Dondequiera. Fin de temporada de escritura 2020.

Con la invocación o poema o conjunto de frases Dondequiera empezaba el 30 de Marzo la temporada de escritura de este 2020 que ya venía raro, cuarentenoso y extrañado.

Un guión de largometraje de ficción, género terror y thriller psicológico fue lo primero que terminé.

Luego, seguí con una novela que me llevó bastante más tiempo y que también es hermana de Señor tiempo (Mr. Time) y de Gualicho en cierta forma.

Todavía me guardo los títulos de ambos proyectos.

Entretanto, con Bombay Films intentamos y estrenamos dos cortometrajes vía zoom en los que disfruté la cercanía virtual de trabajar con actores: Boda Negra, Anzur, se suman a otros cortometrajes en los que participe en otros años con diferentes grupos de personas, como Entre nosotros, Motorhome, Cine Sordo, Inextinguible y otras ansiedades parecidas. Y ya escribimos uno nuevo que está por producirse.

Ahora pienso qué sigue. ¿Es el camino ceremonioso de Gualicho? ¿O el del nuevo guion que terminé este año? ¿Serán otros anteriores como Las órdenes? ¿La serie La sociedad de los parientes asesinos? ¿La venta? ¿Señor tiempo?

¿O directamente dejaré el cine porque cuesta tanto y el camino ha sido tortuoso ?

¿Y que haré con esta última novela con una historia que me mueve desde lo personal y lo ficticio?

No lo sé.

Es momento de cerrar la temporada de escritura del 2020 y de comenzar a transitar las tardes soleadas y calurosas del Gran Buenos Aires con otras historias.

Hay unos ensayos que me gustaría escribir. Tal vez lo haga.

Y hay personajes que necesitan ser sacados a pasear, necesitan esa imperceptible energía de la rueda del mouse ajeno, del dedo que acaricia una pantalla para hacer desaparecer un grupo de párrafos y que aparezca otro, la señal de la punta de la hoja doblada por misteriosos dedos que les regalan ese símbolo en sus celulosos cielos.

Cierro está temporada de escritura y de trabajo 2020 con el deseo de que mis libros encuentren a sus lectores y mis películas (son guiones todavía, claro; la única realizada ha sido Mundo tributo) susurren a las cámaras que las van a grabar las palabras que no se oyen y que movilizan ejércitos de sonidos e imágenes.

Es la literatura y es el cine lo que me gusta.

Es donde encuentro todo lo que perdí.

Es donde enfrento al mundo y donde me calzo guantes para colgarme de vigas de palabras, pasar el pescuezo y mirar la luna sobre el pasillo de las baldosas que aprendieron a soñar.

El pasillo está plateado y repetimos el mantra que de poema no tiene nada:

Dondequiera que sople

leve viento.

Donde líneas y círculos

seduzcan y enciendan los motores

de la ola roja

que llevamos dentro.

(con estas palabras iniciamos esta temporada de escritura, de trabajo, y de disfrute en lo imposible y en lo posible)

En Marzo, decía:

Lxs invito a arreglar cosas, a escribir, a sudar, a mirar más y sentir más, sin dejar de reflexionar en lo que fuimos y en lo que seremos. Después de todo, seremos igual o lo que tenga que ser, será igual.

Seguimos.

Adrián Gastón Fares

Los tendederos, edición digital en pdf. de mi antología de cuentos de ciencia ficción y terror. Y algunos comentarios sobre el hacer del escritor.

Con lo que fueron escribiendo sobre los cuentos en los comentarios del blog, comentarios por email, más algunas otras cosas que entreví al leerlo y me comentan amigas y amigos, y conocidxs, hice una introducción o presentación a mi antología de cuentos de ciencia ficción, ficción oscura y terror llamada Los tendederos.

Este libro de cuentos de Adrián Gastón Fares está fomentado por el terror, la ciencia ficción y lo extraño. Explora los dos lados de la moneda de los vínculos familiares y amorosos desde la literatura fantástica. Estos relatos han sido ponderados como escalofriantes, diabólicos, surrealistas, pánicos, siniestros, espeluznantes. Los neófitos encontrarán nuevas experiencias para exorcizar sus miedos más profundos, para arrumarlos; también, disfrutarlos. Los seres y las tramas que pueblan este libro viven en las aguas profundas de un terror todavía más hondo, ese que tiene que ver con lo que somos, con lo que hemos sido y lo que podríamos llegar a ser.
Lo cotidiano visto a través de una nueva lente perturbadora, futuros sospechados y sentidos, tramas semi-policiales, el desamor, supersticiones rurales, familias peligrosas, edificios abandonados, fantasmas, nuevos monstruos, todo esto y más puede encontrarse en estos cuentos poblados de imágenes únicas y sorprendentes
.

Contrariamente a lo que vengo leyendo en algunos foros últimamente, estos cuentos fueron pensados para la literatura y no para el cine, ni mucho menos las series.

No se me cruzaría por la cabeza pedir una adaptación a serie o cine de ninguno porque justamente se escribieron para que no sean audiovisual y sí sean literatura (o sean leídos, son letras, párrafos, son historias entreveradas con el lenguaje literario)

Así que me cuesta entender a lxs que se desviven porque adapten sus trabajos literarios, novelas o cuentos, a series más que nada. Que es la tendencia actual que veo en ciertos foros.

Entiendo que la vida es cara, pero a veces nos la hacemos más cara, sin saberlo, pidiendo estas cosas.

En los foros los guionistas experimentados suelen bromear con los que escriben “tengo una novela que sería buenísima para una serie” o “tengo un cuento que sería ideal para serie” y siempre hay un alma empática o comprensiva que desarma la discusión aclarando que está bien que el autor crea en sí mismo. Que lo dejen en paz. Que es tiempo y procesos, agrego yo. Y sí, es así: es madurez, es tiempo y procesos que hay que vivir. Pero la condición es vivirlos.

Veo como positivo que el autor crea en sí mismo pero como negativo esas ganas de monetizar de un día para el otro, y como sea, lo que uno escribe. Cuando uno quiere “pegarla”, como decimos en argentina, o sea tener éxito de un día para el otro, lo más común es que se “pegue” a sí mismo o se dé contra la pared. Y suele ser que no existe otra manera de aprender que darse contra la pared, más en una sociedad que no le interesa prever el darse contra la pared y que no tiene ya tiempo para casi nada.

Y ya que estamos con el tiempo. Vivimos en uno en el que no alcanzaría todo internet para analizar los cambios que están sucediendo. Por otro lado, antes de ponerse a eso, se necesita revisar toda la epistemología al respecto. Cuando cambian las fichas con las que uno juega, debería cambiar el tablero también (sí, vi el primer capítulo de Gambito de Dama y está muy bien dirigido, agrego, debe ser por eso y por una mesa vieja de cemento y cerámica con un tablero de ajedrez en el medio que encontré en esta casa que manoteo la metáfora)

Sigo.

Los cuentos pueden leerlos en este blog de manera cronológica usando el Índice en el Menú Superior (aunque hay muchos más que los seleccionados por mí sólo para Los tendederos por considerarlos los que más me gustan o mejor me salieron) o directamente la selección que hice siguiendo el link gratuito al final de esta entrada de este blog.

Tal vez sería bueno inventar el término de fixión-terror para esa mezcla de ciencia ficción y terror y ficción oscura. ¿O Fusión terror? No sé.

Ya fue.

En todo caso, considero que la mezcla de géneros es vital y necesaria hoy en día y que podría mejorarse el nombre que indica la mezcla de estos géneros. El tiempo ya lo dirá, suponemos.

Cliquear para leer Los tendederos.

Saludos,

Adrián Gastón Fares.

Interviniendo el tiempo desde el terror, la ciencia ficción y la aventura.

El primer afiche de concepto para Mr. Time por Santiago Caruso en 2017. Ese concepto creció. Gracias, Flor Florencia Acher por recomendarme tan buenos ilustradores como Santiago Caruso (Mr. Time) y como Sebastián Cabrol (Gualicho) Si alguien compra el cuadro que me lo done, je.

Aquí el link al Instagram de Santiago Caruso donde se pueden comprar sus obras:

Ruido sordo. Poema.

Ruido sordo
Corte magro.
No completo.

Succionado.
En la mitad.

Para que sea antes:

Tiene que existir y oírse.

Como entender mal y decirlo bien.

O engañar
O mentir
O el potenciar, para expresar.

Lo verdadero.

Un grito callado
Como el llorar hasta:

Reír.

En silencio.

Imágenes.

Noches de palabras.

Mar y arena.

Retro avance.

Sosiego.

Vértigos.

Recursos estéticos,

del cine.

Desamplificarse.

Y mostrar.

Sin soñar.

Sin sonar.

(Diciembre 2019)

De paso, lxs invito a leer la edición en PDF de mi novela anteriormente llamada Elortis como le digo a Intransparente
Pueden hacerlo online directamente aquí:

http://www.corsofilms.com/intransparente.pdf

PD: El de la fotografía de la sombra curiosa y monstruomorfa es el autor de este blog en este curioso 2020.

Adrián Gastón Fares

El autor de este blog entre sombras raras en este 2020.

¿En qué anduvo el autor de este blog este año 2020? Si se estaban preguntando eso, aquí iluminamos un poco la oscura respuesta (e incluso revelamos una fotografía que la subraya)

Es hora de que cuente, aunque sea un poco, en qué anduve este año. Si hay algo que me sirve es escribirme a mí mismo. Espero que también les sirva a los que me leen.

Hay una relación extraña entre el escribir, el inventar historias en mi caso, y la vida. Por lo menos, es como que le pongo el cuerpo. No es raro verme escribiendo una novela, haciendo las voces, caras o movimientos de los personajes (aunque sé justamente que es porque nadie me mira). Más justificado es hacerlo en el guion, donde también lo hago, no sé si menos o más.

Investigué bastante y leí mucho sobre qué rumbo quería tomar en la escritura esta vez.

Arranqué este 2020 que nadie va a olvidar escribiendo un largometraje, un thriller psicológico.

Para mí fue importante hacerlo, porque luego de Gualicho (la película sigue empantanada, no sé si alguna vez se rodará) y Mr. Time, tenía que volver a escribir cine y tenía que hacerlo con un género y un tema que me motivara mucho como en los otros dos casos. Así que encontré el tema, encontré el género, y me largué.

Fue la escritura más rápida de guion que hice en mi vida, iba corrigiendo el mismo día y seguía, nunca con tanta seguridad de donde estaba el norte. Como con la novela que luego les voy a contar, me ponía en mi tarea todos los días sin faltar uno solo.

Hace rato que no existen los domingos para mí, ni los sábados y me siento bastante infeliz si no estoy escribiendo algo de ficción (como me ocurre ahora, por ejemplo)

Aclaro lo último porque hay personas que piensan que me gustaría hacer documentales. Me encanta ver documentales, la pasé muy bien haciendo Mundo tributo (que yo no considero un documental, es un musical y tiene una estructura y una búsqueda más cercana a la ficción) pero yo arranqué en la ficción y de la ficción no me iré (salvo en algún otro caso donde vea un tema tan bueno para un documental que me pueda olvidar que es un documental, como me pasó con Mundo tributo)

Mis inicios en la ficción cinematográfica fueron cortitos hechos con lo que se podía, como los que pudieron ver hace poco. Aquí me cabe recordar a El hombre lámpara (no existiría Mundo tributo sin El hombre lámpara), Motorhome y otros experimentos. Y Mundo tributo fue un documental tan sólo porque no teníamos los medios para hacer una ficción.

Mi idea es grabar esta nueva ficción de manera independiente. A lo Mundo tributo (Gualicho iba a ser grabada así antes del infortunado premio del INCAA en 2017, aclaro que me da mucha bronca no haber podido grabar aún esa película por razones ajenas a mí).

Pero estoy hablando de otro proyecto. Y en este caso, tres actrices y un actor forman el elenco. Y es una película suburbana.

Estoy afincado en Lanús, lugar donde crecí. Luego de dieciocho años de vivir en la ciudad de Buenos Aires volví a mis pagos.

Primero recalé en la casa de mis padres (no aguanté la perspectiva de pasar encerrado en un departamento sin sol, casi sin verde, la cuarentena) pero después de un tiempo (que fue un poco más de la mitad de la cuarentena) un día me encontré en otra.

Solo voy a decir, que no tenía idea de cuánto extrañaba estar en un fondo o en una terraza. También diré que me preocupa un poco estar alejado (en distancia) de mis amigos. Y que nunca en mi vida me imaginé que iba a estar escribiendo algo, y menos viviendo, donde estoy escribiendo esto.

Sigamos con el tema de la película. Tengo ganas de grabarla con una actriz que sea de la zona, algo que me tengo que poner a buscar para dar con la adecuada. Pensé en otras actrices pero hacerlas venir hasta acá todos los días que dura el rodaje me parece que va a ser engorroso para ellas y para mí. Aunque el rodaje no debería durar más de dos semanas.

Por otro lado, apenas terminé el guión lo guardé (sabiendo que no había protocolo para filmar aún, y más que nada, que no era nada seguro hacerla así para nadie en ese momento) y me puse a escribir una novela.

Empecé escribiendo sobre un lugar que no conocía. Pronto volví a comenzar la novela desde cero.

Me puse a investigar bastante, más que nada sobre el estilo que quería que tuviera la novela. Sobre la manera de escribir determinado género y sobre la manera de escribir en general.

Y miré mucho, no me canso de mirar una sombra o un detalle de lo que me rodea, que antes no había visto y entonces esa sombra o ese detalle comienza un proceso de transformación que es lo más cercano a la magia que conozco. Aunque tal vez conozca otras cosas cercanas a la magia…

(como la voluntad por ejemplo).

Recapitulemos, entonces.

En guion de largometraje, en orden de escritura, primero está Gualicho, que empecé a escribir apenas terminé la facultad, luego Las órdenes que terminé después del estreno en BAFICI de Mundo tributo, después Mr. Time y ahora se suma este nuevo proyecto. Por ahora me guardo el título.

Hay otros proyectos, entre ellos una serie, como podrán ver en corsofilms.com/press (la productora independiente que armamos con Leo Rosales, quien a su vez está con varios proyectos)

En literatura, primero surgió ¡Suerte al zombi!, novela que empecé a escribir a los dieciocho años, si mal no recuerdo y cuyo camino, por lo menos para mí, terminó este mismo año cuando la revisé para convertirla en una edición digital que publiqué en este mismo blog (entre el reposo y la reescritura de la nueva novela)

Tiempo después de ¡Suerte al zombi!, llegó El nombre del pueblo, el relato largo El sabañon, más adelante Intransparente (que primero titulé Elortis), en el intermedio tuve una temporada larga de escrituras de cuentos de las que fueron testigos casi en vivo si siguen este blog, de ahí salió Los tendederos (mi antología de cuentos de terror y ciencia ficción) y ahora le toca el turno a la bienvenida nueva novela, cuyo nombre no puedo revelar porque la envíe a un concurso que salió cuando estaba por la mitad de la aventura, más o menos.

Y hablando de aventuras: sumé un nuevo integrante a mi familia animal. Ina, es una perra con la que convivimos hace dos meses y medio, que parecen un día, mi gata (Lara), mis peces y yo.

Ina.

Adrián Gastón Fares.

Estreno cortometraje. Anzur. Bombay Films.

Este es Anzur, un cortometraje argentino independiente de terror y comedia.

En estos últimos días, luego de un año que fue intenso en lo creativo, por decirlo de alguna manera, ya les contaré, y recién mudado y trabajando en la mudanza, creamos este cortito con el staff de Bombay Films. En este caso lo escribí y dirigí con mi ex compañero de facultad y amigo, Matías. Y luego nos ayudó con las redes sociales Gabriel Quiroga, otro colaborador de Bombay Films.

Tuvimos el gusto de trabajar con un excelente elenco.

La increíble Roxana Randon, las fantásticas María Eugenia Rigon y Cecilia Heroiina y los muy buenos muchachos: Sebastián Berta Muñiz y Robertino Grosso.

Fueron pocos días y la meta era estrenarlo sí o sí el 31 de Octubre.

En ese sentido, lo logramos.

Les dejo Anzur. Ya vendrán más cosas…

Afiche de Anzur, cortometraje.

https://youtu.be/ETcUJrUoK2Y

Adrián Gastón Fares.

Sobre el estreno de Anzur. El caso de Natalia Mulching.

Este sábado a las 20:30 Bombay Films Argentina estrena Anzur, un cortometraje de cine independiente.

El cortometraje, de terror, cuándo no, está inspirado en el poemario Crónica de un exorcismo secreto de Jimena Golguev y en el caso de Natalia Mulching.

Anzur, el caso de Natalia Mulching.

Jimena Golguev tiene 26 años, estudió agronomía en la UBA y escribió un poemario dedicado al amor sapiosexual llamado Yo nunca leí a Thomas Bernhard. La autoedicion en cartón corrugado conoció muchas manos. Cada tanto arma poemas que son atrapasueños sobre el supuesto exorcismo practicado a su ex amante y amiga, Natalia Mulching.

Como este:


Natalia está muy rara.
Esto desafia mis creencias.
Convoqué a un buen psicólogo.
No es de esos que creen en cosas raras y sabe escuchar.
No confío de Beatriz la madre de Jimena, de repente me salió con un cura.
Natalia no quiere curas.
Yo tampoco.
Pero escuchar lo del hombre polilla de boca de ella llama la atención…
Se leyó todos los libros de John Alva Keel.
Y dice que estuvo vagando por los bosques y que una presencia le habló.
Eso de irse a Córdoba en cuarentena no fue una buena idea.
El hombre polilla.
Es como un búho gigante.
Algunas personas tatuadas son en realidad sombras del hombre polilla que nunca más se van… Y las esconden con más tatuajes hasta que las mismas personas se desdibujan. Y chau.

Por eso dicen que los tatuados, yeta.


(Toco madera y teta piercing)

De dónde saca esas cosas Nati?
Su imaginación parece más fermentada que fértil
Pero fermentada con qué?

Si casi no come y no toma más que agua con Romero
Le pega el Romero?


Le habrá contado a Beatriz lo del hombre polilla y apareció este cura que investiga a la variedad Anzur de hombre polilla.

Las cosas raras tienen variedades como todo en la naturaleza, me explicó Nati.

Según Natalia, Anzur no solo se aparece sino que también posee a las personas. Pero para ella no es un demonio…

Es un ser de las estrellas, ultraterreno.
Eso dice.
Ya no parece la chica de la que me enamoré mirando células cada una a su turno en el microscopio de la facu.

Ella no quiso saber nada igual. Un revolcón justo yo que cero toco y me voy. Pero de repente estábamos ahí lame lame en la mesa..


Ahora ella está bajo el microscopio…

Que es esta cámara si no?


Me preocupa lo que puedan hacerle para limpiar el nombre familiar. Para… resetearla.


Las personas se están volviendo muy… mecánicas.

No es lo mismo ablandarse que aceitar más la guillotina que corta los brotes salvajes como el de mi querida Nati.

Del diario de Jimena Golgue. 2020.

Anzur cuenta con un gran elenco. Maria Eugenia Rigon como Natalia Mulching. Roxana Randon como Beatriz (la madre) Cecilia Heroiina como Jimena. Robertino Grosso como el cura exorcista y Sebastián Berta Muniz como el Psicólogo Urquiaga.

Pueden verlo en el IGTV de Bombay Films @ bombayfilmsar (Instagram)

Y en el canal de YouTube de Bombay Films.

Dicen que todos los días son el día del terror por eso está de más recordar esta fecha pero nosotros la recordamos igual subiendo un cortometraje.

Fue un placer contar con un gran elenco y compartir guión y dirección con mi ex compañero de facultad, Matías.

Se disfrutó mucho la escritura y todavía más el trabajo con las actrices y actores.

Adrián Gastón Fares

Afiche de Anzur, cortometraje.

Aniversario: 14 años del blog.

Siempre olvido que creé el blog para estas fechas.

Pero WordPress me lo recuerda, claro.

14 años desde que iniciamos elsabanon o adriangastonfares.com una tarde o noche que ya no recuerdo (es una más entre tantas).

Así que bueno, sigamos…

¡Gracias por leerme, y saludos!

Adrián Gastón Fares, 26 de octubre 2020.

Poema para las arañas patonas.


Bulbo colgante, oh araña patona,
entrevista en el cuadrante
del maricielo.
Suspendida.
Nunca un pienso,
vive del alumbrado.

La cuidamos para que no se vaya
La llamamos para que no venga

Yo la escondo en la medianera
Y ella trepa por el cielo
rayando las nubes
saltando baldosas
hilando las falanges verdosas del pino gótico fondero
tejiendo lavandinas arcoireadas, dibujando sonidos.

La araña patona,
vuela
y vive en las mustias hostias
que los curas nunca comieron.
En la capilla vacía donde el semen se agrieta.
Tierra seca.
Zen se cena.
Y la araña patona la historia cuenta
de múltiples ojos muertos.
Escarchada por el rocío,
empujada por el viento
nunca un desaliento.

Persistiendo en el vértice del baño,
en el pasillo sin salida,
indiferente a los gemidos del viento
soñando ríos,
riendo pampas.


Siempre cayendo y subiendo
como yo,
como vos.


El mundo se detuvo y las arañas patonas nacieron
y cada tanto se vuelve a detener
para que sus huevos eclosionen
en las cuencas de las calaveras
salen como pimpollos que el buen huertero guardará en sus apretados
bolsillos.
La araña patona nunca patea
y la niñez niña
y la vida es por ellas.


¡Ácara injusticia!
No hay libro que lo diga.
Por eso una vez cada cinco mil microaños
conviene atarles las patas
contar hasta diez mil
y esperar…


Y listo cuando el torso habla:
Te seguirá.


Y no hay nada más lindo que la compañía de nueve arañas patonas,
cuando el sol se indispone el horizonte rinde más.

por Adrián Gastón Fares, 23 Octubre 2020.

¡Suerte al zombi! Capítulo más enlaces: Pueblo chico, casa grande.

Aquí el capítulo 28 del último lanzamiento de este blog: Suerte al zombi.

Si les gusta, pueden descargar la novela directamente desde el siguiente link:
Suerte al zombi - Adrian Gaston Fares
Suerte al zombi – Adrian Gaston Fares
en PDF (alojado en este sitio web):
Suerte al zombi – Adrian Gaston Fares

28. Pueblo chico, casa grande.

La silueta se acercaba lentamente, llevando el cuerpo entre sus brazos.

La mano de la joven colgaba y se mecía en el aire al compás de los destartalados pasos de Garrafa.

La finca había ido creciendo delante de él en la última media hora, desde que había tomado el viejo camino. El camino serpenteaba a lo largo de zanjones para terminar en un callejón aparentemente sin salida. Sin embargo, el camino doblaba a la izquierda y se convertía en una pequeña senda bordeada de largos yuyos y dispersos arbustos. Garrafa caminaba conteniendo la respiración, ya que el aire fresco de la noche pampeana no impedía que el putrefacto olor que el cuerpo despedía se inmiscuyera en sus fosas nasales y le hiciera desear abandonarlo en el camino. Cada tanto, bajaba la cabeza, ponía los extremos de los labios hacia fuera, exhalaba, y reacomodaba en sus brazos el cuerpo de la chica. Odiaba lo que iba a hacer, pero si alguien tenía que hacer negocios con el cementerio, entonces el más indicado era él.

Su espalda era la que se había doblado tantas veces para clavar la punta de la pala en la tierra, su espíritu el que sufría en las noches de soledad en el medio del campo santo, y su vida entera había sido como una ofrenda a las almas de los muertos que moraban en el cementerio; sin embargo —la vida siempre tiene un puñado de estos sin-embargo—, los familiares de los cadáveres a los que él había dedicado su existencia no reconocían el sacrificado trabajo que había estado llevando a cabo para mantener lo que quedaba de la estirpe de todo aquel pueblo y continuar así con la labor desempeñada por su padre. Lo que llevaba en sus manos, el cuerpo de aquella joven, no era más que la muestra de que su paciencia había cedido y de que había puesto nuevas reglas en el estatuto de sus muertos.

Simplemente los trataría como si todavía estuvieran con vida. Si así fuera actuarían como sus familiares vivos; olvidándose de la labor del sepulturero de Mundo viejo. Se había cansado de que los habitantes del pueblo lo usaran y lo que estaba haciendo era una procesión dedicada a sí mismo en la que dejaba claro que, mientras él estuviera vivo, los cuerpos de los muertos le darían la merecida propina que nunca le habían dado en vida.

Lo único que ahora le molestaba era tener que ver el semblante de ese pálido tipo que se sombreaba los párpados, alargaba las pestañas como las mujeres y vestía siempre de negro. ¡¿Qué clase de payaso era ese gilún?!, se preguntaba Garrafa mientras cruzaba la cerca que llevaba a la mansión.

Sus ojos se perdieron entre el resplandor de las rosas que bajo los rayos de la luna reflejaban un tenue carmín, y luego se encontraron con extrañas plantas exóticas cuyos agobiantes perfumes llegaban hasta él por encima del olor que el cuerpo despedía. Garrafa empezó a caminar por un pasillo iluminado por dos faroles de una fuerte luz blanca. En este tramo insólitas flores amarillas y violetas desfilaban a la sombra de una exuberante enredadera que, decorada por arbustos de cuyas ramas colgaban como guirnaldas pequeños frutos rojos, formaba un pasaje que conducía hasta una bruñida puerta de ébano. En la mitad del pasillo, las flores violetas y amarillas eran suplantadas por amapolas rojas, cuyos pétalos se movían acariciados por el fuerte viento que había comenzado a soplar. Los pétalos desprendidos se lanzaban a la ventisca, y daban vueltas por el aire, pasando por delante de la nerviosa mirada de Garrafa. La cabeza de la joven colgaba del brazo de éste y una de las flores se posó en la pálida mejilla, donde quedó adherida. Cuando estaba ya cerca de la puerta, ésta se abrió lentamente.

Un joven pálido, de facciones afiladas, sonrió desde la sombra que producía el marco y lamió sus labios con su rosada lengua al posar los tristes ojos negros en el cadáver que Garrafa le ofrecía.

por Adrián Gastón Fares.

Si les gusta, pueden descargar GRATUITAMENTE la novela directamente desde el siguiente link:
en PDF (alojado en este sitio web):
Suerte al zombi – Adrian Gaston Fares

Por otro lado, si quieren colaborar con que puedan llegarles otros trabajos míos del género terror (o ficción oscura, como me gusta llamarlo) pueden firmar esta petición para mi querida película Gualicho (Walichu): change.org/gualicho Hay otras historias esperando y es importante dar este paso…

Seranes épicos sin son. Poema.

Pronto se vienen novedades en narrativa literaria y otras yerbas (como el cine)

Mientras tanto comparto este Poema que formará parte algún día de mi poemario. A. G. F

Seranes épicos sin son.

Caminar sobre las aguas.
Leer muchas páginas.
Reverberación sin falta.
Medianoche y naranjas.

Sentir la espada que traspasa.

Mi Esqueleto.

Hasta los volcanes de hogares lejanos.

Y ahí expuesto.

Frente a esas familias que guardan silencio en las cenas porque se han comido

a Papa Noel,

ahumado

con verduras.

Y no solo eso

tienen encerrado a los Reyes Magos tras cuatro candados

de plata.

Eran hombres lobos

Ellos que seguían a una estrella atada a sus animales.

Una estrella.

Un planeta lleno de balcones cayendo al vacío.

Y dividir las aguas
Era bautismo.

Gotas de sus dedos, en nuestra cabeza.

Las que no eran la muerte salada resbalando en los ojos.

Y las que no eran nos enseñaron las que serían.

Ese viejo truco

del no ser para Ser.

Cuando ya es tarde.

Para todo.

Y la informe.

Forma.

Ese viejo truco.

Que será cosa de todas las veces.

Así nomás maduran los monstruos.

En las tierras de las hadas.

El despropósito sana magia es.

Así como,

Judas era barrer debajo de la alfombra.

Lo de Lazaro es

habernos animado

a tomarte de la mano.

No sabíamos que se podía ordenar a un hombre inspirado.

Dos

Mil

Años

Atrás

Revivir.

A otros.

Exhalantes seres.

Como ese viento que dicta las formas de las escaleras.

Pero,

Ascender era bajar
En el ascensor
Salir a la calle
A buscarnos
Y volver con un libro
De Marlene Dietrich
María Magdalena

Y así empieza.

Cruzando el espejismo,

un cuento infante.

Que nos llevó

A la guerra

a la paz

Y a vos.

Estabas a nuestro lado

y nunca te habíamos visto.

Mirarnos.

Perdón entonces

por el tiempo

con el que calentaste

tu traspasador metal.

Estimadas estigmadas,

Nosotros
coleccionamos libros de actrices
muertas
Para que bañen las noches
lágrimas de ataúdes.

Es sangre,
pero ella está viva.

La mujer araña.
Informe.

Hay que comerse las palabras para dar con ella.
Destruir los muebles.
Quemar la guitarra.
Soplar el humo.
Y doblarse en el suelo.
Con las palmas hacia arriba.
La frente pegada al frío,
pegajoso
brillante
parquet.

Todo sea para rescatar a los reyes magos y ahogarlos para siempre en un vaso lleno de burbujeantes vampiresas que succionarán nuestra mente.

Para no verte.

Ascensor a la terraza.

A través del agujero.

De los clavos.

En nuestras palmas.

Vemos el eclipse.

De tu mirada.

Las pieles de tus párpados.

Que deberían mantenerse bajos.

Porque es hora de cerrar este negocio en mi presente.

Mañana tal vez te encuentre cuando el sol brille y yo busque a mis zapatos que no eran cuatro para salir a la ciudad.

A comprar el pan.

por Adrián Gastón Fares.

Las plazas vacías (El poema sin motivo).

Caer linealmente hacia el centro.

Como un meteorito.

Nada de orbitarte.

Querida estrella.

Rompamos los sistemas.

Planetarios.

Despidamos al universo.

Sería una ola de despidos.

En la playa del tiempo libre.

Basta de resistencia

Que vuelva el temblor

(danos la fuerza para mirarnos con fijeza)

Inventemos una mañana sin tarde

Una noche sin amanecer

Un día sin otro

Un futuro sin niños

Destruyamos al mundo.

Sin tocar ningún botón.

Rojo.

Dejemos vacía de incertidumbre la tierra de tus zapatos

Y repletos de misterios los mares de lágrimas

Nada es viejo,

todo es nuevo.

Y aquel Señor que dice que no tiene valor la escritura

Es porque no sabe

Que con el culo en el asiento

El cerebro permanece en su centro.

Las plazas están vacías.

Hasta que no descubramos

al último escondido.

El juego no termina.

Ya estoy grande para esto.

Dice el universo.

Y no paramos

de sonreír toda la noche.

Lástima.

En la oscuridad,

nuestras caras no se ven.

Por eso,

varios universos nos sueñan.

Mientras nos hacen crearlos.

Me acuerdo que

En tu cama me miré

Y en tu espejo me dormí.

Sonriendo.

Nunca.

por Adrián Gastón Fares.

Soñé con el amor. Poema.

Fotografía Flores A. G. F

Soñé con el amor,
y era lo mismo que antes.

Ví caer iglesias
Crecía el fuego en la parroquia

Esa emoción parásita de los sueños
Que parece querer devolvernos a la trampa

Pero soy el resultado de miles de años de responder a este sueño.

No abriré las puertas
Cerraré los postigos
Cortaré el agua
Bajaré las persianas

Y te trataré como un objeto.

Cómo una mosca atrapada en una telaraña que ni siquiera yo he tenido la suerte de tejer

Dejemos que se afilen las puntas de la verdad y que los cuerpos de los culpables se desangren sobre el metal brillante como fue anunciado por su propia estupidez.

Yo te ví sonreír mientras me clavabas el cuchillo

Eso basta para que el odio detenga los relojes.

El tiempo congelado.

Dónde uno puede pasar toda la vida, reescribiendo la historia.

No movamos un dedo.
Cruzados de brazos.

Miremos.

Cómo los gusanos despellejan
Al ser necesitado que alguna vez fuiste
Esa cosa minúscula que provocaba sonrisas
Y preocupaciones
Que nunca fueron las mías.

Sino la del ejército de imbéciles
Que son capaces de cuidar a un gorrión
Y abandonar a un ser humano

En nuestro fogón

Ellas cantan venganzas

Y escriben canciones para las cunas vacías

Luego solemos beber y pescar en un río oscuro

Y de nuestras garras peludas
Solo escapan los esqueletos
Que la corrupción y la mentira
Han carcomido

Estoy debajo de la pila de muertos
Y mi boca murmura palabras que desintoxican el veneno
Que mató a los que flotan río abajo
Donde las capullos crecen grandes
Y los vivos no los tocan

Hasta que florecen, y lloran como en el sueño donde una mujer escapa por pasillos pintados con murales con mi nombre oculto.

Conozco un concierto donde los instrumentos tocan solos una canción que ellos mismos escribieron y que evitará que empiece otro poema con la frase
Soñé con el amor y que sigue con
Llore en el sueño, pero pasó el tiempo
Y no vale la pena.

Recursos y carácter para batir estas yemas.

La guerra a las promesas
Comienza rompiendo cartas.

Tal vez en ese lugar donde lo voluntad mueve montañas y el mundo es tan justo como la cumbre nevada donde guardaron a los huesos de los animales extintos.

Tan justo para que tu asesino deje de matar personas
Porque en mi historia fue criado con palmadas leves en la espalda.

Con dulces y sonrisas
Como un sueño
Punto final, al desencuentro.

por Adrián Gastón Fares

Estoy pensando el nombre de mi poemario donde rejuntaré los poemas publicados en el blog. Ya aparecerá el nombre… A. G. F.

Ya no hay nada malo. Más series y películas.

Cobra Kai, la serie de YouTube Red, ahora disponible en Netflix, no da respiro. Empieza como si fuera una tontería y luego todo se trastoca, no hay buenos ni malos aquí, hay una energía que parece envalentonar a la trama casi sin historias paralelas (un vicio horrible de las series; muchas son arruinadas por estas historias paralelas que parecen pensadas para alargarlas) hacia senderos cada vez más abiertos, tanto en la primera temporada como en la segunda. El formato de 30 minutos es mucho más amigable que los más largos. En esta serie no se ven las costuras del diseño, eso se llama: magia.

Por otro lado, The Boys (Amazon Prime, basada en el comic del mismo nombre) es una serie agria, cínica, casi de terror, donde los superhéroes y las superheroínas son tan repulsivos como los lagartos de V, Invasión Extraterrestre.

Hay atrocidades de todo tipo. A pesar de toda la irreverencia que tiene The Boys, y lo molesta que llega a ser, una molestia bienvenida como esas picazones que uno se rasca con gusto, por momentos (en otros pica demasiado), a veces pierde sentido por las historias paralelas y por un gusto por los remates (je) fáciles. Y por una línea blanda de caracterización de los personajes (A lleva a B demasiado fácil aquí)

Así y todo no deja de ser aterradora.

El problema en The Boys está en que el diseño se ve. Los hilos están correosos. La magia se pierde.

El casting es notable, un hallazgo, una proeza. Son situaciones difíciles que los actores resuelven con un sostén carismático poco visto en nuevas caras.

En cuanto a películas; van dos.

Una la recomendó Stephen King.

Se llama The Rental, de Dave Franco, y es una de terror que da miedo de verdad y que juega con las percepciones de los protagonistas y las del espectador.

La otra película que vi hace poco… un poco tarde porque se estrenó hace mucho, es The Greatest Showman, de Michael Gracey.

Pensé que no me iba a gustar, y la venía dejando para más adelante a pesar de que me gustan mucho los musicales.

Al final, era ese tipo de películas que a uno le gustan porque le tienen que gustar.

Noté que en el guión de The Greatest Showman metió mano el gran Bill Condon.

Condon es un ex crítico de cine que, entre muchas otras películas, dirigió Gods and Monsters (Dioses y monstruos) y Kinsey, dos películas que son excelentes.

Volviendo a las series, hay dos nuevas a las que les pongo fichas.

Una es The third day, con Jude Law.

Y la otra es We are who we are del siempre bueno Luca Guadagnino.

Adrián Gastón Fares

PD: agradezco si pueden firmar y compartir la siguiente petición que creé en Change.

change.org/gualicho

El libro sumergido. Poema.

(Nota: La Lavoza es un personaje que creé para Mr. Time. Este poema por lo tanto es una introducción que escribí para ese proyecto cinematográfico) El nombre, El libro sumergido surge de la pre historia, de Mr. Time)

El libro sumergido.

De nuestra especie es
unir ciertas estrellas con la vista en la mente
Y llamarlas centaurides
Pero no podemos espolearlas para que nos galopen el universo
Sin embargo
Los ojos rastreros de las Lavozas no podían
Mirar tan lejos
Y descubrieron esas blancas pupilas
En el agua calma del río
Así llegaron a la luna
Antes que nuestras naves
Así se convirtieron en nadadoras
Y tocaron lo más hondo
Dónde reina lo que no vemos
Y no existen las interpretaciones
Ni los juicios
Así saben que no sirve pensar cuando
No se Escucha
Ni se puede Mirar
En lo recóndito de lo negro
No existe la culpa
Ni la angustia
Que arruinan a los que quisieron ser humanos
Saben que solo hay que mantener la horizontalidad heredada
Las que no repiten palabras
Las que evitan las variedades
Buscan el tiempo
Mudan nuestros caminos
Aplastadas como una hoja de papel
Dejan que la gravedad escriba sobre ellas
Solo cuando un maremoto
Admite una bocanada de luz
Se curvan
Y leen los signos en su cuerpo
Luego esperan
Siguen aplastadas hasta que
Otro milagro llega
Y un astro de los que perseguían
Hace millones de años cuando se
Lanzaron a lo ignoto
Cae con tanta fuerza
Que roza lo profundo
Recuperan su volumen
Parten en dos a las mares costeros
Respiran hondo en el suelo que queda más allá de lo profundo y estiran sus piernas, sus espaldas, sus brazos
Lejos de donde ellas eran tan singulares
Que hasta se daban el lujo de repetirse
Dóciles, dejaron que les escriban todas las aventuras que vivimos
En vano si no nos animamos
a dar el segundo paso
A seguir su plateado guion
Cuando ahora miramos a los cielos
Con nuestra vista tan entrenada
No son las estrellas lo que vemos
Son las tachuelas de plata
Tras las que ellas se zambulleron
Lavozas
De canto aguado
Sus pies de barros y algas
Son a veces cercenados por los hombres
Luego besados y orados en secretos altares
En Julio y otros meses he escrito sobre lo que una Lavoza
Es capaz de hacer despegada del fondo del mar
Para cambiar lo malo
Por lo que piensa bueno
Dejo a ustedes la decisión
De recibir o no la historia
Antes de que ellas mojen mis papeles
Con sus uñas húmedas
Y los lancen al cercano río
Para que el menos abisal de los peces abisales deje el testimonio de las victorias de sus madres en el libro sumergido que van compilando sus repetidas hijas.

por Adrián Gastón Fares.

Afuera.

Mamá, ¿por qué el vecino pone música tan linda?

Porque hace años que se le cayeron las orejas, mi amor.

Ah… ¿Y por qué la vecina tiene esa casa con colores tan lindos?

No tiene ojos.

Yo cuando sea grande voy a hacer casas coloridas así, edificios tan altos como el del otro día. ¿Se puede, mamá?

Nada es imposible para las bajitas como vos y como yo.

¿Y voy a poder ser mi propia mamá? ¿Yo sola? Cómo la señora alta que sale con la bolsa grande al supermercado. Todos los días sale.

Claro, pero esa mujer nunca tuvo madre.

¿Y de dónde salió?

De una fábrica.

En ese lugar debía haber muchas ventanas abiertas, enormes.

Claro, le gusta el fresco. Por el pelaje es.

No sabía que tenía pelos.

Son translúcidos.

¿Qué?

No importa. Seguí comiendo.

por Adrián Gastón Fares

Algunas pruebas de que el amor existió en la tierra hace miles de años. Poema.

Seré pedestre como la oliva

Tosco como un pollo

Infernal como las polillas

Y diré que existe un amor

De simulacro

ese cosquilleo

Que uno siente en el alma

Emoticon sonrojado

Amor errado

Lejos de lo insolente

La necesidad no se lleva bien

Con el pensamiento

Soledad está de turno en

El hospital de los más sanos

Donde existe el amor clavoso

El Hara

Kiri

Donde las cosas grandes se asientan

para solazarnos

los días antiguos

de felicidad

insospechada

Y ese otro amor que es descubrimiento

También hay para fundir tus fundaciones

Algunos testimonios:

Soy dueño del cine

Y tengo enrollada la pantalla

En la terraza de mi templo

Soy el barco hundido

Debajo del cielo frío

De las furiosas olas

Soy lo que nunca contesté

Por no haberlo escuchado

El río enamorado del descampado

Como verán

Queridos alumnos muertos

La dicha es un tiempo ganado a la tristeza

De incontable valor

Para cuando amarronea tu mundo

No hay mejor producto

En la feria vacía de los Miércoles

Los pájaros se amontonan

Alrededor de algo que parece nada

Pero es todo

Un portal en el cielo donde sus cantos son traducidos al idioma nativo del viento

Decir que un pájaro vuela es no saber que repta por el aire

Y posa sus patas sobre los abismos de otra desconocida dimensión

Rodeamos la incertidumbre

Somos tu señal favorita

Ritmo

abismo

lanzados

Es que pensamos en el misterio

Porque el amor es un sobrante

De la cena del linyera

Ese viejo cualquiera

Que también tuvo padre y madre

De lo que la gente llama amor

Nada hay que pueda salvarse

Tal vez ese mitológico ser

transformación sin final

los señores amores,

las amorosas señoras,

Todos casi empiezan

Y luego nunca terminan

Hubo un tiempo que fui horrible

Y fui libre de verdad

Dice una vieja canción

Que cantaba un monstruo nunca

Inventado para un proyecto de

Mario

Nunca filmado

Bava

Deleuze decía

Déjenlo (a Straub)

A la mierda con el vacío

En el cine

Lo bello se halla en las

Del señor Mario

A la medianoche en el templo proyectábamos películas

De miedo

El Señor ya no las quiere pasar

Pero yo

Yo

Lo que se dice yo

Solo digo

Que no es casualidad que el horror prosiga al amor

Esa extasiada flecha no existía

La inventamos para vivir

Para que sea más lindo

Decir adiós.

por Adrian Gastón Fares, 4 de Marzo de 2019

The biggest little farm y Batman and Bill. Documentales recomendados.

Afiche The biggest little farm

Tengo dos documentales para recomendar.

El primero trata de una pareja que decide dejar un departamento, inspirados por la llamada a lo salvaje de su perro, y afrontar la enorme tarea de convertir un lugar desértico en agreste.

El ayudante de la pareja es Alan, un gurú medio alocado y entrañable, que aboga por la biodiversidad.

El documental no es todo flores y hippies cultivando al sol. Tiene los vericuetos de enfrentar esa tarea. Por lo tanto, hay algunos disparos para los coyotes, entre otras demandas de la sobrevivencia en un campo, que no son agradables para los que no nos gusta que maten animales.

Más allá de eso, la tarea de reforestar una zona inhóspita es monumental y el realizador (un camera de documentales de la naturaleza) sabe armar una estructura dónde conviven las alegrías con las tristezas.

Pueden alquilar, rentar o ver online la película en el sitio:

http://www.biggestlittlefarmmovie.com/

Por otro lado, la producción de Hulu, Batman and Bill, desvalija la pequeña oficina donde dos adolescentes crearon al Caballero Oscuro. El problema fue que uno de esos adolescentes, Bob Kane, hizo desaparecer de los créditos al otro, Bill Finger, y recién cuando este último ya había muerto en el anonimato, admitió que Batman había sido creado a dos manos. En cierto modo, es una película sobre la reparación de una identidad, sobre la justicia que un seguidor, Mark Nobleman, puede lograr para un creador. Por eso, es un documental emotivo dónde sentimos que el mundo puede ser menos injusto si una persona se lo propone. Y varias lo siguen. Con la participación de Kevin Smith, Todd McFarlane, entre otros.

En cierta forma, los dos son documentales sobre la voluntad, sobre decisiones que cambian vidas y lugares.

Batman y Bill no es para relativistas. La verdad y la justicia existen y solo cuesta encontrar la primera para equilibrar el herrumbrado gozne de la balanza de la segunda.

Cómo Desenterrando Sad Hill (el documental de Netflix sobre la restauración del cementerio donde se filmó la escena icónica de El bueno, el malo y el feo) son películas sobre una persona o un grupo de personas que logran mover del sillón a unos cuantos más, ampliar el grupo y, luego de algunas penurias, lograr su objetivo.

por Adrián Gastón Fares

Cosa nuestra.

Scouting Walichu Fotografía de Adrian G Fares

¿Cómo podía aparecer un cuerpo de golpe? De la nada misma. Y que los llamaran para avisarles que la persona muerta tenía en su teléfono la dirección de ellos por si algo le ocurriese.

Ahora estaban esperando para reconocer el cuerpo. No tenían la más mínima idea de dónde podría haber salido esa persona.

A los cuarenta y tantos años ninguno de los dos hermanos habían tenido hijos. Era una noticia impensable para ellos que apareciera un familiar nuevo. Y muerto, encima.

¡Ya no deberían existir ese tipo de sorpresas! No esperaban que se muriera nadie porque no tenían a nadie. Los que estaban antes se habían ido antes

Trataron de averiguar el nombre de la persona, pero los enfermeros negaban con la cabeza. Uno murmuró algo. La palabra era irrepetible. ¿Género? Movían la cabeza. ¿Edad? Inestimable, dijeron.

No quedaba otra que esperar en la antesala atestada de personas de ese hospital público hasta que les tocara el turno.

Ella trató de encontrar la respuesta en los ojos de los demás con hombros bajos que la rodeaban. Pero las miradas de la sala no reflejaban la pena esperada. Se tomó una fotografía con su celular y la miró para comprobar su propia expresión absorta.

Él seguía con la cabeza baja. Se suponía que era la postura correcta para esa circunstancia.

Esperaban ver atrocidades en el hospital, cuerpos retorcidos entrando y saliendo en camillas. Pero, por suerte, nada de ese macabro desfile.

La sensación de que había algo fuera de lugar crecía sin parangones en los dos hermanos. La puerta de la morgue se abrió. Salieron, cabizbajos, una mujer y un hombre de unos cuarenta años.

¿No se parecían a ellos?, pensaron.

Les tocaba. Debían estar preparados para enfrentar lo inevitable. La enfermera les hizo una seña con la mano para que se acercaran.

Estuvieron diez minutos mirando a lo que yacía en esa camilla.

Era un rostro que se parecía y a la vez no a los de las personas de la sala de espera. Y se parecía y a la vez no a ellos también y a otros rostros que habían visto en viejas fotografías familiares.

Llenaba la sábana blanca y luego la desinflaba. Los ojos parecían los de una mujer, luego los de un hombre, para terminar dividiéndose en varios, como los de una araña. La boca diminuta, luego ancha. Las orejas grandes y después chicas. Todo cambiaba y cambiaba.

Ante la camilla, trataron de llorar, de sentir algo que no fuera mero desconcierto y un poco de miedo. Pero nada los conmovía. Lo más fuerte había sido la emoción vaga de confirmar lo que ya sabían. No era cosa de ellos.

Empujaron la puerta principal del hospital y bajaron los anchos y gastados escalones. Enseguida notaron manchas oscuras, irregulares, a los costados.

Aceleraron el paso. No querían que los apostados cerca de las rejas de entrada buscaran respuestas en sus miradas.

En la esquina se voltearon.

Atrás, en la vereda, la fila de personas seguía recta. Una cuadra tras otra. A lo lejos, se veían carpas para afrontar la larga espera.

Empezaron a caminar. Las cabezas de los que esperaban en la fila giraron para seguirlos.

Llegar hasta el final sería un buen ejercicio para sus piernas. Y llevaría mucho más tiempo traspasar esta vez las rejas del hospital. Tal vez hasta llegaran a descifrar qué era lo que habían visto estirado en la camilla. Era cuestión de encontrar algún recoveco para guarecerse del viento fresco que se había levantado.

por Adrián Gastón Fares (segunda versión de un cuento que no forma parte de Los tendederos)

Rising Phoenix. Y otras películas recomendadas.

Les recomiendo el documental de Netflix, Rising Phoenix (Historia de los Juegos Paralímpicos, 2020) Sobre los juegos para personas con discapacidad paralelos a las olimpiadas.

https://www.netflix.com/ar/title/81122408

Para pensar, para discutir y para ver que hay ciertas cosas que más allá de todo son necesarias para que la vida persista y nuevas identidades puedan respirar como otras, como se les cante, sin la indiferencia y sin la opresión de las hasta ahora dominantes. #risingphoenix #personascondiscapacidad #cine

Afiche de Rising Phoenix (2020, Ian Bonhôte, Peter Ettedgui) Producida por
Tatyana McFadden
, entre otros.

La banda de sonido está demasiado presente. A mí no me molestó. Y creo que a esta altura se merece un párrafo aparte el trabajo que viene haciendo el compositor Daniel Pemberton (Spider Man: Into the Spider Verse, entre muchas otras)

Por otro lado, también son recomendables de la misma temática (personas con discapacidades) Campamento Extraordinario (Crip Camp) y la miniserie Love on the Spectrum (Amor en el espectro)

Ahora me acordé que tengo que encontrar Hush, una película (terror, ficción oscura) de Mike Flanagan, a ver qué tal… También iré por otras de Jeff Nichols. Y ya que estamos recomiendo de terror las siguientes: Relic (2020, Natalie Erika James) y Amulet (2020, Romola Garai)

Adrián Gastón Fares

Boda negra. Lanzamiento. Cortometraje.

Boda Negra. Cortometraje. 2020. Producido por Bombay Films. Escrito por Matías Donda y Adrián Gastón Fares.

En la pandemia de 1918, según el libro de Laura Spinney, El jinete pálido, se organizaban bodas negras para sanar a los infectados.

Este corto está inspirado en parte en el libro de Laura Spinney y ciertas situaciones en las videollamadas.

Bombay Films, creadora de Motorhome y otras molestias parecidas, volvió.

Durante la cuarentena hicimos este cortito. Fue un placer colaborar con los actores; Eloísa Colussi, Jonatan Jairo Nugnes, Paula Brasca, Lu García, Robertino Grosso.

Y la participación especial de Alfredo Casero.

Con la música original de Juanma Prats.


Fue un gran trabajo de Matías Donda también, con quien siempre es un placer hablar de cine y tratar de hacerlo. El corto fue subido y estrenado online la semana pasada.

Cómo Prólogo al cortito:

La siguiente es una cita del libro El jinete pálido, de la periodista investigadora Laura Spinney que cuenta el derrotero de la gripe mal llamada española: la pandemia de influenza A de 1918. Parte del corto está inspirado en las bodas negras de Odessa.

Recomiendo el libro.

En palabras de Laura Spinney:

Un shvartze khasene, en yidis, es un antiguo ritual judío para protegerse de las epidemias mortales y consiste en casar a una pareja en un cementerio. De acuerdo con la tradición, se debe elegir a la novia y al novio entre los más desfavorecidos de la sociedad, «entre los tullidos más espantosos, los indigentes más degradados y los inútiles más lamentables que hubiera en el distrito», según explicaba Mendele Mocher Sforim, un escritor odesano del siglo XIX, al describir en la ficción una de estas bodas.
Tras una oleada de bodas negras en Kiev y en otras ciudades, un grupo de comerciantes de Odesa se reunió en septiembre, mientras arreciaban las epidemias de cólera e ispanka, y decidió organizar la suya. Algunos miembros de la comunidad judía desaprobaban rotundamente lo que consideraban una práctica pagana e incluso blasfema, pero el rabino de la ciudad dio el visto bueno y también el alcalde, quien consideró que no constituía una amenaza para el orden público. Enviaron exploradores a los cementerios judíos para buscar a dos candidatos entre los mendigos que los frecuentaban y eligieron a un novio y a una novia debidamente pintorescos y desaliñados. Una vez que estos accedieron a casarse en su «lugar de trabajo», los comerciantes comenzaron a recaudar fondos para sufragar la celebración.
Miles de personas se congregaron para presenciar la ceremonia, que se celebró a las tres de la tarde en el primer cementerio judío. A continuación, el cortejo se dirigió hacia el centro de la ciudad acompañado por músicos. Cuando llegó al salón donde se iba a celebrar el banquete, había tal cantidad de gente presionando para poder ver a los recién casados, que estos no pudieron bajar del carruaje. Finalmente, la multitud retrocedió y la pareja pudo entrar en el salón, donde se celebraron las nupcias con un banquete y colmaron de regalos caros a los recién casados.

Debido a mi labor imparable y constante de escritura desde que empezó todo esto (terminé un nuevo guión de largometraje y una nueva novela), todavía no pude hacerle los Closed Caption para personas sordas.

Sepan disculpar entonces por eso, ya vendrán, espero…

Es difícil trabajar sin ningún tipo de estímulo y apoyo.

Pero allí vamos, como siempre.

Adrián Gastón Fares

¡Suerte al zombi!. Capítulo, más enlaces.

Aquí el primer capítulo del último lanzamiento de este blog (una novela escrita y editada de manera digital por quien les escribe): Suerte al zombi.

De paso comparto una variación de la imagen de portada.

suerte-al-zombi-nueva-prueba-5

En la reescritura la catalogué mentalmente como una novela de tragicómica de terror, si me permiten la combinación. O de comedia, terror, para ser más llano.

Si les gusta, pueden descargar la novela directamente desde el siguiente link:

en PDF (alojado en este sitio web):

Suerte al zombi – Adrian Gaston Fares

O en otros formatos siguiendo este link: Página de Inicio Blog Adrián Gastón Fares

En Página de Inicio Blog Adrián Gastón Fares  encontrarán los links a algunos de mis otros trabajos literario: la novela Intransparente, el thriller policial El nombre del pueblo y el libro de cuentos de terror Los tendederos. También a la lista de mis proyectos activos de cine.

Eso es todo por hoy. Debo seguir escribiendo.

Los dejo con el protagonista de Suerte al zombi, Luis Marte:

 

  1.   Los hombres de traje.

Cuando Luis Marte despegó los ojos ese día estaba en un ataúd, en una cochería de Avellaneda. Lo primero que vio fue el techo color celeste del lugar; lo primero que escuchó, el murmullo de un grupo de personas que hablaban a un ritmo sostenido; y lo primero que sintió, créanlo, fue alegría.

La risa brotaba de su interior y arremetía contra las paredes de la sala produciendo un estimulante eco. Luis notó que esa risa había estado creciendo dentro de él en los últimos minutos y que había sido el cosquilleo la causa del despertar; ahora su intensidad concentró todas las miradas en el ataúd; todavía acostado en el cajón, no pudo aguantar más la alegría que llevaba adentro y la expulsó con una serie de carcajadas. Entonces, la chica y los dos hombres de traje que estaban en la sala, todavía helados, sorprendidos, vieron cómo una mano se levantaba en la mitad del féretro y asía el borde.

Se aferró del borde del féretro y logró levantar la mitad superior de su cuerpo. No podía parar de reírse y cuando sus ojos se encontraron con los de la chica, en ese instante, se quedó prendido de los rizos castaños que reflejaban la luz del sol que entraba por la ventana. La chica se desmayó.

Ver cómo la cara de Violeta, su excompañera de secundario, se transformaba, le resultó gracioso a Luis. Otra carcajada surgió y el joven se encontró con la mirada amenazante del más alto de los hombres de traje. Entendió y logró mantener su sonrisa por un momento, hasta que recordó que esos eran los que dos días atrás le habían disparado (¿o era un sueño?). El bajo lo miraba con profundo desdén; el alto lo contemplaba serio pero satisfecho y afirmaba con la cabeza.

Luis vio a sus antiguos compañeros de secundaria mirando más allá de la puerta y eso bastó para que su sonrisa se disipara. Su tío dio dos pasos dentro de la habitación.

El más alto de los hombres de traje se acercó, empujó al tío de Luis afuera y cerró la puerta de la sala de una patada. Caminó hasta donde estaba el bajo, y los dos miraron hacia Luis.

Éste vio a su abuela, que seguía durmiendo, y se volvió hacia los hombres de traje, que dudaron sólo un instante; desabrocharon el saco y llevaron las manos a la cintura donde encontraron lo que buscaban.

Luis trató de moverse para bajar del ataúd. Los hombres de traje ya tenían las dos armas apuntándole directamente a la cabeza.

Se golpeó fuerte la pierna. De repente, y aunque no la sentía, la pudo mover y se tiró del ataúd hacia el lado de la pared. Resonaron los disparos unos centímetros arriba de su cabeza. Desde el piso, vio cómo su abuela despertaba; al ver a los dos hombres disparando y a su nieto muerto moviéndose, cayó desmayada.

El ataúd seguía sobre los caballetes y Luis lo empujó con las dos manos. El alto retrocedió y gritó al recibir el peso del ataúd en sus pies. El otro disparó y la bala pasó cerca de la cabeza del velado.

Luis se levantó y a su derecha vio la ventana que daba a la calle. Quiso correr y algo lo sostuvo. Fue como si lo amarraran invisibles hilos provenientes del ataúd. Una bala silbó cerca de su oreja izquierda y empezó a sentir cómo su cuerpo se llenaba de fuerza en vez de dolor. Corrió y se tiró sobre el vidrio, mientras las balas pasaban a su lado. Tuvo suerte. El golpe hizo que la ventana se rompiera.

La vereda estaba al mismo nivel de la sala. Luis, asombrado de no sentir dolor con el golpe, se levantó rápidamente y empezó a correr. Las coronas que sus amigos le habían comprado estaban puestas en la vereda, apoyadas en la fachada de la cochería; se llevó una por delante y la derribó. Estuvo a punto de caer, tocó el piso con sus manos y siguió corriendo. Miró atrás y vio a los dos hombres que lo perseguían saltar la corona tirada. Al volver la cabeza vio que en la esquina un colectivo se había detenido para dejar subir a un viejo. El conductor esperaba que el semáforo se pusiera verde. Luis aprovechó para lanzarse hacia el colectivo y saltar al interior. El chófer pisó el acelerador. Miraba cómo los hombres de traje guardaban sus armas, cuando el conductor le preguntó adonde iba.

Autor, Adrián Gastón Fares.

Si les gusta, pueden descargar la novela directamente desde el siguiente link:
en PDF (alojado en este sitio web):
Suerte al zombi – Adrian Gaston Fares

Suerte al zombi portada 3d Adrián Gastón Fares

O en formato Epub o Kindle en los links de página de Inicio de este sitio, junto con otras ediciones del blog.

Los exultados.

Limpiaba con Alicia por las mañanas y después, cuanto ella se iba al curso de literatura rusa, yo atendía a los clientes. En París, como en Buenos Aires, los abogados eran muy buscados.

Allá la gente se daba cuenta de mi sensibilidad. Ayudaba que fuera un escritor en ciernes, que hubiera publicado una novela, los clientes me hablaban más de mi obra que de los casos. Luego volvía Alicia y seguía hablando con ella de literatura. Descorchábamos un champán. Y bebíamos hasta que nos dormíamos. Un día amanecimos desnudos y juntos. Abrazados por el frío que se coló durante la noche por la ventana balcón.

 A veces el sol inundaba la habitación. Preparábamos café. Lo tomamos con tostadas con mermelada de arándanos. Poníamos un poco de jazz en el tocadiscos.

Luego de almorzar íbamos a la Rue de Fleurus. A Alicia le gustan los números tanto como a mí. Y encontrábamos una casualidad interesante en que el número de la casa de dónde habían emergido tantos artistas era el mismo en el que se había clavado el tiempo de la vida de tantas estrellas de rock.

Por la Rue de Fleurus buscábamos a una mujer maciza, de pelo dorado. Debía acompañarla otra mujer, más enjuta. La habíamos visto rondar la placa de la casa que nos interesaba sin detenerse a leer la inscripción. Nos miraba porque íbamos demasiado elegantes, yo con sombrero y Alicia con un vestido azul con volados. Zapatos, nada de zapatillas. Seguíamos a la mujer tosca hasta que se detenía en una verdulería, por ejemplo. La mirábamos sopesar pomelos, aguacates, manzanas, hasta que seguía con sus compras sabatinas. Cada tanto se detenía a mirar su teléfono celular.

Uno de los sábados entró a una librería. Con Alicia nos miramos con los ojos brillando y nos fuimos a tomar un café. Hablamos de las posibilidades de que la mujer realmente fuera la buscada.

Pasó el tiempo, conocí a compañeros de curso de Alicia que parecían tener un interés que iba más allá de lo físico en ella, nos bañamos en champán y tomamos helado de limón. Rondando la madrugada volvíamos a dormirnos en cualquier lado, a veces observando el cuadro modernista de una pintora que había venido con el alquiler del departamento.

Y llegó otro sábado. La mujer maciza estaba hablando con dos jóvenes que parecían artistas. Nuestra excitación fue en aumento porque uno tenía la mandíbula cuadrada y un niño en brazos y el otro era calvo y de mirada penetrante. Se hizo de noche y a las sillas de la mesa de la vereda donde estaban sentados nuestros objetivos se acercó un gato que estuvo un buen rato lamiéndose las patas cerca del hombre de mandíbula cuadrada. El gato siguió de largo y Alicia dejó dinero en nuestra mesa y me tomó de la mano para arrastrarme detrás del gato.

Lo perseguimos por una cuadra. El gato se detuvo quizá con la esperanza que le diéramos alguna sobra de la cena. En realidad, para poder pagar el departamento y nuestro tipo de vida, no siempre cenábamos.

Alicia se agachó, con el vestido azul redondeando todavía más su espléndido cuerpo, y llamó al gato. Ven, Blancanieves, le dijo. Recién la cuarta vez que lo acarició lo tomé con fuerza, le separé los dedos y los conté. Esperábamos seis pero era un gato común que no tenía ninguna malformación genética. Alicia, desesperanzada, insistió en pasar por el restaurante, y esta vez escuchó que los tres eran hermanos, que la mujer rellena era la tía del niño, y que estaban hablando de neurociencias y psicología.

Volvimos al departamento. Tomamos champagne. Lloramos. Guardamos nuestros manuscritos en las valijas, con cuidado de no estropearlos. Volamos a Argentina. Tal vez tuviéramos suerte cerca del cementerio asediado por una feria hippie.

En este caso parece más fácil. Tenemos que dar con un hombre alto y delgado, acompañado de una mujer hermosa, casi secreta, con una mirada huidiza y, más que nada, de un ciego. Seguimos sin cenar algunas noches pero descorchando champanes y despertando felices, cada uno amodorrado en su lugar.

Creemos que un día vamos a encontrar al ciego, que la mujer de mirada huidiza, que volvimos a encontrar esperando que se detenga la lluvia en la puerta de las salas de cine, como si se fuera a lanzar al abismo húmedo en cualquier momento, debería tarde o temprano llevarnos a la mansión de la otra chica con la que suele pasearse, una que usa siempre anteojos de celuloide color marfil con cristales verde oscuro.

Y Alicia piensa que una vez que encontremos la primera repetición, podemos volver a Praga, a Boston, a París, con más probabilidad de que se den las demás.

Por Adrián Gastón Fares.

adriangastonfares.com

La abandonada.

Dejada.
Separada.

Por un varón al que quería como a nadie.
Verde ágape en una casa chica y austera pero luminosa
Decidí vivir sola en la mansión López
La que embrujada
La que gritos sin gargantas
La que sombras sin cuerpos
Que corrían por las paredes
La que los pomos de las puertas giraban sin que hubiera nadie detrás
Enseguida los conocí
Eran cinco
O más bien una sola presencia
Dividida en varias
Y encontré otra vez la esperanza
entre cuadros que se desplomaban
Entre hábitos blancos que solo el viento inflaba en los corredores
Entre cadenas que rodeaban mi cama
Y me alegraban
Con sus fríos sonidos
Pero un sábado, justo, vino rosado descorchado,
para otra noche de difusa compañía
Para bañarme en los orbes brillantes en la penumbra
Ver levantarse sin motivo el polvo del suelo y hasta pegarse al techo.
Iba a recibir nuevos mensajes
Escritos en las paredes por esa entidad de manos virtuales
No importa que;
eran a mí las palabras.
Mi solitaria aventura desconocida.
Otro ágape peculiar.
Yo también era lo que no es
percibido.
Pero llegó el atardecer y el fulgor naranja despintó las paredes empapelando negro
Y en mi querida mansión
Nada crujió
Nada aulló
Las incoherentes palabras no escritas.
Las invisibles manos, desaparecidas.
Ni las cortinas se mecian abrazando a la forma que una vez quise acariciar como si pudiera.
Ni las luces se apagaban y prendían sin razón.
Ellos
también,
se habían ido.

Y entonces,
junte fuerzas.

Grité,
hasta que mi voz también se fue.

Poema por Adrián Gastón Fares adriangastonfares.com

PH: Adrián Fares
ph: Adrián Fares

Libro digital: ¡Suerte al zombi! ¡Lanzamiento!

Suerte al zombi - Adrian Gaston Fares

Estuve trabajando en la edición digital de mi novela ¡Suerte al zombi! Entre otras cosas que contaré cuando sea el momento.

Me lo tomé en serio. Presté atención a los detalles mientras la editaba. Fue un desafío. Revisar el código para obtener un buen libro digital y a la vez detenerse en la corrección del texto. También le diseñé una cubierta o portada original.

Espero haberlo hecho bien.

Suerte al zombi - Adrian Gaston Fares

 

Suerte al zombi. Novela. Géneros: Terror sobrenatural, Comedia, Aventuras, Juvenil. Páginas: 180 aprox.

Sinopsis

Luis Marte despierta en su propio ataúd, durante su velatorio, frente a sus compañeros de colegio. Inmediatamente, dos hombres de traje le disparan. No logran dar en el blanco. Luis, sintiéndose más vivo que nunca, logra escapar. En el camino reconoce que no percibe las cosas como antes. Algo ha cambiado. ¿Está realmente vivo? ¿O su mente está atrapada en un cuerpo que, siguiendo las leyes de la naturaleza, ha empezado a descomponerse? Luis Marte debe encontrar la explicación en la ciudad. Por otro lado, en el cementerio de un pueblo, dos sepultureros no tienen mucho trabajo y aceptan el encargo de un personaje siniestro.

 

Pueden descargar la novela directamente desde los siguientes links:

en PDF (alojado en este sitio web):

Suerte al zombi – Adrian Gaston Fares

en Epub (Mediafire)

Suerte al zombi – Adrian Gaston Fares

en AZW3 (Mediafire):

Suerte al zombi – Adrian Gaston Fares

en Mobi (Mediafire)

Suerte al zombi – Adrian Gaston Fares

 

Créditos
Título original: ¡Suerte al zombi!
©1999, Adrián Gastón Fares
©2020, Adrián Gastón Fares
Diseño de portada: Adrián Gastón Fares, 2020
Edición y  Maquetación en formato digital: Julio de 2020.
Composición digital: Adrián Gastón Fares

 

La vastedad de esta noche.

Los estrenos de cine escasean y parece que las productoras se están guardando las películas para más adelante. Lo que es razonable: ¿cuánto dinero puede pagar una plataforma para adquirir un título? Bond 25 tiene un costo de 250 millones de dólares. ¿Cómo recuperar ese dinero si no es vendiendo pochoclos, bebidas y entradas de cine?

Por suerte hay otras películas que por su costo, o incluso estrategia de marketing ya pensada, pueden lanzarse.

¿Quién piensa en el cine sin recuperación de costos? ¿Sin estrategias de marketing? Hasta los directores más reacios terminan enviando sus películas a festivales. Hay que moverla, es así.

El director de The Vast of Night (2019), al que no nombraré porque eligió con humildad que su nombre no figure en los títulos de su película, decidió sacarla del cajón y enviarla a Slamdance, el festival de cine. Según lo que leí, la produjo, escribió y dirigió aparentemente sólo para tener la posibilidad de hacer la siguiente.

Pero con esta sola ya logra tirarnos de la vista, como si tuviéramos unas manos ahí en vez de ojos, por dónde él quiere, con una seguridad que al principio es aplastante.

The Vast of Night, con su título ampuloso, resonante y cierto, porque la noche es vasta, es larga (la noche: la película es gratamente corta), donde se pueden escribir cosas como estas y hacer millones de cosas más, hasta descubrir una nave extraterrestre volando encima de tu casa, si estás de suerte y se es insistente, fue adquirida por Amazon Video, donde podemos verla.

Una película más difícil de rastrear es Driveways (2019, aparentemente aún no hay título en nuestro idioma) Bien actuada, bien escrita, bien filmada, la película de Andrew Ahn, sobre una amistad entre un niño, Lucas Jaye, y un señor entrado en años (Brian Dennehy en su última actuación) nos expone, con medida pausa, la irremediabilidad de las diferencias entre los seres humanos y las impensables (y a veces olvidadas) amistades que generan estas tiernas marginalidades.

Pero tenemos que seguir hablando de dinero. Das 5 Bloods (5 sangres, de Spike Lee) fue estrenada en Netflix y tuvo un costo de 45 millones de dólares. Lo que simplemente quiere decir que una de 45 millones puede estrenarse online pero una de 250 millones, no. Tiene lógica. Hay que esperar para ver a Bond.

5 sangres, es buenísima, qué más decir, siempre Spike Lee fue un excelente director de cine y lo sigue siendo. Recuerden que no soy un crítico de cine y que solamente hablo, o trato de hablar, de las películas que me van gustando, como si esta fuera la libreta de películas ya vistas que solía llevar cuando era chico (de niño no sabía cuánto salía producir una película, cabe destacar)

La película de Spike Lee tiene la música del gran Terence Blanchard. A Blanchard también lo encontré haciendo la música jazzera de una serie estrenada hace poco, que chusmeé porque me gustan las historias sucias de detectives: Perry Mason.

Por último, voy a nombrar una miniserie documental cuyo primer capítulo tiene una buena narración, muy acorde a lo que cuenta:

I´ll be gone in the dark (2020) es un documental sobre la escritora (y bloguera) Michelle McNamara. Y sobre su asesino (no me refiero al que terminó con ella, no se apresuren, sino al que ella siguió a toda costa)

McNamara escribía en su blog sobre asesinos seriales e investigó con obsesión (siempre digo que sin obsesión no tendríamos luz de noche, por ejemplo) a uno de los más abocados y menos conocidos representantes de este temible gremio: the Golden State Killer. No diré mucho más: está disponible el primer episodio en HBO. En español el libro de la escritora, póstumo, se llama: El asesino sin rostro. Estas obsesiones sanas como inventar la luz eléctrica o seguir los rastros de un asesino son las que nos hacen humanos…

Algo más, me quedaba por ver en estas noches de cine pos-escritura una película de Wong Kar-wai: The Grandmaster (2013)

La película es sobre el maestro de Kung Fu (Kung Fu, el arte marcial, viene de Kong Fu Tsu, o sea de Confucio; Octavio Paz tiene la culpa de este paréntesis), Yip Man (Ip Man) maestro de maestros de las artes marciales, uno de sus discípulos fue Bruce Lee.

La película es hermosa. Kar-wai eleva dimensiones en el cine que a veces nos olvidamos de percibir fuera de las pantallas (capas de imágenes, esas texturas… como ya lo había hecho en In the Mood for Love)

Recuerden que el arte de elegir una buena película o un buen libro es el más difícil de todos. Lo es para cada persona. Es azaroso, imprevisible, y es tan grato que si lo logramos, se parece a la aventura de crearlas o escribirlos.

Y lo que descubrimos en esos sueños compartidos que son las películas, y que también son los libros, es difícil de transmitir con palabras. Mueve a la sangre como la luna afecta a las mareas.

Adrián Gastón Fares

Escritor, Productor de cine, Director de cine

(PD: Aguante los pedazo-de-actores Will Ferrell, Rachel McAdams y Eurovisión: La historia de Fire Saga. Ya no dudo de que existen los duendes)

Poema para no olvidar.

El amor es un mensajero
Y no hay que olvidarlo
Porque ese sentimiento
Es un un cuento
Una narración
Un invento
Del homo sapiens
Una historia de sangre, inocencia, sensualidad y seducción, sin sinopsis, ni reseña en idioma conocido
Que no suele parir
A los que la sienten
Ni a los que la cuentan
Ni a los que la viven
No hay barreras, ni sabiduría, grietas,
Ni razonamiento
En los embrujos
De las ilusiones muertas
Que no ventilamos
Pero SÍ soñamos
Porque la verdad de la historia está detrás de la hoja del libro abierto que un exagerado suspiro volteó
Es un dominó empujado y con tantos brazos enmarañados como un rompecabezas de esos pulpos gigantes que se tragaban a las naves
Un dominó
Que un encuentro incongruente
Aparentemente infructifero
Desvía hacia donde nunca imaginaste que apuntaba
Y las fichas que nunca cayeron
Son las paredes de las habitaciones de tus sueños mansos
Y las caídas formaron las escaleras por las que desciendes hacia la ciudad hoy, el pueblo, tu vía crucis,
porque en todas las esquinas hay uno, dónde revolotean en círculos los papeles de las promociones rechazadas
Con los dientes apretados debajo de pañuelos que parecen las anheladas sonrisas de los finales felices de algo que no tuvo inicio ni fin
Porque ese no era su objetivo
Un mensajero
Y no hay que olvidarlo
Es un chiste,
El desencanto canta
Lo que te ocultaron:
Naciste en un establo donde
Todas las estrellas señalaban el camino para los que debían encontrarte
Pero allá lejos y hace tiempo
El cielo es mudo y ya no brilla
Por eso es un secreto el camino a tu oscuridad
que solo roza las historias que cuentan los grillos aplastados entre los pastos quemados por el meteorito anunciado y nunca estrellado
Los que no saben hacer la pregunta
De por qué vieron
prodigios en un castillo sin suelo
Deben salir al mundo
A lanza y espada por no haber preguntado como se pregunta en la noche inmóvil por qué se consumen los pabilos sin el oxígeno de la duda.

Por Adrián Gastón Fares.

Cine, donde sea y como sea. 8 películas magníficas.

Goodbye Dragon Inn (2)

Además de las películas recientes que fui viendo y que están en el artículo anterior, quería nombrar otras que caen dentro de la categoría otro cine, art film o cine arte pero no son otro cine, son el único que existe y que tiene ejemplos como El silencio de los inocentesYi Yi, por ejemplo.

Las etiquetas que se las queden las que las ponen o las que piensan en ellas.

Uno lo que quiere cuando ve cine es traspasar la pantalla, es impregnarse de los olores y ser invadido por los sonidos, la atmósfera además de la trama que es particular en cada película notable como cada día de la vida es distinto del anterior.

Recuerdo con emoción estas películas y recomiendo que las vean.

Dónde sea y cómo sea, claro, porque no suelen estar en las plataformas que más miramos o las de más fácil acceso.

Tal vez puedan encontrar algunas en plataformas oficiales como Mubi, Filmin, Qubit.tv o buscando en listas de torrents, o en sitios de streaming de películas que llevan adelante online invisibles benefactores del cine (como zoowoman)

  1. Yi Yi, A One and a Two, de Edward Yang (parece que Yang murió joven pero dejó grandes películas)
  2. Shara, de Naomi Kawase (Kawase filma mucho pero esta es mi favorita)
  3. Syndromes and a Century, de Apichatpong Weerasethakul (me gustó tanto que aprendí el nombre del director)
  4. Goodbye Dragon Inn, de Ming-liang Tsai (sobre una sala de cine que como última proyección antes de su clausura pasa la película homónima; tal vez la que va a estimular más ese ojo de cíclope que esperemos seguir teniendo en el alma en estos tiempos cuarenténicos)

Acá hagamos una distinción porque se vienen películas clásicas:

  1. Charulata (o, La mujer solitaria, de Satyajit Ray)
  2. The Uninvited (la de 1944, de Lewis Allen)
  3. The silence of the Lambs (El silencio de los inocentes, o de los corderos, depende, de Jonathan Demme, tal vez la más conocida, quédense mirando los títulos finales más simples, potentes y orgánicos del cine)
  4. Stroszek (o La balada de Bruno S., de Werner Herzog; su mejor película de ficción hasta la fecha, cerca está Invincible)

por Adrián Gastón Fares

 

 

Novela completa: Intransparente. Índice por partes.

Aquí les dejo el índice online de mi novela Intransparente. Escribirla fue una aventura muy particular, espero que algo de ese viaje se transmita en su lectura.

Para todos los índices pueden visitar el Menú superior de la página. También pueden consultar la sección Acerca de mí. De esta manera comienza Intransparente:

El día que lo conocí hacía casi dos meses que me había peleado con mi novio y no estaba de buen humor. Una vez que nos presentamos, de dónde sos, qué estudias, y después de avisar que me triplicaba en edad, y también en mal humor ese día, me confesó que, a pesar de todo, su vida había sido radiante hasta los cuarenta y que me encontró de casualidad, mezclando las letras del hotel de Mar del Plata en que lo habían metido durante la gira de presentación de su libro. Por un momento pensé en eliminarlo al instante, chau Ortiz, yo no hablo con gente que no conozco, menos con los que, cuando están aburridos y tristes, se entregan a inocentes juegos de azar, como vos dijiste, y no estoy segura qué hubiera ganado con eso. Era más pendeja que ahora y la vida para mí era un aburrimiento constante, todavía no había entrado en la época de las revelaciones diarias, ésa donde te lleva el peso del aburrimiento que te atan en las piernas o que te atás en las piernas hasta que vas cayendo y te das cuenta que, sumergida, hay una ciudad que es reflejo de la superior…

Primera Parte

Capítulo 1

Capítulo 2

Capítulo 3

Capítulo 4

Capítulo 5

Capítulo 6

Capítulo 7

Capítulo 8

Capítulo 9

Capítulo 10

Capítulo 11

Capítulo 12

 

Segunda Parte

Capítulo 1

Capítulo 2

Capítulo 3

Capítulo 4

Capítulo 5

Capítulo 6

 

Tercera Parte

Capítulo 1

Capítulo 2

Capítulo 3

Capítulo 4

Capítulo 5

 

Autor: Adrián Gastón Fares.

Todos los derechos reservados. Copyright: Intransparente, Autor: Adrián Gastón Fares. Ilustración de Portada: Gabriel Quiroga.

Un contrato conmigo mismo. Cuento.

Cuando sentí que todo estaba en peligro, que mi vida pendía de un hilo por un problema de salud serio, tan serio como pueden ser los problemas de salud hoy en día, una cuestión de ego quizás, te lleva a pensar la divulgación científica imperante, en las oficinas de la empresa, con paredes color ceniza leí el contrato y garabateé mi firma, además de desembolsar en efectivo el pago del servicio, el dinero que obtuve de la venta de la casa de mis padres.

A mi edad, una buena edad para reemplazar el cuerpo por otro nuevo, impoluto, libre de las emanaciones tóxicas de la ciudad que ya merman nuestra calidad de vida me venía bien tener el contrato firmado, como lo tienen tantos otros. No estaba siendo pionero en nada, ni rata de laboratorio, como sabrán, esto ya se ha hecho muchas veces, pero tal vez no pensé sí, claro, se había hecho muchas veces, pero nunca conmigo.

Fueron otros los que habían accedido a que la información de su cerebro fuera exprimida en un disco rígido y su cuerpo clonado para usar las dos cosas en cuanto fuera necesario, como yo acepté ese día.

Se sabe que familias enteras accedieron a esta panacea de inmortalidad, incluso promocionada por el Gobierno, para que lo hicieran y se apresuraran a dejar el presente por las promesas inciertas de un futuro mejor, y volvían a ser todos jóvenes y vivir juntos, en una casa familiar como la que yo acababa de vender, y la historia una vez más comenzaba.

Los tíos perdidos reaparecían, los abuelos y más que seguro los padres, y la mujer o el hombre que tenía suficiente dinero podía vivir en su barrio cerrado en una casa muy parecida a la que había pasado su niñez en otro barrio, en otra época. Eran cuerpos clonados con su mente de antaño, hasta el momento de la extracción de los datos, y una vez que eso ocurría, a veces días antes de la muerte de alguno de ellos, en poco tiempo podrían traer un cuerpo de reemplazo, de la edad preferida, para engañar a la tristeza y la desolación de antaño.

Pero en mi caso, por la fuerza de mi voluntad y quizás por un curandero que me convenció de que no estaba enfermo ni nunca lo había estado, mi firme convicción de tener que volver cuanto antes se dio vuelta como una media. Mis padres no habían tenido suficiente dinero para conservar la familia, así que habían desaparecido y su mente ya no podía recobrarse.

Mi vuelta iba a ser en un cuerpo sano, un poco más joven que este que escribe.

En cuanto me di cuenta que no moriría intenté dejar sin efecto el contrato.

Pronto me enteré de que no había manera, ellos debían seguir con el procedimiento, después de todo era un negocio y una transacción que hacía crecer a su empresa, y por ser mi nombre algo conocido, les convenía tenerme en la lista de clientes, así que no había reembolso del dinero invertido posible, ni podía de ninguna manera cancelar el contrato.

Así que cuando  la fecha en la que yo no debería haber seguido en el mundo y sí mi doble con los datos cargados en su cerebro de mis experiencias, de mis victorias y fracasos, de mi apreciación de las cosas simples y mi gusto por las flores y mi profesión de arquitecto comencé a buscarlo.

Sabía de otros casos parecidos, pero no me habían ocurrido a mí. Y lo que no le ocurre a uno es, qué paradoja en este caso, como si no ocurriera.

Un día, con el sol derramando pedazos de naranja en el horizonte y en el reflejo de mis anteojos, me dirigí a la casa donde había averiguado que yo vivía, puesto en funcionamiento otra vez.

No tenía intenciones de hablarme, tan solo quería ver si aquel hombre, yo, me reconocía o simplemente cómo reaccionábamos al encuentro.

Los perros del barrio ladraron mientras me acerqué a la casa, con un anotador y lápiz en el bolsillo, en la que ahora vivía, podríamos decir.

Me sorprendió encontrarla sin gatos, ya que a mí me gustaban los felinos, especialmente los tailandeses, siempre confundidos con los siameses, aunque son una raza distinta, pero sería que mi sucedáneo, o mejor dicho yo mismo, no había tenido tiempo de adquirir una mascota aún, pensé. En vez de eso, me desconcertó encontrar tres jaulas con pájaros colgadas de los árboles. Y ver una rata cruzar el sendero que conducía a la puerta principal de la casa. Los gatos odiaban a las ratas, desde que Buda y el horóscopo chino los habían marginado de los doce signos representados por animales por ser arrojados al río que debían cruzar, para figurar en el horóscopo, por un roedor, que sí tenía su lugar en el horóscopo pero los felinos no y odiaban a las ratas por esa misma razón. Pero yo no era Rata, era Serpiente. Y me sucedáneo debía ser Mono. Eso me tranquilizó un poco. Pero muy poco.

Me acerqué a la puerta y estuve a punto de dar tres golpes fuertes, que se convirtieron en tres pasos atrás y tantos otros, y me dejaron cerca de un árbol, un ficus enorme, cuyas raíces usé de atalaya para observar los movimientos de la casa. Evité golpear, porque tenía miedo que si yo mismo aparecía en la puerta, algo se desencadenará en mí que hiciera volver mi enfermedad o sufriera un stress post-traumático por el efecto de la emoción que verme me causara.

Escondido detrás del tronco del árbol, poblado de moscas, de repente, observé que la luz del dormitorio se apagaba y se encendía la del baño.

Una figura, de espaldas a mí, se inclinó ante el lavabo. Parecía estar lavándose los dientes, y pude sentir un gusto en la boca como si yo lo estuviera haciendo, un sabor a menta y una frescura que me hicieron cerrar los ojos.

Claro, yo lo estaba haciendo, porque cuando la figura se irguió para secarse la cara con una toalla me vi. La misma edad, la misma cara, la misma manera de fruncir el ceño, ante un pensamiento intruso.

Y entonces me vio, como los fantasmas se miran aunque no existan, y yo lo miré, como los monstruos se miran aunque tampoco existan, y volvió su mirada hacia el espejo como si no hubiera captado mi presencia.

Pero no me di cuenta que seguía observándome a través del espejo del baño.

Lo seguí mirando y no entendía quién era quién, me sentí mirar el espejo, como si lo tuviera enfrente en vez de la corteza lisa del árbol, a la que también veía, y en cuyo tronco me apoyaba para no desfallecer. Ya no sabía quién era yo. Traté de pensar en el alma, en el atman hindú que debe conectarse con el Brahmán, pero eso no ayudaba, tampoco el ego, ni la psicología, ni el eneagrama, ni las creencias esotéricas que una vez había sostenido por mera diversión y luego desechado, pero nada funcionó mientras me miraba en el baño, y a la vez desde ahí me miraba mirar.

Me acuclillé, luego me senté bajo la copa del árbol, apoyé mi espalda en el tronco; escribí esto. Me quedé profundamente dormido, soñando que soñaba. Y que vivía. Hasta que todo se llenó de blanco en el sueño. Desperté para ver a una chica parecida a la que una vez había querido y tenido que avanzaba por el sendero de la casa y esto es lo último que anoté porque mi escritura se volvió temblorosa y no sé qué hacer.

Quiero sentarme en el banco incómodo, duro y viejo, de una iglesia para sosegarme y pensar un rato.

por Adrián Gastón Fares

En la sección Índice.Cuentos de este sitio pueden encontrar más relatos.

Novela completa: El nombre del pueblo. Índice por partes.

Aquí les dejo el índice online de mi novela El nombre del pueblo. Espero que la disfruten.

Para todos los índices visiten la parte superior de la página (El Menú: esas tres rayitas arriba de este post despliegan el contenido del sitio) y/o también revisen la sección Acerca de mí.

PRIMERA PARTE. PUEBLO.

Primera Parte. El nombre del pueblo. El pueblo. 1

Primera Parte. El nombre del pueblo. El pueblo. 2

Primera Parte. El nombre del pueblo. El pueblo. 3

Primera Parte. El nombre del pueblo. El pueblo. 4

Primera Parte. El nombre del pueblo. El pueblo. 5

Primera Parte. El nombre del pueblo. El pueblo. 6

Primera Parte. El nombre del pueblo. El pueblo. 7

Primera Parte. El nombre del pueblo. El pueblo. 8

Primera Parte. El nombre del pueblo. El pueblo. 9

Primera Parte. El nombre del pueblo. El pueblo. 10

Primera Parte. El nombre del pueblo. El pueblo. 11

Primera Parte. El nombre del pueblo. El pueblo. 12

Primera Parte. El nombre del pueblo. El pueblo. 13

Primera Parte. El nombre del pueblo. El pueblo. 14

SEGUNDA PARTE. EL NOMBRE.

Segunda Parte. El nombre del pueblo. El nombre. 1

Segunda Parte. El nombre del pueblo. El nombre. 2

Segunda Parte. El nombre del pueblo. El nombre. 3

Segunda Parte. El nombre del pueblo. El nombre. 4

Segunda Parte. El nombre del pueblo. El nombre. 5

Segunda Parte. El nombre del pueblo. El nombre. 6

Segunda Parte. El nombre del pueblo. El nombre. 7

Segunda Parte. El nombre del pueblo. El nombre. 8

Segunda Parte. El nombre del pueblo. El nombre. 9

Segunda Parte. El nombre del pueblo. El nombre. 10

Segunda Parte. El nombre del pueblo. El nombre. 11

Segunda Parte. El nombre del pueblo. El nombre. 12

Segunda Parte. El nombre del pueblo. El nombre. 13

Segunda Parte. El nombre del pueblo. El nombre. 14

Segunda Parte. El nombre del pueblo. El nombre. 15

Segunda Parte. El nombre del pueblo. El nombre. 16

Segunda Parte. El nombre del pueblo. El nombre. 17

Segunda Parte. El nombre del pueblo. El nombre. 18

Segunda Parte. El nombre del pueblo. El nombre. 19

Segunda Parte. El nombre del pueblo. El nombre. 20

TERCERA PARTE. EL CANSANCIO DE LAS BALLENAS.

Tercera Parte. El nombre del pueblo. El cansancio de las ballenas. 1

Tercera Parte. El nombre del pueblo. El cansancio de las ballenas. 2

Tercera Parte. El nombre del pueblo. El cansancio de las ballenas. 3

Tercera Parte. El nombre del pueblo. El cansancio de las ballenas. 4

Tercera Parte. El nombre del pueblo. El cansancio de las ballenas. 5

Tercera Parte. El nombre del pueblo. El cansancio de las ballenas. 6

Tercera Parte. El nombre del pueblo. El cansancio de las ballenas. 7

Tercera Parte. El nombre del pueblo. El cansancio de las ballenas. 8

Fin. El nombre del pueblo. Autor: Adrián Gastón Fares.

Todos los derechos reservados. Copyright: El nombre del pueblo, Autor: Adrián Gastón Fares. Ilustración de Portada: Sebastián Cabrol.

La habitación de las estrellas.

En esta habitación
Donde el viento apenas asoma su cabeza de polvo grisáceo
Pensé dos historias
Y viví una tercera
Hay estrellas
De mentira
En el techo que brillan
En la oscuridad
Es una habitación de niña
Pero soy un niño
Que camina
Entre las estrellas
Al que nunca se le hubiera ocurrido algo tan bello
Cómo pegar la escurridiza luna arriba de la cama
Ahora busco el camino en el cielo raso
Evito las aspas del ventilador si está encendido
Dicen
Que de un laberinto se sale por arriba
Pero no sé qué dicen
Sobre escapar de un nudo de estrellas dónde los hilos no se ven y tal vez sean la materia oscura que apaga la bombita incandescente
Todo lo que podía salvar
Al niño cielo raso
De estrellas artificiales y cajitas musicales nunca usadas
Está escondido
Entre dos o tres palabras de distancia
Ocultas en las historias pensadas en esta habitación.
Pero que en la oscuridad, a diferencia de las pléyades adherentes y fosforescentes,
no pueden verse hasta que el niño cierre los ojos y sus neuronas bostezen e iluminen el amplio y verde sendero dónde a los costados, entre los pastizales, se esconden de la lumbre de otras estrellas de ignoto y desinteresado brillo.

Por Adrián Gastón Fares.

Dondequiera.

Escritor, Guionista

Dondequiera que sople

leve viento.

Donde líneas y círculos

seduzcan y enciendan los motores

de la ola roja

que llevamos dentro.

(con estas palabras iniciamos esta temporada de escritura, de trabajo, y de disfrute en lo imposible y en lo posible)

Lxs invito a arreglar cosas, a escribir, a sudar, a mirar más y sentir más, sin dejar de reflexionar en lo que fuimos y en lo que seremos. Después de todo, seremos igual o lo que tenga que ser, será igual.

Saludos

Adrián Gastón Fares