Oscuridad

Ser un chico otra vez

acostado en un coche

cara al techo

luces coloreadas

las cuento

no se esperan

pasan tenues

brillan

y me voy con ellas

vuelo

me convierto en las luces

soy claridad y fulgor en mis ojos entrecerrados

un escáner que descubre un signo

en las facciones de un niño dormido

Adrian Gaston Fares

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Hawthorne

Citas extraídas de los Cuadernos Norteamericanos, Nathaniel Hawthorne.

“Cuatro preceptos: romper con la rutina; despojarse de toda idea malintencionada; meditar acerca de la juventud; no hacer nada contra nuestra voluntad”. Nathaniel Hawthorne. Cuadernos Norteamericanos.

Los cuadernos del querido Nathaniel. Sus bocetos de historias me parecen un compendio de síntomas. Me dicen algo de él que no pudo saber y, por lo tanto, no nos pudo decir. No me gusta esta lectura sintomática, un resultado de que mi problema auditivo me obligó a repensar qué significaban mis propias creaciones. Pero después me convenzo: siempre hay un margen para lo imprevisible. La ficción precede al análisis y termina ayudando a que algo ocurra.
Me siguen conmoviendo dos hechos inexplicables (una ley de la física cuántica anula al que me callo), uno me lo guardo para mí, el otro lo digo sin vueltas: las palabras. Puestas una detrás de otra, como en un dominó, son capaces de derribar, cuando se las deja correr, cualquier cosa.
La ciencia primero, pero después me permito creer en el poder de las palabras y en un viento antiguo, repleto de significantes, que me despeina mientras duermo.

Arts Magic

panoramaartsmagic

Hace quince años pensé en ser crítico de cine. Me anoté en un curso en APTRA donde los alumnos éramos: otro chico y yo. Antes de entrar buscaba CDs de jazz en la Musimundo del Spinetto. Luego, en las críticas de estrenos que hice para Cineismo, no me gustaba que Ravashino, el editor, me corrigiera los textos. De más está decir que sus correcciones eran necesarias.

Cada tanto, por las mañana, iba a una privada. Un día tomé un café con leche y vi a Amanda Peet. El cine a la mañana produce el mismo efecto que los sueños de la madrugada, si la película gusta, te pinta el día. Sin embargo, esas alfombras mullidas de los cines siempre me parecieron sospechosas. Pensaba que, en mi caso, quedarme con esas mañanas en el cine, era como colgar los zapatos en el tendero de Spectra.

De cualquier manera, me las arreglé para que una empresa inglesa me enviara copias de los DVDs de películas japonesas que editaban. Esperaba con ansias la llegada del sobre de papel marrón remitido por Phil.

Arts Magic DVD ya no existe más. ¿Dónde trabajarán Linda y Phil?

En nuestro presente, no me imagino a una editora de un país lejano enviando DVDs de películas a un desconocido crítico argentino. Magia de los inicios de internet. Voy a permitirme la nostalgia tecnológica, porqué no. Internet es ahora, claramente, un lugar presentable. Antes era un lugar impresentable, lleno de personas.

Lleno de personas más lentas. Personas más lentas con periféricos pesados que los ataban a un lugar y los obligaban a usar de otra manera el tiempo y el espacio.

El resultado lo vemos ahora en la película Draft Day. Como en otras, cuando los personajes usan el teléfono para comunicarse la elección del director es dividir la pantalla en dos. Pero a diferencia de esas otras películas, en Draft Day una parte del cuerpo de un personaje invade el rectángulo de la escena que ocupa el otro. Hace veinte años a nadie se le hubiera ocurrido recortar la pantalla así. Esto indica que, por lo menos en el cine, el espacio no es lo que era.

A. F.