El joven pálido 15


Y el Joven Pálido persigue
al Canoso por las calles

No es tu padre
le dijo a Diana,
pero ella no lo entiende.
En su mundo salvaje
los hombres se afilan las uñas

Adiós a las mujeres que salvan hombres
en los atardeceres oscuros que se reflejan en teteras

La pava vaporosa

A la gente le gustan las historias de sectas,
de cofradias oscuras,
y de personas que se persiguen por la calle
de la locura
como el Canoso
y el Joven pálido

Él,
que siempre estuvo seguro de sus primeras impresiones
que sabe que no hace falta abrir la boca
para mover la ficha
ni sacar la mano del bolsillo
para hablar

Con una mirada
te diré quien eres

Besotecuentounahistoria

Un apretón de manos
y te digo a que hora
te la revolcaste

Al final
(en el sentido de darle la razón)
no había secreto que al Joven Pálido se le escapara

Y las calles del Joven Pálido
fueron hechas para rondar

Está el palacio blanco donde acarició
la hoja muerta,
la noche anterior a que Argentina perdiera
en ese partido olvidable
gracias a la borrachera

Funcionarios
y funcionarias
funcionando todo el tiempo

Y escapan por las calles
y se arrellanan en sillones
hasta en sillas de plástico
donde olvidan sus sueños
si es que alguna vez tuvieron
alguno

Mientras en los diarios aparecen marcianos todos los días,
cuando en realidad hace rato que los marcianos somos nosotros

Y está la plaza donde se juntan,
los pibes
disfrazados de dibujitos;
el Joven Pálido puede pasar con media sonrisa.

Como si él fuera el rey
y buscaran hacerle jaque
Ellas se acercaron para verlo caer

Como si él fuera el rey
y buscaran hacerle jaque

Pero el Joven pálido es humo.

Noche insidiosa.

por Cooonde

 

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Kong 6

Estimado Adrián,

Estoy en pleno feriado, sin laburar, bastante aburrido.

Taka descubrió hace poco que uno de los animales del zoológico, un leopardo de las nieves, era un Noser. Por las noches el leopardo saltaba las rejas y se transformaba en un guardia que rondaba el predio con una linterna.  Registramos el zoo, y encontramos que uno de los guardias nocturnos tenía una de nuestras máquinas en uno de los cuartitos. Aparentemente, había vendido al leopardo real a un zoológico brasileño y, además de la plata embolsada, gracias a la transacción zafaba de laburar por las noches. Lo encontramos durmiendo con una de las empleadas.

Taka: La realidad es complicada.

Qué trabajo ingrato el nuestro.

Por otro lado, como tengo tiempo libre estuve averiguando algunas cosas sobre vos. Seguramente sabrás por tu viejo que tu tío abuelo  escribió algunos tangos con Discepolo, Troilo, Mores y otros tangueros más, y era amigo de Miguel de Molina. Si buscás en el cuartito de la terraza de tu casa de Lanús, vas a encontrar fotos autografiadas y un gorro lentejuelado que perteneció a Miguel. También por algún lado andarán las fichas de poker con las que jugaban en un departamento del centro estos malandras. No es todo inventado como vos pensás.

Pasemos a otro tema. Entiendo que no te gusten tanto Cheever, Carver y esos cuentistas norteamericanos que parecen guardarse lo que tienen que decir. Vos me decís en tu mensaje que estos cuentos influenciaron demasiado a tu generación. Que no estás tan seguro que haya que entregar lo mismo que da la naturaleza, o sea, caos y descrifamiento. Que los cuentos antiguos, en esencia, no eran cuentos. Eso me gusta.

Un reflexión: Ponele onda. Aunque a veces eso quiere decir no hacer nada.

Otra: Vemos en los demás lo que queremos ver.

Saludos,

Von Kong.

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