao. Habían mantenido una correspondencia vía email con Yoriko. Él averiguó su dirección, era traductora literaria, fácil de rastrear. Entró al edificio directamente porque la puerta estaba abierta, el portero en la vereda charlando con un vecino, y llegó al tercer piso donde tocó el timbre. Yoriko le abrió la puerta y se le escapó un grito. Con los ojos bien abiertos lo invitó a pasar a Nagao, pero le advirtió en japonés que en la pieza estaba su novio, un argentino. Tomaron el té y el novio no tardó en unírseles. Le preguntó a Nagao sobre su trabajo, cómo había encontrado a la viejita. Pero después de un rato, cuando reconoció el silencio y las miradas cómplices de Yoriko y su ex profesor, el novio apartó su vaso de té verde de un manotazo y lo acompañó hasta la puerta, donde le pegó un empujón que lo dejó en la mitad del pasillo. Nagao estaba furioso con Yoriko, para qué le había escrito todos estos años si tenía un novio.

Tomó un taxi hasta el hotel y se pidió un whisky en la barra. ¿Dónde estaría Tanaka? Se sentía solo y humillado. Volvió a su habitación y acomodó las camisas en el bolso. No sabía dónde guardar la grulla que le dio la viejita para que no se estropeara. Cortó una botella de agua por la mitad, la acomodó adentro del culo de la botella, y encastró la parte superior. Al bolso. A las tres de la tarde se encontró con Tanaka en el hall del hotel. Ahí estaba otra vez la guía, que los acompañó hasta un taxi. ¿Y les gustó la ciudad?

A la mitad del trayecto en taxi, Tanako se dio cuenta de que había olvidado su grulla en la mesa del televisor de la habitación del hotel. Mientras Nagao miraba por la ventanilla, Tanako arrancó una hoja de un cuaderno y comenzó a doblarla con mucha precisión para armar un ave de papel. Al terminarla, se la mostró a Nagao, que la tomó en sus manos, abrió la ventanilla de su lado, y la arrojó.

El doctor Tanako sonrió, arrancó otra hoja, y empezó a doblarla.

—-

por Adrián Gastón Fares

adrian@corsofilms.com

 

Artículo en la Revista de Cine L’ Ecran Fantastique sobre mis dos próximas películas.

L ecran fantastique.jpg

Link:

https://ecranfantastique.fr/view_post.php?id=34640

Ilustración para Gualicho de Diego Simone. Al final, el afiche creado con el ilustrador Sebastián Cabrol.

GualichoBocetopor Diego Simone_baja(1).jpg

Le Ecran Fantastique Nota Gualicho y Mr. Time.jpg

Link:
https://ecranfantastique.fr/view_post.php?id=34640

Dice la nota en la revista de cine francesa L´ Ecran Fantastique:

Dos películas de un director Argentino, autor de la inmortalidad y del tiempo.

Dos películas de terror argentinas en preparación: Gualicho y Mr. Time.

El cineasta argentino Adrián Gastón Fares prepara dos películas de género, Gualicho y Mr. Time. La primera presenta al Gualicho, un espíritu malvado temido por los grupos indígenas, Mapuches y Tehuelches, del sur de la Argentina y de Chile…

English:

Two films by an Argentine director, autour about immortality and time.

“Two Argentine horror films in preparation: Gualicho and Mr. Time.

Argentine filmmaker Adrián Gastón Fares prepares two genre films, Gualicho and Mr. Time. The first one presents the Gualicho, an evil spirit feared by the indigenous groups, Mapuches and Tehuelches, from the south of Argentina and Chile …” And then delves into Mr. Time.

Aquí el texto completo en francés:

Deux films d’un réalisateur argentin autour de l’immortalité et du temps.

Deux films d’horreur argentins en préparation : WALICHU et Mr. TIME….

Le cinéaste argentin Gaston Adrián Fares prépare deux films de genre, “Walichu “et “Mr. Time”. Le premier met en scène le Gualicho, esprit mauvais redouté des groupes indigènes, les Mapuches et Tehuelches, dans le sud de l’Argentine et du Chili. Nico Onetti, réalisateur, scénariste et producteur de “What the Watters Left Behind”, en est le producteur exécutif. Dans une maison de campagne, une famille découvre que soudainement, la mort n’existe pas. Les poules ne meurent pas, ni les gens. Lorsque de l’un des frères décède, les autres commencent donc à se tuer mutuellement. Pour eux, c’est un jeu qu’ils pratiquent en cachette de leurs parents. Quand le dénommé Edward se perd sur la route, il trouve dadite ferme habitée par Maria et ses trois jeunes frères et sœurs. Ensemble, ils vont lui montrer qu’il n’y a pas de frontière entre la vie et la mort, et que cette dernière peut être un jeu vicieux. Dans le second opus, situé dans les années 90, le héros et ses amis vont découvrir ce qui se passe dans leur école hantée en suivant Ismael, le fantôme d’un petit garçon dont le corps est entièrement formé par une armée de papillons. Ismael les guidera à travers le labyrinthe du temps que cette école est devenue. Ils trouveront bientôt qu’il n’y a pas d’échappatoire des mains d’une entité connue sous le nom de Mr. Temps. Cette entité à l’apparence monstrueuse peut contrôler le temps selon sa propre volonté. Mais il faut se méfier : l’on peut y perdre un doigt car, dans cette histoire, les mains du temps sont réelles.

ecran-fantastique--hors-serie--stephenking--2017.jpgPoster-Walichu-by-Adrian-Gaston-Fares-New-1-720x1024.jpg

Kong 20

Querido Von Kong,

No sonó ningún teléfono. Mejor, porque me hubiera asustado.

La que siempre llamaba es mi tía abuela, que ya no está, se fue. Lo sentiste y me viste en ese lugar donde nadie quiere estar.

Al principio me resultó fácil de asimilar pero a la vez es raro, uno debería considerar su edad avanzada, pero es una voz menos en la familia, quizás la más potente que teníamos, nosotros que somos tan pocos, y voy a extrañar para siempre ese dialecto italiano ¿calabrés?

Ya no lo volveré a escuchar.

El timbre de mi teléfono, al que ella llamaba casi todos los días, se cambió solo. Ahora son unas campanadas de una iglesia. O mejor dicho, un teléfono antiguo. No me queda claro.

Fui al cementerio de Avellaneda a despedir sus restos. Esas cosas que parecen medio ilusorias y que son ficciones viejas de madera y cemento.

Ayer, se puede decir que otra vez estuve en el mismo lugar. 

Leo me invitó a un screening en un cine de la película en la que trabajó como supervisor de edición. No era otra que El origen de la tristeza, basada en la novela homónima de Pablo Ramos. Había leído la novela así que más o menos sabía lo que me esperaba. El narrador solía merodear el cementerio de Avellaneda con sus amigos.

La película me sorprendió. Pude ver el cementerio desde arriba. Era mi paseo de fin de semana de chico. Mis padres me llevaban de Lanús a la cripta familiar. Después íbamos a una plaza cercana a jugar con mi hermana. 

Las imágenes de Avellaneda son únicas, muy bellas. Nunca vi algo así  en cine del conurbano. No sabía que había un viñedo escondido por ahí, en la parte más salvaje del partido. La voz en off (Voice Over) de Ramos gana potencia hacia el final de la película.

Antes de que la pasaran, Ramos tomó un mantel del lugar, se lo puso encima y empezó a dar bendiciones a todos, como si fuera un acólito de la cinematografía que viniera a bendecir a los técnicos.

Así que ver el cementerio en pantalla grande, grabado desde un drone, me gustó. Quién diría.

Estoy más viejo, Kong, es un poco desconcertante. Hasta hace unos años yo nunca lloraba pero me he vuelto una persona más sensible, supongo que serán los años.

Me decís que no volviste a ver a Taka. Pero que un ejército de gastrópodos atacó Riviera con gases alucinógenos. Mencionás a tu ex compañera así que supongo que seguís pensando en ella.

Todo cuesta mucho en este presente, y vivimos muchas tensiones con Leo por el tema de la película.

Nunca entendí a mi país, que será el tuyo en el futuro. Y tengo la terrorífica sensación de que el país se lleva puesto a varios. De que, más allá de partidos políticos y otras yerbas, es Argentina, y los argentinos, los que de alguna manera somos peligrosos para nosotros mismos y el prójimo. Hay, y hubo, gente muy buena con un corazón enorme. Pero este país, que insufla aires de grandeza que luego no pueden ser satisfechos, donde más bien soplan vientos que te pueden apagar el fuego para el asado, también hace que a las personas les salgan garras.

De cualquier modo, culpar al país tal vez sea fácil, y no ver nuestros descuidos y nuestras ambiciones, no tanto. Y después de todo, estoy seguro que hay otros países que matan más rápido y sin tantas vueltas. La Argentina es medio perversa, tiene otras maneras de hacerlo, por algo es un país triste, y quizás la tristeza es lo que nos define.

Creo que Argentina vende, y trató de vender todo este tiempo desde que yo vine al mundo, algo que no es. Nos ilusiona como un padre que cuenta historias de unas batallas inexistentes que nunca luchó.

Por algo siempre empiezan a contar las historias con el padre en las biografías. El padre es el modelo al que después copian las instituciones.

Leyendo una de Balzac, la cronista dice que su padre era capaz de tronchar a una perdiz, al plato y a la mesa a la vez, y que tal vez esa brutalidad influyó sobre el joven escritor. Un ejemplo, nomás.

Pero sigamos derrapando sobre Argentina. Ahí está el problema. No tanto de que seamos un país triste, esas cosas se pueden cambiar, sino que somos un país de cuenteros. Anotarse en esas ficciones, como anotarse en la vida, conlleva unos cuantos desastres.

Hay cosas que me resuenan.

Está bastante mal que yo tenga que seguir con los mismos audífonos de hace siete años. Mi fonoaudióloga, Magalí, pidió la renovación hace casi cuatro años porque mi pérdida de audición demandaba la máxima potencia de los mismos. La tecnología avanzó. Mi obra social no aceptó pagarme las prótesis, anduve dando miles de vueltas y todavía no los pude conseguir. Los nuevos se conectan por Bluetooth al celular y por Wifi entre ellos, así que se regulan según el ambiente de manera automática. Los dolores de estómago que me agarraban al principio, cuando los médicos se dieron cuenta de que las puntas de mis audífonos no eran las adecuadas, y las cambiaron por unas nuevas, que tapan mejor mis canales auditivos, eran terribles. Con el tiempo me adapté, pero el otro día que vi Blade Runner 2049 estuve un rato largo más sordo de un oído. La música es demasiado potente en esa película. Creo que cada vez que estoy en entornos ruidosos, como debe pasarle a cualquiera, sufro pequeños traumas acústicos.

Tal vez el futuro cercano que pinta esa película no sea una predicción acertada. Lo vintage, digo, vos sabrás. Como pude comprobar en las filas para pagar los servicios, muchos leen a una tal Marie Kondo, así que es muy probable que la gente termine tirando todas sus pertenencias, con eso los teclados antiguos, que aparecen bastante en la película, y abandonen la idea de reciclar.

Sigo con lo mío. Lo más espectacular de tener audífonos no fue escuchar mejor a los demás. No. Lo mejor fue empezar a escuchar bien mi voz por primera vez en mi vida. Todo cambia con eso, uno se vuelve más seguro, porque si no hablaba demasiado bajo para los demás y para mí. Además siempre noté que los demás no se dirigían a mí en situaciones grupales antes, y ahora sí. Los signos más notables del paso del tiempo que tengo son unas arrugas en mi frente. Sé que es por apretar el entrecejo para tratar de escuchar.

No sé dónde terminará esta historia de mi pérdida de audición.

Chabrol dice que Buñuel exageraba la suya para acentuar su originalidad. No es mi caso, Kong (y tampoco creo que haya sido el de Buñuel, la verdad)

Tuve que ponerme muy firme con el mundo para explicar mi hipoacusia, lo que significa para mí y las cosas que me pasan. Pero primero tuve que ponerme firme conmigo mismo, enfrentarme.

Más allá de estas cavilaciones más o menos desafortunadas, estoy todos los días trabajando en la película por la que ganamos el premio, nos toca hacer un nuevo afiche, entre otras cosas, para presentar en un mercado. Y también estoy escribiendo otro guion.

Dicen que el que no llora no mamá. Así que lloremos un poco, Kong.

Te saluda desde este vertiginoso presente,

Adrián