Afuera.

Mamá, ¿por qué el vecino pone música tan linda?

Porque hace años que se le cayeron las orejas, mi amor.

Ah… ¿Y por qué la vecina tiene esa casa con colores tan lindos?

No tiene ojos.

Yo cuando sea grande voy a hacer casas coloridas así, edificios tan altos como el del otro día. ¿Se puede, mamá?

Nada es imposible para las bajitas como vos y como yo.

¿Y voy a poder ser mi propia mamá? ¿Yo sola? Cómo la señora alta que sale con la bolsa grande al supermercado. Todos los días sale.

Claro, pero esa mujer nunca tuvo madre.

¿Y de dónde salió?

De una fábrica.

En ese lugar debía haber muchas ventanas abiertas, enormes.

Claro, le gusta el fresco. Por el pelaje es.

No sabía que tenía pelos.

Son translúcidos.

¿Qué?

No importa. Seguí comiendo.

por Adrián Gastón Fares

Algunas pruebas de que el amor existió en la tierra hace miles de años. Poema.

Seré pedestre como la oliva

Tosco como un pollo

Infernal como las polillas

Y diré que existe un amor

De simulacro

ese cosquilleo

Que uno siente en el alma

Emoticon sonrojado

Amor errado

Lejos de lo insolente

La necesidad no se lleva bien

Con el pensamiento

Soledad está de turno en

El hospital de los más sanos

Donde existe el amor clavoso

El Hara

Kiri

Donde las cosas grandes se asientan

para solazarnos

los días antiguos

de felicidad

insospechada

Y ese otro amor que es descubrimiento

También hay para fundir tus fundaciones

Algunos testimonios:

Soy dueño del cine

Y tengo enrollada la pantalla

En la terraza de mi templo

Soy el barco hundido

Debajo del cielo frío

De las furiosas olas

Soy lo que nunca contesté

Por no haberlo escuchado

El río enamorado del descampado

Como verán

Queridos alumnos muertos

La dicha es un tiempo ganado a la tristeza

De incontable valor

Para cuando amarronea tu mundo

No hay mejor producto

En la feria vacía de los Miércoles

Los pájaros se amontonan

Alrededor de algo que parece nada

Pero es todo

Un portal en el cielo donde sus cantos son traducidos al idioma nativo del viento

Decir que un pájaro vuela es no saber que repta por el aire

Y posa sus patas sobre los abismos de otra desconocida dimensión

Rodeamos la incertidumbre

Somos tu señal favorita

Ritmo

abismo

lanzados

Es que pensamos en el misterio

Porque el amor es un sobrante

De la cena del linyera

Ese viejo cualquiera

Que también tuvo padre y madre

De lo que la gente llama amor

Nada hay que pueda salvarse

Tal vez ese mitológico ser

transformación sin final

los señores amores,

las amorosas señoras,

Todos casi empiezan

Y luego nunca terminan

Hubo un tiempo que fui horrible

Y fui libre de verdad

Dice una vieja canción

Que cantaba un monstruo nunca

Inventado para un proyecto de

Mario

Nunca filmado

Bava

Deleuze decía

Déjenlo (a Straub)

A la mierda con el vacío

En el cine

Lo bello se halla en las

Del señor Mario

A la medianoche en el templo proyectábamos películas

De miedo

El Señor ya no las quiere pasar

Pero yo

Yo

Lo que se dice yo

Solo digo

Que no es casualidad que el horror prosiga al amor

Esa extasiada flecha no existía

La inventamos para vivir

Para que sea más lindo

Decir adiós.

por Adrian Gastón Fares, 4 de Marzo de 2019

The biggest little farm y Batman and Bill. Documentales recomendados.

Afiche The biggest little farm

Tengo dos documentales para recomendar.

El primero trata de una pareja que decide dejar un departamento, inspirados por la llamada a lo salvaje de su perro, y afrontar la enorme tarea de convertir un lugar desértico en agreste.

El ayudante de la pareja es Alan, un gurú medio alocado y entrañable, que aboga por la biodiversidad.

El documental no es todo flores y hippies cultivando al sol. Tiene los vericuetos de enfrentar esa tarea. Por lo tanto, hay algunos disparos para los coyotes, entre otras demandas de la sobrevivencia en un campo, que no son agradables para los que no nos gusta que maten animales.

Más allá de eso, la tarea de reforestar una zona inhóspita es monumental y el realizador (un camera de documentales de la naturaleza) sabe armar una estructura dónde conviven las alegrías con las tristezas.

Pueden alquilar, rentar o ver online la película en el sitio:

http://www.biggestlittlefarmmovie.com/

Por otro lado, la producción de Hulu, Batman and Bill, desvalija la pequeña oficina donde dos adolescentes crearon al Caballero Oscuro. El problema fue que uno de esos adolescentes, Bob Kane, hizo desaparecer de los créditos al otro, Bill Finger, y recién cuando este último ya había muerto en el anonimato, admitió que Batman había sido creado a dos manos. En cierto modo, es una película sobre la reparación de una identidad, sobre la justicia que un seguidor, Mark Nobleman, puede lograr para un creador. Por eso, es un documental emotivo dónde sentimos que el mundo puede ser menos injusto si una persona se lo propone. Y varias lo siguen. Con la participación de Kevin Smith, Todd McFarlane, entre otros.

En cierta forma, los dos son documentales sobre la voluntad, sobre decisiones que cambian vidas y lugares.

Batman y Bill no es para relativistas. La verdad y la justicia existen y solo cuesta encontrar la primera para equilibrar el herrumbrado gozne de la balanza de la segunda.

Cómo Desenterrando Sad Hill (el documental de Netflix sobre la restauración del cementerio donde se filmó la escena icónica de El bueno, el malo y el feo) son películas sobre una persona o un grupo de personas que logran mover del sillón a unos cuantos más, ampliar el grupo y, luego de algunas penurias, lograr su objetivo.

por Adrián Gastón Fares

Cosa nuestra.

Scouting Walichu Fotografía de Adrian G Fares

¿Cómo podía aparecer un cuerpo de golpe? De la nada misma. Y que los llamaran para avisarles que la persona muerta tenía en su teléfono la dirección de ellos por si algo le ocurriese.

Ahora estaban esperando para reconocer el cuerpo. No tenían la más mínima idea de dónde podría haber salido esa persona.

A los cuarenta y tantos años ninguno de los dos hermanos habían tenido hijos. Era una noticia impensable para ellos que apareciera un familiar nuevo. Y muerto, encima.

¡Ya no deberían existir ese tipo de sorpresas! No esperaban que se muriera nadie porque no tenían a nadie. Los que estaban antes se habían ido antes

Trataron de averiguar el nombre de la persona, pero los enfermeros negaban con la cabeza. Uno murmuró algo. La palabra era irrepetible. ¿Género? Movían la cabeza. ¿Edad? Inestimable, dijeron.

No quedaba otra que esperar en la antesala atestada de personas de ese hospital público hasta que les tocara el turno.

Ella trató de encontrar la respuesta en los ojos de los demás con hombros bajos que la rodeaban. Pero las miradas de la sala no reflejaban la pena esperada. Se tomó una fotografía con su celular y la miró para comprobar su propia expresión absorta.

Él seguía con la cabeza baja. Se suponía que era la postura correcta para esa circunstancia.

Esperaban ver atrocidades en el hospital, cuerpos retorcidos entrando y saliendo en camillas. Pero, por suerte, nada de ese macabro desfile.

La sensación de que había algo fuera de lugar crecía sin parangones en los dos hermanos. La puerta de la morgue se abrió. Salieron, cabizbajos, una mujer y un hombre de unos cuarenta años.

¿No se parecían a ellos?, pensaron.

Les tocaba. Debían estar preparados para enfrentar lo inevitable. La enfermera les hizo una seña con la mano para que se acercaran.

Estuvieron diez minutos mirando a lo que yacía en esa camilla.

Era un rostro que se parecía y a la vez no a los de las personas de la sala de espera. Y se parecía y a la vez no a ellos también y a otros rostros que habían visto en viejas fotografías familiares.

Llenaba la sábana blanca y luego la desinflaba. Los ojos parecían los de una mujer, luego los de un hombre, para terminar dividiéndose en varios, como los de una araña. La boca diminuta, luego ancha. Las orejas grandes y después chicas. Todo cambiaba y cambiaba.

Ante la camilla, trataron de llorar, de sentir algo que no fuera mero desconcierto y un poco de miedo. Pero nada los conmovía. Lo más fuerte había sido la emoción vaga de confirmar lo que ya sabían. No era cosa de ellos.

Empujaron la puerta principal del hospital y bajaron los anchos y gastados escalones. Enseguida notaron manchas oscuras, irregulares, a los costados.

Aceleraron el paso. No querían que los apostados cerca de las rejas de entrada buscaran respuestas en sus miradas.

En la esquina se voltearon.

Atrás, en la vereda, la fila de personas seguía recta. Una cuadra tras otra. A lo lejos, se veían carpas para afrontar la larga espera.

Empezaron a caminar. Las cabezas de los que esperaban en la fila giraron para seguirlos.

Llegar hasta el final sería un buen ejercicio para sus piernas. Y llevaría mucho más tiempo traspasar esta vez las rejas del hospital. Tal vez hasta llegaran a descifrar qué era lo que habían visto estirado en la camilla. Era cuestión de encontrar algún recoveco para guarecerse del viento fresco que se había levantado.

por Adrián Gastón Fares (segunda versión de un cuento que no forma parte de Los tendederos)

Rising Phoenix. Y otras películas recomendadas.

Les recomiendo el documental de Netflix, Rising Phoenix (Historia de los Juegos Paralímpicos, 2020) Sobre los juegos para personas con discapacidad paralelos a las olimpiadas.

https://www.netflix.com/ar/title/81122408

Para pensar, para discutir y para ver que hay ciertas cosas que más allá de todo son necesarias para que la vida persista y nuevas identidades puedan respirar como otras, como se les cante, sin la indiferencia y sin la opresión de las hasta ahora dominantes. #risingphoenix #personascondiscapacidad #cine

Afiche de Rising Phoenix (2020, Ian Bonhôte, Peter Ettedgui) Producida por
Tatyana McFadden
, entre otros.

La banda de sonido está demasiado presente. A mí no me molestó. Y creo que a esta altura se merece un párrafo aparte el trabajo que viene haciendo el compositor Daniel Pemberton (Spider Man: Into the Spider Verse, entre muchas otras)

Por otro lado, también son recomendables de la misma temática (personas con discapacidades) Campamento Extraordinario (Crip Camp) y la miniserie Love on the Spectrum (Amor en el espectro)

Ahora me acordé que tengo que encontrar Hush, una película (terror, ficción oscura) de Mike Flanagan, a ver qué tal… También iré por otras de Jeff Nichols. Y ya que estamos recomiendo de terror las siguientes: Relic (2020, Natalie Erika James) y Amulet (2020, Romola Garai)

Adrián Gastón Fares