Suerte al zombi. 43. Y la cabeza giró en el aire.

43. Y LA CABEZA GIRÓ EN EL AIRE.

 

Y la cabeza de Luis giró en el aire.

SUELO, SEPULCROS, CIELO, SEPULCROS, SUELO, SEPULCROS, CIELO.

En ese momento, mientras su cabeza daba vueltas, Luis vio al daimon subido a un mausoleo, sentado en el techo.

Le sonreía.

¿Por qué de esa manera?

La respuesta no le importó por mucho tiempo a Luis Marte ya que al dar otra vuelta (sepulcros, suelo, sepulcros, cielo) el daimon había desaparecido.

“No fue malo vivir…”, fue lo que se dijo en aquellos últimos momentos, mientras la cabeza caía en el interior de la bolsa de residuos que sostenía López.

“No fue malo vivir…, pero podría haber sido mucho mejor”.

No tuvo tiempo de echar culpas, ni a sí mismo, ni a los demás.

Abrió la boca, recibiendo la oscuridad.

El negro del interior de la bolsa lo absorbió.

Y Luis se durmió dentro de su calavera.

por Adrián Gastón Fares.

 

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