Las patriarcales

En esta tragedia no me encuadro

Vuela la imaginación cuando tenemos que salvarnos

De un fantasma que no pide venganza

Nadie es culpable hasta que muerte llegue

Y después todo se pierde

Estampitas de casamiento

Dije

Y las copas que nunca se encuentran

Llenas se piensan

Dice

Tal vez

Aquí,

Las identidades caen y se levantan,

Digo,

Y dejemos entrechocar a las máscaras del destino

Ya no hay dolor

Que no pueda ser vertido

Ni penas

Por las que no podamos pelear

En lo negro no hay luces inútiles

En sus graves palabras

Digo

Hay algo

Arrimante

Encelado

Arrastrante como río

Y oliente como el pantano

Reconozco

Que el árbol no nació para cajón

Y la tierra no es el piso donde restan

Mis antepasados

Nada nos contiene

Digo

Joven saltadora

Corre libre a tu descuido

Rescataré

Tu trama sugerida

Ven

Paseate disfrazada

Entre tantos trajes

A tu ciudad es que te invito

Y tal vez podamos torcer el camino pisado

Donde los rezagados se han convertido

En Psicopáticos

Bufones

Compulsivos

Ya no hay nada que perder

Dice

Los pelos a veces crecen para contener las mentiras que los poros exudan

Los que vertieron el veneno en tu oreja

Tienen manos acuosas y flexibles

Dice

Es un consuelo perdido

El de los viajeros

Del espacio y el tiempo

Digo

Pero es tiempo de recreo

Y ya no hay velos

En este juego de espejos

He encontrado un camino

Las historias brillan en el cielo

Y cuentan el oculto pasado

Arriba miramos

Abajo caemos

Eso no cambiará

Hasta que de tanto caer

Creemos un agujero

Y otro universo

Nos amamante

Y dibujemos flores en papeles lisos

Con esa esperanza

Que nunca convino

El cristal estalla

Las casas caen

Una vieja cuenta cuentos

Hace temblar el húmedo pelo de su nariz

Ninguna tempestad como esa

Sacudió la tierra aún

Ningún hálito tuvo ese encanto

Para arrollar

Escribo bajo las estrellas

En un jardín descuidado

Donde un hada desprendida de un árbol me cuenta

Como la han sepultado.

Por Adrián Gastón Fares, 31 de Julio 2019

INCAA (Instituto de Cine y Artes Audiovisuales Argentino) Novedades

Sigo explicando lo que me están haciendo vivir unos irresponsables por un premio que gané.

Traté de suprimir lo innecesario y corregí algunas cosas para resaltar otras.

Aquí hay una petición que hicieron para el caso en Change:

Petición Justicia Change

¿Cómo puedo entender que habiendo hecho una película independiente con mi dinero y el de Leo Rosales, que conocen todos (los mismos empleados del INCAA, la aprecian; estuvo en BAFICI, en medio Latinoamérica, Europa, Estados Unidos) traté de regularizar mi trabajo en cine, presenté a un concurso, gané y no me dejen filmar por no ponerse a trabajar administrativamente (y más que nada creo a estas alturas por ocultar el trabajo de una productora presentante que tiene relaciones COMERCIALES con una Gerenta)?
¿Cuánto tiempo puede llevar poner las cosas en orden? Van casi dos años.
Yo solo quiero filmar lo que tanto me costó crear. Quiero que me dejen demostrar lo que aprendí.
No hay ya aprecio al trabajo y menos que menos piedad por mi situación particular con la discapacidad auditiva que me hace repensar el día a día de manera diferente a como piensan otros (trabajé sin cobrar en mi propia película, debería poder pagar un smartphone que se conecte a los audífonos para escuchar llamadas; no tengo porque no lo puedo pagar) No puse la discapacidad auditiva en el CV, ciertamente. Pero la paciencia de uno se agota. Más que nada por que lo que queda a uno son opciones desagradables para hacer en vez de hacer lo que uno estudió, aprendió, ofició, lanzó, emprendió, sabe hacer, o la palabra que sea que describa el escribir, el desarrollar, el dibujar storyboards, el hacer guiones técnicos, propuestas estéticas, sinopsis, propuestas de públicos, castings, locaciones, propuestas estéticas, presupuestos reales, y todo lo que conlleva presentar a un premio que hacen los DESARROLLADORES.
Pero en el expediente de mi película, Gualicho (y la de Leo Rosales, también) está mi trabajo entero sin cobrar un peso (sumado por la productora presentante, Pamela Livia Delgado, para justificar gastos; la dejan hacer en INCAA de esta manera, destruir el trabajo de meses, años; es hacer pasar el trabajo de uno por el de otros)
Esa diferencia de lo que vivo es la que puedo ofrecer a un cine argentino detenido en el tiempo.
Lo que también puede ofrecer Leo Rosales, como productor ejecutivo, que se jugó con Mundo tributo también.
Pero Leo trabajó conmigo en Gualicho. Reviendo el proyecto, tirando ideas, viendo caminos, asistiendo a reuniones.
Después, nos encontramos con productores especuladores (no todos) que sólo aparecen cuando pueden quedarse con el dinero de una película. Estrenan, cobran, si le va bien o mal, la miran 600 personas: no es su asunto… Perdón, no es esta mi lucha, mi intención porque quiero que haya diversidad en el cine, como sabrán si me leen, pero es la que me ha llegado también. La que hace sufrir también a otros que ven su trabajo vulnerado.
También están los otros productores (y productoras) que quieren arañar un premio porque saben como sacar una tajada. No te hablan ni A de lo creativo, de lo que escribiste, ni de nada. ¿Qué les interesa? ¿Hace falta que lo diga?
¿El director de cine? ¿El productor creativo? ¿El esfuerzo? ¿El trabajo? No han existido nunca.
Son un viejo chiste. Una excusa para hacer desaparecer al verdadero cine. ¿El verdadero cine argentino, no? Sin responsabilidad. Sin la responsabilidad que uno tiene al jugarse todo por algo que creó: al dedicarle horas y dinero.
El problema es la libertad que dan para usar el poder a los poderosos de siempre. A los que son testaferros. A los que saben casi nada de cine y algo de Excel.
Crear es tomar decisiones. La justicia es interpretar la ley.
Acá no hay justicia, no hay pensamiento.
No hay aporte de una institución que te manda a trabajar por un premio que no está bien sustentado. ¿Para qué entonces? Es para ellos. OK. Para que sigan viajando y digan que hacen.
Trabajamos gratis para ellos y ellas.
Sin el premio de los tontos, que es: Aunque sea poder filmar tu película.
Ni si quiera en las bases está reglado que le paguen al director, ni al desarrollador de la idea. Nada. Directores; guionistas; productores creativos, con estas bases y con esta política institucional: no existen.
Solo existe el abuso de poder, la mala información,  la intransparencia, las negligencias que tienen consecuencias sobre los más desfavorecidos por la desigualdad.
Ahora van a implementar un sistema online para los expedientes en INCAA. En realidad, ya está en funcionamiento.
Queremos verlos a todos. Los expedientes.
El INCAA es un ente autárquico. Público. Parece ser monárquico. No autárquico.
No tengo nada más que decir.
Por Adrián G. Fares.
Postdata 1:
Antes las personas que me han visto sufrir y luchar sin hacer nada:
Ralph Haiek, presidente del INCAA (que no tiene Vicepresidente), me debe una disculpa. Me contestó de manera inaceptable para un pedido pacífico como el mío. Me palmeó en la espalda para sacarme de encima. Respeto su lugar, pero no se actúa de esa manera.
Lisandro Molinas, Sub Gerente de Jurídicos del INCAA (sus empleados dicen que es Gerente), lo mismo, tiene retenido el expediente y no entendemos por qué.
Lucas Lehtinen, Gerente de Administración (y Jurídicos?) dijo que ante mi situación (discapacidad auditiva, falta de trabajo, inclusión, injusticia con un… premio) iba a hacer algo. No hizo nada.
Viviana Dirolli, antes Gerenta de Fomento, ahora promovida a Gerencia de Internacionales, ex socia del estudio donde trabaja la productora presentante de mi pelicula (me hicieron enterar; Cepa Cine, Cepa Audiovisual). Bajo sus órdenes y en su Gerencia, no me dejaban ver por meses el expediente de mi propia película (está en el expediente)
Presenté un pronto despacho. Van meses del pronto despacho… Así las cosas. Argentina. Instituciones que no cumplen y despilfarran el trabajo ajeno.
Para que entiendan más la nefasta situación.
Aclaración. Cuento en detalle para que puedan ustedes también comprender.

Postdata 2:

¿Por qué no se pudo aún después de tantas penurias por un… premio?

Recapitulemos primero.
A nuestro universo entra una productora presentante desde el momento que me dijeron siempre en INCAA (se llama mala información eso) que no podíamos presentarnos al concurso por no tener puntaje por Mundo tributo (sí, una película que emiten canales del… mismo INCAA, otros nacionales, que fue vista en festivales de cine de muchos países, y que fue realizada de manera independiente, con nuestro dinero, por Leo Rosales y el que escribe; fuera del INCAA)
Por lo tanto INCAA nos obliga a buscar un tercer productor (o no podíamos presentar)
Ahí nomás aceptó la responsabilidad, Pamela Livia Delgado, con el aval de Cepa Audiovisual y Chinita Films.
Ganamos. ¿O Ganó? No sé. El INCAA decidió no poner a director, autor y guionista en la resolución del premio pero el llamado a concurso fue a…: Un director que no hubiera estrenado una largometraje de Ficción en el territorio argentino. Eso es Ópera Prima de Ficcion. Ok. A eso respondí mandando la película en la que llevo trabajando años: Gualicho.
Pamela Livia Delgado firma convenio en 2017 con Ralph Haiek, presidente del INCAA. En ese convenio también figuro yo como autor y mis porcentajes de ganancia.
En mayo de 2018, Pamela Livia Delgado, cobra el dinero de la preproducción de la película en su cuenta bancaria.
El INCAA le pagó por el premio a Gualicho: sin haber entregado la documentación necesaria nunca (fecha de inicio de rodaje, locaciones , etc.; pudimos descubrir)
Resultado: hacernos trabajar a mí y a Leo Rosales gratis, como si hacer una película no fuera un trabajo (una película cuyo proyecto, llevado adelante completamente por el que escribe y por el productor ejecutivo Leo Rosales, fue premiado por el aparato llamado OPERA PRIMA Blood Window INCAA, bajo la LEY de FOMENTO DEL CINE, que incluyó jurados internacionales y varias vidrieras que también significaron gastos para nosotros) Resultado 2 de este sistema brutal: pase libre para ejercer poder coercitivo, ejercer maltrato impiadoso hacia nosotros, especulación total con la película y nuestro trabajo.
Este desdén hacia el trabajo de desarrolladores, escritores, guionistas, autores, este menosprecio que vivimos hasta ahora por la “productora INCAA” y otros que siguen ese patrón es intolerable.
INCAA gualicho injusticia adrian gaston fares leo rosales
Adrián Gastón Fares, 29 de Julio de 2019
PD: ya les contaré si hay novedades positivas.

Seguimos así, ¿hasta cuándo?

Estamos esperando un dictamen a favor del pedido que hicimos ante el Instituto de Cine Argentino.

Todavía estoy aquí tratando de filmar Gualicho.

No puedo creerlo, después de cinco meses, cuando deberían contestar en uno, el expediente sigue durmiendo en la oficina de Jurídicos.

Antes pasó lo mismo con los otros pedidos, rechazados por Ralph Haiek sin leer la ley de Fomento al Cine Argentino.

Seis meses es el tiempo que me llevó filmar y estrenar Mundo tributo (No distribuir, que me llevó mucho más tiempo y trabajo)

Cómo puedo entender que habiendo hecho una película independiente con mi dinero y el de Leo Rosales, que conocen todos (los mismos empleados del INCAA, la aprecian; estuvo en BAFICI, en medio Latinoamérica, Europa, Estados Unidos) traté de regularizar mi trabajo en cine, presenté a un concurso, gané y no me dejen filmar por no ponerse a trabajar administrativamente. ¿Cuánto tiempo puede llevar poner las cosas en orden? ¿Es por las elecciones? Algunos dicen que están esperando que caigan algunos y suban otros. ¿Así tenemos que ser?

Política de largo plazo en Argentina. Participación democrática. Representatividad de los ciudadanos. No, la respuesta que te dan desde el poder es: Agradecé que te dejamos subir en el ascensor y estar acá hablando dos palabras con nosotros.

Ya no se qué hacer. Han destruido estos dos años de mi vida entre la negligente productora presentante, Pamela Livia Delgado, y el condescendiente INCAA. Deberé demandarlos por daños y perjuicios . Varios me dicen que es para escándalo público. Gente del medio. Abogados de discapacidad están dispuestos a levantar la voz también. Han comprendido.

Pero yo solo quiero filmar lo que tanto me costó crear. Quiero que me dejen demostrar lo que aprendí. Que me dejen. Que esta es tambien una oportunidad para crecer y que pueda filmar luego mis otros guiones (como el seleccionado en el Labguion Internacional, Las órdenes)

No tengo otro plan de vida y no tengo por qué tenerlo. Ya conocen mi historia. El plan B no es lo mío (eso que te piden algunas parejas, por eso no tengo ninguna ahora)

Mi gata no es de opinar tanto pero es tan insistente como yo en lo que quiere. Sigo su ejemplo.

No hay ya lógica del esfuerzo, de la constancia, ni aprecio al trabajo y menos que menos piedad por mi situación particular con la discapacidad auditiva que me hace repensar el día a día de manera diferente a como piensan otros (trabaje sin cobrar, debería tener un smartphone que se conecte a los audífonos para escuchar llamadas; no tengo porque no lo puedo pagar)

Y esa diferencia de lo que vivo es la que puedo ofrecer a un cine argentino detenido en el tiempo.

Lleno de productores especuladores (no todos, por suerte) que sólo aparecen cuando pueden quedarse con el dinero de una película. Estrenan, cobran, si le va bien o mal, la miran 600 personas no es su asunto…

De los que pasaron por Gualicho ninguno me ha apoyado luego. Tampoco los actores que me llamaban una y otra vez. Los técnicos que me apuraban para que termine una versión más barata tampoco. Lo hice y eso no cambio nada. Les dije que ese no era el problema aquí. El problema es la libertad que dan para usar el poder a los poderosos de siempre. A los que son testaferros. A los que saben casi nada de cine y mucho de Excel.

Los entiendo. Es Argentina y aquí todos estamos, por falta de reglas, recursos inteligentes y honestidad, arañando las paredes.

Siempre admiré a las actrices y actores, admiro a los buenos abogados, esos que representa Tom Hanks en Puente de espías (pero qué pocos hay) Soy una persona agradecida de los que comparten la dicha de crear, sea en el ámbito que sea.

Crear es tomar decisiones.

Como dice Eddie Vedder en una canción, por otro lado, no existe lo correcto y lo incorrecto pero si lo que hace bien y lo que hace mal.

Pero este país es así, una mala broma (otro ejemplo; me llega una carta de la Superintendencia de Salud preguntando recién ahora sí me dieron los audífonos, y en la misma carta , me copian el estatuto de una Obra Social, entero, información que no debería estar…)

Este ejemplo es como también actúa otra institución argentina. El instituto de cine. A estas alturas me preguntó si no sería mejor que no existiera. Cuando la selva es selva para todos tal vez haya claridad. Así hay escalafones injustificados

No hay justicia, ni hay pensamiento.

Solo poder, mala información, intransparencia, negligencias.

Ahora van a implementar un sistema online para los expedientes.

Queremos verlos a todo. El INCAA es un ente autárquico, público. Parece ser monárquico en vez de autárquico.

No tengo nada más que decir.

Antes las personas que me han visto sufrir y luchar sin hacer nada:

Ralph Haiek, presidente del INCAA (que no tiene Vicepresidente), me debe una disculpa.

Lisandro Molinas , Gerente de Jurídicos del INCAA, lo mismo, tiene retenido el expediente y no entendemos por qué.

Lucas Lehtinen, Gerente de Administración,, dijo que ante mi situación iba a hacer algo. No hizo nada.

Viviana Dirolli, antes Gerenta de Fomento, ahora promovida a Internacionales, ex socia del estudio donde trabaja la productora presentante de mi pelicula (me hicieron enterar). Bajo sus órdenes, no me dejaban ver el expediente de mi propia película.

Presenté un pronto despacho. Van meses del pronto despacho… Así las cosas. Argentina. Instituciones que no cumplen y despilfarran el trabajo ajeno.

Para que entiendan más la nefasta situación.

Aclaración. (Ya lo conté en otro posteo lo que sigue)

¿Por qué no se pudo aún después de tantas penurias por un… premio?

Recapitulemos primero.

A nuestro universo entra una productora presentante desde el momento que me dijeron siempre en INCAA (se llama mala información eso) que no podíamos presentarnos al concurso por no tener puntaje por Mundo tributo (sí, una película que emiten canales del… mismo INCAA, otros nacionales, que fue vista en festivales de cine de muchos países, y que fue realizada de manera independiente, con nuestro dinero, por Leo Rosales y el que escribe; fuera del INCAA)

Por lo tanto INCAA nos obliga a buscar un tercer productor (o no podíamos presentar)

Ahí nomás aceptó la responsabilidad, Pamela Livia Delgado, con el aval de Cepa Audiovisual y Chinita Films.

Ganamos. ¿O Ganó? No sé. El INCAA decidió no poner a director, autor y guionista en la resolución del premio pero el llamado a concurso fue a…: Un director que no hubiera estrenado una largometraje de Ficción en el territorio argentino. Eso es Ópera Prima de Ficcion. Ok. A eso respondí mandando la película en la que llevo trabajando años: Gualicho.

Pamela Livia Delgado firma convenio en 2017 con Ralph Haiek, presidente del INCAA. En ese convenio también figuro yo como autor y mis porcentajes de ganancia.

En mayo de 2018, Pamela Livia Delgado, cobra el dinero de la preproducción de la película en su cuenta bancaria.

El INCAA le pagó por el premio a Gualicho: sin haber entregado la documentación necesaria nunca (fecha de inicio de rodaje, locaciones , etc.; pudimos descubrir)

Resultado: hacernos trabajar a mí y a Leo Rosales gratis, como si hacer una película no fuera un trabajo (una película cuyo proyecto, llevado adelante completamente por el que escribe y por el productor ejecutivo Leo Rosales, fue premiado por el aparato llamado OPERA PRIMA Blood Window INCAA, bajo la LEY de FOMENTO DEL CINE, que incluyó jurados internacionales y varias vidrieras que también significaron gastos para nosotros) Resultado 2 de este sistema brutal: pase libre para ejercer poder coercitivo, ejercer maltrato impiadoso hacia nosotros, especulación total con la película y nuestro trabajo.

Este desdén hacia el trabajo de desarrolladores, escritores, guionistas, autores, este menosprecio que vivimos hasta ahora por la “productora INCAA” y otros que siguen ese patrón es intolerable.

Es lo que más me preocupa, duele y molesta de todo.

Adrián Gastón Fares, 24 de Julio de 2019

PD: ya les contaré si hay novedades.

Dicha

Tierra hostil y
aparente
Cielo abarcante
Nubes blandas cumbias
Exiliadas pausadas
Hermanas, sí
Mejor adentro
Que salir a buscar
isla oscura
Ladrillo rojo
Colectivo imparable
Hasta el lugar donde perdí
Semilla y nada
Lo aprendido
Intenciones buenas
Furia
Tuya

Furia mía

Inesperable fiera en mi único

Pobre y pequeño paraíso

Es mi culpa creer que tierra

Dice verdad

Fotografía de flores

Que no brillan en tu noche sin luna.

Chau, monitor

Seré el que todo apaga

Levanto puente

Cómo un antiguo

Y terrible

Rey.

Por Adrián Gastón Fares

Los tendederos, reseña de Javier Burdalo.

 

Cuenta Javier Burdalo, sobre mi libro de cuentos Los tendederos. Es la segunda parte de su lectura y reseña sobre Los tendederos.

Pueden bajar y leer mi libro de cuentos Los tendederos en libro electrónico de manera gratuita (PC, Kindle, teléfono -smartphone) desde aquí):

Los tendederos, Adrián Gastón Fares (descargar)

Una amable lectura y reseña como verán:

Según Javier:

Si aún no lo han hecho, intérnense en el universo paraficticio, fantástico y espeluznante de LOS TENDEDEROS, libro de cuentos del argentino Adrián Gastón, que nos ofrece gratuitamente pinchando aquí.

No se arrepentirán, es más, como sangre para vampiro, pedirán otros…

Una breve reseña de los relatos del 10 al 18:

MADRASTRA  (Page 43): repetido como un mantra “Si uno llega, el otro parte“, relata la angustiosa felicidad que trae el nacimiento, junto a la tristeza natural de la muerte, procesos rodeados en este caso por animalidad sanguínea y brutal, y un ambiente de educación y profesorado… Desestabilizador.  

EL ANIMAL SUMERGIDO  (Page 46): cuando se juntan divorcio, custodia compartida, orcas asesinas y sacrificio de animales, nada puede ser dulce, ni etéreo; en todo caso la nada, pero una nada con pesadumbre y dolor.

NO TE DEMORES  (Page 49): una madre intenta salvar a su hija de una horda de seres extraños, que quieren a la niña con intenciones entre místicas y perversas, no del todo claras, pero parece que las prisas añaden la tensión necesaria para que todo sea una huida desesperada. “Donde no puedan amar, no se demoren“. Nervioso frenesí.

LA MUJER QUE CONOCIMOS  (Page 52): brujería y sexualidad pegajosa en una historia donde el tabú y el engaño juegan su papel, y también el incesto, y los deseos ocultos de jornadas de trabajo físico y mental, con toques caribeños y animalidad femenina por doquier.

LA ZOMBIADA  (Page 55): en tono de comedia Gastón describe un mundo donde el zombi es normalizado, y en su crítica, a un mundo cada vez mas zombi, se auto parodia incluyéndose en el relato para “culparse” a uno mismo de lo “muerto-en-vida” que podemos llegar a estar. A la par, se adelanta en el tiempo al último film de Jim Jarmusch, The dead don’t die (2019).

LA NENA DE LOS VELORIOS  (Page 60): unas sencillas lentillas, en apariencia para solucionar problemas de visión y adaptación al medio en que vivimos, pueden convertirse en el terror cotidiano de la No Inclusión, desvirtuar el día a día y hacernos sufrir más de la cuenta, tanto por lo que, en este caso, vemos, como por lo que ya no veremos más.

MUERTOS QUE GRITAN  (Page 65): impregnado del universo de Tim Burton en Bitelchus (1988), la vida ordinaria de unos No Muertos se desarrolla como la de los vivos, con sus apreciaciones y rituales en la rutina diaria: “La verdad es rápida. Transitarla, no. Ni siquiera para un fantasma“, humor negro elevado a varias potencias.

LA MÁS BUENA   (Page 72): en este relato lo que provoca desconcierto es no saber, no saber aún, o saber que no se va a saber nunca, la identidad sexual de alguien. En tiempos de abuso de las llamadas “normalizaciones” el autor opta por el desconcierto, no exento de misterio y encanto.

DE HOTELES BARATOS (Page 76): aquí el autor, no se oculta de sus lectores, desnuda parte de su biografía para mostrar como el imaginario cinematográfico le salva del “silencio”, y del pánico mental que esa ausencia puede llegar a provocarle y provocarnos. Gracias Gastón por incluirte e informarnos de nuestros miedos desde dentro. Pero no todo es negativo, el personaje-autor llega en ese buceo a los símbolos, y reflexiona para nosotros: “Lo único que equilibra nuestras intenciones con la fuerza de la naturaleza son los símbolos. Eso es hermoso, pensaba Gastón” . Una de las muchas reflexiones profundas y de interés que tiene la escritura de Adrián Gastón.

Continuará… ¡Disfruten si pueden!

por Javier Burdalo.

 

Enlace al blog de Javier Burdalo sobre Los tendederos

Por otro lado, estuve haciendo una recopilación, un Índice de mis Poemas publicados en este blog.

Pueden seguir este enlace para leerlos en órden descronológico:

Poemas de Adrián Gastón Fares

Saludos,

Adrián Gastón Fares

adriangastonfares.com

corsofilms.com/press

 

Toma de conciencia y sensibilización.

Este texto lo escribí y publiqué ayer en mi Facebook para que comprendan la situación INCAA + premio Gualicho los del medio y quiénes me estaban preguntando. Quería dejar en claro el por qué veo como agravante en mi caso la negligencia de la institución en el trato al premio a mi proyecto como Director del largometraje ganador. Es lo que sigue.

Creo necesario explicar a través de esta vía (toma de conciencia y sensibilización; una tarea que creo que debo proseguir)
1) Nunca dije que el INCAA me discriminó por sordo. Nunca dije que el INCAA es antisordo. Tampoco puedo decir que es pro sordo, ciertamente.
2) Soy discapacitado (aclaro porque la gente se piensa que porque hablas no sos discapacitado; a ver; necesito ayuda para escuchar algunos mensajes en el teléfono, necesito ayuda para escuchar, a veces tecnológica, otra humana, lo que ya haga con esa ayuda, es otro asunto que tiene que ver con la adaptación o sobreadaptación) Para ser que hay una concepción que para ser discapacitado o diferente tenés que estar en una pecera. No es así. Mala concepción de un pensamiento y un encuadre identitario, que como tantos otros, se fue desarrollando a través del tiempo. Antes, en general, los discapacitados terminaban muy mal. Incluso a veces en la cultura son mal vistos. Más todavía con lo que es una discapacidad invisible (sordera, etc.) Hay que leer un poco de la vida de la gente solamente para darse cuenta. Yo tengo pérdida de moderada a severa de la audición y tinnitus catastrófico (se llama así; horrible nombre pero justo) Eso es una discapacidad invisible.
3) Hace dos años que el INCAA tiene a mi proyecto Gualicho atrapado. No puedo realizar la película sin el dinero de la institución que me hizo trabajar para ella porque no tengo dinero. Gané un premio de Opera Prima de Ficción como director, autor, guionista. Incluso soy, obviamente, productor porque todo eso lo hice sin ningún aporte de nadie; lo desarrollé yo. Hace cinco meses que no se atreven a sacar un dictamen a favor de mi pedido. Los otros dictámenes, cuyas acciones para llegar a ellos fueron sugeridas por el mismo INCAA, llevaron el mismo tiempo y fueron desfavorables. Lo que debería ser simple, que un dinero vaya a realizar una película, parece ser imposible. No me interesan otras opiniones porque yo creo en mi película tanto culturalmente como comercialmente. Y porque respondí yo a un concurso de llamado a Directores.
4) Al encajonar y no actuar administrativamente bien, tanto el INCAA, como el menosprecio a mi trabajo de la productora presentante (que encima se adjudica en el expediente ella mi trabajo; que presentó con copias; para justificar los gastos de la primera cuota; que no ha caído en mí ni en Leo Rosales, si no a su entorno o la gente que ella aceptó que debíamos poner en la película) Por lo tanto, en una acción que yo consideró responsable al INCAA por no responder acatándose al artículo 30 de la ley de Fomento de buen y pronto fin de un proyecto, la institución tiró por el piso mis esfuerzos académicos, mi trabajo y mi inclusión digna.
5) Esto produce un estrés extra a un discapacitado, que puede desembocar en un estrés postraumático y depresión (creo en la tristeza no en al depresión). Va contra la convención de los derechos de las personas con discapacidad que dice que nunca hay que discapacitar más (sumar otras discapacidades) a un discapacitado. Es punible.
6) Tanto la falta de inclusión adecuada como discapacitar más a una personas están contempladas en la Convención Internacional de las personas con discapacidad.
7) Expliqué a todos los gerentes del INCAA y a la productora presentante (incluso quitándome mis audífonos) que hacerme esto a mí era injusto. Que necesitaba buen fin a mi proyecto por lo delicado de mi situación.
8) No les importó. Ni a la productora presentante (que me llevó a su abogado poderoso Francisco Zavalía para ejercer poder coercitivo) Ni al INCAA que cuando escribí al Ministerio de Cultura contestó con una reunión que también fue coercitiva. Todo esto, más luchar por algo que salta a la vista por su injusticia y mal accionar por empleados de una entidad autárquica (el INCAA es público) me parecen nefastos.
9) Creo firmemente en el valor cultural, en la diversidad de contenidos y en el valor comercial también de mi película (y de los otros guiones que desarrollé) Para poder seguir adelante, necesito filmar Gualicho.
10) Les pido a los que no entienden la situación que lean más sobre discapacidad, identidad, inclusión, la convención de los derechos de las personas con discapacidad. Y también la ley de Fomento al Cine Argentina. Tuve que convertirme medio en mi abogado últimamente, algo que nunca hubiera pensado que ocurriría. Vengo luchando una inclusión digna y un apoyo cultural desde antes del premio, mandando cartas de pedidos de ayuda cuando trabajaba en una Obra Social, pidiendo trabajo en el CONADIS, en el COPIDIS, que no pudieron nunca resolver nada correctamente. Esta lucha no empieza con un premio sufrido hasta ahora, viene de antes. El premio sufrido no hizo más que confirmarme ciertos asuntos que vengo sintiendo, expresando en cartas y pensando hace tiempo, más desde que mi discapacidad tuvo que ser certificada para conseguir, tardíamente, audífonos (otra lucha de años para conseguirlo con las instituciones argentinas)
11) Tener que hacer esto público es otra prueba de la discapacitación que un estado con instituciones y personas que no escucha ni quieren leer puede generar. Por lo tanto, veo como agravante en mi caso lo que me está ocurriendo con INCAA, Gualicho y la productora presentante; que no haya resolución, que no esté trabajando en una película premiada que todavía tiene en marcha su preproducción.

por Adrián Gastón Fares, 18 de julio de 2019.
Productor, director, Autor de Mundo tributo, Las órdenes, Mr. Time, Gualicho. Escritor, cuentista, novelista.

PD: Adjunto la carta documento de contestación a la nuestra de la productora presentante de mi película, que está en el expediente INCAA de la misma. (MIS RELACIONES CON EL INCAA, DICE; nefasto)

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Oscurantismo, familia, entorno, identidad y discapacidad en el siglo XXI.

 

Tengo un jardín de infantes al lado. Cuando llego a mi casa y tengo los audífonos colocados en ambos oídos escucho a los niños en el recreo jugar a los gritos. Cuando me los quito, los niños desaparecen. Soy hipoacúsico, soy sordo, soy un ser humano, soy Adrián Gastón Fares. Pero al quitarme los audífonos es como si los niños no existieran. Como la lluvia que tampoco escucho hace años. O como el rugir del león del circo lejano que no escuchaba cuando había leones en los circos. Son detalles.

Ya que estamos, hay un koan del budismo zen que dice que si un árbol cae en el bosque y no hay nadie para oírlo no se puede saber si generó algún sonido o no. En realidad, la vibración que hace el árbol termina moviendo la campana de los oídos de alguien y por eso suena la caída. Es física elemental del siglo XX. Por lo tanto, si no hay nadie para escuchar, ni siquiera un animal, la caída del árbol no suena. No existe tal caída, o por lo menos no existe la vibración de las partículas elementales que al impactar con un receptor auditivo da como resultado que tal caída suene.

Lo mismo puedo pensar de los niños que juegan en el recreo. Si me quito los audífonos ya no suenan. Llevando más allá el koan zen: ¿están o no?

Pero no es eso, lo que pregunto ahora es si yo existo o no, dado que en mi edificio, a diferencia del bosque elemental del zen, hay otras personas que los están escuchando pero yo no.

¿Existo?

Es una pregunta interesante para encuadrar la la discapacidad en general. Es una pregunta interesante para la construcción de una identidad.

En mi caso, mi yo no oyente, mi identidad, no ha podido existir por mucho tiempo. Mi yo sordo ha sido reprimido tanto por mi familia como por mi entorno cercano (como consecuencia). Un certificado de discapacidad, un mero papel, un número, es como una cédula de identidad.

Ser ciudadanos de un país da derechos. El certificado de discapacidad certifica ciertos derechos de las personas con discapacidad, como la igualdad. ¿Pero qué quiere decir igualdad de oportunidades cuando uno es discapacitado? Creo que es una pregunta clave. Más allá que a cualquier optimismo irracional e infundado, la discapacidad se presta a la sobreadaptación (que pronto encontrará sus barreras) y a ciertos límites que justamente no permiten que exista la igualdad de oportunidades.

Un  ejemplo.

El típico mandato de la familia capitalista o no de estos últimos siglos.

Hijo, haz contactos.

En el caso de una persona con discapacidad hacer esos contactos, según la discapacidad, va a costar más o menos el doble o el triple que si el hijo, o la hija, no la tuviera. El que no ve, el que no escucha, tiene que primero saltar ciertas barreras. Luego se pondrá a pensar cómo hacer contactos.

La metáfora más simple para que alguien que no la tiene pueda entender la discapacidad que se da desde temprano (a mí me tocó buscar un tratamiento para algo evidente que recién llegué a encontrar a los treinta y pico de años) en la vida es la siguiente.

Hemos arrancado dos o tres cuadras atrás que los demás. La vida no es una carrera me dirán. Y tienen razón, en parte, no lo es. Pero ante cualquiera exigencia de carrera uno puede decir que ha arrancado dos o tres cuadras atrás. Listo. Quería decir esto que me parece importante.

La igualdad de oportunidades mal entendida (mal implementada) es un obstáculo práctico. Pero hay otro obstáculo que tiene que ver con la ética y con la razón. Es el siguiente: las creencias mágicas religiosas.

Pasaré a contar ciertas cosas que los que escriben no suelen contar. A veces hacemos cuentos, otras novelas de quinientas páginas, ya lo hice, pero ya no puedo darme ese lujo tan extenso de la metáfora, de la aliteración, quiero poder escribir sobre otros también, quiero poder hacer lo que ya hice sin que la necesidad de expresar ciertas cosas vividas sea siempre tan fuerte. Sigamos.

Hoy, paseando por el centro de Buenos Aires, mi madre me ha dicho que debo ser auxiliado por un cura (un sacerdote católico) Y agregó una segunda creencia que no viene del catolicismo sino del paganismo: que alguien, seguramente querido por mí para ella, me ha hecho algún mal. Lo segundo justifica a lo primero, que vea a un cura. Une a dos mundos dispares.

En la familia tenemos un problema: soy yo. Y la no aceptación de que tener un hijo así, sin tratamiento hasta los treinta y pico de años, iba a traer algunas consecuencias. Tenemos otro, que es que esta persona que soy yo ha hecho de todo, pero el país, ni la justicia, ni la sociedad, acompaña, como sabrán si me han leído o si me siguen en las redes sociales.

Entonces, ante esta inconveniente, tener un hijo de cuarenta y un años a quien una productora, una mujer en este caso que produce cine, lo ha estafado y usufructado (legalmente es así, por más piedad que me salga) protegida por un Instituto de Cine Argentino, llamado INCAA, que encajona un proyecto un año, para mi madre es signo de que algo está mal en mí, no en la sociedad. Por lo tanto, un sacerdote.

También creo que instintivamente, debe creer que mi problema auditivo se soluciona con eso. Lo creo firmemente. Mi familia está en un etapa eterna de negación del duelo (por otros duelos negados) de tener un hijo sordo, discapacitado. Se los digo, pero no pueden entender. Las fotos mías con sonrisa de niño ya amarillean. Yo era alguien para ellos que no soy, era alguien que nunca fui, yo lo sé, pero mi padre, mi madre y mi hermana, no lo pueden aceptar. No hay manera. Y no hay autoridades con suficiente conocimiento, peso, determinación, sentido de ética y justicia, que se lo puedan explicar. No en mi país. No sé si en el mundo. No existen esos profesionales. Por lo menos, es lo que me consta.

Por ejemplo, mi hermana equipara la discapacidad auditiva con otras condiciones que no son discapacidad auditiva. Que no son discapacidades si no elecciones de uno. También cree en la energía positiva. Pero la energía positiva no me consiguió los audífonos; fui yo el que puso el amparo, yo solo fui a tramitar el certificado de discapacidad. En todo caso, mi hermana se debe referir a mi voluntad.

Mi madre cree en los curas, en los manosantas, en la iglesia católica y en sus enemigos a la vez, y piensa que alguien me envidia (a mí; ¿por qué?; esa imagen cristalizada de alguien que con su voluntad o sobreadaptación ha hecho ciertas cosas, el no poder apreciar el haberme adaptado sin audífonos, el no poder apreciar lo que ya tiene; un hijo que ha salido más o menos adelante sin lo necesario a tiempo a nivel médico) Mi madre cree que alguien me hizo algún mal. Me abstengo de hacer comentarios del peligro de pensar así. Porque tal vez ella cree que gente que he querido me hizo algún mal mágico.

Mi padre. A los diez años me llevó a un iglesia porque me encapriché con un pez en una feria y le pidió a la Virgen a viva voz que mi quitara el demonio. Hace un mes me dijo, ante mi obstinación explícita de encontrar justicia por lo que me está ocurriendo, de exponer mis esfuerzos y mis batallas, que debía estar poseído. En el pasado, él ha impedido mi tratamiento (cuando tenía veinte años fue conmigo a un otorrinolaringologo, y mientras yo le decía que no escuchaba y tenía tinnitus, mi padre insistía en que yo no tenía nada) pero a la vez se ha empecinado con la creencia en el demonio. Para mi padre, no soy discapacitado, no tengo pérdida auditiva con sus consecuencias; para mi padre, esto que viene a alterar el orden familiar, la estampita de casamiento, es que estoy poseído.  Un hombre que lee algo de historia. Que ha sabido influenciar bien a niños con sus cuentos básicos. Pero hay un momento donde los cuentos tienen que terminar. Ya se ha contado esto. Pero en este caso es importante que terminen los cuentos.

Y después tengo que señalar a mis relaciones afectivas. Para algunas un derrame de agua en mi departamento era un signo de que un ser de la naturaleza anidaba en mi baño. En vez de audífonos y rehabilitación auditiva, me enviaban a ser tratados por los que creen que enterrando un cuerno en la tierra las cosechas proliferan. Parece ser que estas cosas las enseñan en entornos universitarios.

Todos estos tratamientos, son nefastos, y deberían ser punible su aplicación, y su sugerencia repetitiva, a una persona con discapacidad.

Sigo. No saben lo difícil que es explicar cómo me esfuerzo, y me he esforzado cuando no tenía audífonos hasta la exhaustación, para escuchar, para estar al mismo nivel a amigos, a amigas, a conocidos, a conocidas. Imaginen empezar a explicar algo que uno viene tratando de explicarle a su misma familia hace años sin resultado. A veces, simplemente lo paso por alto, otras me pongo muy firme.

La verdad es que el error está en el momento al que a uno le dan el ticket a la montaña rusa sin cinturón de seguridad de la discapacidad. En casos tardíos como el mío suele ser una lucha de identidad. Pero no, el estado despacha tickets al mundo maravilloso de la sinrazón.

En ese momento, si vivieramos en un mundo correcto, un especialista, alguien con autoridad (incluso un abogado debería estar presente) debería explicarle a la familia y al círculo afectivo, qué significa el certificado, qué significan los audífonos, qué significa vivir así en este mundo y qué significó vivir así antes.

¡Lo que habrá sufrido la humanidad discapacitada antes! Aunque cuando veo la proliferación actual de las creencias irracionales, incluso en la gente con estudios, veo todo NEGRO, no sé si vivimos en una época donde hay tanta diferencia con el pasado de la humanidad; como todo, parece que sí en los papeles; pero en la realidad es otro asunto. La realidad parece siempre ser la misma. Los números, las fechas han cambiado, la humanidad creo que no tanto.

Para terminar, para este oscurantismo que veo crecer día a día en mi entorno, en la gente con la que hablo también, con la que me escribo (ejemplos: illuminatis desafinados, masonería paranoica, física cuántica espiritual, homeopatía fritada, secretos para ser feliz sin serlo, minimalismo japonés esotérico, karmas inconfesables, psicología absurda, y todas las seudociencias -y las que se hacen pasar por ciencias sin causa y consecuencia visible) me trae a la memoria la última Spider-Man.

La película, demasiado apoyada en el CGI (en la animación digital) no hace que Spiderman se luzca tanto como superhéroe, pero el guión es hábil en entramado y diálogo. En uno de estos últimos dicen que, hoy en día, la gente necesita tanto creer en algo que terminan creyendo en cualquier cosa. Repitamos.

Necesitan tanto creer en algo que terminan creyendo en cualquier cosa.

No hay frase de filósofo asiático u occidental sugerido por Google que supere en simpleza y en análisis de la realidad la de los guionistas de esta película.

Vivimos en un siglo XXI que, como persona con pérdida de audición, como sordo, como hipoacúsico, como fauna humana diversa, me preocupa y me duele mucho.

¿Debo escribir esto o callar? Me enorgullezco más que nada de haber sido una persona que sabe armar grupos, que supo hacer encontrar a las personas con otras personas, que se ha jugado por los demás, que los ha ayudado, incluso.

Pero, luego de tantos diálogos infructuosos. De tantas idas y vueltas que me dejan en el mismo lugar oscuro -oscurantista- y solitario (el mismo que vaticinan que me tocará si lo cuento). Me respondo: hay que contarlo.

Me encomiendo a mi objetivo. El de un escritor, un cineasta, un artista, un ser humano: sólo cambiarán las cosas si se hacen visibles. Con ese objetivo termino este, tal vez ingenuo (espero que no), texto.

por Adrián Gastón Fares, 16 de julio de 2019.

Pueden leer Mi historia aquí:

Mi historia

 

No es eso.

No es tu ábaco

No es tu psiquiatra

No es tu reikista

Ciertamente

No es tu nacionalista

No es tu metafísista

Más que nada

No es tu ontologisista

No es tu psicóloga,

Lo siento mucho,

Tampoco

Ni tu universidad

No es la media luna

No es la traición que le hacen a los chicos

De tergiversar la nada de la media luna por el todo de lo que la tapa

¡No!

No hay que negar el poder de la negación

Cómo escribió Charly,

En su pared

La ciencia soy Yo.

Esta cosa viviente

Con resultados

Y sin resultados.

Tu monstruo.

Tu abandono más evidente.

Y el que debería hacerte culpable

Más allá de todo.

La ciencia somos,

Nosotros.

Los demás,

sigan participando,

opinando

pero nunca pensaron dos segundos.

Creyeron en cosas pasadas.

Un grave error.

No es tu comodidad.

por Adrián Gastón Fares

Los tendederos, de Adrián Gastón por Javier Burdalo.

Aquí los comentarios más que interesantes de otro escritor y guionista, Javier Búrdalo, sobre mi libro de cuentos Los tendederos.

Leánlo en su blog:

https://vencidosvencejos.wordpress.com/2019/07/09/los-tendederos-de-adrian-gaston/

Javier Burdalo:

Muy recomendable lectura,  gratuita y de la mano de su autor, LOS TENDEDEROS, libro de cuentos de Adrián Gastón inspirados por el terror, la ciencia ficción y lo extraño. Que exploran los dos lados de la moneda de los vínculos familiares y amorosos desde la literatura fantástica: escalofriantes, diabólicos, surrealistas, pánicos, siniestros, espeluznantes… Aquí pueden descargar LOS TENDEDEROS.

Una breve reseña de los primeros 9 relatos :

LAS HERMANAS (Page 8):  erotizante, las tres gracias de las hermanas nacen del sentimiento unitario de una Muerte que ronda a una señora anciana, y el protagonista mezcla sexo, sudor e imaginación para hacerlas presente. Más que perturbador parece vampirizante, pero su erotismo es muy sensual. Decir que los poemas de Adrián Gastón siempre tienen un trasfondo perturbador, quizás por eso me gustan, porque es una poética de aristas.

LOS TENDEDEROS (Page 11): como la camiseta del jardinero de Las Hermanas, el relato anterior, el viento vuelve a hacer de las suyas dando animosidad a la escena, es inquietante si te paras a pensar el miedo que pueden causar unas simples prendas tendidas al aire. Muy visual.

REUNIÓN (Page 16): el amor como el monstruo con el que hay que luchar para la propia supervivencia. El amor de dos suicidas que “quieren más al otro” que a sí mismos, ¿o es el amor de 2 que son 1?

LA EDAD DE ROBERTO  (Page 19): me ha recordado a la película El curioso caso de Benjamín Button (2008), pero en vez de rejuvenecer y morir, solamente mantenerse. La parte mas terrorífica, la del encierro, está en elipsis, pero es donde reside lo más cruel, violento y horrible del relato.

UN CONTRATO CONMIGO MISMO  (Page 24): en este el tiempo también es la materia de la que están hechos los temores; el paso del tiempo y el volver a ser un ”yo renovado, entusiasta…”, alguien más acorde con lo que queremos siempre de nosotros mismos, pero que es tan difícil de conseguir o al menos no sin un esfuerzo ímprobo. Ciencia ficción o/y ciencia reflexión.

LO QUE ALGUNOS NO QUIEREN CONTAR  (Page 28): otro personaje solitario que, huyendo de sus propios infiernos, se aleja del mundo, y sus fantasmas le persiguen una vez más, esta vez en forma de casa que gira (como su cabeza) y de viejo suicida (que le recuerda que vivir es difícil si conlleva tanta inquietud).

BUENOS DÍAS, SR. PRESIDENTE  (Page 32): podría ser el argumento central de cualquier serie de televisión de la actualidad. En un mundo juego, que recuerda al universo de Tron (1983/2010), la realidad y la ficción se mezclan no casualmente sino para un fin importante: ser el nuevo presidente. Sólo la suerte del jugador, y en este caso la ficción, pueden hacer posible que un “cualquiera” alcance la Presidencia. Ciencia ficción thriller.

EL PERCHERO AUSENTE  (Page 37): como una minúscula falla en nuestra rutina puede desencadenar el terror absoluto dentro de los pensamientos-recuerdos, o el sentirse descolocado dentro de un espacio en principio amigo. Y de cómo la brevedad no es ápice para transmitir la inquietud.

LOS ARTISTAS  (Page 39): el universo inquietante del Arte y la Muerte, en una sociedad plagada de odio o confusión mental o locura (la distopía se inicia sin información para el lector). Con aires a The House that Jack Built, el último film de LVTrier y los desquiciantes personajes de Fantasmas, una novela de Chuck Palahniuk.

por Javier Burdalo.

https://vencidosvencejos.wordpress.com

Web: https://burdalo-guiones.eu

Nota: Recuerden que pueden descargar y leer Los tendederos aquí:

https://mega.nz/#!x9wHFQIS

Vencidos Vencejos

Muy recomendable lectura,  gratuita y de la mano de su autor, LOS TENDEDEROS, libro de cuentos de Adrián Gastón inspirados por el terror, la ciencia ficción y lo extraño. Que exploran los dos lados de la moneda de los vínculos familiares y amorosos desde la literatura fantástica: escalofriantes, diabólicos, surrealistas, pánicos, siniestros, espeluznantes… Aquí pueden descargar LOS TENDEDEROS.

Una breve reseña de los primeros 9 relatos :

LAS HERMANAS (Page 8):  erotizante, las tres gracias de las hermanas nacen del sentimiento unitario de una Muerte que ronda a una señora anciana, y el protagonista mezcla sexo, sudor e imaginación para hacerlas presente. Más que perturbador parece vampirizante, pero su erotismo es muy sensual. Decir que los poemas de Adrián Gastón siempre tienen un trasfondo perturbador, quizás por eso me gustan, porque es una poética de aristas.

LOS TENDEDEROS (Page 11): como la camiseta del jardinero…

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El colmillo de la noche

En una cripta a ras del piso
Restaba mi pasado
Los que conocí y los que no
También
(Más que nada los que no)
Todo era gris
El cemento reluciente y frío
Me asomé a la cripta
Y a través del vidrio y de los herrajes
Ví la melena roja del león
Aunque en la cementeriosa penumbra
El felino y sus fauces apenas reflejaban su temible custodia de la cripta.

Huido,
luego conocí una máquina de decir la verdad
Era como la de un parque de diversiones
Esas máquinas que el abismo dispone
Algunos sacaban un papelito con una pregunta
Pero no sabían la respuesta
Era fácil
Y además estaba escrita del otro lado
Soñar;

Vicio interminable y no empezado,
dicha de los reclusos
El oro de los tontos
La vedette de los viejos
La pradera azul de tus ojos
Lo perdido por no luchado no es peor que lo perdido por demasiado
Pedido como la burocracia del caparazón de la tortuga
Que no se formó de una,
Que como un querer creció con el tiempo
Como crece
La oscura trama de la noche bajo mis párpados
En el templo de los sueños
En el baile nocturno de las neuronas muertas
Que también sueñan

En revivir
En pasarse de las rayas ausentes
De mi entrecejo aplanado
Esa llanura o cielo que les regalo por las noches;
Porque en los sueños nunca hizo falta esforzarse
Para entender nada
Y las arrugas olvidan la piel
Y todo es permeable, transparente;
Contado sin ser.

Noble cielo chispeante. Ojalá se hubieran conocido antes.

Por Adrián Gastón Fares, 8 de julio de 2019

La maldición del Gualicho

Gualicho Nuevo Afiche de Producción
Gualicho Nuevo Afiche de Producción

Algo sobre mi largometraje.

Una película fantástica única. Una nueva experiencia. Un aporte al imaginario Argentino y Latinoamericano que cualquier ciudadano del mundo pueda apreciar.

La maldición del Gualicho (Gualicho) nunca deja atrás al entretenimiento y fue pensada como si cada escena fuera un fin en sí misma.

por Adrián Gastón Fares.

 

Mi historia (actualizada)

Mis audífonos nuevos

Mi historia

Nací en una clínica del barrio porteño de Once. Al otro día, mis progenitores me llevaron a Lanús, Villa Caraza, donde viví hasta los veinticuatro años.

Nací mal. Debí nacer el 20 de octubre de 1977, pero por un retraso sin solucionar en el embarazo, salí al mundo con parto asistido por forceps el 28 de octubre (del mismo año, por suerte)

En la ficha de mi nacimiento dice: Depresión Neonatal.

Esto quiere decir que nací con un problema congénito. La hipoacusia (sordera) congénita significa que fueron por causas no hereditarias si no por problemas en el momento de nacer. Eso es lo que tengo ahora y lo que siempre tuve: Hipoacusia (sordera) congénita bilateral. Así, por lo menos la llaman los médicos. Pero el camino a obtener un cuidado y un certificado de discapacidad fue largo: recién a los 36 años pude poner en orden ese aspecto médico. Costó bastante.

En el nacimiento tuve asfixia, condición que se llama hipoxia isquémica perinatal. La neonatóloga le dijo a mi madre que podía ser que su hijo, o sea yo, escribiera por debajo del renglón en el colegio. Eso no pasó, pero sí tuve una de las consecuencias de ese tipo de nacimiento que es: alteraciones auditivas (sordera, se mueren las células ciliadas del oído por lo que se sabe hasta ahora, o por lo que sé y me dijeron)

Nunca escribí por debajo del renglón y, cómo verán, la escritura siempre fue uno de mis fuertes.

Siempre escuché mal y me apoyé en gestos, el pizarrón, otros de al lado, lo que fuera, para estar a la par de los demás.

Nací mal, sin llorar. No sé cuántos segundos fueron.

De chico, recuerdo imágenes de los dibujos de la televisión, pero cuando me junto con amigos de mi edad, ellos pueden recordar nombres de los personajes y otros detalles auditivos que yo no recuerdo ni nunca supe. De hecho, mi programa favorito era La Pantera Rosa. Desde chico que me fascinan las imágenes.

Ya en el colegio secundario, bromeaban de que yo era como Forrest Gump (Run Fares, Run; me decían, no los juzgo, me causa gracia) y compañeros de otros cursos me preguntaban por qué me acercaba tanto para hablar y giraba mi cabeza en un ángulo de 45 grados. Solía evitar el recreo, la reverberación de ese techo de chapa hacía que escuchara peor a los demás.

Igual, nunca entendí bien lo que decían los demás. Un cincuenta por ciento llegaba a mis oídos. Y ese cincuenta por ciento o menos, es lo que me permitió ser hipoacúsico poslocutivo. Nunca escuché bien mi voz. Siempre fue como estar en una caja (como pueden ver en los videos de El hombre lámpara que hice en YouTube; soy yo con una lámpara en la cabeza; así era yo)

Y las condiciones de adaptación se complican mientras crecés. Esto es CLAVE (tenganlo en cuentan los que estudian estas cosas; creo que ya lo saben por lo que aprendí)

Así y todo nunca me llevé una materia, fui abanderado, esas cosas que no sirven para nada ni tampoco deberían porqué servir. Estudié inglés. Sé leer muy bien y escribir bastante bien en inglés. Pronunciar se me complica un poco (menos ahora gracias a los audífonos), como saben mis amigos. Ahora, a los 41 años, con audífonos adecuados por primera vez, me las arregló bastante bien. Pero llevó más años y pesares de los que debería haber llevado. Es como nacer de nuevo, o algo así.

Los médicos de Lanús, Caraza, les decían a mis progenitores que a su hijo “le faltaba calle”, por ejemplo. Aunque de chico tenía mi grupo y jugaba en la calle. No sé a qué tipo de calle se referían. Tenía ocho años o menos. La responsabilidad es de los supuestos “profesionales” no de mi familia. Esas cosas son nefastas.

Nunca me hicieron un potencial evocado antes de los 19 años. Ni seguimiento por cómo nací. Si me agarraba un berrinche o algo, mis progenitores pensaban que estaba poseído o que era caprichoso. Aunque siempre me porté muy bien en todos lados y nunca tuve problemas de conducta.

A los dieciocho años (19 según dice en las audiometrías), comencé a hacerme logoaudiometrías y estudios audiológicos porque algo andaba mal. Potencial evocado también. Para los suspicaces (que siempre hay) el potencial evocado no depende de responder a nada; te ponen unos electrodos en la cabeza y el cerebro responde a los estímulos auditivos mientras no hacés nada. La cara de la médica y los resultados dieron por sentado lo que ya estaba claro. En una logoaudiometría, en vez de coser, dije coger (de agarrar para mí; no lo decía como lo decimos los argentinos) La fonoaudióloga salió a entregarme el estudio riéndose. He contado alguna vez riéndome esto.

Me egresé, terminé en cuatro años la carrera de Diseño de Imagen y Sonido, en la Universidad de Buenos Aires, así que en los 21 años ya estaba egresado; quería filmar. Para eso entré ahí. Quería hacer películas. En la facultad seguía viendo que todos entendían a Los Simpson y yo no, que no entendí la mayor parte de las conversaciones grupales. Terminé la facultad extenuado, muy flaco; lo recuerdo.

En ese tiempo trabajé de meritorio en una productora y luego en otra, un trabajo extenuante en el que a veces no dormía (no había horarios, ni paga correcta, nos explotaban) Ahí, a los 25 empecé a escuchar más el tinnitus (zumbidos), así que definitivamente fui a pedir alguna solución a mi problema. Me dieron un audífono por primera vez en mi vida, que no servía para perdida (era un médico de tinnitus, no de sordera, así y todo dejó asentado la hipoxia perinatal) Luego, un compañero de universidad me hizo notar cómo me cambiaba la cara cuando usaba el audífono.

Trabajé en una película como compositor de efectos visuales y luego dejé todo para filmar lo mío, me puse a crear, producir y dirigir Mundo tributo, un documental que siguen emitiendo en televisión (y cuya repercusión va más allá de mí, como debe ser con todo lo que vale).

Como dije, lo dirigí, hice el diseño de producción con Leo Rosales y también me encargué de la cámara en gran parte del largometraje documental.

De ahí en más, mi vida fue una lucha constante para seguir filmando y hacer que los demás, no yo, entendieran lo que me pasaba con la audición.

A los treinta años estaba distribuyendo sólo mi película Mundo tributo, terminé un noviazgo de ocho años, una buena relación. Dejé entrar a otras personas en mi vida.

Una de esas personas una vez vio por su cuenta Mundo tributo. Vio que yo no podía seguir filmando por falta de medios. Se puso a llorar. Me afectó eso. Me dijo que me iba a ayudar. Me puse a trabajar en la ficción que tenía lista desde antes de Mundo tributo, una por la que luego gané un premio (Gualicho), y en el interín, me dieron el certificado de discapacidad (CUD), por hipoacusia bilateral de moderada a severa, dos audífonos, y me empecé a adaptar a eso, mientras era feliz porque estaba con alguien que quería y apreciaba y estaba trabajando en lo único que me hace feliz. Pero esa persona me terminó diciendo que filmara casamientos, algo que para mí (sin tener en cuenta otros detalles de mi condición, digamos) es como decirme que escale el Everest para encontrar el Santo Grial en la cima.

En ese tiempo, fui a pasar la junta para el certificado de discapacidad auditiva a las cinco de la mañana, solo, recuerdo que leyendo un libro de William Burroughs (Ciudades de la noche roja). Volví y tuve ganas de llorar. Luego seguí con esa relación amorosa y aprendiendo sobre cine, filmando como podía, y superé de alguna manera ese momento clave en mi vida.

Agradezco igual que esa persona me haya acompañado en ese momento, tal vez la vida hubiera sido más horrible si no. Tal vez, hubiera sufrido menos también. Esa persona dijo antes de partir que no podía ser que yo no escuchar el timbre (lo que me hizo replantear mi identidad y también la de esa persona) Esas cosas comunes a los sordos (el timbre, la negación)

Ese tránsito a mi vida con audífonos no fue supervisado por nadie. Y cuando es así estás listo. Me dieron la discapacidad, los audífonos y a la calle. El entorno no caía. Y mis esfuerzos porque entendieran si caía: en una bolsa oscura sin fondo. Por eso será que en esa época hice un cortometraje llamado Cine (Cine sordo) Creo que no tengo nada que agregar al respecto. Lo que pasó después entra al terreno de la incomprensión familiar y de cómo una bola de nieve armada entre pareja y familias te puede llevar puesto y arrastrar un largo camino.

Por primera vez, estaba con dos audífonos y certificaban, digamos, mi problema auditivo. El certificado sirve para obtener los audífonos (que salen como 200 mil pesos hoy en día). Para no mucho más.

Pero hubo un problema grave. Los que me dieron certificado de discapacidad y audífonos no citaron a mi familia para hablar de lo que yo iba a vivir. No citaron a mis seres queridos tampoco. Seguí solo, con una novia joven que me ayudaba como podía.

En 2014, perdí todo eso. Novia, Trabajo e Identidad (¿No entendían que era sordo? ¿Era sordo? ¿Recién me habían dado audífonos y discapacidad auditiva como todos sabían pero eso no significaba nada?)

Mis progenitores, no asesorados, negaban mi problema auditivo (duelo, negación, es de manual), mi ex novia de ese entonces no entendió lo que eso me hacía.

Quedé solo. Pero esta vez era estar solo sin mí.

Tuve que salir a descubrir y a luchar todo de nuevo. Mi sordera casi se convierte en un en Meniere (no tenía Meniere, algo que sugirió un homeópata -ocupación peligrosa si las hay- no tenía autismo, a los profesionales les causó muchísima gracia lo que ocurrió; en mi búsqueda un profesional descuidado me mandó a ver The Big One Theory, porque pensaba que yo era como Sheldon; no quiero ridiculizar más a alguien que piensa que ceguera y autismo o sordera y autismo son compatibles; tengos mis pensamientos sobre algo que he investigado hasta el fondo, acompañado con gente que sabe más que yo del tema; es sólo un ejemplo de confundir una identidad con otra, una patología con otra por simplemente no saber bien o por una conveniencia económica)

Sigamos. Me fui a trabajar de cadete a una Obra Social, porque mi familia decía que yo no trabajaba (para ellos el cine no es trabajo, es una ilusión; para ellos todo lo que trabajé en cine y audiovisuales no era trabajo) Fui a trabajar con la esperanza de recuperar a una mujer. Algunos me decían: Los pelos de una concha tiran más que una yunta de bueyes.

Yo digo que lo que tira más que una concha y una yunta de bueyes es la identidad. Y pensar.

Estuve encerrado en una habitación oscura, sin nadie, en un trabajo donde luego llevaba empanadas, levantaba bidones de agua, llevaba cochecitos de bebé al correo, hacía trámites, y era maltratado por no escuchar la chicharra de que te están abriendo la puerta (y tocar timbre otra vez para que te abran; aunque uno lo expliqué cincuenta veces; no entienden: no pueden o no quieren entender)

Casi termino mal.

Terminar mal es relativo, pero cada uno sabe lo que significa terminar mal en algún momento de la vida.

Llegaba llorando a mi casa, caminaba el largo pasillo hasta la puerta de mi casa, mi apartamento, y luego me tiraba al piso a enrollarme como un feto. Nunca lloré tanto en mi vida.

Estaba triste. Pero mientras trabajaba en la Obra Social, me llegó una carta terrible de esa ex novia que obviaba totalmente el momento que yo estaba pasando y me trataba como un desconocido (cuando esa persona se fue riendo de mi vida) Y lo peor es que estigmatizaba mi manera de actuar y ser como un problema ajeno al auditivo. Eso me destruyó totalmente.

Pero es pedir demasiado a gente que no estudió el tema. No es su responsabilidad pero sí del contexto. De los que saben o deberían saber.

Perdido, terminé en un Hospital de Día (entrás a las dos de la tarde salís a las seis), para dejar ese trabajo al que había ido con esperanzas de que el futuro cambiara. Fumaba cigarrillos toda la mañana, luego entraba a ese lugar. No hablaba. Mis compañeros podían reír. Eran muy graciosos. Los recuerdo con mucho cariño. Pero lo negro nunca fue tan negro. Un mes y bastó para que pidiera volver al lugar oscuro y sin baño. Tenía que salir de ahí.

Un psiquiatra dijo depresión. Pero uno a veces tiene que estar triste porque pasan cosas. Tres duelos juntos es demasiado. No creo en la depresión porque hay una dicha que nunca me deja. Y la tristeza siempre existió hasta en los poetas más felices.

Hay que pasar por eso. Y a veces hay que llorar, no importa cuanto tiempo.

Así que por favor, nunca acerquen a un sordo o hipoacúsico que no sepa del tema a un psiquiatra (ni psicólogo que no esté preparado) porque es como darle un mexicano a Trump o llevarle un judío a Hitler para ver qué opina.

Un ejemplo es que mi escritura, mi manera de textear, en vez de hablar, pasaba a ser una patología, me medicaron, me hicieron perder tiempo (no todos los terapetuas son malos, algunos ayudaron con su paciencia e inteligencia; aprecio la piedad) Pero no deja de ser peligroso.

Pasó mucho tiempo para que yo torciera todo eso. Y todavía no sé cómo lo hice. Creo que con voluntad. Pero entendí muchas más cosas en el camino.

Siempre creí en la ciencia, me molestan las otras creencias, me molesta lo irracional. En ese interín, gente que quiero, para solucionar con la magia lo triste que yo estaba, me trajeron a una especie de manosanta a mi casa.

Evité una violación. Ese es el peligro de creer en estupideces en las que yo nunca creí (y las que toda la vida me molestaron profundamente y me llevaron a tener diferencias con otras personas)

Mientras tanto, una de las mejores fonoaudiólogas de acá, a la que dí en mi búsqueda, me dijo que los audífonos de 2014 estaban mal calibrados, mal adaptados y que todo era un ruido insoportable para mí; no sólo no podía escuchar bien si no que todo era más ruidoso e inentendible.

Me reguló los audífonos y cambió las puntas (ese día que volví y vi la televisión y entendí por primara vez sin subtítulos lo que decían) y pidió nuevos audífonos porque la potencia de los que tenía ya no alcanzaba.

Con certificado de discapacidad los pedí a la Obra Social y llevó cinco años que me lo otorgaran. Tuve que pedir amparo porque no había manera de obtenerlos. Recién me los dieron cuando una otorrina certificó que si no tenían que pagar implantes cocleares.

Perdí más tiempo yendo de un lado a otro, sin que me dieran audífonos hasta que el amparo surtió efecto.

Desde el año pasado (2018) que tengo audífonos nuevos con moldes personalizados a mis oídos.

No sirve de nada porque más o menos desde que me los dieron la productora de mi película decidió no hacerla (a la que el INCAA le dio todo el poder), me dejó sin trabajo, sin película, sin carrera, sin paga, en la calle prácticamente. No los uso para trabajar porque no me dejan filmar; el INCAA utilizó el dinero de mi premio en otra cosa, parece ser.

Trato de escuchar música con auriculares, algo que nunca hice en mi vida, para tolerar el tinnitus (en mi caso se llama, por la intensidad tinnitus catastrófico o severo) Es durísimo aguantar a esos grillos en mis oídos, el zumbido constante, especialmente cuando estoy solo y me quito los audífonos. Es mucho peor que no escuchar bien y si no existiera la música creería que es mucho peor que no escuchar nada.

Tengo perdida de audicion severa y tinnitus catastrófico. Lo que no tengo ahora es inclusión. Con inclusión me refiero a poder trabajar en lo que tanto esfuerzo puse en mi vida y lo que me sacrifiqué y demostré que sé hacer. Los otros caminos llevan siempre a la brutalidad. Quiero estar con la gente que elegí estar.

Por no tener dinero, tuve que dejar ir otra relación (otra persona que se alejó porque me dijo que yo “no daba resultados”) Es fácil dejar ir a personas así. Pasa, igual, la sociedad es así; la vida social no es simple. Y del aire no se puede vivir. La gente pide cosas, y yo también.

No quiero ocultar estas cosas, porque lo que me pasó a mí, puede pasarle a otros y a otras.

Cada uno sabe lo que se merece y lo que no, y es nuestra responsabilidad luchar por eso.

Tal vez, sin darme cuenta, lo que estoy dejando ir ahora, es a este país. O a una manera de pensar y de actuar que debe, sí o sí, cambiar.

En este siglo XXI, ya no hay verdades parciales. Hay gente que actúa bien y gente que actúa mal. Hemos recorrido un largo camino para que estas injusticias e inconsistencias no vuelvan a repetirse. La invisibilización, la intransparencia de las personas hacia la discapacidad auditiva, incluso las del entorno más cercano, familiar (manipulación patriarcal de la realidad, por decirlo de una manera suave, cosas que uno descubre con el tiempo) a veces duele mucho.

Ha sido un largo camino. Duele el desamparo. Duele la incomprensión. Duele la injusticia.

por Adrián Gastón Fares, 2019

PD: “…como consecuencia, el utilitarismo pasa por alto uno de los requisitos morales indispensables que, según Rawls, debería poseer una teoría de la justicia: la individualidad” Descubrir la filosofía 33. El filósofo de la justicia. John Rawls. Angel Puyot

Cita directa de Rawls: La justicia es la primera virtud de las instituciones sociales, como la verdad lo es de los sistemas de pensamiento.