El poema sin motivo.

Caer linearmente hacia el centro Como un meteorito. Nada de orbitarte. Querida estrella. Rompamos los sistemas. Planetarios. Despidamos al universo. Sería una ola de despidos. En la playa del tiempo libre. Basta de resistencia Que vuelva el temblor (danos la fuerza para mirarnos con fijeza) Inventemos una mañana sin tarde Una noche sin amanecer Un …

El cine y la música.

Una relación (muy arbitraria) de los que me parecen más interesantes como autores de scores (las orquestaciones originales escritas para un film) Hemingway escribió (Death in the afternoon) que para él era moral todo lo que hacía que se sintiese bien e inmoral todo lo que hacía que se sintiese mal; advierto, entonces, que adapté …

La más buena. Cuento.

Son muchas las conversaciones que oigo. La mayoría no las escucho porque el ruido de la música está alto y significa un esfuerzo para mí concentrarme en una en particular. En general estoy cruzado de brazos y miro el culo lindo de María al darse vuelta para buscar los vasos y servir la cerveza tirada. …

Kong 25.

Querido Adrián Entiendo tu preocupación por tu tía, tu abuelo, que hayas eliminado lo escrito incluso por temor al pasado y sus formas, pero no hay manera de arreglar ciertas cosas ni con una máquina del tiempo, que dicho sea de paso hasta ahora no han dado señales de vida. Y tu mensaje me caló …

De otro mundo

Tu mundo es viejo Pero no demasiado Por qué crees Que nunca quisiste morir en brazos de nadie Te enseñaron que pasión Es fuego Pero el fuego se apaga bajo el agua Te dijeron que propósito Y realidad Son más necesarios De lo que no se apaga bajo el agua Nuestro mundo es demasiado nuevo …

Los tendederos. Cuento.

Quizás ya lo leyeron, quizá no. Como un editor, quería dejar alineados estos tres cuentos que, con Las hermanas, tienen cierto hilo trenzado entre si. Aquí va Los tendederos. Adrian G. Fares. Los tendederos. Las luces de la casa se apagaron. Los cortinados se corrieron. La señora se vistió de negro. Maca, la señorita, también. …

Lo que algunos no quieren contar. Cuento.

Luego de estrenar, digamos, Los cara cambiante, vuelvo a publicar Lo que algunos no quieren contar para los que todavía no lo descubrieron. En la ciudad, todas las noches me sentaba con mi hija y mi mujer a la mesa del comedor. Por eso el bosque. Quise aislarme de todo, como tantos otros. Elegí un …

Los cara cambiante.

Es poco sabido pero los escritores argentinos que escribieron los primeros relatos fantásticos en el siglo XIX se autocensuraron por el contexto de la época y dejaron las historias más frescas y jugosas en los hoteles donde se alojaban, en sus casas de campo, pensiones, etcétera. Tal es el caso de Juana Manuela Gorriti, quien …

La historia de mis oídos.

  A veces tomo la forma de una bola de cristal que refleja el pasado. Como si me agitaran la nieve empieza a caer.   Lo bueno es que puedo lanzar la bola de cristal tan lejos como se me antoje.   He creído ser oyente Uno más de la manada Pero no lo era. …

Delcy y Nancy.

¿Alguna vez leyeron sobre la princesa Caraboo? ¿Les suena el nombre Mary Baker? Ella era una inglesa que decía ser la princesa, raptada por piratas en el lejano oriente. No soy la princesa, ni Mary; me llaman Delcy, vivo en Los Ángeles, donde tiempo atrás me establecí con mi compañero. Nunca voy a entender por …

El dragón

Aprieto la boca como una chica; nos mirábamos de lejos cuando teníamos veinte años Pero esa tensión no es mía Sudo como mi tutor Pero ese no es mi olor Lloro como una que conocí Que terminó riendo Pero nunca pude reír Así Ni Ahí Me quejo casi como mi tía Aunque mi dialecto es …

Gualicho Storyboard

Este es el #storyboard de Gualicho / Walichu. Lo hice durante 6 meses. Toda la película en un software #3d #peliculas #cineargentino #incaa En la locación, tomamos las medidas y lo volcanos al #story. También agregue distancia focal según la cámara y composición del plano, angulaciones. #cine #audiovisuales #cultura #largometraje #bloodwindow #premio

Oscuridad

Ser un chico otra vez acostado en un coche cara al techo luces coloreadas las cuento no se esperan pasan tenues brillan y me voy con ellas vuelo me convierto en las luces soy claridad y fulgor en ojos entrecerrados un escáner que descubre un signo en las facciones de un niño dormido Adrian Gaston …

Polvo de estrellas, polvo de falanges. El joven pálido.

Hálito vital, qué maravilla. De una bikini se lanza en picada Y sube con el viento. Se clava en el oído el sagaz Cupido De espaldas al mar Charlando De una mirada se desprende Y tu estomago se convierte En una pecera vacía, Un acuario, Al que le remueven las piedras Y los adornos Esa …

El vendedor de tiempo

Hasta sacar turno fue difícil. Tuve que armarme de paciencia para aguantar hasta ese día y de tesón para sentarme en una silla frente a su mesa en el bar. Había que traspasar a un grupo de sindicalistas que estaban buscando al manosanta para que les augurara el resultado de las elecciones del año próximo. …

No

Soy las paredes pintadas por alguien que ya no existe agujereadas, revocadas y vueltas a pintar Soy los cables eléctricos Sólo funciono cuando me encienden Y las lámparas se prenden Sin razón Ni causa evidente Soy los regalos de navidad de los porteros del edificio y espero sin saber si alguna vez me van a …

Kong 14. Taiko.

Querido Von Kong. Aquí retumban los tambores. Hay marchas todos los días. En el resto del mundo la gente se inmola por venganza y matan a inocentes. Matan a otros que nada saben de la historia en nombre de la suya. ¿Qué será del futuro? Yo también te sentía distante y te pido disculpas por …

El hombre sin cara. Cuento.

Un hombre sin rasgos faciales nació en el barrio de Once de Buenos Aires. Los médicos que lo extrajeron del cuerpo de su madre le advirtieron a ella que no tenía rasgos faciales, pero aclararon que gracias a Dios tenía todos los sentidos intactos. El niño había llorado y todo, luego de un minuto, ya …

El cuento original

No fue fácil encontrarla. Días que se convertían en noches cotejando mapas, leyendo sitios de Internet, rebuscando para dar con las claves de un cuento infantil, de esos que sólo cuentan los padres cuando desean asustar a su prole, o quieren sorprenderla, sin sospechar las consecuencias que este tipo de cuentos puede tener sobre la …

La próxima. Cuento.

Las sombras de un atardecer opaco, ceniza, se cierran frente a él mientras encara otra vez la fortaleza donde termina el camino amarillento. Está el vendedor de mates, al que se acerca para preguntarle dónde está y porqué. Cuidador de cuidadores, domador de sueños, ingrávido y eterno morocho bordado de arrugas. El viejo le cuenta …

Los dominantes: Lady.

Cuando la ciudad se despertó con la niebla alta y el horizonte bajo, cuando la luna se tiñó de naranja por una semana, y otros rayos que no eran del sol alcanzaron la tierra, ellos surgieron. En ese verano yo tenía siete años y estaba jugando en la calle con mis amigos. La gente gritó …

Deslizate en el fuego. Cuento.

Parecía un decorado. El receptáculo blanco, con forma de molusco, que contenía a su antepasado, con trazos grises en los contornos, podía ser un dibujo en la pared. Pero no, era macizo y real. Dentro de ese hangar, en ese edificio magnánimo, descansaba un ser que había sido necesario para que él lo estuviera observando …

El joven pálido. Erizense de sueños.

El joven pálido se erizó de sueños y por las calles vagó sorbiendo cemento soleado. El que desayunó aires por ahora no le preocupaba mejor era bañarse en las islas personales que se separaban por el cemento en esa mañana corriente. Mujer era bañarse en las islas personales. Adónde vamos, ¿quién soy? ¿por qué? Eran …

Los edificios. Cuento.

Años encerrado en una habitación de paredes ocres. A mediodía, un rayo de sol entraba por un agujero hasta asentarse en una esquina. Desde el principio, habían llegado personas, toleró a algunas, quiso a otras, venían a entregarle un mensaje, a instruirlo para las pruebas: eran las pruebas, hablaban con él, se hacían tolerar o …

Kong. El comienzo.

Estimado Adrián: Vuelvo a escribirte desde el año 2084. A ver si esta vez te hacés cargo y me respondés. Tené en cuenta que mandarte un mensaje me sale un cuarto de mi sueldo más o menos, entre el tiempo que tardo en concentrarme y la energía. Pero bueno, mal no está que te cuente …